Mostrando las entradas con la etiqueta Arte. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Arte. Mostrar todas las entradas

febrero 01, 2009

De cine y otros placeres

Intentando estirar la felicidad como tantas veces, esa con la que inicié el año y con la que me propuse continuar aferrada hasta que cuerpo y alma aguantaran, aquí estoy escribiendo de nuevo. Y debo decir que para el mencionado propósito, el séptimo arte me ha sido de una ayuda insustituíble

La primera película que vi en el año fue El curioso caso de Benjamin Button, acompañada de mi mejor amiga (o bueno, una de mis mejores, para que nadie se sienta ofendido ;D). Sobra decir que el impacto que en mí causó fue más favorable de lo que ya imaginaba...y no sólo por el ENORME placer de volver a ver unos segundos (y gracias a la tecnología) a un Brad Pitt tan suculento como lo vimos hace casi veinte años, sino porque además del garantizado taco de ojo que significa verlo en pantalla grande, también ha sido siempre garantía de una actuación impecable. Las tres horas de película casi ni se sienten, la fotografía es de una belleza sublime, y la historia propuesta es una invitación a replantearse el amor en todas sus facetas, la belleza, la inocencia, la vida misma.

Después volví a ver El Bulto, de Gabriel Retes. Una película que vi hace años y que tenía muchas ganas de volver a ver precisamente por esas incongruencias entre la edad biológica y la edad mental. Necesitaba justificarme el hecho de que aunque a los ojos ajenos mi fisonomía represente aún más edad de la que tengo, los ojos de mi alma me siguen impidiendo crecer más allá de los quince...(el ya famoso Síndrome de Peter Pan). No me arrepentí. Además de todo, me entraron unas ganas enormes de involucrarme en un proyecto más ambicioso de cine, rodeada por mis seres queridos, subidos todos en un mismo barco que nos lleve a la aventura de la creación.

Luego fui a ver la película de El Argentino. Doble placer porque tenía unos veinte años que no iba con mi madre al cine, y que por fin se diera el tiempo de acompañarme, y más aún, que fuera con toda la disposición de ver un filme que seguramente no entendería, fue el premio que por anticipado se me concedió. No tengo que contar la trama para que sepan que trata del movimiento guerrillero que dio pie a la Revolución Cubana. Y además de que, muy a pesar de que nos resistimos a reconocerlo, disfrutamos como locas el ver a toda esa bola de HOMBRES DE VERDAD (encabezados por -mmh!- Benicio del Toro) envueltos en tan apasionante trama; también es cierto que la película me dio un madrazo a mí, que había desistido del acaloramiento que produce el indignarse y luchar por causas sociales, a mí que había decidido no ver las noticias, y como Susanita, la amiga de Mafalda, prefería pensar que el mundo quedaba muy lejos y que era mejor no pensar en los pobres, dedicarse a ser mamá y soñar con el príncipe azul... ¡qué pendeja me he sentido!

Y por si fuera poco, un tanto apenada con un amigo francés que me refirió El Violín, película mexicana que a pesar de haber adquirido hacía muchos meses, no había tenido tiempo de ver, decidí ponerla hace unos minutos para ver de qué se trataba, y las lágrimas insoportables no se hicieron esperar. Más madreador todavía. Independientemente del infalible blanco y negro, la belleza de la música y los paisajes campiranos, y el excelente casting de actores, cada segundo del filme parecía preguntarme: ¿todavía crees que el mundo está demasiado lejos?

Un final más para llorar de rabia, y para cuestionarme la manera en que desde mi pequeño mundo y mi corta edad mental puedo ser aún útil y benéfica para el futuro que se aproxima.

¿Será a través del cine, el teatro o la literatura, contando historias poco a poquito hasta adquirir la experiencia necesaria y decir cosas duras con la belleza de una flor en mitad del asfalto? ¿Será a través de la educación, poniendo el granito de arena, llegando a menos personas, pero más a fondo, inspirándoles amor por la vida y la pasión por ayudar a vivir mejor? Todavía no lo sé, y tal vez me pase la vida indagando de qué forma puedo estar sin cruzarme de brazos, pero de una cosa estoy segura: el arte y la educación son los motores de este mundo. No podría haberme dedicado a otra cosa en donde no fuera requisito rebanarse el corazón en delgadas capas, para que alcance a alimentar un poco a tantas almas hambrientas de un impulso cardíaco, de la imprescindible esperanza en un mañana mejor.

.

diciembre 02, 2008

¿Artistas? ¡No, gracias!


Paralela a mi formación pedagógica, misma que incluye mi trabajo como docente por más de una década, he tenido una amplia formación artística que abarca la historia de toda una vida transitando suavemente de lo amateur a lo profesional.

Desde muy temprana edad he pertenecido a cuanto grupo artístico se me ha cruzado enfrente, habiendo aprendido mucho de mi paso por agrupaciones de muy diversa índole. Creo que para elaborar el análisis sabor amargo que viene enseguida, puedo decir que he hecho -o al menos he intentado hacer- de casi todo:

¿Escribir, dirigir, musicalizar, diseñar escenografía y actuar en obras de teatro? Sí. ¿Escribir, dirigir, musicalizar, producir, fotografiar y actuar en cine? También. ¿Filmar y hacer edición? Sí, también. ¿Escribir poesía, novela, cuento y lo que no han inventado? Intento día tras día.

¿Escribir para televisión? ¿Actuar para televisión? Sí, y estar cerca de procesos de casting, dirección y producción también. ¿Bailar y montar coreografías? Sí. ¿Cantar, no sólo en la regadera, sino ante ún público? Sí, y no sólo en grupos, sino también sola, además de componer canciones y grabar un disco en forma profesional. ¿Diseñar carteles, catálogos, y toda la papelería del mal llamado arte publicitario? Sí. Y pintar al óleo, en acuarela, dibujar a lápiz, color, gouche, hacer murales, retoques fotográficos, collages, fotografías, grabados, etcétera, etcétera, etcétera.

Además, por si esto fuera poco, he experimentado con formas poco convencionales de hacer arte, como las utilizadas por artistas vanguardistas como el performance, la escritura automática y el poema dadá, entre muchos otros.

Aunque usted no lo crea, todo lo anterior no fue para "presumir" de alguna manera todos los logros que he tenido en ese terreno, sino más bien para justificar que cuando digo las cosas, sé muy bien por qué las digo. El punto es que he conocido en todo medio, muchos más hartistas (de los famosos con hache), que verdaderos Artistas con mayúscula:
¡Los actores son terribles! los hay, en su mayoría, que se sienten inalcanzables por el simple hecho de decir mucha mierda y saber lo que significa en la jerga dramática, así como citar a Stanislavski y saberse algunos cuantos terminajos y supersticiones de las tablas. ¡Son insoportables! Fuman como chacuacos porque son inseguros y fetichistas, son excéntricos, hiper-expresivos, viviendo en personaje la mayor parte del tiempo, sin poder despegar la grandiosidad de un carácter sobre el escenario -cualquiera que este sea- de la grandiosidad simplona del ser humano común que somos todos .

Hay actores y actrices que parecen siempre estar de buenas, ser inteligentes, suspicaces, eternamente bellos bellos, flexibles, entrenados, controlados, están seguros de que con su voz y su cuerpo pueden hacer absolutamente de todo, por lo tanto se sienten omnipotentes, y cuando se dan cuenta de que no es así, se dan de topes al mirar su ego pisoteado y escupido en el suelo. Entonces se vuelven llorones, románticos, talentosos por momentos, sensibles a cualquier cosa, exagerados en su desgracia, tirándose al suelo no para ser levantados, sino para mantenerse en el protagonismo...

Lo mismo pasa con los cantantes, los cuales sienten que algún día serán ricos y famosos -lo cual ocurre en menor medida con los actores de teatro, que son los que conozco más, pero también ocurre-,constantemente imitan las voces que oyen en las canciones de moda y sin tener una voz mínimamente educada, creen que con su belleza (ah, sí, la mayoría de los cantantes también son vanidosos) van a lograr abrirse las puertas haciendo uso de la tan manoseada Inteligencia Emocional. Y si tienen facultades y estudios, se vuelven peores, se colocan del lado de la exquisitez y de la elite de los verdaderos cantantes. Todos quieren ser la voz que el mundo necesitaba y pelean con uñas y dientes por ser solistas para lucir su chorro de voz.

Los bailarines son promiscuos, egocéntricos a decir basta, frívolos, seductores... o al menos eso intentan. De igual forma que los actores (algunos combinan las dos disciplinas y se vuelven monstruos de dos cabezas...-gulp!-), piensan que su cuerpo es la máquina perfecta (vaya que lo es, pero no en el sentido antropocéntrico), casi casi semidioses. Marcadamente sexuados, pulcros hasta la náusea, estéticos a fuerza, siempre a la moda y vanidosos -¡Oh, Dios!-¡vanidosos como el que más!

Y qué decir de los artistas plásticos y visuales, alucinantes. Debido a que su trabajo implica ensuciarse la camisa, se podría decir que son lo opuesto de los bailarines: generalmente mugrosones, pandrosos, aparentemente despreocupados por su apariencia física, y particularmente obsesionados con abrir sus sentidos a una percepción más amplia. Son más cultos y letrados, aunque no por eso menos raritos e intratables en muchas ocasiones. No aceptan a nadie que parezca muy tonto o demasiado popular, porque hasta de lo corrientito tienen su muy caprichosa y meticulosa selección.

Lo mismo les sucede a los poetas que, o bien se sienten escritores malditos e incomprendidos, o bien selectos por el dedo del Creador para hablar en lenguas únicamente comprensibles por los elegidos. No saben distinguir la realidad de la fantasía, son posesivos, compulsivos, peligrosos. Depresivos la mayor parte de las veces, azotados para acabar pronto.

¡Y los músicos! ¿Por qué se me estaban olvidando los músicos? Son la peor lacra que he conocido en el mundo, y eso es decir demasiado.

Volviendo a aclarar que sólo estoy hablando de los Hartistas con hache, y no de los Artistas con mayúscula, de los que en verdad he encontrado muy pocos, he de decir que entre los peores de ellos se halla el gremio de los músicos: pedos y pedantes, viciosos y viciados. Faramalleros, fetichistas también, cualquiera que sea su instrumento, creídos y malcriados... ya no quiero decir más. Sólo terminar diciendo que a todas estas subespecies del homo sapiens, les falta entender el verdadero sentido del Arte per se. ¿Cuál es ese? ¿Es que yo tengo la respuesta a tan grande cuestionamiento? ¿Cuál es el verdadero sentido del Arte?...io non lo so. (Yo no lo sé, pues...)

El chiste es descubrir en la esencia de cada uno de nosotros, lo que queda cuando le quitamos toda la porquería que rodea el medio artístico. Eso que quede será el verdadero sentido, por lo cual necesitamos, queremos y nos place expresarnos por medio del Arte... si no es así, pues seguiremos en competencia por ser mejores que el otro, y tristemente seguirá aplicándose esa horrible frase, que dice que "de tu arte a mi arte..." pues siempre es mejor el mío.

octubre 15, 2008

Lo que el paro nos dejó

Hace un mes que en mi Universidad regresamos de un paro de labores cuyas demandas (al parecer) finalmente fueron resueltas , y hoy la resaca de la huelga parece estársenos bajando poco a poco. ¿El resultado? Muchas ganas de vivir.

Yo no sé, pero como una maestra decía: con el paro, todos salimos perjudicados... de una u otra manera. Totalmente cierto: dicen que mata más la duda que el desengaño, y el mes completito, con sus días, que estuvimos en la incertidumbre del regreso, fue un trancazo psicológico para todos en general: desde los que estaban muy involucrados con los motivos del movimiento sindical, preocupados por que sus peticiones no fueran resueltas, hasta los que aparentemente eran felices por no tener presiones de tareas, desmañanadas y demás. Todos queríamos regresar a la escuela, estabamos ciertísimos de que el tiempo apremiaba, y que nuestros estudios estaban parados, cuando éstos tienen prioridad máxima en nuestras vidas.

Así las cosas (o al menos hablo desde este humilde punto de vista, con lo que me tocó percibir alrededor), mis compañeros y yo entramos a clases con la inercia del descanso prolongado, ya que a pesar de que una parte de nosotros deseaba reanudar la vida académica, otra muy fuerte se estaba acostumbrando a echar la hueva y ocupar libremente el tiempo.

Pero entonces las cosas comenzaron a tener color: cuando pensé que moriría enclaustrada entre la apatía de mis compañeros, que me descompondría entre su desinterés manifiesto por integrarnos como grupo, llegó Julien Le Gargasson, actor francés de teatro profesional. Vino con la generosa intención de (prácticamente) regalarnos parte de su tiempo y su enorme sensibilidad. Desde que lo vi actuar en un monólogo que trajo a la UPN, quedé prendada de su trabajo escénico (no perdí el tiempo clavándome en su belleza física, cuyo encanto salta a la vista), así que decidí que si impartía un curso, haría hasta lo imposible por matricularme en él. ¿Cuál fue mi sorpresa? ¡Que no tuve que hacer ningún esfuerzo! El taller se ajustó el día preciso en que salgo temprano. ¿Coincidencia, o destino? :)

Desde la primera clase aprendí que él traía lo que yo quería, y al término de la segunda sesión, supe que, a pesar de las dificultades, cumpliría su promesa de estar ahí porque simplemente ama lo que hace.

Por otro lado, surgió la convocatoria que mi amigo Santiago, alias "Don San", tuvo la oportunidad de lanzar con bombo y platillo: "Del trabajo al corazón", una invitación a toda la comunidad universitaria, para desempolvar ideas, pasarle un trapo húmedo al alma y compartir alguna inquietud artística (ya huele a Arte a mi alrededor).

Después, recibo gustosa un correo que me confirma que en poco más de un par de meses, regresa el espacio que tanta vida me dio dentro de la UPN: el Taller de Arte de mi amada amiga Valeria Marruenda. Nada pudo alborotarme más.

Ayer comencé a hacer mi servicio social en el Centro de Atención a Estudiantes de mi escuela, y estuve en la Feria de Servicios, que fue un esfuerzo enooooorme por darle vida al espacio. En dicho evento di informes, me di de alta en la Biblioteca para servicios en línea, los de Fomento Editorial me regalaron un libro y los de Comunicación Audiovisual, un documental. Me inscribí al Cineclub de mi escuela, y ahí estuvo el nuevo Jefe de Difusión Cultural, Rodrigo Johnson, quien ha tenido a bien la iniciativa de acercarnos cual vaso de agua en el desierto, los eventos más diversos y de la más alta calidad en los últimos meses. (Mis más grande agradecimiento y mi más sincero aplauso)

Así, en este día tenía que llegar un orgasmo, cuando después de una larga espera (yo pensaba que vendría desde el miércoles pasado ¬¬), llegó a ofrecer un concierto el preciosísimo (sí, así se dice) y además de hermoso, bello Pedro Kóminik. (¿Ya no hay más adjetivos de éstos?)

Hubo chance de escucharlo, de sentirlo, de tocarlo, de abrazarlo, de besarlo y de otras cosas más (cada quien se imagina lo que quiere, que con eso que no menciono, me quedo yo.)

¿Qué más puedo pedirle a la vida, si lo único que quería es que me volviera el alma al cuerpo?

Ya entendí todas las señales. Ahora sí, mundo perdido y loco, prepárate, que ahí te voy.

octubre 02, 2008

*


Cuando no te tengo cerca me sofoco, me ahoga la respiración pausada de los muertos que me rodean, esquivo a mi paso los cadáveres que sólo pueden impregnarme su tufo a apatía. Avanzo a través de los largos pasillos del pesado edificio que nos soporta, sintiendo el frío en mis huesos, descalcificándome y calcinando la estructura que me tiene en pie.

Hablo y callo, y al hablar guardo silencio, mientras con mi silencio grito que no estoy de acuerdo, que no quiero más miradas esquivas a mis pies y a mis manos, criticando cada vello que se eriza sobre mi piel. ¡Los muertos son ustedes! ¡No quiero contagiarme de su muerte! ¡Aléjense de aquí y dejen este espacio para los vivos, para los locos, los enfermos de letra!

¿Dónde fueron mis amigos? ¿A dónde volaron los pedazos de cuerpo que éramos y que alguien hizo estallar? Siguen latiendo, puedo sentirlos. Se han regenerado en cuerpos nuevos, independientes, pero yo los quiero aquí, conmigo, en medio de un abrazo, de una mirada honesta, de una charla fumada. Quiero un toque de sus cuerpos y sus almas para recordarme viva, para asumirme loca con más orgullo que timidez.

Me he declarado asmática de emociones, me falta el arte para respirar.

marzo 25, 2008

La Casa de Usted: el arte es el pretexto


Hace ya algunos días que asistí a la inauguración de esta muestra de arte moderno en donde pude respirar nuevamente el calor de hogar. Se trata de "La Casa de Usted", obra del grupo de artistas autodenominado Re:Colectivo.

Es una muestra temática en donde cada quien tiene una propuesta de casa, y te deja pasar a ella prácticamente hasta la cocina.
Así pude encontrar desde una recopilación de textos estratégicamente escogidos y compuestos para acercarnos filosóficamente al concepto de "casa" (justo en la entrada); hasta viajar en el tiempo a través de la reencarnación de un alma vieja atrapada en sus recuerdos (en el fondo de la exposición).

Se puede encontrar el alma de alguien que se despojó de ella para entregarla a nuestros ojos colgada en un perchero, rota como está, rota como quedó al haber sido despojada del cuerpo que protegía... también se pueden ver bajo un morbo casi arqueológico las huellas dolorosas de un cuerpo en la tierra, de alguien que ha dejado su estampa como símbolo de lo que él llama su hogar.
Una casa de cartón, que nos recuerda que efectivamente esa también puede encerrar los sueños de una familia entera, el grabado de una artista cuya casa se construye de trazos apasionados y tinta negra, fotografías panorámicas de alguna parte significativa de la ciudad para el artista, y un hermoso video que nos invita a llamarle casa, a cualquier lugar que simbolice un viaje interno, a cualquier trozo de vida que nuestros ojos capturen para siempre.

Pude hallar también un trozo de galería que está ambientado como un museo, en donde al parecer las pinturas son lo menos importante. Al entrar puede sentirse el alma de una persona que vive rodeada de arte y de nostalgia. Vemos los cuadros como ventanas, mirando a través de los ojos de alguien que encuentra la belleza y la pureza en todo: esa es su casa, ese es su refugio.
Al fondo de ese pasillo encontré una construcción muy singular, la habitación que parece decirnos: "yo habito en mi casa, pero también dentro de la mujer que me ame".

Estos artistas cuya formación viene de varias disciplinas, han comprendido que el arte es sólo el pretexto para hablar de algo, para provocar preguntas, para generar respuestas. El arte de una casa construida a base de cajones que guardan versos, cabellos, bolsas de té, disfraces, historias... el arte que tiene su casa en un grupo de gente joven que sólamente busca espacios para hacer, para decir, para soñar.

Re: colectivo está integrado por: Juanpablo Avendaño, Karina Bermejo, Oscar Farfán, Marcela Flores, Pablo Gasca Gollás, Catalina Holguín, Arturo Marruenda, Valeria Marruenda y Laura Valencia Lozada.
"La casa de usted" se exhibirá hasta el 13 de Abril de 2008 en el Centro Cultural “Benemérito de las Américas”Jardín Centenario 16, frente a la fuente de los Coyotes, en pleno corazón de Coyoacán.
Me gustaría escribir que mi casa es su casa, pero además de no ser indigente...
¿Qué más se necesita para ser uno de ustedes?

junio 18, 2007

Viajes propios, pasos ajenos

Sensación de estar solos, de no encajar en el rompecabezas social que nos rodea... obscuridad, amargura, estrés permanente: mal de nuestro tiempo.

De pronto un destino, la magia de las cartas del Tarot, el descontrol, el descubrimiento del otro ser que habita dentro de uno mismo y que clama por salir a la luz... los aromas, los sonidos y las texturas que despiertan tanto a los demonios como a los ángeles que pueblan nuestro interior... esos que conviven juntos en eterna lucha y que por fin se han decidido a firmar la tregua y disfrutar de un tiempo de paz...

Los caminos andados por esos seres ahora luchando por permanecer en tregua, un nuevo par de zapatos, no el propio, sino el de otro: la odisea de ponerse el calzado de alguien más que no está hecho a mi medida, y otras experiencias más que se adivinan a través de las obras, son las que pueden verse reflejadas en la muestra colectiva que presenta el Grupo de Arte Contemporáneo de la Universidad Pedagógica Nacional, titulada "Viajes propios, pasos ajenos"

La Galería El Último Río, dentro del Foro Cultural de la Magdalena Contreras, es el lugar donde inicia este nuevo viaje que el grupo pretende emprender a través de diversos espacios en donde puedan dar a conocer ésta y muchas más vivencias y procesos creativos que los lleven a consolidarse como artistas completos.

La exposición estará abierta de Lunes a Viernes de 10:00 a 20:00 horas
del 15 al 29 de Junio del presente 2007.

Una muestra que aunque breve, es altamente recomendable para todos aquéllos que gusten del arte moderno y de sentir la obra sin necesidad de mayores argumentos.

¡Felicidades!