Empecé subiendo un álbum con mi cara contenta que se titulaba "2009 me gusta". Inicié el año convencida de que quería hacer algo bueno, algo importante con mi vida. En mi blog personal escribí que no era el mejor momento para sentirse bien, para querer sentirse optimista, pues iniciábamos con una crisis económica mundial que impactó los bolsillos de todos, especialmente el mío, al que ya no le hacía falta un agujero más... pero no me importó. Ese año cerraría un ciclo en mi carrera y a partir de ahí, todo debía estar mejor.
En el Caralibro empecé sintiéndome sola, desierta, con sólo un par de amigos que me comentaban cosas. La mayoría estaba en el hi5 u otras redes sociales que nada tenían que ver con esta otra. Llegué a odiar la idea de haberle vendido mi alma al diablo y abrir una cuenta en el portal completamente blanco en letras azules... como hielo.
Después se convirtió en la única forma de estar cerca de la gente que quiero, y aunque a veces me siento igual de sola, rodeada de gente, el panorama caralibrero ha cambiado bastante. Conocí nuevas personas que se fueron agregando a mi vida por medio de la red social... sus vivencias formaron parte de mi realidad, de mis sueños y de mis pesadillas...
Y de ahí que sea necesario hacer un balance del año, tenga o no tenga que ver con mi experiencia en el Caralibro:
En enero decidí regresar al teatro, y empezar a hacer realidad el sueño de hablar sobre las tablas de algo importante como el silencio y la necesidad de gritar lo que se siente en un mundo amordazado como este en que vivimos...el proyecto se frustraría después. Fue la única vez que fui al cine con mi madre... en todo el año... quién sabe hasta cuándo. Adiós a Bush... alegre día.
En febrero me encontré con unos ojos hermosos en una esquina. Mis lentes de sol no le permitieron darse cuenta de mis pupilas dilatadas, ni siquiera yo pude sentirlo entonces. Encontrarlo de esa forma fue lo más importante del mes... hasta ahora lo entiendo.
En marzo la mala suerte parecía instalarse sobre mi cabeza, la depresión de la primavera me hizo dudar sobre mi futuro, la Universidad comenzaba a oler a nostalgia porque nos tomamos la foto generacional y todo me parecía incierto desde entonces. Terminé un proyecto de escritura que absorbió mi tiempo y energía por nueve largos meses...pero sobre todo, me acercó a una amiga adorable, al sur de este continente.
En abril la crisis sanitaria me hizo postergar mi renacimiento: cerraron los lugares de esparcimiento y no pudo darse. Realmente me imaginé un futuro distópico en donde ya no pudiera besar ni abrazar a nadie. Uno de mis estados del FB fue "A ver, qué se siente besar y no poder..." pensando en que mal de muchos, remedio de tontos.
En mayo lo conseguí: me sentí cerca, muy cerca de lo que realmente quería en la vida... pero lo temí, no me sentí capaz de ser, de sentir, lo negué. Por si fuera poco, sufrí una caída que me sacudió de pies a cabeza, haciéndome replantearme la soledad, la desesperanza y la necesidad de amor.
En junio por primera vez le dije que lo quería... pero no sabía cuánto más lo llegaría a querer... terminé la carrera. Un estado del hi5 rezaba "I did it my way"... con las consabidas consecuencias de ello. Luego murió Michael Jackson, y la reflexión acerca del mundo en el que vivo no se hizo esperar: talento especial, sensibilidad, propuesta, arte...versus dinero, fama, escándalo, manipulación, la doble moral...
En julio piloteé mi propuesta pedagógica, me fue bien, pero luego fui atacada por denunciar una realidad... me corrieron con violencia de un lugar en donde fui a grabar mi segundo cortometraje... mismo que ha quedado guardado hasta el momento en espera de ver la luz...
En agosto comencé a sentir que mi suerte empezaba a cambiar, pero aún no lo creía. Cumplí 33 años y vaticiné que serían de buena suerte. Aquella mirada que conocí en octubre, que me encontré en febrero, que reconocí en mayo y a la que escribí en junio, me invadió de nuevo y no quise hacerle caso. Estaba demasiado ocupada en autocompadecerme para pensar en otra cosa.
En septiembre volví a nacer.
En octubre permanecí en el limbo, moribunda...el peor mes de mi vida en mucho tiempo.
En noviembre empecé a andar sin muletas... eso da miedo, da terror... pero me dio esperanza. Volví a involucrarme en lo académico, en el compromiso social, lo volví a ver... y luego a soñar.
En diciembre mis primeros pasos... futuro borroso...
...que ya empiece el 2010... tengo ganas de que todo inicie de nuevo.
2010 tiene que ser mejor.
