enero 15, 2007

Espacio y tecla

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Me dicen la pocos amigos: quizá porque de ello tengo cara, porque me choca lo que está de moda y porque tengo baja autoestima disfrazada de egocentrismo... o tal vez lo contrario...

Por correo electrónico o en los blogs puedo ser graciosa, agradable, accesible, pues parece comprobarse en mí aquéllo de que los medios electrónicos de comunicación se hicieron para quienes tenemos problemas para comunicarnos en la vida real... y en mi caso es casi así.

No soy antisocial completamente, pues me agrada sonreír, tomar el cafecito y charlar en buena compañía... pero tal vez ya he perdido la costumbre de escuchar. Si bien antes podía ser una orejota y estaba ávida de aprender cosas, coleccionar vivencias de otras personas a razón de guardarlas en la memoria para escribir un futuro libro; ahora oigo y desecho casi inmediatamente: eso ha mermado mi capacidad de concentración y por ende, la tolerancia hacia los demás.

Nada hay mejor que una buena comunicación, pero mi mejor manera de hacerlo es y siempre ha sido a través de la escritura. Nunca he sido lo bastante elocuente al hablar: siempre titubeo, ironizo o tiendo a decir muchas cosas sin pensar. Y no es porque no sepa hilar las ideas en una frase congruente y bien hecha. Es sólo que la comunicación humana es tan vertiginosa, que casi nadie está acostumbrado a escuchar... ni siquiera a la música, y eso afecta en el hecho de que al hablar y mantener una conversación, debate o exposición fluida, las ideas tienen que sacarse en el acto, casi como de un sombrero. Las respuestas deben ser inmediatas y congruentes si no quieres pasar por lerdo, impreparado o mediocre.

Contar con un buen léxico no es sólo don de quien ha leído lo suficiente, sino de quien ha practicado su verbalidad con otros seres. Así yo, siendo siempre analítica y observadora, siendo siempre quien prefería los soliloquios y los diálogos con la libreta; hoy que me encuentro en la edad adulta, tal vez a la mitad de mi vida, e imersa en un mundo en que la comunicación aparentemente se facilita; me hallo atrapada también en un mundo binario en donde puedo sentirme bien al escribir, pero la poca satisfacción de no tener respuesta me hunde de nuevo en la eterna pregunta: ¿soy capaz de comunicarme de otra manera? ¡De muchas formas, vaya que lo soy!, pero ¿hay alguna forma que tenga más validez que las demás? ¡Quién lo sabe!

La comunicación cara a cara, cuerpo a cuerpo es lo más grato y gratuito, pero... estando ya tan habituados a fingir que sabemos, que somos, que hacemos, que tenemos... ¿será el rescate de los sentimientos verdaderos la palabra escrita? ¡Sin duda alguna! El problema está en que, como siempre gusto de meterme en asuntos que para el resto de la humanidad son secundarios... ¿en qué momento a la gente le entrará el gusto por leer?

Desorden alimenticio


En la página de la Fundación Ellen West encontré algo sobre un trastorno que estoy padeciendo: la sobreingesta compulsiva..."también conocido como el desorden de "atracón", se caracteriza por una manera incontrolada de comer con el consecuente aumento de peso.

Los comedores compulsivos usamos la comida como una manera de enfrentar el estrés, los conflictos emocionales y los problemas cotidianos. La comida puede anestesiar sentimientos y emociones. Nos sentimos sin control y estamos conscientes de que nuestros patrones alimenticios son anormales. De igual forma que las bulímicas, los comedores compulsivos reconocemos con más facilidad que tenemos un problema, a diferencia de las anoréxicas.

El Ciclo del Comer Compulsivo
Los comedores compulsivos nos vemos con frecuencia atrapados en el ciclo de atascón-depresión. Después de un episodio de comer compulsivamente, surge la decisión de hacer una dieta y dejar de atascarse. Esta decisión no puede mantenerse, por lo que finalmente queda la persona con una gran culpa y depresión, llevándonos al atascón por impotencia.

Signos y síntomas del Comer Compulsivo:
(quien bien me conozca, reconózcame aquí... quien no... tal vez reconózcase)
CONDUCTUALES * Hacemos muchas dietas y las rompemos constantemente. * No podemos parar de comer. * Comemos poco en público a pesar del evidente sobrepeso. * Los fracasos sociales y profesionales lo atribuímos al peso. * El peso es el foco de la vida. * Comemos muy rápido. * Evitamos situaciones sociales. * Creemos que hay alimentos "buenos" y "malos". * Consumimos gran cantidad de comida chatarra. * Comemos sin hambre.

PSICOLÓGICOS * Creemos que seremos mejores personas cuando adelgacemos. * Irritabilidad. * Depresión. * Vergüenza. * Negación de sentimientos "negativos" (coraje, miedo, enojo). * Sentimiento de autovalor en función del peso. * Culpamos a otros por nuestro sobrepeso. * Negamos comer compulsivamente. * Creemos que comemos poco o igual que la gente delgada (en la etapa de negación).

FÍSICOS * Aumento de peso o fluctuaciones. * Diabetes. * Hipertensión. * Artritis. * Colesterol alto."

*Afortunadamente, yo he pasado ya la etapa de la negación y he comenzado con fortaleza y determinación a combatir este problema para no caer en problemas físicos mayores, y estoy por realizar un trabajo artístico sobre los desórdenes alimenticios en la inteligencia de poder curar también a través de la creación, este mal que me aqueja actualmente.

Espero que esta información sirva de algo a quien lo esté viviendo o conozca a alguien que esté pasando por algo similar... Gracias por seguir aquí...