diciembre 29, 2009

El año del Caralibro

Este año fue mi año del Libro de las Caras, o el Caralibro, como sea. Todo el mundo sabe a qué me refiero con eso.

Empecé subiendo un álbum con mi cara contenta que se titulaba "2009 me gusta". Inicié el año convencida de que quería hacer algo bueno, algo importante con mi vida. En mi blog personal escribí que no era el mejor momento para sentirse bien, para querer sentirse optimista, pues iniciábamos con una crisis económica mundial que impactó los bolsillos de todos, especialmente el mío, al que ya no le hacía falta un agujero más... pero no me importó. Ese año cerraría un ciclo en mi carrera y a partir de ahí, todo debía estar mejor.

En el Caralibro empecé sintiéndome sola, desierta, con sólo un par de amigos que me comentaban cosas. La mayoría estaba en el hi5 u otras redes sociales que nada tenían que ver con esta otra. Llegué a odiar la idea de haberle vendido mi alma al diablo y abrir una cuenta en el portal completamente blanco en letras azules... como hielo.

Después se convirtió en la única forma de estar cerca de la gente que quiero, y aunque a veces me siento igual de sola, rodeada de gente, el panorama caralibrero ha cambiado bastante. Conocí nuevas personas que se fueron agregando a mi vida por medio de la red social... sus vivencias formaron parte de mi realidad, de mis sueños y de mis pesadillas...

Y de ahí que sea necesario hacer un balance del año, tenga o no tenga que ver con mi experiencia en el Caralibro:

En enero decidí regresar al teatro, y empezar a hacer realidad el sueño de hablar sobre las tablas de algo importante como el silencio y la necesidad de gritar lo que se siente en un mundo amordazado como este en que vivimos...el proyecto se frustraría después. Fue la única vez que fui al cine con mi madre... en todo el año... quién sabe hasta cuándo. Adiós a Bush... alegre día.

En febrero me encontré con unos ojos hermosos en una esquina. Mis lentes de sol no le permitieron darse cuenta de mis pupilas dilatadas, ni siquiera yo pude sentirlo entonces. Encontrarlo de esa forma fue lo más importante del mes... hasta ahora lo entiendo.

En marzo la mala suerte parecía instalarse sobre mi cabeza, la depresión de la primavera me hizo dudar sobre mi futuro, la Universidad comenzaba a oler a nostalgia porque nos tomamos la foto generacional y todo me parecía incierto desde entonces. Terminé un proyecto de escritura que absorbió mi tiempo y energía por nueve largos meses...pero sobre todo, me acercó a una amiga adorable, al sur de este continente.

En abril la crisis sanitaria me hizo postergar mi renacimiento: cerraron los lugares de esparcimiento y no pudo darse. Realmente me imaginé un futuro distópico en donde ya no pudiera besar ni abrazar a nadie. Uno de mis estados del FB fue "A ver, qué se siente besar y no poder..." pensando en que mal de muchos, remedio de tontos.

En mayo lo conseguí: me sentí cerca, muy cerca de lo que realmente quería en la vida... pero lo temí, no me sentí capaz de ser, de sentir, lo negué. Por si fuera poco, sufrí una caída que me sacudió de pies a cabeza, haciéndome replantearme la soledad, la desesperanza y la necesidad de amor.

En junio por primera vez le dije que lo quería... pero no sabía cuánto más lo llegaría a querer... terminé la carrera. Un estado del hi5 rezaba "I did it my way"... con las consabidas consecuencias de ello. Luego murió Michael Jackson, y la reflexión acerca del mundo en el que vivo no se hizo esperar: talento especial, sensibilidad, propuesta, arte...versus dinero, fama, escándalo, manipulación, la doble moral...

En julio piloteé mi propuesta pedagógica, me fue bien, pero luego fui atacada por denunciar una realidad... me corrieron con violencia de un lugar en donde fui a grabar mi segundo cortometraje... mismo que ha quedado guardado hasta el momento en espera de ver la luz...

En agosto comencé a sentir que mi suerte empezaba a cambiar, pero aún no lo creía. Cumplí 33 años y vaticiné que serían de buena suerte. Aquella mirada que conocí en octubre, que me encontré en febrero, que reconocí en mayo y a la que escribí en junio, me invadió de nuevo y no quise hacerle caso. Estaba demasiado ocupada en autocompadecerme para pensar en otra cosa.

En septiembre volví a nacer.

En octubre permanecí en el limbo, moribunda...el peor mes de mi vida en mucho tiempo.

En noviembre empecé a andar sin muletas... eso da miedo, da terror... pero me dio esperanza. Volví a involucrarme en lo académico, en el compromiso social, lo volví a ver... y luego a soñar.

En diciembre mis primeros pasos... futuro borroso...

...que ya empiece el 2010... tengo ganas de que todo inicie de nuevo.
2010 tiene que ser mejor.

diciembre 26, 2009

Esperación


Una palabra mezcla de esperanza y desesperación... no quisiera seguir aguardando un milagro, como si estuvieras esperando a que se alinearan los astros para sacar el soplete y derretir el hielo que me hace castañetear los dientes.


A veces pienso que tu silencio y tu misterio tienen que ver conmigo... inocentemente. Pero a veces sueño con que aparece en tu estado un mensaje de amor para alguien más... no sabría qué hacer. Sueño a veces con que me lees, con que en secreto me has seguido como yo te he acompañado en tu dolor calladamente, pero sólo es eso: fe y sueño.


La gente a mi alrededor y la vida me dicen que crea, pero la verdad es que me estoy muriendo de frío.


He aprovechado el tiempo para decirle a la gente que quiero, que la quiero, que me hace falta un abrazo, una risa, el buen humor. Me ha dado gusto ver a mi familia de alguna manera feliz, como un boceto de algo nuevo, con una sonrisa apenas dibujada en sus rostros, que yo interpreté como esperanza en el futuro. Yo no sé si sea el modo en que yo quiero ver las cosas, pero lo he visto todo muy luminoso últimamente.


Por desgracia cada vez que entro a visitar tu red me deprimo un poco... porque no hay respuesta, ni siquiera un guiño que me diga que todo está bien, que todo es normal, que soy aunque sea una persona más en tu vida, pero por lo menos un alguien. Has ignorado mis mensajes y eso me duele. Quisiera pensar que es una estrategia que al final terminará en sorpresa, pero no me gustaría elevarme y luego caerme de muy alto.


Esperación es lo que siento. Esa es la palabra: esperación :(


*



diciembre 18, 2009

La amante eterna

Se repite una vez más a sí misma. No lo quiere así, sueña con casarse de blanco y que vuelen palomas a su alrededor, pero empieza a pensar que ha nacido para ser subterránea. Su físico y su nombre no le ayudan: cualquiera que la ve a primera vista cree efectivamente que nació para ser mujer de la vida galante. Sus rubios rizos vuelan al aire, se mira al espejo, se sabe sexy. Se admira esperando que otros la secunden y le digan lo guapa que se ve hoy... pero ella lo sabe, y por eso nadie le dice nada. Como segunda estrategia empieza a repartir halagos, con la esperanza de que como un boumerang regresen a ella recargados en fuerza... pero no sucede.

La función va a dar comienzo. Quiere un abrazo, requiere el cuerpo de un hombre a su lado, la fuerza, el poder que le da a su alma lo que ésta no tiene...lo busca, rechazo otra vez. Actúa y no pasa nada, regresa al camerino y cada quien está en su asunto, no hay nadie que le diga sinceramente que ha estado bien, regresa al espejo, se mira... sigue buscando la aprobación, huele a hormonas, descubre a un caballero mirarle el trasero a través del cristal. Él está esperando su escena y se distrajo de pronto, no es nada importante... sin embargo para ella es suficiente. Se acerca a él, le susurra un coqueteo, él se sorprende.

Pasado el aplauso hay que ir a festejarlo. Ella no puede esperar más el momento de abrir la pista con él, y ofrecerle bailar un tango: si lo piensa bien, no está nada mal, es joven, atractivo y varonil. Bailan juntos, él se divierte, ella se invade de emoción al sentir el roce de su mano en la cintura. Quisiera que la pieza no parara, pero es imposible, todos los demás conviven de manera diferente. Se acaba el sonido de la música y ella se siente sola. Siente que todo este tiempo ha estado bailando sola, en medio de un sueño que nadie compartió.

Su compañero de baile ahora se va a beber con los demás, y ella se recluye en la esquina de un sofá a mirar cómo todos se integran. Piensa que su imagen de diva solitaria llamará la atención de alguien que le pregunte por qué está apartada. Sólo la mujer más vieja de la fiesta lo hace, le ofrece llevarla a su casa, ella se entristece. Pronto alguien más le roba la atención de la vieja, y ella vuelve a quedar sola... el anfitrión se acerca a preguntarle si no se le ofrece nada, y ella aprovecha para hacer plática... pero no, Déborah: él es caso perdido, la novia está en la fiesta, no pierdas la conciencia, no pierdas una posible amistad.

El compañero de baile regresa un tanto ebrio a refugiarse en su regazo. ¡Por fin! ¡Por fin! ¡Un triunfo esta noche! ¡No se irá con la vieja a casa! Habrá alguien más que la llevará sana y salva hasta su hogar, no sin antes compartir unos besos y unas cuantas caricias, o hacer el amor...

La noche pasa breve, y él se arranca de sus brazos delicadamente, casi sin que ella apenas lo perciba... luego se retira sin decirle adiós siquiera.

Ella se va a casa en el auto de la vieja, suspira y agradece la velada: después de todo, es mejor amanecer sola en casa, sin huella de besos o semen encima, que amanecer también sola otra vez en un viejo hotel... vuelve a su casa y llora letras. Nadie habría pensado que detrás de ese cuerpo sensual y esa alborotada cabellera hay un cerebro brillante, poblado de poesía y palabras sangrantes. Nadie creería el corazón que palpita detrás de ese busto redondo y perfecto, que hay sapiencia y amor detrás de su imagen vulgar.




*

diciembre 12, 2009

*






Espero no equivocarme, pero te siento muy cerca... cada vez más. Ronda en el aire el fantasma del perdón, de la paz...y el amor. Ojalá que esta Navidad sí sea dulce, quiero volver a creer en Santa Claus...

diciembre 04, 2009

Hoy es cumpleaños de mi madre

Como primer regalo de sus recién estrenados 61 años, recibió una inyección de insulina, la primera de muchas tal vez. La vi contenta, activa, llena de vida. Sentí tristeza de pensar que pronto generará una adicción difícil de mantener...
...yo no sé qué regalarle. Adormilada le canté Las Mañanitas y después me volví a dormir. No sé qué detalle más tener.


Estoy escribiendo una obra en la que trato de explicarme esta relación con ella, y la tengo en el tintero desde hace varios días porque no me lo puedo aclarar... se atraviesan más cosas, se acelera mi corazón, lo veo, lo escucho, lo leo... me distrae pensar que ya no debo amarlo a él, pensar en él...¿o sí debo? Y mi obra sigue ahí, con el cursor parpadeando a media frase sin que mi cabeza esté conectada con mi sentir, sin que pueda poner en palabras que en verdad amo a mi madre, pero que ya no quiero estar cerca de ella. Que no quiero que muera, que quiero que esté bien, siempre bien, que me preocupa en verdad su salud, pero que quiero vivir mi vida.


Viene a mí la gente, se aparecen como fantasmas y vuelven a irse dejando su huella. ¡¡Lo único que quiero son besos y aplausos!!, eso es lo que le hace falta a mi alma para sentirse feliz, para saberse viva. Amo a mi madre, y me siento culpable porque hoy es su cumpleaños, pero tengo muchas otras cosas más importantes en qué pensar...lo siento mucho...

diciembre 02, 2009

El lenguaje de los besos


Un abrazo y mil perdones,

lágrimas, comprensión.

El lenguaje de los besos

dice lo que no puede la voz.


HMM

No puedo entenderlo. Simplemente es muy extraño... no te llamo porque no quiero molestarte. Detesto sentirme una intrusa, molestarte, despertarte de tu sueño, sentirme absurda, ridícula fingiendo estar bien, diciendo tonterías, cualquier cosa, casi hablar sólo del clima por no poder tratar por teléfono o por mail lo que me está matando.



Qué gracioso debe ser pedirle que resuelva tu vida a alguien que no sabe muy bien para dónde va la suya. Creo que he errado en pensar que serás mi gurú, y que cualquier cosa que tenga que resolver, verá la luz con una palabra que digas. Tu palabra es NO, tu palabra es QUIERO DORMIR... de acuerdo, sigue durmiendo. Puede ser que no hayas descansado bien, pero siempre eres tú, siempre tú y nadie más.



Salud! Por quien te dice que no quiere lastimarte y ya te está lastimando.

Salud! Por quien no quiere y no puede estar contigo

noviembre 23, 2009

El blog que nadie lee

Sigo aquí, recibiendo cero comentarios en mis entradas por razones desconocidas. Ojalá sea porque nadie me lee, pero si la razón es que a nadie le importan mis burradas, eso ya es preocupante, tomando en cuenta que quienes tienen la dirección de este blog, se supone, que son personas cercanas de alguna forma a mí.

Los últimos dos meses fueron claves en mi vida para crecer y reencontrarme, lo cual no es nada nuevo si alguien ha estado leyendo en silencio todos mis escritos correspondientes a septiembre, octubre y lo que va de noviembre. Aunque claro, estoy consciente de que cuando uno se desahoga, a veces ya no queda más por decir, pues ni siquiera un "Ánimo, todo va a estar bien" sirve de mucho cuando el corazón está anegado en dolor y en desesperación.

Tal vez debería hablar de cosas más universales en lugar de hacer berrinches personales en cada uno de los posts que conforman este diario virtual, pero por eso hice el otro blog, el de opinión general, en donde toco temas que tal vez puedan o no interesarle a la gente... aunque tampoco nadie comenta, y eso me saca de onda.

Veo que los bloggeros suben y suben entradas y los más populares tienen docenas de seguidores, e igual o mayor número de comentarios en cada tema. Otros blogs son muy buenos pero no tienen nada de comentarios, igual que yo. Entonces digo, "¿Por qué? si esto está interesantísimo" y comento...

En fin, que no acabo de entender este mundillo de los blogs. Yo sólo sé que lo uso para exorcizarme. Públicamente, sí, ni modo, me arriesgo a vivir en estos tiempos que me tocaron, y si de paso a alguien le mueve la intención de decirme algo a cambio, es ganancia adicional, de cuya ausencia prometo no volverme a quejar.



*

noviembre 19, 2009

Noviembre: mi canción del mes

Octubre no tuvo canción, no podía tenerla. Pero ya estamos a mitad de Noviembre... y Cecilia Toussaint, mi ídola de ídolas tenía que traerme esta que es una de mis canciones favoritas DE LA VIDA!!

Disfruten Sirena de Trapo, disfruten a Ceci, disfruten la fortuna de amar, aunque uno no sea amado!!!

noviembre 16, 2009

Un sueño compartido

Ella llegó temprano y él la recibió recién bañado. No sabría explicar por qué eligió el pantalón más limpio y una playera nueva, pero ahí se encontraba, como un adolescente ansioso ante su primera vez. Ambos sabían que no sería eso para ninguno de los dos. Él sólo abrió la puerta y la dejó pasar, ofreciéndole asiento como si se tratara de una visita formal.

Por el chat habían quedado en hacerse un favor mutuo: él era buena onda, despreocupado y guapo, y estaba pasando por una racha de mala suerte en cuestión de mujeres. Ella necesitaba recordarle a su piel lo que era vibrar ante el sexo para no llegar vulnerable cuando se entregase al verdadero amor.


Se miraron fijamente, nerviosos, dudosos de lo que anteriormente habían acordado con tanta gracia y sin complicaciones. Él le ofreció algo de tomar y ella sonrió. No era como lo había imaginado. Pensó en pararse de puntillas y treparse hasta la altura de su cuello para luego subir a trompicones las escaleras rumbo a su cuarto... pero ahora estaba ahí, sentada en la vieja sala de los años cuarentas, como una señorita decente con las piernas juntas y esperando una taza de té.


El joven regresó avisando que el agua tardaría un poco en calentarse, y que mientras tanto deberían esperar. Ella lo invitó a sentarse a su lado y él se acomodó en el sillón sin saber qué decir. Ninguno sabía qué seguía, él quería acariciar sus cabellos y ella enredarse en su cuerpo con más premura de la que hubiera imaginado, para acabar de una vez con todo y largarse de ese lugar.


-¿Quieres...que te bese?- preguntó él seriamente. Ella se lo pensó un poco y luego negó con la cabeza.

-No lo sé. ¿Para qué son los besos?

-S-son el preámbulo...

-Entonces no es necesario ya...-contestó mirándolo con las mejillas rojas y la humedad entre las piernas. Recibirlo ahí, en ese sillón, entregarse en un suspiro fogoso, ofrecerle el cuello, arrancarle la ropa, aspirar de su pecho el perfume que acababa de vaciarse encima era todo lo que quería hacer entonces. No había tiempo de cursilerías, de tomarse la mano y acariciarse con cariño, eso no le correspondía a él. No quería dar explicaciones, decirle "Mira, quiero revivir la memoria de mi cuerpo, hace tanto que no estoy con nadie, y él ha estado con tantos, que ahora sólo quiero que me tomes y me hagas sudar. A él sí quiero amarlo, tú sólo poséeme y después acompáñame a la puerta."


El chillido de la tetera interrumpió la intención de lanzarse encima de ella, probar sus labios, amoldar sus enormes manos sobre sus enormes senos, disfrutar ese cuerpo hasta entonces desconocido, excitarse con la idea de que él fuera deseado por ella, de que después seguirían siendo amigos, compartiendo un secreto íntimo ante el cual sonreír con descaro. Se levantó nervioso y corrió hacia la cocina para apagar el fuego que hacía hervir el agua. ¿Debía preparar el té o sólo aplacar el ruido? La respuesta era obvia, así que volvió corriendo y sin pedir permiso se abalanzó en sus brazos llegando directo a probar su boca.


Ella dio un beso forzado, sorprendido, acelerado. No quería entretener más su lengua jugando en la cavidad de su amigo, quería desprenderse de todo pudor y llevó sus manos a despojarlo de la playera. Él entendió el mensaje y desabotonó torpemente su blusa, ella gemía, ya no había agua caliente en la cocina, no estaban el perro ni el abuelo, nadie que interrumpiera la realización de ese momento... pero un ruido insistente la hizo girar hacia la mesita de al lado para callar la alarma del despertador.


Aún con el corazón acelerado abrió los ojos y miró que ya era la hora. Tenía que levantarse y sentarse ante el ordenador. Se acomodó el pijama y se lavó los dientes... sonrió al encontrarlo en línea y se resistió a saludar.


-¿Por qué no me saludas?- parpadeó el mensaje en la barra de tareas...

-Puede que aún esté dormida, es que me acabo de levantar...

-Ah... yo también, estoy desvelado.
-¿Y eso?
- ...anoche soñé contigo...

-...¿Ah, sí? ¿Qué soñaste?

-...que venías a mi casa... y me violabas...-emoticón de sonrisa traviesa.


Emoticón de carcajada y cambio radical de tema. Ya no haría falta proponerlo en serio, pues un sueño compartido podría ser considerado una realidad...



*

noviembre 06, 2009

Mucho más que piel

Una simple mirada lo desencadenó todo. Luego cerraron los ojos y se lanzaron al vacío que les aguardaba sobre el edredón. El vértigo fue impresionante, el brinco en el estómago, el mareo y el escalofrío. El beso a profundidad, el abrazo al cual se aferraban como si fuera el paracaídas. Los corazones a cien.

Sería la primera vez que sus pieles se encontraran, y las manos tímidas de él buscaron el contacto bajo la ropa. No había ansiedad, persistía el miedo, ese miedo que por fin dejaría de ser pared para convertirse en puerta. Los labios les temblaban de emoción pero no querían separarse ni un solo centímetro. Temían que al hacerlo y abrir los ojos, volviera ese pánico a hacerlos presa deteniendo aquél instante para siempre. No querían mirarse asustados y soltarse precipitadamente para acomodar sus ropas y decidir guardar compostura. No podía pasarles eso más, ya no más.

Por eso abrieron los ojos decididamente, y ese golpe de mar y tierra en la cercanía los hizo asentir por dentro. Él la miró unos segundos y luego apretó sus labios contra los de ella, no cabía la menor duda. Derritiéndose por dentro bajó a su cuello, buscó su pecho con la mano y lo aprisionó suavemente. Sus pulsaciones se aceleraban al mismo tiempo que el masaje se iba tornando más dulcemente rudo. Él se acomodó entre sus piernas. Con suaves movimientos bailó sobre su cuerpo tendido, elevando la temperatura del cuarto. Parecía una serpiente reptando por las dunas, dibujando curvas con su espalda, impactando la arena de su voluntad en cada fricción. El efecto que tenía sentirlo crecer sobre la ropa le hizo atraparlo entre sus brazos y creerlo suyo... y asumirse suya. Acarició su cabeza y agradeció el cabello escaso, apenas creciente que le permitió seguir con sus manos la redondez de su calavera y palpar la piel que cubría su cráneo. Atrajo su rostro y lamió su boca, luego buscó hambrienta sus orejas, él se estremeció.

Los gemidos acompasados les hacían temer de nuevo que aquello fuera una locura. El miedo no dejaba de soplarles detrás de la nuca con su aliento frío, pero el calor de sus cuerpos rebasaba pronto el aura que estallaría varios minutos después, cuando el blanco de sus pieles se fundiera en uno solo, cuando no hubiera forma de averiguar dónde empezaba uno y terminaba el otro, quién era el hombre, quién la mujer... cuando el canto de los lamentos placenteros se fusionara en un mismo tono, cuando el roce de sus sexos les hiciera sudar, gritar, llorar y adorarse juntos, cuando la danza de sus vientres les hiciera perder la cabeza y encontrar el alma perdida, cuando un beso suave culminara el ritual, cuando el abrazo final les hiciera sonreír plenos de dicha, de juventud, de vida.

No habría más dolor que hiciera ruido. El pasado sería sólo un instante doloroso, una cicatriz bultosa que sólo duele al tocarla, pero que ya no sangra más. Un pasado que alguna vez fuera un insoportable equipaje, pero que ahora es sólo un pequeño tesoro que guardar en la gaveta, mirar de lejos y darle la espalda para besarla de nuevo, para conquistar el secreto oculto detrás de su mirada triste y sonreír porque están vivos, y porque sexo, pudor o lágrimas, nunca más va a dar igual.

*

noviembre 05, 2009

Ayer

La tarde cayó sobre mis hombros llevando consigo la pesada carga de las prisas. Llegué al lugar que ya siento como casa y me dediqué al trabajo. Fueron buenas las cinco horas de anticipación, ni más, ni menos. La soledad del camerino me envolvió... soledad como siempre. Y extrañé tu risa, tus manos, tu mirada reflejada en el espejo...

Traté de sentirme una estrella, sentada en ese espacio en donde tantas veces has estado tú. Era inevitable pensar en tí, soñar que entrabas por esa puerta irrumpiendo mis pensamientos con un ramo de rosas. Idear un momento mágico a solas, sin prisas y sin miedo... todo estaba ahí, listo para que tú entraras como cuchillo en mantequilla, pero el corazón me decía que no estarías ni de broma.


Comenzó a llegar la gente, y mi pose de diva se empezó a romper, espiando tras las cortinas para ver quién estaba, quién faltaba, y sonriendo de ver que hay gente que me aprecia y que cumple sus promesas.


La función empezó. Titubeé. Luego los vi, me impuse, les traté de seducir, me valió, me entregué, te tuve de nuevo y te perdí en escena... fingí que no importaba, terminé. Luego recibí los abrazos y después me desmoroné... la penumbra del camerino me rebasó mientras alguien afuera alardeaba del tiempo que pudiste dedicarle un día antes para hablar de teatro... hay quien tiene ese privilegio...


Terminando la noche quedó un solo amigo, el único. Él me regaló un abrazo y una flor seca de cempasúchitl. Ese fue mi consuelo al final... palabras sabias... o necias quizás, o complacientes, no lo sé. El caso es que nadie entiende, si no lo sienten no lo entenderán jamás. Lo que sigo sintiendo es difícil, muy duro de sobrellevar aún. No es sencillo amar así, en silencio, sin esperanza, y con el recuerdo de una complicidad latente que se concretó en un beso, y se hirió con mis palabras.


Hoy le escribí. No quise ponerle ni un "te quiero", aunque ya lo sabe. No quiero que un "te extraño" le haga sentir acoso o presión alguna... pero quiero que recuerde que existo, y que si se olvidó que ayer había una función que esperaba de él aunque sea un "deseo de mierda", lo recuerde y me recuerde... aunque me odie, aunque le fastidie. Yo sólo quería hacérselo saber. En respuesta no espero más que silencio otra vez.


*

octubre 29, 2009

Mon amant est la solitude...toujours

Tal vez tenga que ser de esta forma, como le dijo Edith Piaf a Jacques Brel rechazando su amor. Tal vez yo no debería cantar cosas así, un hombre no debería, tampoco una mujer, ningún ser humano debería suplicarle amor a otro. Tal vez no he vivido lo suficiente como para merecer estar a tu lado... así dijo una vez ella, tú me lo enseñaste a mí.

El silencio que se ha abierto entre ambos me habla de la "sabia virtud de conocer el tiempo, a tiempo amar, y desatarse a tiempo... como dice el refrán, dar tiempo al tiempo... que de amor y dolor alivia el tiempo". (Renato Leduc)

"Manifestarte frágil lastima tu imagen", me dijo alguien más esta semana. Y sí, probablemente me sobra pasión y me falta experiencia. La soledad se aprestó a cobijarme cuando supo que ni el recuerdo de tus labios cálidos me podría salvar del correr del reloj. Ella me cubrió los ojos para que ya no quisiera verte, y tapó mis oídos para filtrar el sonido de tu voz grabada, y que esta no llegara directo a inyectarme el cerebro de emoción. Apretó mi corazón para que no sonriera al compás de tu risa, y aprisionó mis dedos para que no teclearan más tu nombre en busca de noticias tuyas.

Octubre ha sido un mes caótico, pero clave en la historia de mi vida y de muchas cosas. A veces quisiera echarme a correr muy lejos y llegar a un lugar en donde nadie me conociera, en donde nadie supiera nada de tí ni de mí. Nunca había tenido esa extraña sensación antes. Quisiera borrar el pasado de ambos, reencontrarnos en otra vida, en otro tiempo, y ser libres para amar. Te odio... ...

... ... no es verdad... eso no... pero es que no quiero volver a decir lo contrario, ya no más veces, ya no más al vacío.

Te necesito aquí, no me dejes, no... construyamos un mundo en donde el amor sea rey, donde el amor sea ley, como dijo Jacques Brel... pero lo olvidaba... un hombre no debe decir esas cosas... ya lo dijo la Piaf... y puede que tenga razón.

*

octubre 23, 2009

Remodelaciones

Esa mañana se levantó muy temprano, con los ojos enmarcados por sombrías ojeras. Se puso en medio de la sala y observó el tapiz ajado que cubría sus paredes. Una suave rasgadura le hizo entregarse a la tentación de arrancar con fuerza las tiras de papel viejo que vestían el muro, y sin más montó su bicicleta para regresar con un bote de pintura azul.

La vida sin ella no era más que un monótono dormir para vivir y despertar para soñar. Sobre un jarrón de cristal cortado yacían las rosas que ella le había llevado la última vez que cenaron juntos. El agua se había evaporado y los pétalos caían rígidos sobre la mesa en un crujir silencioso. No había en esa casa espacio alguno para el amor: ella se había llevado en el veliz rojo hasta el último resquicio de alegría que antes deambulara entre los muebles.

Sin pensar nada, tal como había hecho con su vida los últimos meses, raspó sin dificultad el pegamento viejo que sostenía el tapiz adherido y dio el primer brochazo. La brillante mancha de color le dio la impresión de haber abierto una ventana por donde se colaba toda la vida que había estado prohibida en esa habitación. Continuó sin detenerse hasta el quicio de la puerta, y luego siguió de largo hasta encontrarse con un enorme obstáculo que le impidió seguir coloreando la pared que acababa en la ventana. El viejo piano yacía pesado sobre el tapete y lo observaba sin la menor intención de dejarse mover. Una gruesa capa de polvo cubría su madera barnizada, igual que a las fotos que descansaban sobre él como si fuera un simple estante donde colocar recuerdos.

Trató sin éxito de moverlo un centímetro, pero sólo consiguió que los cuadros cayeran boca abajo, derrotados como soldados muertos. Ya nada quedaba de aquéllo más que el polvo y el peso de un viejo dolor.

Sin detenerse a observar las fotos como tantas otras veces, recogió uno a uno esos retratos que conocía de memoria: su sonrisa, sus abrazos, los viajes juntos y las reuniones. Todo el color de la imagen había sido devorado por el sol que se colaba asesino por el ventanal sin cortinas. Ya no había vida en esas fotos tampoco, el bote de basura con olor a verduras podridas les aguardaba para hacerles compañía.

Cruzó los brazos frente a la sombra del piano, que seguía mirándolo con la solemnidad y el temple de un anciano. Parecía decirle que cualquier esfuerzo sería en vano, él no se movería para darle libertad a su muro...

Él se sentó en el taburete y concentró su mirada en las brillantes teclas que le sonreían retadoramente. Pronto el muro y el tapiz dejaron de tener importancia en su momento, pronto el mal olor del refrigerador se disipó y la luz dejó de ser molesta. Descansó sus finos dedos sobre el teclado, y luego no pudo parar más.

*

octubre 22, 2009

Menta y chocolate

Son menta y chocolate, tus ojos y los míos:
son el calor de la tierra, son la frescura del mar.
El mirarme en tu mirada me arrebata del vacío
y me va atando de a poco a la aventura de amar.

Cabello castaño y suave, tu delicadeza interna
cabello negro y rebelde, la fuerza que da el dolor.
Mujer de expresión voraz y de naturaleza tierna,
caballero de fina estampa, guerrero y emperador.


Mensajes que hicieron veces de disfrazados flirteos,
muchos abrazos claves, más silencio y más temor.
Y las voces, las miradas, las caricias, los deseos...
...los sueños y dudas tontas invadiendo el interior.

Un beso desesperado te arrebató la sonrisa,
en medio de tu amplio duelo y mi amarga gestación,
mas la realidad maldita, absorbente e insumisa
lastimó nuestro amor puro reduciéndolo a ilusión...

Somos menta y chocolate, la combinación perfecta:
sabores amargo y dulce provocan paz o explosión.
Somos dos locos de atar, la combinación correcta
para dar sentido al mundo e ignorar toda opinión.
...

octubre 18, 2009

A veces me da el bajón...

El día de hoy amaneció bello, bello. De esos en los que no se siente el cansancio al caminar, no hay sol que haga doler la cabeza ni sudor sofocante que nos haga apurar el paso para llegar al destino inmediato.

Sin embargo las nubes hoy tuvieron un trabajo extra conmigo: darme cuenta de que amar los días nublados no me trae más que melancolía... y eso no es bueno.

Ayer estuve bien, me la pasé contenta y con ganas de llegar hoy a mi ensayo a dar lo mejor de mí, pero curiosamente el avanzar bajo las nubes, pensando libremente, sin preocupaciones por el exceso de calor, mi mente divagó, se fue hacia atrás, recordó detalles, sonrió, se adormeció. Y cuando llegó el momento de abrirse, mente y garganta se hicieron uno poniéndome una emboscada.

Me da gusto haber encontrado un cómplice que se ha instaurado en su papel como debe de ser: alguien que dice no va a dejarme caer, alguien que a pesar de guardar silencio en mis silencios complicados, alguien que aunque pudorosamente se abstiene de opinar sobre lo que seguramente pensará, son tonterías, dice hará lo posible por ayudarme a llevar a término este capricho que más que eso, es una decisión de vida, un regalo para un amor ausente, una esperanza, una prueba definitiva para mí y para mis demonios.

Debo estar feliz y no azotarme... es hormonal, dice Manuel. Tal vez, o meteorológico quizás...


*

octubre 14, 2009

Tortura en Tierra de Ciegos

He tenido semanas para pensar, atar cabos y descubrir que es probable que nos hayamos enamorado al mismo tiempo, al mismo ritmo y con el mismo miedo.

Curiosamente mi blog de opinión se llama Tortura en Tierra de Ciegos, y esta vez creo que la ciega fui yo. Presumida de tener siempre una visión distinta, de mirar lo que otros no miran, esta vez me puse la venda sin querer creer lo que estaba pasando, sin querer sentir, sin querer pensar en posibilidad alguna. Hoy me llegan como oleadas de calor tus sutiles insinuaciones, tus miradas especiales, las miradas especiales y las insinuaciones de otros que se dieron cuenta mucho antes que yo de lo que estaba pasando, y aún sigo sin poder creerlo.

El día de ayer me atacó el insomnio en la madrugada, y por la tarde prácticamente di una clase en condición de sonámbula porque no recuerdo bien lo que estaba diciendo. Le explicaba al niño mil cosas que he aprendido a decir como autómata: el verbo To Be y el Presente Simple, pero el sopor de sueño que me cubría me hacía oscilar entre una realidad alterna y la que en verdad pisaban mis pies. Fue muy raro, nunca me había sentido así, salvo la última vez que me resistía a dormirme en una clase de historia: el contenido me interesaba, a la maestra la respetaba, pero mi falta de sueño era más fuerte y mis ojos luchaban por no cerrarse en sus narices.

Creo que de la misma manera ocurrió lo...(¿)"nuestro"(?). La costumbre de estar dormida siempre fue más grande que la realidad de estar viva y tener la posibilidad de sentr y hacer sentir. Hoy no sé si eso fue favorable o no, pero simplemente así pasó. Descubrir que había cariño especial y mutuo me hizo renacer, y hoy ya puedo decir que tengo toda la posibilidad de cantar ópera si se me da la gana, de mostrar una foto mía semidesnuda y con sobrepeso sin sentir vergüenza, de exponer ante el mundo mi concepto de la vida con todos los riesgos que ello implica. Ya no quiero permanecer ciega, quiero ser La Mujer del Médico y ver más allá de lo evidente como Leon-O con su Espada del Augurio. No quiero que la falta de dinero y el exceso de problemas y responsabilidades me detenga ahora, menos que nunca. Es el momento de demostrar quién soy con plena consciencia de ello, de decidirme a ser otra, y aunque sé que he venido tratando de cambiar durante todo este tiempo, es Hoy el momento en el que debo desempolvar a Mrs. Hyde y salir a comerme al mundo. Como llevo mucho tiempo siendo comida por él, ahora quiero meter la cabeza en sus fauces, burlarme en su cara y tratar de domarlo. Sé que en el camino puedo terminar con la cabeza triturada y el corazón embarrado en mitad de la pista, pero me importa un comino.


Tu amor me dio la fuerza, y ojalá que algún día esa fuerza me lleve de regreso a tu amor.


*

octubre 10, 2009

Esta no es la canción del mes.

Es la canción de AHORA!!

(O mi etapa naranja... digo, Naranjo)

Desnudarme poco a poco
y encenderte si te toco, sí.
Nos miramos al espejo
me haces daño
y no me quejo, no.

La humedad en tu mirada
tiernamente derramada, sí .
Tu lamento y mi lamento
vuelan juntos en el mismo momento
porque
lo que quiero ahora
es tu cuerpo ahora,
ser su dueño ahora
ser su esclavo ahora.
y atarlo ahora
y adorarlo ahora
parar el tiempo ahora
y acariciarlo ahora
ah, ah, ah, ah!

Entregar el cuerpo abierto
por el vientre sentir tu aliento, sí.
como inunda el mar la roca
ven y lame la miel de mi boca
porque
yo te quiero ahora
con la boca ahora
con la mano ahora
con la carne ahora
es urgente ahora
embriagarme ahora
perder el punto ahora
y derramarme ahora
ah, ah, ah, ah!

octubre 08, 2009

Frase corta que aún siendo corta, no cupo en el Twitter

Me aterra sentir lo que siento, aunque no lo creas, siento exactamente lo mismo que tú, pero ojalá que coincidamos nuevamente en tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio. Te adoro. Esto no es un adiós.

octubre 05, 2009

Que la fuerza me acompañe

Lo aprendido es lo valioso. Es importante hacer un alto, poner distancia, aterrizar un segundo. No puedo creer aún lo que ha sido mi vida desde mi cumpleaños de 2008 hasta este momento que estoy pasando.

No me quise olvidar de los amigos y lo hice, no quise olvidarme del estudio y lo hice, no quise olvidarme de mi familia, pero lo hice. Aunque creo que en cierta manera era justo exagerar en la forma en que me veía a mí misma para empezar a quererme, a volver a sentir en mí la chispa del amor, y en el camino me volví obsesiva... y fui excesiva.

Hoy creo que alejarme es la mejor opción. Voy a luchar por mi felicidad, así ésta sea o no sea al lado suyo. Me dolerá saber que de pronto ya encontró a alguien más y que yo sigo aquí, tejiendo y destejiendo, pero resistiré, sobreviviré, estoy segura. Andaré un viaje y rondaré como mosca su habitación para susurrarle molestamente al oído sin que apenas me perciba.
Todo va a estar mejor... todo mejor...

Quise ser el conquistador que cortejaba a la reina, pero la amenaza de cortarme la cabeza si fallaba me hizo desistir en mi empeño. Prefiero cabalgar libremente como un pobre trovador hasta que la hermosa pueda dejar a un lado sus obligaciones de mandataria y se digne a escuchar mis versos en la plaza... por supuesto que esa es una posibilidad muy lejana, pero existe.


Ojalá esta no se desdibuje con el tiempo, que esta bella locura que empezó el día en que pude pisar el salón real y tocar para ella, el día en que me atreví a besar su mano sin guante, no termine con el recuerdo de este humilde caballero perdido entre los rostros hermosos de su corte de honor. Ojalá no haya otra guerra en puerta y yo tenga que ir, y muera. Ojalá esté lo suficientemente completo para el día en que eso suceda. Ojalá me ame... lo sé, ingenuo soy.


*


octubre 04, 2009

La locura de estar viva

Primera vez que un post se llama justamente como el título de mi blog: me estoy volviendo loca.

Mi vida necesitaba emociones nuevas, y siempre anduve aquí y allí buscándolas, escarbando entre las poquísimas opciones de honestidad que existen en mi ciudad, y finalmente hallé mi camino en un lugar donde además, encontré un gran amor: me enamoré de un loco.

Tenía que ser, loca yo, ¿qué más podría esperarse?

Este sentimiento es raro... caótico, pasional, arrebatador. Hay amor, pero eso no es suficiente.

He perdido la cuenta de las veces que he suspirado porque un dolor en el pecho me hace respirar con dificultad. No quiero enfermarme. No es bonito andar así, todo lo contrario. Esa sensación de euforia que en un segundo se convierte en instinto suicida es increíblemente insoportable. Quisiera echarme a correr y buscar por todos lados su nueva dirección para escabullirme como insecto entre sus plantas, y esperarlo ahí, al acecho, para que en cualquier momento de insomnio yo pueda aprovechar el tiempo y salir a la superficie.

Me estoy ahogando, literalmente. No puedo hacer otra cosa, hubiera preferido que me dijera que me odia y no que me adora. Ojalá me hubiera tratado mal, sería más fácil acumular la rabia y salir adelante. Estoy loca, loca, loca. Lo amo, no puedo dejar de repetirlo desde la primera vez que lo acepté.

Estoy viva, viva, viva. Pero esta vida me duele, me duele mucho. Lo necesito cada vez más, es completamente un vicio y él... tiene todo excepto a mí.


*

octubre 03, 2009

Ti voglio bene



Sin duda alguna, el gran amor de mi vida.





...and nothing else matters...

octubre 02, 2009

Como diría Segismundo...



Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!


¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?


Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.


Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

*


AMÉN u___u




Pedro Calderón de la Barca

septiembre 30, 2009

Fruto prohibido

Hoy me comí la única manzana que había en el frutero. Lucía su redondez perfecta y brillante. Cada vez que acudía a la mesa me gustaba contemplarla en toda su esbeltez: tentadora y solitaria exhibía una belleza casi artificial.

"Seguramente es de plástico o madera", me dije. Esto no puede ser obra sino de un artista que le ha dado el realismo necesario para engañarme la vista y excitarme el paladar.

Supuse que mi madre la había colocado ahí para adornar la mesa, para hacer más armónico el espacio que compartimos y en donde no hay dinero suficiente para comprar manzanas.

Pero entonces la tomé y ensarté una mordida mortífera que pudo haberme tirado los dientes.

Sin pensarlo ya sentía el sabor entre mi lengua: dulce y generosa: no me habría perdonado dejarla podrir y seguir pensando que era irreal, inalcanzable. Sabe mucho mejor de lo que se ve.

septiembre 29, 2009

Volviendo a la tradición

Hace un año que se me ocurrió hacer esto de la canción del mes, pero terminado diciembre, lo abandoné. Hoy casi se acaba Septiembre, pero hay muchas canciones que pueden serlo: desde Esto no es una elegía, de Silvio Rodríguez, hasta Baby, one more time, de Britney Spears.

Sin embargo, creo que lo que viví este mes podría resumirse en "Historias de danzón y de arrabal", de Aleks Syntek (si bien llevo media hora tratando de encontrar un video que se deje insertar en otra página y nomás no se puede). En fin... hay que Youtubearla... mientras tanto, una joya de Mónica Naranjo, letra que marca el fin de un gran principio.

septiembre 28, 2009

Cinco días

Tenía sólo cinco días para esperarlo. Cinco días en los que la consigna era reasumirme entera antes de sentirme completa en sus ojos de mar.

Ya estaba tatuado su nombre en mi brazo, pero los encajes conseguían cubrirlo muy bien y así podría vivir de no ser porque el calor me invadía. Sentía un deseo profundo de recorrer a nado esa trayectoria que su barco pesquero andaría en su viaje de ida y vuelta. Quería quedarme esperando en la orilla como sirena amante mirando la luz del farol... pero no lo hice.

Tomé mi maleta y guardé todos mis miedos: guardé el luto, guardé el silencio. Allí también quedaron empacadas la vergüenza y la cobardía. Rebusqué en la humedad de mi cuarto las telarañas que empañaban mi ventana y también las guardé. A través del cristal limpio pude ver que había camino en donde antes había un muro.

Salí a la frescura del puerto y anduve serenamente escuchando el ruido sordo de los tacones golpear la madera, dejando a la brisa marina enredar mis cabellos. Me sentía libre, limpia, ansiosa. Los marinos me miraron como si fuera la primera vez que me paseara por esos lugares: un olor distinto se despedía de mi esencia. La sal del mar llegó a mis labios y la probé desde el viento: él estaba detrás de esa línea de agua que separaba su vida de la mía.

¿Qué encontraría al regresar? Ese era el verdadero problema a solucionar.

-Cinco días... dame cinco días y el tiempo de excusa por si se enfurece el temporal.

Una semana completa, tómate tu tiempo. Hoy tengo el asa del veliz asida por mi mano firme y decidida: esperaré a que vengas para mostrarte el tatuaje en mi hombro, y dejarte despojar mis encajes, trepar en tu barco, refugiarte en mi casa. Espero. Lanzaré el equipaje al mar quizá un minuto antes de que aparezca el asta de tu embarcación en el horizonte. Tal vez aún veas pasar el recuerdo de lo que fui cuando las olas acaricien el cadáver flotante y éste bese tu proa.

Los viajes cambian la forma de pensar de las personas, pero a tu regreso veré que sigas siendo el mismo: yo soy quien será otra, despojada de todo ese peso que he guardado en mi maleta, hambrienta de tu abrazo, tu sonrisa y tu voz.

*

septiembre 24, 2009

Life is a Cabaret...such a bitch!

Pasada la resaca de los tres primeros días entra la angustia de estar soñando demasiado. Vuelve amenazante como una nube negra la depresión y la baja autoestima. La estoy viendo acercarse a lo lejos y me atemoriza. ¿Por qué no puedo amar? ¿por qué cuando amo y trato de defender eso que siento parece que le grito a los molinos de viento y que estoy sola con mi locura, con mis anhelos, con mis alucinaciones? Nadie responde al otro lado. No hay señales de vida, sólo las aspas moviéndose de manera natural, haciendo lo suyo, coqueteando con las nubes, susceptibles de ser acariciadas y poseídas por todo menos por mí.

Liberarme hasta sus últimas consecuencias... eso me recuerda tanto la juventud loca de mis ayeres, cuando no medía el peligro, y amaba, lloraba y rogaba sin temor a sentirme humillada o despreciada por quien no tiene la más remota idea de lo que fluye dentro de mí.


Hoy he vuelto a escuchar música, me han dado nuevas ganas de bailar y se me ha esfumado la ansiedad por comer a todas horas. Volví al cigarro después de haberlo dejado -según yo-definitivamente. No puedo sino suspirar, cantar y angustiarme teniendo la sensación extraña de no caber en mí misma por el peso del alma engrandecida... pero no quiero volver a tocar la puerta para que alguien conteste detrás como en el juego del lobo "Me estoy bañando...me estoy poniendo un calcetín"... pero, ¿a qué hora saldrá para devorarme?


Siento poco a poco el horror de verme envuelta en la rutina de todos los días, de tener que reacomodar mi vida para que empiece a ser igual, dedicarme a la tesis, a la familia, a la obscura celda de la cual peligrosamente empiezo a creer que no debí salir jamás.


Una presa enamorada del viento mismo.


¡Acaríciame tan solo para sentir que si me ahogo tendrá que ser por exceso tuyo y no por tu indiferencia! ¡Te estoy amando! ¡Y me vale madres si tú no lo haces! ¡Tengo que gritarlo a los cuatro vientos antes de que empiece a volverme loca! ¡Quiero que hablemos, sí! ¿Pero cuándo? ¿Y qué vas a decirme? ¡Maldito dolor dulzoso! ¡Que pare ya!


Primero fue el purgatorio, ahora es el infierno...¿a qué hora veré el paraíso a tu lado?


*

septiembre 21, 2009

Hasta las últimas consecuencias.

Un saludo, una caricia, fuerza, autoridad, miradas esquivas, ensayo final, ayuda con el maquillaje, mierda para el éxito con las manos entrelazadas, piropos de costumbre, un rincón de obscuridad, tu lengua enredada en la mía, caricia en mi cintura, aplausos, un suspiro tuyo al decir mi nombre, un abrazo, otro más y otro más, murmullos al oído, un pacto incierto.



Yo sólo soy una loca más de esas que aman.

Si me hago daño es sólo a mí.


Yo ya no me juzgo más:
Le dejo eso al mundo, que para eso es bueno...

y a Dios que ya está próximo a bajar del cielo...



... al menos eso dicen los locos que matan.


*



septiembre 14, 2009

La sirena y el soldado

..no somos ni una cosa ni otra. Simple ángel aspirante a vedette pretendiendo ser demonio, simple trotamundos que se refugia en el teatro para hacer otra guerra.

Él viajó a Bosnia, a Servia, a los restos de Sarajevo buscando su inexistente paz. Un hombre sin patria ni bandera, sin rasgos, sin idioma. Un hombre blanco y barbado traído de fuera a contagiar locura, a crear escenarios aéreos con la música del alma. Un leve acento francés, un español mexicano.

Ella, una férrea creyente del amor, amante de los besos. Cantante seductora, temblorosa actriz. Nunca ha salido del barrio en donde ha crecido, su mundo es pequeño y el resto sólamente lo imagina. Sueña con ser una pin-up girl elegante y tapizar con su imagen la pared de cierto soldado en su guerra interna.

Nosotros, dos amantes furtivos, sólo eso. Basta un coqueteo en tus ojos para iniciarlo todo, basta una sonrisa y luego un abrazo. Luego un café... luego el fuego. Luego nada. Tu barco zarpa y Matahari se hunde en el mar.


*

septiembre 11, 2009

Quitándome el hiyab

Tal vez la comparación es mala, pero luego de cubrirse la femineidad no con un velo en el sentido estricto de la palabra, sino con el sobrepeso y la ropa holgada, el recuperar la sensualidad oculta por casi cinco años es algo que me está resultando muy difícil de romper.



Cada persona tiene sus procesos de crecimiento, de término de etapas, de cierre de círculos en su vida, pero en mi caso siempre he sabido que sólo montada en un escenario puedo deshacerme del yugo interno que me ahoga cuando estoy en tierra. Arriba de un escenario puedo ser yo más que nunca, y eso no es nuevo para ningún actor que se precie de serlo: estar arriba de las tablas no tiene nada de extraordinario si lo que uno va a hacer ahí es presumir sus habilidades físicas y su control mental para manejar las emociones a capricho. Lo verdaderamente interesante es cuando uno se desnuda el alma a través de un personaje, de una canción, de un texto o de una danza.



Pasar de ser una gordita intelectualoide del tipo Betty la Fea, a convertirme en la incitante y devoradora Vampira, no es un procedimiento sencillo. Si bien dentro de mí poseo esa sensualidad dormida que tuve en mis años mozos, después de cinco años de intentar demostrar que mi verdadero valor como persona radicaba en mi inteligencia, voltear a ver mi cuerpo y notar que lo había descuidado feroz y cruelmente, fue en su momento un golpe muy fuerte, mismo que no dejé de documentar en este vomitadero que es mi blog y que siempre me ayuda a escupir el veneno.



Ahora estoy consciente de ese error, pero no puedo ponerme buena de una semana a otra. Es necesario salir a comerme al público armada del único cuerpo que me dio la naturaleza, no tengo otro vientre, no tengo otras piernas, otro busto, otros brazos más que estos. No tengo otra voz ni otro rostro. No tengo otra historia más que la mía, así que habré de quitarme el hiyab simbólico de encima, ese con el que me he protegido de la mirada lujuriosa de los hombres por miedo a provocar deseo... y luego no saber qué hacer con las consecuencias.

*

septiembre 08, 2009

La mirada de Oriente

Post dedicado a Ceci
Gracias por prestarme tus ojitos :)


En este lado del mundo tendemos a hablar de chinos y japoneses como si fueran prácticamente la misma cosa. Entendemos que los ojos rasgados son particulares de la raza amarilla y por ello todo lo relacionado a esta característica, es indistintamente atribuido a "los chinos" o "los japoneses". Poco se habla de este lado de Corea del Sur, por ejemplo.

Cada país tiene una cultura distinta, no importa si comparten rasgos o propiedades semejantes. La escritura, el lenguaje, las miradas, son todas diferentes.

Para empezar, los japoneses tienen una visión más liberal del mundo, son aguerridos y decididos. No por nada el Anime tiene tanto de esto en sus múltiples géneros. En ellos puede entreverse una ideología muy oriental, pero muy particular de la cultura japonesa: el rol de las mujeres cambia cada vez más, se moderniza, se hace rudo, pero en cuestiones sexuales casi siempre vuelve a ser el objeto de placer del hombre (a los japoneses les excita que durante el sexo, las mujeres finjan dolor extremo, como si fueran víctimas de una violación, por ejemplo). Sin embargo son mucho más abiertos a abordar la homosexualidad, y dado que los hombres de su raza son por lo general de fisonomía delicada, la androginia es una moda desde hace ya algunos años atrás. Por ello un hombre que para nosotros podría parecer muy femenino, para las jóvenes asiáticas puede ser el más varonil de toda la tierra. Así las cosas.

Por otro lado, en Corea, la gente es mucho más tradicional, la homosexualidad aún es considerada un desorden psicológico, y tienen la culpa muy arraigada en su educación. Es de buenos modales avergonzarse. Son soñadores e idealistas. Todavía creen en las instituciones y en las tradiciones ancestrales. Son muy machistas, la mujer tiene un lugar levemente inferior al hombre pero lo asume con honorabilidad y generalmente sin problemas. No por nada los coreanos son los amos y señores del melodrama. Su sensibilidad para contar historias cursis de una calidad insuperable es maravillosa. Son extremadamente creativos pero inclinados más hacia las cuestiones tiernas que a las temáticas bélicas o sexuales como los japoneses. La juventud está ávida de encontrar el amor como en todas partes del mundo, pero tradicionales como son, aún creen en la felicidad eterna y por ella trabajan.

Sin embargo en ambos casos, coreanos y japoneses son realistas, inteligentes, conocen bien la naturaleza humana y cuando hacen sus creaciones no se engañan a sí mismos. Se permiten soñar, proponer, provocar, pero siempre hay detrás de todo una profunda carga de realidad que no nos deja despegarnos del suelo y separar lo que vemos en sus películas, cómics, pinturas o telenovelas, de lo que somos en la vida terrena.

No sé mucho de los chinos, pero ya averiguaré. Por lo pronto sé que son más concentrados, más calculadores que los japoneses, incluso, y mucho más fríos en cuestiones creativas. Los norcoreanos comparten un poco esta característica, y sus gobiernos viven más preocupados por cuestiones más frívolas como la guerra o el comercio.

Como sea, no puedo generalizar. Estas son sólo unas cuantas características que he ido aprendiendo de las culturas, y que me han -literal y paradójicamente- abierto los ojos para poder ver el mundo con su mirada. Puede ser que en Japón haya familias mucho más tradicionales que en Corea, y que en Corea haya familias mucho más liberales que en Japón, y es un hecho que las juventudes de todo el mundo tienen en común muchos sueños, inquietudes y deseos, y que los seres humanos de uno y otro lado cometen los mismos errores y se expresan de mil formas distintas, pero a grandes rasgos escribo aquí algo de lo que puedo hablar al respecto.

La cultura oriental en general es apasionante. ¿Por qué la China está tan lejos? Si giramos el mundo al revés, si ponemos el mapa volteado, veremos que está mucho más cerca de lo que siempre hemos creído. Y vaya una recomendación al margen: cada vez que usted hable de China, Japón o Corea, téngalo muy presente: no estamos hablando de la misma cosa, como no es lo mismo México, que Colombia o Argentina. Compartimos cosas, pero nuestras culturas y nuestra idiosincracia son muy particulares y se distinguen bien unas de otras.

Échele un ojo a la mirada oriental de las cosas, verá que todavía puede sorprenderse ;)


*

septiembre 02, 2009

Si no es definitivo, no sirve

Nunca pensé que terminar una amistad fuera un proceso tan difícil, y los motivos que llevan a terminar con una vieja amiga no siempre son claros.

No supe por qué, pero simplemente me urgía dar por sentado que ya no quiero nada. Cuando una persona ya no aporta nada bueno a tu vida es mejor dividir los caminos. No sé si fui cruel al no darle una oportunidad más, pero me siento tranquila. Ya no éramos nada más que un recuerdo de sonrisas, historias compartidas y sueños, pero nada en el presente y mucho menos en el futuro.

Un buen día entró la desconfianza y se perdió todo. Ojalá no volvamos a saber nunca una de la otra, creo que nos hace mal, o por lo menos a mí me molesta recordarla. Es terrible este sentimiento, es monstruoso, pero está dentro de mí. No vale la pena fingir, sonreír, inventar cosas que no se sienten más. Hubo daño de ambas partes y no sé ni cómo llegamos a eso. Es una lástima que las diferencias separen a las personas en lugar de que se enriquezcan más, pero lamentablemente no siempre se puede. Esta vez no pudo ser así.

Adiós para siempre, Adriana.
*

agosto 31, 2009

Esa mujer extraña

La miré caminar solitaria esa fría mañana de agosto. Llovía ligeramente y a pesar del sorpresivo frío matutino, sus pasos parecían no inmutarse. No pude más y la seguí a distancia. A pesar de que no volteó para verme, no creo que ignorara mi presencia vigilante detrás de sus huellas. Su andar era hueco y etéreo como si posara para la lente de un cineasta invisible. No supe a dónde me llevaría, pero avanzando a contraflujo de los vehículos sabía que no podía perderme. Caminaba en línea recta y no me sería difícil regresar por mi propio pie hasta el lugar donde la ví pasar frente a mis ojos.

Aminoró la velocidad al pasar frente al panteón y se quedó mirando mientras yo fingía observar las fragantes flores que vendían al lado de la necrópolis. Luego el semáforo le indicó que ya podría cruzar la avenida y así lo hizo. Por un momento creí que me miraba al detenerme a su lado y cruzar juntos hasta la otra acera, pero no fue así: yo era un simple peatón más cuyo instante imperecedero se juntaba con el suyo como el de tantas otras personas que deambulan en mañana de domingo bajo el manto de una lluvia imperceptible.

Fingí rebasarla y doblar la esquina. Quería verla pasar de largo y observar su perfil semioculto tras la gruesa bufanda que le servía de impermeable, pero mi sorpresa fue mayor. Cuando esperaba ver el delgado contorno de su nariz afilada, su mirada altiva me encontró de frente tropezando con mi torpeza al sentirme descubierto. Hizo un suave movimiento simulando un saludo oriental y se abrió paso haciendo que automáticamente me hiciera a un lado como quien se quita el sombrero ante una real majestad. Yo pretendí que estaba a punto de abrir una puerta de madera que daba acceso a una casa con ángeles pintados en la pared, esperando que ella se fuera haciendo más pequeña conforme se alejaba a una distancia prudente para seguir mi espionaje... pero un par de casas adelante se detuvo en seco: era un viejo teatro cuya puerta esperaba se abriera para ella.

Hice lo posible por volver sobre mis pasos y esperar en la esquina para ver qué hacía. Si descubría que yo no era un vecino del teatro, seguramente estaría perdido. Por algún motivo mi curiosidad se había despertado al querer por todos los medios enterarme de su destino. La vi presionar el timbre pero nadie le abrió. Sacó un libro de su bolso y se recargó en la pared a leerlo. Seguramente no esperaba a nadie que estuviera dentro, tal vez ella había llegado muy temprano. Refugiada de la lluvia en el quicio de la puerta, sus ojos parecían perdidos en la lectura, pero su alma seguramente no estaba con ella. Pareció aburrirse pronto porque cerró el libro y vino hacia mí, pero antes de llegar a encontrarme, cruzó la calle y siguió su caminata. La vi desaparecer y me quedé en mi sitio, seguramente volvería y así lo hizo.

Una mujer muy delgada aguardaba a bordo de una camioneta. Cuando la vio llegar, bajó a saludarla y juntas intentaron entablar conversación. Poco a poco fueron llegando varios personajes raros que hacían verla a ella como una mujer común. Apartada del resto, fingía sonreír. Pretendía estar ahí, no haber olvidado su alma antes de salir de casa. Después llegó el dueño de las llaves y todos entraron. Me quedé esperando unas cuantas horas, marcando cada una de ellas en los dedos de la mano. Compré un aperitivo en la tienda de la esquina y aguardé pacientemente a que saliera de nuevo.

Subió en la camioneta de la mujer delgada, al lado de una graciosa rubia de extraños pantalones y un moreno larguirucho de rostro agresivo. De prisa tomé un taxi y ordené seguir la trayectoria de la camioneta gris. A través del vidrio podía notar que la mujer delgada hablaba mucho. Pronto la graciosa rubia se bajó en medio de la lluvia, y más adelante la mujer extraña bajó con el moreno larguirucho. Pagué mi cuota al taxista y abordé el mismo camión sentándome delante de ellos. La voz de la mujer extraña sonó detrás de mi nuca. Algo quería hablar sobre lo que todos ellos hicieron dentro del viejo teatro, pero el moreno larguirucho parecía no querer conversar. Silencios mortales me hicieron tener ganas de intervenir de pronto. Quería abogar por la mujer extraña, quería hacerle saber al moreno larguirucho que se había dejado el alma guardada en algún ropero, que atendiera a sus preguntas, que dijera más que un monosílabo insolente... pero la mujer extraña entendió al momento. Algún residuo de alma le quedaría, o ésta comenzaba ápenas a olerse conforme se acercaba a su casa. Preguntó un no sé qué de escritores y el moreno larguirucho se sintió motivado a brindarle cátedra. Luego se despidieron y yo bajé detrás de ella. Abordé un taxi justo atrás del que ella tomara y llegamos juntos hasta un mercado callejero.

La tarde caía seca y áspera, sin rastro de la lluvia que había plagado de romanticismo la persecución a que dediqué todo el día. Subió una calle empinada mostrando ya su cabello suelto cubriendo su cara, tal como la oscura bufanda lo hiciera por la mañana. Sacó un juego de llaves del bolso que traía consigo y accedió a su casa. Como pude me escurrí y subí la escalera tras ella. Podía adivinar el cansancio en sus piernas, su frustración, su sofoco. Abrió con su llave la puerta interior y me miró a los ojos.

-¡Así que aquí estabas!- murmuró como en un reclamo. La miré primero con pena y bajé la mirada para asumir mi culpa. Podía sentir yo mismo el hueco en su estómago, el nudo en su garganta, la punzada en su cabeza. Nos miramos fijamente a los ojos, aunque al parecer seguía molesta y sin querer tocarme un pelo. Pasé saliva y me tiré al vacío. Sin pensar en las consecuencias me lancé como un niño en sus extraños brazos.


*

agosto 27, 2009

No eres el maquinista de este tren.

                                            Ayer como en un vago ensueño escuché La Marsellesa...
y sin más evoqué tus ojos profundos de anciano a destiempo.
La casa donde nos reuníamos ya ni siquiera existe...
no ha pasado mucho tiempo, pero ya no volveré a ir.

Hoy quiero jugar a hacer como que te extraño.
¿En qué lugar del mundo estarás? Suspiro.
Busco tus ojos... miento: sólo busco una respuesta a mí misma.
... pero no me hagas caso, creo que hoy amanecí romántica.

Cinco inventos postmodernos que hacen feliz mi mundo


  1. Word

  2. Hi5

  3. Facebook

  4. YouTube

  5. Google

agosto 26, 2009

Un instante fecundo

Volver a los diecisiete después de vivir un siglo
es como descifrar signos sin ser sabio competente,
Volver a ser de repente tan frágil como un segundo,
volver a sentir profundo como un niño frente a Dios
Eso es lo que siento yo en este instante fecundo.

Se va enredando, enredando como en el muro la hiedra
Y va brotando, brotando como el musguito en la piedra
Como el musguito en la piedra, ay si, si, si.


Mi paso retrocedido cuando el de ustedes avanza:
el arco de las alianzas ha penetrado en mi nido
con todo su colorido se ha paseado por mis venas.
Y hasta las duras cadenas con que nos ata el destino
es como un diamante fino que alumbra mi alma serena.

Lo que puede el sentimiento no lo ha podido el saber
ni el más claro proceder, ni el más ancho pensamiento
Todo lo cambia al momento cual mago condescendiente,
nos aleja dulcemente de rencores y violencia:
sólo el amor con su ciencia nos vuelve tan inocentes.

El amor es torbellino de pureza original:
hasta el feroz animal susurra su dulce trino.
Detiene a los peregrinos, libera a los prisioneros,
el amor con sus esmeros al viejo lo vuelve niño,
y al malo sólo el cariño lo vuelve puro y sincero.

De par en par la ventana se abrió como por encanto,
entró el amor con su manto como una tibia mañana
al son de su bella diana hizo brotar el jazmín,
volando cual serafín al cielo le puso aretes,
¡Mis años en diecisiete los convirtió el querubín!


Violeta Parra

*

agosto 23, 2009

Quiero clonarme

Me despierto temprano a leer los seis libros que debo leer para el martes, a escribir una publicación periódica que tengo en un foro, a checar mis correos y dejar de paso que éstos me lleven a mis redes sociales y a contestar mensajes.

Mi madre se levanta y comienza a hacerme plática sobre su hermana, sobre su trabajo, sobre la comida... mi hija se levanta y me pide ver con ella unos videos coreanos que desea compartirme, quiere charlar conmigo sobre sus preocupaciones de volver a la escuela el día de mañana, sobre el acné que la ataca y sobre la limpieza facial que prometí hacerle.

Debería conectarme al Messenger para conversar con alguna amiga, debería echar un telefonazo a otros amigos y charlar con ellos, no dejar que se perdiera la amistad, debería ir a la biblioteca a atender mi tesis y escribirla tranquilamente, debería pensar en el show de cabaret que estoy preparando, componer las canciones y escribir el guión que debe estar listo para el domingo, debería decirle a mi cabeza que suprima algunas ideas mientras debo pensar en otras, pero simplemente no puedo concentrarme en una sola cosa.

Estoy preparando un material para mi clase y viene a mi mente una idea para escribir... me viene la inspiración de pronto y debo tomar fotografías, leer, editar, escribir otra cosa, atender a mi familia, trabajar...

¡Quiero clonarme! ¡Ya no me conformo con estar próxima a cumplir años, sino que quiero que de mí salga una Hortensia por cada año que cumplo, y aún así serían insuficientes!



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agosto 21, 2009

La otra mesa de regalos

Hace un año publiqué una frívola lista de cosas que deseaba tener y que hasta la fecha no tengo. Hoy mi mesa de regalos para mi cumpleaños viene cargada más de necesidades que de obsequios deseados, así que si alguien quiere regalarme algo, ahí les van mis opciones.

            1. Una mochila para estudiante de secundaria... de preferencia que sea de Pucca o de alguna otra cosa japonesa o coreana, colores serios (digo, nada pastel para que aguante más sin lavarse)

            2. Unos zapatos tenis del número cinco para la clase de Educación Física de mi hija... (no urgen mucho, al menos hasta que se le salga el dedo a los que ya trae :D)

            3. Una cuenta vencida de teléfono (y que pronto derivará en un corte al servicio de llamadas ¡¡¡y de Internet!!!)

            4. Una suscripción vencida a la revista Selecciones del Reader's Digest (y que los hijos de perra no van a descansar hasta que se las pague)

            5. Unas medicinas que cuestan $1200 pesos y que hasta que no me las tome, no voy a dejar de sentirme invadida por los residuos de mis excesos.

            6. Un mes de renta.

            7. Un recibo vencido de Luz y Fuerza del Centro

            8. La consulta al dentista para que dé seguimiento a mi reciente extracción de muela y me diga qué más procede hacer.

            9. El tóner de mi impresora que ya saca manchas blancas.

            10. El cable de mi laptop (sin él no puedo encenderla y saber lo que dejé guardado ahí)

            11. La hospitalización de mi compu de escritorio que necesita una buena formateada para que esté al cien.

            12. Dos pares de anteojos: uno con graduación de 0.5 en cada ojo y otro dependiendo del examen de la vista de mi hija (creo que es más ciega que yo)

            13. La impresión de 8 tomos de mi Tesis de Licenciatura (todavía no la termino, pero no pasa de este año, así que necesitaré también eso)


            En fin... como trece es el número de la suerte, ¿para qué le sigo? No necesito mencionarles que no me haría daño algo de ropa, la despensa de cada día y los pasajes que hay que gastarse... pero van a decir que ya quiero que me mantengan...

            En fin... ya saben qué regalarme en mi próximo cumple. Con un sueldo mínimo entre mamá y yo no hemos podido cubrir los gastos que arriba se ennumeran, y si a eso le sumamos que debe uno mantener esa fresca sonrisa ante lo que pasa, mejor no les platico.


            Lo escribo en el blog para que cuando llegue a tener dinero, no me olvide de lo que significa estar francamente DESESPERADA!!



            Gracias por atenderme hasta aquí.



            See U later...



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            agosto 13, 2009

            El cine y los desórdenes alimenticios

            -¿Es usted "de buen comer", verdad?- Eufemismo usado por mi doctor para no decirme tragona.

            Aún recuerdo esos días cuando me negaba a comprar en el cine algo que no fuera una botella de agua: la pantalla grande se había hecho para ver las historias contadas en gran formato, asombrarse, maravillarse con los trabajos de tantos creativos que recreaban la vida de magistral manera. Si optaba por comprar palomitas de maíz, siempre las compartía, no me acababa la cubeta y me quedaba con ganas de más.


            Hoy las cosas han cambiado: la monstruosa combinación de los complejos de salas y el estrés de la vida cotidiana, han hecho del cine un antro de perdición casi igual que los bares y las discotheques. En dichos espacios puede uno hacerse adicto al sexo, a las drogas, el tabaco y el alcohol, pero en los cines uno se hace adicto a otra cosa igual de dañina: la comida chatarra.


            Muchas emociones se ponen en juego al disfrutar el realismo de las imágenes que la tecnología ha permitido construir a los directores talentosos, y a las grandes productoras de filmes taquilleros. Uno puede ir a asustarse, a reírse, a ponerse nervioso o a llorar a mares. El negocio de los cines es la emoción: películas excitantes, deprimentes, terroríficas se apoderan de nuestras voluntades por periodos de una a tres horas, acudimos a las salas para olvidarnos un poco de la monotonía de nuestras propias vidas, para ilusionarnos, para pensar un poco, para dejar correr las lágrimas en la penumbra que nos permite ser sensibles sin avergonzarnos, para permitirnos brincar de un susto y reírnos después, para permitir abrazar al novio, a la novia, estar muy juntitos en un lugar íntimo y a la vez público, para tomarnos de la mano, para provocarnos emociones que no siempre nos dan nuestras mal gastadas vidas comunes.

            Y por supuesto, si a eso le agregas una cosa que te dicen que es queso derretido, cuando más bien es una mezcla tremenda de grasas saturadas y calorías al por mayor, el efecto producido en el cuerpo es equiparable a un viaje de marihuana, a una inyección de heroína, a una borrachera completa.

            No exagero: los "Nachos con queso" son el producto más exitoso del cine para mí. Ahora es un reto titánico el resistirme a comprarme unos, y acompañarlos de refresco. ("¿Coca está bien?" ¡Y por inercia contestas "¡Sí!"!) Además de robarle palomitas a mi acompañante y terminarme el producto mucho antes de la mitad de la película.


            Si alguien ama el cine como yo, puede fácilmente estar consumiendo esta combinación explosiva una vez cada mes, cada dos meses, cada que hay estreno, cada que hay festivales, muestras o foros. Por fortuna el dinero no me da para irme a gastar doscientos pesos en boletos y snacks, así que entonces, cuando no puedo, opto por mirar cine en la tele y alistar el escenario para hacerlo mejor: Palomitas de Microondas, refresco, papas, algo que truene en la boca, en pocas palabras: comida chatarra.


            Y por si esto fuera poco, la relación vista-pantalla/boca-alimento es tan fuerte, que una vez viendo televisión o estando frente a la computadora, la ansiedad se vuelve algo incontrolable, y hay que tener café y galletas mientras se hace la tarea, se escribe en el blog o se navega.


            No es que uno quiera siempre echarle la culpa a terceros de los errores que uno comete en la vida, porque finalmente el caer en no cuidarme ha sido una decisión mía y sólo mía, pero no puedo dejar de lado los procesos inconscientes, y concluyo que además de la injerencia de otros factores, así fue como me fregué el sistema nervioso al relacionarlo directamente con el sistema digestivo. Emoción, estrés, presión=problemas gastrointestinales.


            Uno busca el origen cuando hace un alto, cuando el médico te dice cómo estás por dentro, cuando menea la cabeza con desaprobación cuando le vas narrando los excesos de tu vida. Entonces vuelves a casa y decides cuidarte, pero el llamado de la droga es fuerte, la compulsión no se ha terminado.


            -"Necesito desintoxicarla como lo haría con un drogadicto"- me dijo. Me sentí terrible...


            "Comer no debe ser tan malo..." piensa uno inocentemente. Es crucial para estar vivo, para seguir andando... pero el mundo en el que vivimos, la imparable cantidad de estímulos visuales, olfativos, auditivos y subliminales que nos rodean, hacen de este mundo algo muy peligroso, más peligroso de lo que llegué a pensar, más diabólico, más arrasador. Ahora hay que andar con pies de plomo, porque el cine y los desórdenes alimenticios han hecho una complicidad malsana.


            Hay que amar el arte, pero no dejar que se nos meta nada raro por la boca mientras hacemos corajes porque Harry Potter se da arrumacos con la odiosa de Ginny Weasley. :P



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            agosto 03, 2009

            Aprendiendo a vivir de locura

            NOTA: Los lectores de este espacio votaron en segundo lugar por este título. La censura en los medios visuales, título que obtuvo la mayoría de votos, puede leerse desde hace varios días en "Tortura en Tierra de Ciegos". Gracias por participar en la encuesta :)



            Siempre hay un momento ideal para escribir acerca de lo que pasa, y desfortunadamente ese golpe de inspiración no viene todos los días. Hoy vuelvo a la rutina de la escuela, el trámite, el término del servicio social, los cursos adicionales. Un cúmulo de realidades se aproximan a mí como un tsunami que amenaza con cubrirme completamente.

            Por eso hoy quiero abundar sobre este título que ha venido volando encima de mi cabeza por varios días. Este blog se titula "La Locura de estar Viva", y como un loco foucaultiano aquí estoy, sintiéndome una pieza que no encaja en un mundo roto y desabrido.

            Desde que tengo memoria siempre me he sentido así: un ente raro, apartado, más antisocial que amiguera, más tendente a la soledad que a la convivencia, más dueña de mi propio mundo que del metro cuadrado que me rodea, así que a mis casi 33 años de existencia pienso que sería inútil intentar cambiarme.

            He meditado muy seriamente sobre las consecuencias físicas y mentales que me ha causado el tomarme la vida tan en serio. Veo a la gente andar despreocupada por la calle, esforzándose sólo por ganar dinero y pagar las deudas, y en todo caso, procurándose diversiones frívolas para evadirse y escapar un poquito de esta realidad que mata... pero no deciden comprometerse consigo mismos, no suelen tener ideales que perseguir, sueños que realizar, aspiraciones por cumplir. Hoy la gente se conforma con muy poco, todo le parece bien, normal, cotidiano, y sienten ellos mismos que no hay absolutamente nada por hacer al respecto.

            Yo no sé si tomarme la vida como me la tomo vaya a llevarme a la tumba más pronto de lo que me gustaría: todos mis males físicos tienen origen en la tensión nerviosa según portales informativos de Internet, y según mi doctor, que no tardó en confirmármelo hace exactamente un mes. Hoy tengo cita con él para hablar de mis supuestos avances, y estoy preparada para que, como el mecánico al coche, ahora me encuentre otro mal y otro más, y otro más. Siempre fui una mujer sana y sin problemas de ningún tipo, pero como dolorosamente me dijo un amigo: "Bienvenida a la edad adulta", ahora es cuando los años me empiezan a pesar.

            Si bien considero que siempre fui un "alma vieja", convivir con un cuerpo que empieza a hacerse también viejo, y con un espíritu necio que se rehúsa a dejar de soñar, de sentirse joven, responsable, preocupado, capaz de hacer algo por limpiar la mierda que está en su entorno, resulta ser muy difícil. Pero, ¿quién dijo que la vida sería fácil?

            Sé que a algunas personas suele molestarles mi forma de ser, suelen hallarme aburrida... ("Siempre lo mismo conmigo"), por eso mis verdaderos amigos se cuentan con muy pocos dedos de una misma mano, pero mientras pueda crear, aprovechar los talentos que tengo y no guardarlos en el archivo muerto, lo voy a hacer. Sólo espero que pueda seguir haciendo diabluras hasta el último día de mi existencia, que no me llegue una vejez trepidante, de esas que parecen un cáncer que invade la mente y el corazón, impidiéndonos sentirnos una pieza importante del rompecabezas, así nos lleve una vida enterarnos de dónde está nuestro lugar para encajar.

            Quiero vivir de locura, de sueños, de metas que se antojan irrealizables... y no me malentiendan, no quiero ser famosa y millonaria. Quiero seguir haciendo cosas locas, por más mínimas e imperceptibles que parezcan, conociendo gente valiosa que me ayude a crecer y a sentirme feliz, quiero conservar a los amigos con los que cuento, fortalecer los lazos de mi familia, elevar mi calidad de vida, nunca dejar de aprender. Si eso es una locura, pues seguiré andando como una loca suelta por las calles fingiendo ser normal. No me importa que digan que tengo el ego desbordado, que me siento especial y me creo mucho... nadie sabe que la procesión va por dentro...

            Lo que he decidido es difícil, y en casos extremos se antoja imposible. Me tomo la vida en serio... insisto, tal vez demasiado en serio. Me río para no llorar, lloro para no explotar. Me importan los seres humanos y por ello me asusta la gente que parece haber dejado de serlo. Odio la caridad, apuesto por la verdad. Creo en la inteligencia superior del hombre, aunque a la vez me aterra.

            Pero aquí estoy, a punto de largarme otra vez a la calle, a rozarme con la raza, a practicar mis habilidades sociales, esas que a fuerza de disciplina, dolor y fe he ido adquiriendo para sobrevivir en la selva de asfalto. No me queda otra alternativa... siempre le digo a mi madre que pude haber salido peor, aunque le cueste trabajo entenderlo :´D

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