agosto 03, 2009

Aprendiendo a vivir de locura

NOTA: Los lectores de este espacio votaron en segundo lugar por este título. La censura en los medios visuales, título que obtuvo la mayoría de votos, puede leerse desde hace varios días en "Tortura en Tierra de Ciegos". Gracias por participar en la encuesta :)



Siempre hay un momento ideal para escribir acerca de lo que pasa, y desfortunadamente ese golpe de inspiración no viene todos los días. Hoy vuelvo a la rutina de la escuela, el trámite, el término del servicio social, los cursos adicionales. Un cúmulo de realidades se aproximan a mí como un tsunami que amenaza con cubrirme completamente.

Por eso hoy quiero abundar sobre este título que ha venido volando encima de mi cabeza por varios días. Este blog se titula "La Locura de estar Viva", y como un loco foucaultiano aquí estoy, sintiéndome una pieza que no encaja en un mundo roto y desabrido.

Desde que tengo memoria siempre me he sentido así: un ente raro, apartado, más antisocial que amiguera, más tendente a la soledad que a la convivencia, más dueña de mi propio mundo que del metro cuadrado que me rodea, así que a mis casi 33 años de existencia pienso que sería inútil intentar cambiarme.

He meditado muy seriamente sobre las consecuencias físicas y mentales que me ha causado el tomarme la vida tan en serio. Veo a la gente andar despreocupada por la calle, esforzándose sólo por ganar dinero y pagar las deudas, y en todo caso, procurándose diversiones frívolas para evadirse y escapar un poquito de esta realidad que mata... pero no deciden comprometerse consigo mismos, no suelen tener ideales que perseguir, sueños que realizar, aspiraciones por cumplir. Hoy la gente se conforma con muy poco, todo le parece bien, normal, cotidiano, y sienten ellos mismos que no hay absolutamente nada por hacer al respecto.

Yo no sé si tomarme la vida como me la tomo vaya a llevarme a la tumba más pronto de lo que me gustaría: todos mis males físicos tienen origen en la tensión nerviosa según portales informativos de Internet, y según mi doctor, que no tardó en confirmármelo hace exactamente un mes. Hoy tengo cita con él para hablar de mis supuestos avances, y estoy preparada para que, como el mecánico al coche, ahora me encuentre otro mal y otro más, y otro más. Siempre fui una mujer sana y sin problemas de ningún tipo, pero como dolorosamente me dijo un amigo: "Bienvenida a la edad adulta", ahora es cuando los años me empiezan a pesar.

Si bien considero que siempre fui un "alma vieja", convivir con un cuerpo que empieza a hacerse también viejo, y con un espíritu necio que se rehúsa a dejar de soñar, de sentirse joven, responsable, preocupado, capaz de hacer algo por limpiar la mierda que está en su entorno, resulta ser muy difícil. Pero, ¿quién dijo que la vida sería fácil?

Sé que a algunas personas suele molestarles mi forma de ser, suelen hallarme aburrida... ("Siempre lo mismo conmigo"), por eso mis verdaderos amigos se cuentan con muy pocos dedos de una misma mano, pero mientras pueda crear, aprovechar los talentos que tengo y no guardarlos en el archivo muerto, lo voy a hacer. Sólo espero que pueda seguir haciendo diabluras hasta el último día de mi existencia, que no me llegue una vejez trepidante, de esas que parecen un cáncer que invade la mente y el corazón, impidiéndonos sentirnos una pieza importante del rompecabezas, así nos lleve una vida enterarnos de dónde está nuestro lugar para encajar.

Quiero vivir de locura, de sueños, de metas que se antojan irrealizables... y no me malentiendan, no quiero ser famosa y millonaria. Quiero seguir haciendo cosas locas, por más mínimas e imperceptibles que parezcan, conociendo gente valiosa que me ayude a crecer y a sentirme feliz, quiero conservar a los amigos con los que cuento, fortalecer los lazos de mi familia, elevar mi calidad de vida, nunca dejar de aprender. Si eso es una locura, pues seguiré andando como una loca suelta por las calles fingiendo ser normal. No me importa que digan que tengo el ego desbordado, que me siento especial y me creo mucho... nadie sabe que la procesión va por dentro...

Lo que he decidido es difícil, y en casos extremos se antoja imposible. Me tomo la vida en serio... insisto, tal vez demasiado en serio. Me río para no llorar, lloro para no explotar. Me importan los seres humanos y por ello me asusta la gente que parece haber dejado de serlo. Odio la caridad, apuesto por la verdad. Creo en la inteligencia superior del hombre, aunque a la vez me aterra.

Pero aquí estoy, a punto de largarme otra vez a la calle, a rozarme con la raza, a practicar mis habilidades sociales, esas que a fuerza de disciplina, dolor y fe he ido adquiriendo para sobrevivir en la selva de asfalto. No me queda otra alternativa... siempre le digo a mi madre que pude haber salido peor, aunque le cueste trabajo entenderlo :´D

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2 comentarios:

AnDRo dijo...

Me encanta cómo eres, socia ;)
Una mujer muy especial.
Faltan 23 días!
Un beso

Edwin dijo...

Pues sí, la vida es una aventura loca, tan loca como tu cabecita XD. Bueno no, más bien eres creativa, y sabes que cuentas conmigo.

Ah y gracias por tu comentario, pues la verdad ya me me di por vencido, que más da si es en la tarde, puedo pedir el turno de la mañana en un par de meses. Es sólo que voy a extrañar mucho a mis amigos de Otakutopía.