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marzo 12, 2010

Homenajeando a las mujeres

Los pasados días 10 y 11 de marzo de 2010, Hortensia Martínez presentó en el marco de las conmemoraciones por el Día Internacional de las Mujeres, su Espectáculo Unipersonal titulado "Homenaje a mí misma... y a las demás", en donde tuvo la fortuna de contar con dos públicos muy distintos que la apreciaron tanto en el Auditorio Lauro Aguirre de la Universidad Pedagógica Nacional, como en el Centro Cultural Raúl Anguiano, invitada por la Dirección General de Igualdad y Diversidad Sexual -organismo de la Secretaría de Desarrollo Social de la Ciudad de México- a través de la Unidad de Atención y Prevención a la Violencia Intra Familiar (UAPVIF).

"Ambos públicos fueron muy diferentes entre sí"-comenta la actriz y pedagoga-"he aprendido mucho en estos últimos dos días justamente sobre mí misma y sobre las demás."

Entrevistada personalmente por Marja Citlalli Alvarado, encargada de la jefatura de la citada Unidad, comenta: "Este es el segundo año que hago este espectáculo. En 2009 surgió precisamente por estas fechas, con el pretexto de una celebración que poco a poco se va haciendo más y más comercial, y cuyo sentido verdadero se está perdiendo de igual forma; pero a la vez partiendo de una necesidad interior de afirmarme a mí como persona, como mujer completa y compleja. Esta obra la concebí mucho antes de conocer lo que era el cabaret como tal, como una serie de lecturas dramatizadas y canciones a capella de otros autores. Básicamente el concepto es el mismo, sólo que ahora la mayoría de los textos son míos, con excepción de una 'rola' de Jaime López y unos cuantos chistes de dominio público. El cambio sustancial está en la convivencia directa con la gente, en abrir espacios dentro de la misma obra para hablar de la situación actual, de reírnos juntos y pensar juntos. Antes era un espectáculo un tanto sobrio, más silencioso, más minimalista. Ahora lo he 'cabareteado' agregando elementos que lo hacen más vistoso, pero esencialmente es la misma historia, la misma problemática."

Al cuestionarle esto último, añade: "En esta última función me comentaba una asistente algo sobre las cosas que faltan por hacer, por ejemplo la congruencia que debe haber entre las leyes y la sociedad, la obediencia que les debemos cuando compartimos un mismo mundo al que hay que buscarle la armonía. Por eso, lamentablemente la situación de las mujeres no ha cambiado desde hace un año que hice la obra, y en algunas cosas sigue igual desde hace siglos, y esto es historia universal. Por eso es que el problema sigue siendo actual, la lucha por la equidad sigue y seguirá por mucho tiempo, tal vez no nos toque ver un mundo en el que el trato sea igualitario, pero por eso hay que creer que se puede, si no, no tiene caso venir a dar mis brincos frente a un grupo de estudiantes universitarios, frente a actores, intelectuales, académicos o frente a amas de casa golpeadas. Hay que creer en que lo que uno hace puede tener un poder... no hay que buscarlo conscientemente, hay que pretender simplemente que es posible que alguien se lleve rumiando algo a casa..."

¿Cuál es la diferencia que sentiste al actuar frente a mujeres que vienen con este problema de la violencia intrafamiliar? ¿Fue más difícil?
"Cuando supe para quiénes iba a actuar esta tarde no supe si reír o llorar. No es lo mismo dar un mensaje preventivo que uno correctivo. Es muy difícil estar en esa situación, no quisiera estar en su pellejo. El abuso por parte de la persona que alguna vez dijo amarte debe ser devastador para la autoestima, para el autoconcepto, sufrir vejaciones y a la vez muestras de supuesto cariño y protección, enloquece a cualquiera.

Fue muy triste para mí saber que una de las asistentes padecía esquizofrenia, y que la canción de Jaime López que canto en algún momento de la obra lleva precisamente ese nombre. Me refieren que primero le brincó mucho la palabrita y se agarró la cabeza, luego la vi tener un ataque de risa, después sonó su teléfono a media función -situación que aproveché para hacer un chistecillo bobo-, y al finalizar me tomó fuertemente de las manos pidiéndome consejo porque precisamente el que llamó fue su novio, quien no deja de checarla y acosarla. Fue un momento muy difícil para mí. ¿Qué le dices a alguien con esas características, en esa situación? No pude más que darle ánimos y exhortarla a pedir ayuda profesional. Ahí es cuando uno ve lo limitado que está para resolverle a vida a otros. Todo empieza por uno mismo, por darse cuenta a tiempo, antes de que sea demasiado tarde."


¿Cuál crees que es el público más apropiado para mirar tu espectáculo? ¿Alguien que no lo haya vivido? ¿Preventivo como decías?
" No quise diferenciar tan tajantemente a ambos públicos, el de ayer en la UPN y el de ahora. Uno nunca sabe quién por ahí de todos esos que lo están viendo, pueda estar pasando un problema similar, ¡o el que sea! Yo creo que no hay un público más o menos adecuado para esto. ¡Hoy, por ejemplo, cuando vi niños, me quería morir! Pero cuando al quedar yo en camisón, empezó a haber ciertas reacciones, entendí que la gente necesita relajarse, y que mi tarea en ese momento era hacerles ver que todo era parte de una historia, y que peores cosas ven en la tele sin taparse los ojos o las orejas.

Ayer, al contrario, los estudiantes entraron rápidamente en la convención 'cabaretil' de la deshinibición tanto para mostrar el cuerpo como para decir lo que se piensa y se siente...no hubo tanto problema...todo además, está sujeto a interpretaciones, y es interesante escuchar siempre todas y cada una de ellas, aunque uno no esté de acuerdo.

Por ejemplo una mujer me preguntó hoy directamente si lo que escribí, lo había hecho partiendo de experiencias propias. Tal vez habría deseado escuchar que yo también había sido golpeada y que ahora estaba feliz y liberada, pero no puedo mentirles, afortunadamente nunca nadie me ha agregido físicamente. La gente va y se identifica con todo, con algo...¡o con nada, también pasa!, y en este caso la señora relacionó mi ficción con una posible realidad mía, pero viéndolo tal vez dese SU propia realidad.... no sé... es sumamente interesante todo lo que ocurre al lograr que el público se meta dentro de tu espectáculo...aún estoy empezando en esto que hago, pero las experiencias son tan intensas, que el aprendizaje que me llevo es igual de grande. Esto que hago me encanta y si hay un símil para lo que ellas pasaron, entonces sí: he sido varias veces golpeada por la vida, pero ahora estoy en proceso de mi propia liberación, siempre en busca de una felicidad compartida. Porque creo que es posible."
Concluyó.

enero 01, 2010

Mein Herr

Sabiduría y sensatez, dices. Las tendré así esté muriendo por querer estar loca, perdidamente loca.

Siempre he sabido cuál es mi lugar, sólo que a veces se me olvida.

Te amé sin culpa y tú mismo me obligaste a sentirla.

Hoy renuncié a ti sinceramente... bye, bye mein lieben herr, aunque todavía te ame hasta la médula.

octubre 22, 2009

Menta y chocolate

Son menta y chocolate, tus ojos y los míos:
son el calor de la tierra, son la frescura del mar.
El mirarme en tu mirada me arrebata del vacío
y me va atando de a poco a la aventura de amar.

Cabello castaño y suave, tu delicadeza interna
cabello negro y rebelde, la fuerza que da el dolor.
Mujer de expresión voraz y de naturaleza tierna,
caballero de fina estampa, guerrero y emperador.


Mensajes que hicieron veces de disfrazados flirteos,
muchos abrazos claves, más silencio y más temor.
Y las voces, las miradas, las caricias, los deseos...
...los sueños y dudas tontas invadiendo el interior.

Un beso desesperado te arrebató la sonrisa,
en medio de tu amplio duelo y mi amarga gestación,
mas la realidad maldita, absorbente e insumisa
lastimó nuestro amor puro reduciéndolo a ilusión...

Somos menta y chocolate, la combinación perfecta:
sabores amargo y dulce provocan paz o explosión.
Somos dos locos de atar, la combinación correcta
para dar sentido al mundo e ignorar toda opinión.
...

agosto 26, 2009

Un instante fecundo

Volver a los diecisiete después de vivir un siglo
es como descifrar signos sin ser sabio competente,
Volver a ser de repente tan frágil como un segundo,
volver a sentir profundo como un niño frente a Dios
Eso es lo que siento yo en este instante fecundo.

Se va enredando, enredando como en el muro la hiedra
Y va brotando, brotando como el musguito en la piedra
Como el musguito en la piedra, ay si, si, si.


Mi paso retrocedido cuando el de ustedes avanza:
el arco de las alianzas ha penetrado en mi nido
con todo su colorido se ha paseado por mis venas.
Y hasta las duras cadenas con que nos ata el destino
es como un diamante fino que alumbra mi alma serena.

Lo que puede el sentimiento no lo ha podido el saber
ni el más claro proceder, ni el más ancho pensamiento
Todo lo cambia al momento cual mago condescendiente,
nos aleja dulcemente de rencores y violencia:
sólo el amor con su ciencia nos vuelve tan inocentes.

El amor es torbellino de pureza original:
hasta el feroz animal susurra su dulce trino.
Detiene a los peregrinos, libera a los prisioneros,
el amor con sus esmeros al viejo lo vuelve niño,
y al malo sólo el cariño lo vuelve puro y sincero.

De par en par la ventana se abrió como por encanto,
entró el amor con su manto como una tibia mañana
al son de su bella diana hizo brotar el jazmín,
volando cual serafín al cielo le puso aretes,
¡Mis años en diecisiete los convirtió el querubín!


Violeta Parra

*

marzo 19, 2009

You gimme fever...



























No creía en nada de eso hasta que tus ojos detrás de los espejuelos me hicieron sentir desprotegida... no quería creer que las feromonas existían, instalada en Santo Tomás, buscando enterrar mis dedos en las llagas para declararme creyente.

Ya no puedo ocultarlo más... ¡Creo! ¡Creo! Te percibo, sé lo que piensas, lo que quieres que yo haga... y caigo... me derrito... y después nos huímos. Me acostumbro a este juego que propones, y lo sigo, pongo el segundo pie sobre la cuerda floja y me mantengo.

No importa que amenacen cuervos con picotearme los talones, mientras siga sintiendo ese vértigo en el estómago, el terror de caer al vacío que me aferra a seguir en pie, a mantener el equilibrio. Sigue así, no pares... que me das fiebre...
*

marzo 16, 2009

Carta a una futura madre

No te había visto más bella que ahora que estás dando vida. Tus ojos lucen más brillantes, tu sonrisa plena, tus pechos turgentes y la barriga redonda. Las piernas discretamente cansadas vestidas por un cómodo calzado que te ayuda a protegerte de las várices y de cualquier caída.

Vas a ser mamá.

No es cualquier cosa, si lo piensas bien. Quien te conoció antes podrá recordarte con el pelo pintado de rojo, llamando la atención por toda la Universidad como un cerillito a punto de encender el fuego, alentando a la gente a despertar de su modorra, buscando por todos los medios sentirte útil, una guerrera de la educación en México.

Hoy se te ha dado esa oportunidad.

Formarás una familia bonita, con muchos esfuerzos, con el trabajo que cuesta criar a un hijo que ha llegado por sorpresa, pero con la valentía y la entrega que surgen del compromiso adquirido, de la convicción por dejarle al mundo una esperanza viva.

La pequeña niña que nace en tu vientre llorará muy pronto por primera vez... y tal vez le toque llorar mucho más, tal vez no alcance el agua potable del mundo para dar de beber a una boca sedienta más, tal vez no alcancen los horrores del mundo a dejarla ser una mujer de paz...pero quién sabe. Tú y yo sabemos que el secreto de todo está en la educación, que no importa cuán adversas sean las circunstancias, si uno sabe salir adelante. No importa cuán largo y sinuoso parezca el camino si uno sabe trabajar, echar mano de lo que hay y continuar soñando con alcanzar la felicidad.

Si Dios no siguiera teniendo fe en el hombre, lo volvería estéril de la noche a la mañana. Sin embargo siguen formándose buenos seres en los vientres de las buenas mujeres, siguen depositándose ilusiones en el seno de las buenas familias, y sigue creciendo el corazón de los futuros padres y madres del mundo.

Por eso, querida compañera, esos ojitos limpios que conocerás muy pronto, deberán ser abiertos en toda su amplitud, deberán conocer la vida con sus fatalidades y sus maravillas, deberán incluso mirar más allá de todo. La pequeña boca que de momento sólo sabrá succionarte y agrietarte los pezones, deberá aprender a hablar, besar y sonreír. Deberá saber cantarle al amor, pero también gritarle a la injusticia. Las pequeñas manos que lucirán frágiles como de fina cera, deberán trabajar y crear. El cuerpo todo será el instrumento que guíe sus pasos hacia la búsqueda eterna del bienestar común.

Yo no sé si compartas mi preocupación por el planeta que hemos heredado, pero estoy segura de que no quieres pensar en ello. Prefieres sentir esos leves dolores cuando en la placenta tu pequeña hija se mueve, haciéndote recordar que está más viva que nunca, preparándose día con día para aterrizar en este mundo loco. Prefieres buscar ropa rosita e imaginarte su rostro en tus sueños.

No dejes de hacerlo.

Vive y disfruta la infancia de esa niña a quien has decidido poner el nombre de la sabiduría... no creo que sea gratuito. Goza todos y cada uno de los días de su vida, únete cada vez más a tu pareja para emprender una tarea que comenzaron juntos, y que ahora tendrán que enfrentar todavía juntos. Aprovecha la fuerza y disposición que tiene tu hombre de amarte a ti y a su pequeño fruto, pónganse de acuerdo en las decisiones, no peleen frente a la niña. Ámense siempre, no descuiden su placer por los deberes, no se encelen por la atención demandante que siempre traen consigo los niños. Requerirán paciencia, madurez, control de sus emociones. Ser padres les exigirá todo un cúmulo de cualidades que, si aún no poseen, deberán ir desarrollando. Tendrán que ser optimistas para no transmitirle desde temprana edad la desesperanza, y cuando ella descubra que la vida es una mierda, será su labor admitirlo pero echar mano del conocimiento de la belleza, esa que siempre existirá aunque permanezca aparentemente oculta ante nuestra vista. Habrá que enseñarse a uno mismo a frotarse los ojos y mirar la luz en mitad de la oscuridad.

Ámenla mucho, ámense... siempre es más fácil amar que desesperar. No habrá dinero suficiente, no habrá recursos ni oportunidades suficientes nunca, por eso no se preocupen. No se dejen tentar por ofertas ilícitas, aún en la peor de las emergencias. Aférrense a la honestidad y a los principios con que fueron educados, piensen en los buenos ejemplos de sus propios padres y repitan lo que les funcionó para construirse sus propios ideales, y su propia personalidad. Desechen todo aquello que identifiquen como impedimento de crecimiento espiritual e intelectual.

Diviértanse, no pierdan la capacidad de reír, de sentirse tontos, niños, bobos. No todo en la vida es luchar y nadar contra corriente. Permítanse caprichos de vez en cuando... pero sobre todo, asuman su responsabilidad de adultos. Nunca intenten sentirse jovenzuelos que son amigos de su hija, asuman su rol de padres con jovialidad, pero con autoridad contingente. Establezcan límites, no le faciliten la vida. Entrenen a su hija a enfrentar retos, desde los más simples como aprender a hablar o andar bien, hasta los más duros como superar una pérdida o terminar una carrera.

Yo no sé qué más decirles. Ambos son pedagogos, y tú, mi querida compañera, eres una mujer encantadora: amable, inteligente, decidida. Sabes lo que hay que hacer, nótese el guiño del ojo. No creo haber dicho nada novedoso, pero quería dedicarte unas cuantas líneas.

¡Salud por la vida, querida Jossy!
¡Bienvenida seas, Katia Sofía!

*

noviembre 18, 2008

A trece años del milagro


Mis ojos se abrieron en medio de la madrugada: había llegado la hora de morir o vivir para siempre en ti. El líquido suave con que te alimentaba se estaba escapando de mí de repente. Tenía que avisarle a alguien, levantarme y decidir qué hacer. Fue mi madre quien me dijo que me preparara, que se me había roto la fuente de vida en la que tú te mantenías segura, y habría que sacarte de ahí, traerte al mundo, obligarte a respirar.

Procuraba por todos mis medios de evitar que el líquido saliera. En medio de suaves dolores retenía su fluido esperando conservarte dentro todavía un poco más. Estaba asustada, tenía mucho miedo de lo que podría pasarte. Nunca te había amado tanto hasta ese preciso momento, en el que mi instinto materno luchaba por mantenerte viva, por sentir que estabas segura ahí, dentro de mí.

Horas de angustia pasaron, con mi vestido maternal de girasoles buscando un lugar donde pudieras llegar, dándome cuenta con rabia de que no eras la única que nacería ese día, que como yo había millares de madres pariendo en el mundo entero, y que en eso no eras especial. No había por qué hacer distinciones, yo era una niña espantada más, una jovencita temerosa que no pensó en esto cuando lo hizo sin cuidarse, y como tal había que tratarla. Los doctores querían sentir tu cabeza, o tu hombro, o lo que fuera, con tal de meterme el guante y sonreírme.

Finalmente llegué a un lugar en donde casi reclamé el derecho a mi pajar. Pasó la mitad del día hasta que alguien me dijo que ya no te movías, que estabas sufriendo, que no te aseguraban la vida. Yo moría por verte a los ojos, desesperada por que salieras viva, completa, contenta... y mía.

Ahora han pasado los años, y cuando te veo a los ojos todos los días, mi corazón no evita sonreírte al saberte viva, completa, contenta... y un pedazo grande de mi vida.
Festejo el tener fresco aquel bello momento, cuando con las vísceras de fuera me resistí al desmayo sólo hasta oírte llorar. Festejo tu llegada luminosa, tus ojillos lindos, bien abiertos que me dieron las gracias cuando te conocí. Festejo tu cuerpecito frágil envuelto en cobijas, tus manitas pequeñas encerradas en las mías, tus primeros pasos, tu primera caída, tu primer diploma, tu primer desamor...

Festejo tenerte y no tenerte, festejo el dejarte ir de poquito a poco, festejo el regalo más grande que me ha dado el destino. ¡Festejo al microbio de tu padre!, a su atinada semilla de vida. Festejo tu abrazo, tu risa, tu esencia.

¡Festejo, festejo, festejo! Hoy la que está de fiesta, soy yo.

noviembre 05, 2008

10

Diez cosas que amo:
  1. Mi familia
  2. Mi carrera
  3. El arte
  4. Los abrazos
  5. Conversar con gente inteligente
  6. Tomar café
  7. Los perros
  8. Los disfraces
  9. Los árboles
  10. La comodidad
Diez cosas que odio:
  1. La violencia
  2. La apatía
  3. El abuso de poder
  4. La frivolidad
  5. La deslealtad
  6. La hipocresía
  7. El fanatismo
  8. La cerrazón
  9. El fútbol por tele
  10. El dinero
Diez cosas que debo hacer:
  1. Ser cada día más fuerte
  2. Leer muchos libros que me falta leer
  3. Ver muchas películas que me falta ver
  4. Mi tesis...(me está comiendo el coco)
  5. Oír más música
  6. Hacer ejercicio
  7. Hacer una buena dieta
  8. Producir y producir
  9. Trabajar
  10. Cuidar mi salud
Diez cosas que no me arrepiento:
  1. Haber sido madre
  2. Escoger Pedagogía como carrera
  3. Todas las demás decisiones de mi vida... son más de 10
Diez cosas que sí me arrepiento:
  1. Haber descuidado mi cuerpo... vale más que 10

Gracias a Tazy por la idea ;)
(http://tazycatnoir.blogspot.com/2008/11/diez-cosas-que.html)

septiembre 02, 2008

El estiramiento

CRÉDITO DE IMAGEN: "Chica chicle" Aída García Corrales (www.aidarte.blogspot.com Recomendable)

Una prueba de todo lo que se puede hacer con tan poco...

Se estira el dinero para hacer que alcance hasta fin de mes, se estira el pantalón para que soporte el mismo cuerpo que aumentó dos tallas más.

Se mastica el chicle hasta exprimirle todo el sabor que es capaz de dar, se estira y se estira para que pruebe el aire y las partículas dulces se reproduzcan de nuevo. Se estira la mano para alcanzar el timbre y por primera vez darse cuenta de que ya no se es un niño... se estira el queso Oaxaca para que salgan más quesadillas, se estira la masa para que salgan más galletas, se estira el cuerpo para que no se acalambre... todo es cuestión de estirar y estirar.

Siempre he dicho que he aprendido a trabajar con lo que tengo, a hacer uso de los recursos con que cuento para sacar magia de lo mucho o poco que haya a mi alrededor. Admiro a toda la gente que hace arte con basura, por ejemplo, a aquéllos que pueden ver belleza en donde otros sólo ven un desperdicio, a aquéllos que escombran las cosas malas y se quedan con lo bueno de la vida, los que saben fantasear a pesar de la gente y de sí mismos, los que saben estirarse y estirar el alma para que su amor abarque a muchas personas sin sentir que ofende a nadie por darle menos amor que al otro.

Y así me estiro ahora yo, intentando que la felicidad de hace una semana dure por lo menos lo que resta del año, que no se me olvide, que siga latiendo en mí la esencia del amor que está en el aire y que sólo espera a que mi red de mariposas la atrape y la conserve viva.

Estirar la felicidad, que no muera, que no decaiga el ánimo de quitarme las lagañas de la madurez para ver con mis ojos de niña. "Estirar, estirar, que el demonio va a pasar..."

Hay que aprovechar.

agosto 26, 2008

It's alive!!!

¡¡Quién me va a venir a decir a mí que el Amor no existe!! ¡Vamos, que venga y me lo demuestre! ¡Le diré que es un pendejo... o pendeja, según sea el caso!

Hoy anduve en el metro y vi a un anciano hacer música rudimentaria con un bote pidiendo dinero, mientras la gente apurada casi lo pateaba desquiciados por la prisa. El primer titular que vi en un diario decía con letras grandotas "¡LE PARTIERON EL CRÁNEO!" y la ciudad estaba insufrible como todos los demás días del año. Hacía un calor insoportable y los pasajeros se apretujaban en los vagones como siempre sucede. Me tocó un tráfico de mierda al bajar por la carretera y nunca faltó aquél que mentara la madre al primero que pasa por el simple gusto de chingar a la gente.

Mi Universidad sigue en paro, señal de que el dinero es el que mueve o detiene al mundo según le plazca, he perdido tres semanas de estar con especialistas que me enseñen y resuelvan dudas, de saludar a mis compañeros más queridos, de trabajar en equipo, de conocer nuevas personas y devorar los libros de la biblioteca, de hacer alguna actividad artística o cultural, de ver correr a las ardillas y mirar de lejos a un muchacho que me guste.

¡Pero qué más da, con un demonio, si tengo Amor! Si este día amanecí cobijada por el otro motor del mundo: EL AMOR, el más verdadero, el más neto, el más puro. Si mientras una madre ruega ante los medios que le devuelvan a su hija secuestrada, yo tuve el milagro de abrazar a mis seres más queridos, uno tras otro, sin faltarme casi nadie. Los que no pudieron felicitarme, estoy segura que intentaron llamar a un descompuesto teléfono que a Telmex no se le ha dado la gana venir a arreglar. Hubo incendios, temblores, inundaciones, ajustes de cuentas, decapitados, contaminación, discriminación, injusticia, guerra, torturas, hambre... eso nunca se acaba...

¡¡Pero yo hoy me perdí en sus brazos y en sus ojos, fui testigo presencial del amor que nos tenemos a pesar del tiempo y la distancia!! Amé y fui amada.

Piedras en mi ventana llovieron, lo mismo que los abrazos y los besos, lo mismo que los e-mails, las postales virtuales y los comentarios. Muy pocas cosas materiales, nada de lo que pedí: unas flores, maquillaje, un libro... Se acortaron las distancias con un paquete que cruzó todo el continente hasta llegar a mis manos en el día exacto, abracé el obsequio y al apretarlo fuerte se cayó un trozo de alma que venía incluido. Lo recogí y lo hice parte de mi festejo. Me ahorré quinientos pesos por encontrar cerrado el local, aproveché una oferta increíble y a mi madre le salió gratis la pizza.

Lloré como hacía mucho que no lo hacía: no recordaba lo que era llorar por sentirse feliz. Tuve tan buen cumpleaños que hasta me asusté al pensar que sería el último en mi vida. Yo espero que no vaya a ser así. Hoy más que nunca me siento viva, y quiero seguir viviendo más intensamente que antes. No importa lo que pase luego. Ahora sí, como dice Silvio Rodríguez:

"Soy feliz,
y quiero que me perdonen los muertos,
de mi felicidad".