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marzo 12, 2010

Homenajeando a las mujeres

Los pasados días 10 y 11 de marzo de 2010, Hortensia Martínez presentó en el marco de las conmemoraciones por el Día Internacional de las Mujeres, su Espectáculo Unipersonal titulado "Homenaje a mí misma... y a las demás", en donde tuvo la fortuna de contar con dos públicos muy distintos que la apreciaron tanto en el Auditorio Lauro Aguirre de la Universidad Pedagógica Nacional, como en el Centro Cultural Raúl Anguiano, invitada por la Dirección General de Igualdad y Diversidad Sexual -organismo de la Secretaría de Desarrollo Social de la Ciudad de México- a través de la Unidad de Atención y Prevención a la Violencia Intra Familiar (UAPVIF).

"Ambos públicos fueron muy diferentes entre sí"-comenta la actriz y pedagoga-"he aprendido mucho en estos últimos dos días justamente sobre mí misma y sobre las demás."

Entrevistada personalmente por Marja Citlalli Alvarado, encargada de la jefatura de la citada Unidad, comenta: "Este es el segundo año que hago este espectáculo. En 2009 surgió precisamente por estas fechas, con el pretexto de una celebración que poco a poco se va haciendo más y más comercial, y cuyo sentido verdadero se está perdiendo de igual forma; pero a la vez partiendo de una necesidad interior de afirmarme a mí como persona, como mujer completa y compleja. Esta obra la concebí mucho antes de conocer lo que era el cabaret como tal, como una serie de lecturas dramatizadas y canciones a capella de otros autores. Básicamente el concepto es el mismo, sólo que ahora la mayoría de los textos son míos, con excepción de una 'rola' de Jaime López y unos cuantos chistes de dominio público. El cambio sustancial está en la convivencia directa con la gente, en abrir espacios dentro de la misma obra para hablar de la situación actual, de reírnos juntos y pensar juntos. Antes era un espectáculo un tanto sobrio, más silencioso, más minimalista. Ahora lo he 'cabareteado' agregando elementos que lo hacen más vistoso, pero esencialmente es la misma historia, la misma problemática."

Al cuestionarle esto último, añade: "En esta última función me comentaba una asistente algo sobre las cosas que faltan por hacer, por ejemplo la congruencia que debe haber entre las leyes y la sociedad, la obediencia que les debemos cuando compartimos un mismo mundo al que hay que buscarle la armonía. Por eso, lamentablemente la situación de las mujeres no ha cambiado desde hace un año que hice la obra, y en algunas cosas sigue igual desde hace siglos, y esto es historia universal. Por eso es que el problema sigue siendo actual, la lucha por la equidad sigue y seguirá por mucho tiempo, tal vez no nos toque ver un mundo en el que el trato sea igualitario, pero por eso hay que creer que se puede, si no, no tiene caso venir a dar mis brincos frente a un grupo de estudiantes universitarios, frente a actores, intelectuales, académicos o frente a amas de casa golpeadas. Hay que creer en que lo que uno hace puede tener un poder... no hay que buscarlo conscientemente, hay que pretender simplemente que es posible que alguien se lleve rumiando algo a casa..."

¿Cuál es la diferencia que sentiste al actuar frente a mujeres que vienen con este problema de la violencia intrafamiliar? ¿Fue más difícil?
"Cuando supe para quiénes iba a actuar esta tarde no supe si reír o llorar. No es lo mismo dar un mensaje preventivo que uno correctivo. Es muy difícil estar en esa situación, no quisiera estar en su pellejo. El abuso por parte de la persona que alguna vez dijo amarte debe ser devastador para la autoestima, para el autoconcepto, sufrir vejaciones y a la vez muestras de supuesto cariño y protección, enloquece a cualquiera.

Fue muy triste para mí saber que una de las asistentes padecía esquizofrenia, y que la canción de Jaime López que canto en algún momento de la obra lleva precisamente ese nombre. Me refieren que primero le brincó mucho la palabrita y se agarró la cabeza, luego la vi tener un ataque de risa, después sonó su teléfono a media función -situación que aproveché para hacer un chistecillo bobo-, y al finalizar me tomó fuertemente de las manos pidiéndome consejo porque precisamente el que llamó fue su novio, quien no deja de checarla y acosarla. Fue un momento muy difícil para mí. ¿Qué le dices a alguien con esas características, en esa situación? No pude más que darle ánimos y exhortarla a pedir ayuda profesional. Ahí es cuando uno ve lo limitado que está para resolverle a vida a otros. Todo empieza por uno mismo, por darse cuenta a tiempo, antes de que sea demasiado tarde."


¿Cuál crees que es el público más apropiado para mirar tu espectáculo? ¿Alguien que no lo haya vivido? ¿Preventivo como decías?
" No quise diferenciar tan tajantemente a ambos públicos, el de ayer en la UPN y el de ahora. Uno nunca sabe quién por ahí de todos esos que lo están viendo, pueda estar pasando un problema similar, ¡o el que sea! Yo creo que no hay un público más o menos adecuado para esto. ¡Hoy, por ejemplo, cuando vi niños, me quería morir! Pero cuando al quedar yo en camisón, empezó a haber ciertas reacciones, entendí que la gente necesita relajarse, y que mi tarea en ese momento era hacerles ver que todo era parte de una historia, y que peores cosas ven en la tele sin taparse los ojos o las orejas.

Ayer, al contrario, los estudiantes entraron rápidamente en la convención 'cabaretil' de la deshinibición tanto para mostrar el cuerpo como para decir lo que se piensa y se siente...no hubo tanto problema...todo además, está sujeto a interpretaciones, y es interesante escuchar siempre todas y cada una de ellas, aunque uno no esté de acuerdo.

Por ejemplo una mujer me preguntó hoy directamente si lo que escribí, lo había hecho partiendo de experiencias propias. Tal vez habría deseado escuchar que yo también había sido golpeada y que ahora estaba feliz y liberada, pero no puedo mentirles, afortunadamente nunca nadie me ha agregido físicamente. La gente va y se identifica con todo, con algo...¡o con nada, también pasa!, y en este caso la señora relacionó mi ficción con una posible realidad mía, pero viéndolo tal vez dese SU propia realidad.... no sé... es sumamente interesante todo lo que ocurre al lograr que el público se meta dentro de tu espectáculo...aún estoy empezando en esto que hago, pero las experiencias son tan intensas, que el aprendizaje que me llevo es igual de grande. Esto que hago me encanta y si hay un símil para lo que ellas pasaron, entonces sí: he sido varias veces golpeada por la vida, pero ahora estoy en proceso de mi propia liberación, siempre en busca de una felicidad compartida. Porque creo que es posible."
Concluyó.

enero 21, 2010

Aterrizando poco a poco


Me encuentro sentada en el cuarto piso de la Universidad. Por primera vez después de mucho tiempo releí mi tesis y me puse a buscar bibliografía para la nueva clase que empecé a dar en nivel superior. Confirmé por qué me metí a estudiar esto y me siento feliz. Mi prospecto para nueva asesora de tesis no vino hoy, pero no importa. Estoy aprovechando la poca batería que me queda en la computadora y el acceso gratuito que puedo tener a Internet en el área de cubículos de los profesores para revisar mi correo, actualizar mi Twitter y escribir en mi blog.


Como no sé de qué escribir, hago uso del estilo de bitácora y narro lo que estoy haciendo. Así he empezado varios escritos y luego resultan cosas. La gente pasa y se me queda viendo raro, pero bueno, ya estoy acostumbrada a ello... ayer le envié una carta... sí, cambio abrupto de tema. Yo pensé que ya no iba a escribir de esto, pero tendré que aguantarme a mí misma todavía otro poquito: cuando un amor se siembra en el corazón como una espina, es difícil no hablar del dolor, o de la costumbre de tener a ese diablillo intruso anidado en el pecho.


Una carta escrita de puño y letra, así sea dentro de la misma ciudad, en el domicilio de su oficina, puesto que el de su hogar lo desconozco; puede dar la sensación de lejanía que en realidad tenemos: no sé en qué ciudad andará ahorita, tengo idea de que anda por el norte y me siento tranquila. Una carta con intención de amistad, de compañerismo, de solidaridad. Hice algunos borradores que deseché porque aún tenían el tono satírico que siempre suele ser mal interpretado. Opté por relajarme y hacer una carta "buena onda", como se la describí a mi pequeña, cómplice de mi corazón herido y de mi cerebro revuelto.


Hoy veo que se ha metido a Twitter... de pena ajena si ubicó mi cuenta entre sus seguidores y viendo que cada estado habla de él... me sonrojo. Lo bueno es que nadie lo tiene, al menos eso creo yo.


Desde el momento mismo en que deposité la carta en el buzón, mi alma se liberó. Yo ya no sé qué efecto tenga, no escribí la dirección remitente para no esperar inútilmente alguna respuesta. Simplemente me nació hacerlo: se cumplían cuatro meses de aquél acercamiento íntimo, y por alguna razón la fecha me puso nostálgica. Como dije antes, sin Internet en casa, mi antigua caligrafía despertó de su sueño y se puso a garabatear luego del consabido inicio "Querido Pedro:"


Dicen que le llegará en tres días, no sé cuándo regresará de sus viajes para poder leerla. Pero ahora sí no espero nada, sólo que vuelva a aparecer en su facebook para saber que está bien. Mientras tanto a darle a la tesis, al ensayo de las obras y a sobrevivir en esta tierra. Me siento alegre y no sé por qué exactamente. Sé que la vida es bella, y que escribir cartas a mano tiene parte en este encanto de sentir el pulso de la escritura sangrar, y dirigirse honrosamente hasta las manos de aquél a quien aman.


*

enero 05, 2010

Renuncias


Empieza el año en serio: el trabajo se asoma como isla desierta en el horizonte, se avista como platillo volador en lo despejado del cielo, se percibe como el perfume del amor en el aire.


Hoy ya sé qué no va a pasar: tú no llamarás porque mi teléfono no sirve, porque no uso celular o simplemente porque no tienes la más mínima intención de hacerlo. No escribirás porque no tienes tiempo, porque tienes más de 1500 amigos que seguramente actualizarán sus estados muy seguido, y yo no apareceré en tu página de inicio, y por lo tanto, en tu memoria, a menos que me haga presente.


Aquí estoy, entendiendo que no tengo un lugar en tu vida, acechando como hacker psicópata, esperando el momento en que anuncies que asistirás solito y tu alma, a la esquina de Dr. Lucio y Av. Chapultepec para tomarte por asalto y besarte hasta que no quede un aliento en tu pequeño cuerpecito de cachorro travieso.


Renuncié a la idea de esperar que hicieras algo, que esos cambios de los que alardeabas tuvieran que ver con una decisión respecto a mí... pero bueno. Ya comencé a trabajar, y eso no va a detenerse hasta que nos volvamos a encontrar en el camino.


Nadie lo entiende y ya no pido comprensión: no amo a cualquiera, no soy generosa como tú, me enamoro sólo cada vez que pasa el cometa, soy una romántica incorregible, pero cuando me entrego como en esta ocasión, soy muy peligrosa. Sí señor, soy peligrosa también: para el ser que amo y para conmigo misma... pero soy inteligente, no tengo enemigos ni me gusta ganármelos, no colecciono afectos, sólo me quedo con aquéllos que valen la pena. Y usted vale la pena.


No sé cuántas veces he dicho lo mismo con distintas palabras, pero no me interesa. ¿"te amo hasta la médula", dije? Sí... es lo más sabio y sensato que he dicho últimamente.


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octubre 14, 2009

Tortura en Tierra de Ciegos

He tenido semanas para pensar, atar cabos y descubrir que es probable que nos hayamos enamorado al mismo tiempo, al mismo ritmo y con el mismo miedo.

Curiosamente mi blog de opinión se llama Tortura en Tierra de Ciegos, y esta vez creo que la ciega fui yo. Presumida de tener siempre una visión distinta, de mirar lo que otros no miran, esta vez me puse la venda sin querer creer lo que estaba pasando, sin querer sentir, sin querer pensar en posibilidad alguna. Hoy me llegan como oleadas de calor tus sutiles insinuaciones, tus miradas especiales, las miradas especiales y las insinuaciones de otros que se dieron cuenta mucho antes que yo de lo que estaba pasando, y aún sigo sin poder creerlo.

El día de ayer me atacó el insomnio en la madrugada, y por la tarde prácticamente di una clase en condición de sonámbula porque no recuerdo bien lo que estaba diciendo. Le explicaba al niño mil cosas que he aprendido a decir como autómata: el verbo To Be y el Presente Simple, pero el sopor de sueño que me cubría me hacía oscilar entre una realidad alterna y la que en verdad pisaban mis pies. Fue muy raro, nunca me había sentido así, salvo la última vez que me resistía a dormirme en una clase de historia: el contenido me interesaba, a la maestra la respetaba, pero mi falta de sueño era más fuerte y mis ojos luchaban por no cerrarse en sus narices.

Creo que de la misma manera ocurrió lo...(¿)"nuestro"(?). La costumbre de estar dormida siempre fue más grande que la realidad de estar viva y tener la posibilidad de sentr y hacer sentir. Hoy no sé si eso fue favorable o no, pero simplemente así pasó. Descubrir que había cariño especial y mutuo me hizo renacer, y hoy ya puedo decir que tengo toda la posibilidad de cantar ópera si se me da la gana, de mostrar una foto mía semidesnuda y con sobrepeso sin sentir vergüenza, de exponer ante el mundo mi concepto de la vida con todos los riesgos que ello implica. Ya no quiero permanecer ciega, quiero ser La Mujer del Médico y ver más allá de lo evidente como Leon-O con su Espada del Augurio. No quiero que la falta de dinero y el exceso de problemas y responsabilidades me detenga ahora, menos que nunca. Es el momento de demostrar quién soy con plena consciencia de ello, de decidirme a ser otra, y aunque sé que he venido tratando de cambiar durante todo este tiempo, es Hoy el momento en el que debo desempolvar a Mrs. Hyde y salir a comerme al mundo. Como llevo mucho tiempo siendo comida por él, ahora quiero meter la cabeza en sus fauces, burlarme en su cara y tratar de domarlo. Sé que en el camino puedo terminar con la cabeza triturada y el corazón embarrado en mitad de la pista, pero me importa un comino.


Tu amor me dio la fuerza, y ojalá que algún día esa fuerza me lleve de regreso a tu amor.


*

octubre 05, 2009

Que la fuerza me acompañe

Lo aprendido es lo valioso. Es importante hacer un alto, poner distancia, aterrizar un segundo. No puedo creer aún lo que ha sido mi vida desde mi cumpleaños de 2008 hasta este momento que estoy pasando.

No me quise olvidar de los amigos y lo hice, no quise olvidarme del estudio y lo hice, no quise olvidarme de mi familia, pero lo hice. Aunque creo que en cierta manera era justo exagerar en la forma en que me veía a mí misma para empezar a quererme, a volver a sentir en mí la chispa del amor, y en el camino me volví obsesiva... y fui excesiva.

Hoy creo que alejarme es la mejor opción. Voy a luchar por mi felicidad, así ésta sea o no sea al lado suyo. Me dolerá saber que de pronto ya encontró a alguien más y que yo sigo aquí, tejiendo y destejiendo, pero resistiré, sobreviviré, estoy segura. Andaré un viaje y rondaré como mosca su habitación para susurrarle molestamente al oído sin que apenas me perciba.
Todo va a estar mejor... todo mejor...

Quise ser el conquistador que cortejaba a la reina, pero la amenaza de cortarme la cabeza si fallaba me hizo desistir en mi empeño. Prefiero cabalgar libremente como un pobre trovador hasta que la hermosa pueda dejar a un lado sus obligaciones de mandataria y se digne a escuchar mis versos en la plaza... por supuesto que esa es una posibilidad muy lejana, pero existe.


Ojalá esta no se desdibuje con el tiempo, que esta bella locura que empezó el día en que pude pisar el salón real y tocar para ella, el día en que me atreví a besar su mano sin guante, no termine con el recuerdo de este humilde caballero perdido entre los rostros hermosos de su corte de honor. Ojalá no haya otra guerra en puerta y yo tenga que ir, y muera. Ojalá esté lo suficientemente completo para el día en que eso suceda. Ojalá me ame... lo sé, ingenuo soy.


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septiembre 11, 2009

Quitándome el hiyab

Tal vez la comparación es mala, pero luego de cubrirse la femineidad no con un velo en el sentido estricto de la palabra, sino con el sobrepeso y la ropa holgada, el recuperar la sensualidad oculta por casi cinco años es algo que me está resultando muy difícil de romper.



Cada persona tiene sus procesos de crecimiento, de término de etapas, de cierre de círculos en su vida, pero en mi caso siempre he sabido que sólo montada en un escenario puedo deshacerme del yugo interno que me ahoga cuando estoy en tierra. Arriba de un escenario puedo ser yo más que nunca, y eso no es nuevo para ningún actor que se precie de serlo: estar arriba de las tablas no tiene nada de extraordinario si lo que uno va a hacer ahí es presumir sus habilidades físicas y su control mental para manejar las emociones a capricho. Lo verdaderamente interesante es cuando uno se desnuda el alma a través de un personaje, de una canción, de un texto o de una danza.



Pasar de ser una gordita intelectualoide del tipo Betty la Fea, a convertirme en la incitante y devoradora Vampira, no es un procedimiento sencillo. Si bien dentro de mí poseo esa sensualidad dormida que tuve en mis años mozos, después de cinco años de intentar demostrar que mi verdadero valor como persona radicaba en mi inteligencia, voltear a ver mi cuerpo y notar que lo había descuidado feroz y cruelmente, fue en su momento un golpe muy fuerte, mismo que no dejé de documentar en este vomitadero que es mi blog y que siempre me ayuda a escupir el veneno.



Ahora estoy consciente de ese error, pero no puedo ponerme buena de una semana a otra. Es necesario salir a comerme al público armada del único cuerpo que me dio la naturaleza, no tengo otro vientre, no tengo otras piernas, otro busto, otros brazos más que estos. No tengo otra voz ni otro rostro. No tengo otra historia más que la mía, así que habré de quitarme el hiyab simbólico de encima, ese con el que me he protegido de la mirada lujuriosa de los hombres por miedo a provocar deseo... y luego no saber qué hacer con las consecuencias.

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agosto 13, 2009

El cine y los desórdenes alimenticios

-¿Es usted "de buen comer", verdad?- Eufemismo usado por mi doctor para no decirme tragona.

Aún recuerdo esos días cuando me negaba a comprar en el cine algo que no fuera una botella de agua: la pantalla grande se había hecho para ver las historias contadas en gran formato, asombrarse, maravillarse con los trabajos de tantos creativos que recreaban la vida de magistral manera. Si optaba por comprar palomitas de maíz, siempre las compartía, no me acababa la cubeta y me quedaba con ganas de más.


Hoy las cosas han cambiado: la monstruosa combinación de los complejos de salas y el estrés de la vida cotidiana, han hecho del cine un antro de perdición casi igual que los bares y las discotheques. En dichos espacios puede uno hacerse adicto al sexo, a las drogas, el tabaco y el alcohol, pero en los cines uno se hace adicto a otra cosa igual de dañina: la comida chatarra.


Muchas emociones se ponen en juego al disfrutar el realismo de las imágenes que la tecnología ha permitido construir a los directores talentosos, y a las grandes productoras de filmes taquilleros. Uno puede ir a asustarse, a reírse, a ponerse nervioso o a llorar a mares. El negocio de los cines es la emoción: películas excitantes, deprimentes, terroríficas se apoderan de nuestras voluntades por periodos de una a tres horas, acudimos a las salas para olvidarnos un poco de la monotonía de nuestras propias vidas, para ilusionarnos, para pensar un poco, para dejar correr las lágrimas en la penumbra que nos permite ser sensibles sin avergonzarnos, para permitirnos brincar de un susto y reírnos después, para permitir abrazar al novio, a la novia, estar muy juntitos en un lugar íntimo y a la vez público, para tomarnos de la mano, para provocarnos emociones que no siempre nos dan nuestras mal gastadas vidas comunes.

Y por supuesto, si a eso le agregas una cosa que te dicen que es queso derretido, cuando más bien es una mezcla tremenda de grasas saturadas y calorías al por mayor, el efecto producido en el cuerpo es equiparable a un viaje de marihuana, a una inyección de heroína, a una borrachera completa.

No exagero: los "Nachos con queso" son el producto más exitoso del cine para mí. Ahora es un reto titánico el resistirme a comprarme unos, y acompañarlos de refresco. ("¿Coca está bien?" ¡Y por inercia contestas "¡Sí!"!) Además de robarle palomitas a mi acompañante y terminarme el producto mucho antes de la mitad de la película.


Si alguien ama el cine como yo, puede fácilmente estar consumiendo esta combinación explosiva una vez cada mes, cada dos meses, cada que hay estreno, cada que hay festivales, muestras o foros. Por fortuna el dinero no me da para irme a gastar doscientos pesos en boletos y snacks, así que entonces, cuando no puedo, opto por mirar cine en la tele y alistar el escenario para hacerlo mejor: Palomitas de Microondas, refresco, papas, algo que truene en la boca, en pocas palabras: comida chatarra.


Y por si esto fuera poco, la relación vista-pantalla/boca-alimento es tan fuerte, que una vez viendo televisión o estando frente a la computadora, la ansiedad se vuelve algo incontrolable, y hay que tener café y galletas mientras se hace la tarea, se escribe en el blog o se navega.


No es que uno quiera siempre echarle la culpa a terceros de los errores que uno comete en la vida, porque finalmente el caer en no cuidarme ha sido una decisión mía y sólo mía, pero no puedo dejar de lado los procesos inconscientes, y concluyo que además de la injerencia de otros factores, así fue como me fregué el sistema nervioso al relacionarlo directamente con el sistema digestivo. Emoción, estrés, presión=problemas gastrointestinales.


Uno busca el origen cuando hace un alto, cuando el médico te dice cómo estás por dentro, cuando menea la cabeza con desaprobación cuando le vas narrando los excesos de tu vida. Entonces vuelves a casa y decides cuidarte, pero el llamado de la droga es fuerte, la compulsión no se ha terminado.


-"Necesito desintoxicarla como lo haría con un drogadicto"- me dijo. Me sentí terrible...


"Comer no debe ser tan malo..." piensa uno inocentemente. Es crucial para estar vivo, para seguir andando... pero el mundo en el que vivimos, la imparable cantidad de estímulos visuales, olfativos, auditivos y subliminales que nos rodean, hacen de este mundo algo muy peligroso, más peligroso de lo que llegué a pensar, más diabólico, más arrasador. Ahora hay que andar con pies de plomo, porque el cine y los desórdenes alimenticios han hecho una complicidad malsana.


Hay que amar el arte, pero no dejar que se nos meta nada raro por la boca mientras hacemos corajes porque Harry Potter se da arrumacos con la odiosa de Ginny Weasley. :P



*

agosto 03, 2009

Aprendiendo a vivir de locura

NOTA: Los lectores de este espacio votaron en segundo lugar por este título. La censura en los medios visuales, título que obtuvo la mayoría de votos, puede leerse desde hace varios días en "Tortura en Tierra de Ciegos". Gracias por participar en la encuesta :)



Siempre hay un momento ideal para escribir acerca de lo que pasa, y desfortunadamente ese golpe de inspiración no viene todos los días. Hoy vuelvo a la rutina de la escuela, el trámite, el término del servicio social, los cursos adicionales. Un cúmulo de realidades se aproximan a mí como un tsunami que amenaza con cubrirme completamente.

Por eso hoy quiero abundar sobre este título que ha venido volando encima de mi cabeza por varios días. Este blog se titula "La Locura de estar Viva", y como un loco foucaultiano aquí estoy, sintiéndome una pieza que no encaja en un mundo roto y desabrido.

Desde que tengo memoria siempre me he sentido así: un ente raro, apartado, más antisocial que amiguera, más tendente a la soledad que a la convivencia, más dueña de mi propio mundo que del metro cuadrado que me rodea, así que a mis casi 33 años de existencia pienso que sería inútil intentar cambiarme.

He meditado muy seriamente sobre las consecuencias físicas y mentales que me ha causado el tomarme la vida tan en serio. Veo a la gente andar despreocupada por la calle, esforzándose sólo por ganar dinero y pagar las deudas, y en todo caso, procurándose diversiones frívolas para evadirse y escapar un poquito de esta realidad que mata... pero no deciden comprometerse consigo mismos, no suelen tener ideales que perseguir, sueños que realizar, aspiraciones por cumplir. Hoy la gente se conforma con muy poco, todo le parece bien, normal, cotidiano, y sienten ellos mismos que no hay absolutamente nada por hacer al respecto.

Yo no sé si tomarme la vida como me la tomo vaya a llevarme a la tumba más pronto de lo que me gustaría: todos mis males físicos tienen origen en la tensión nerviosa según portales informativos de Internet, y según mi doctor, que no tardó en confirmármelo hace exactamente un mes. Hoy tengo cita con él para hablar de mis supuestos avances, y estoy preparada para que, como el mecánico al coche, ahora me encuentre otro mal y otro más, y otro más. Siempre fui una mujer sana y sin problemas de ningún tipo, pero como dolorosamente me dijo un amigo: "Bienvenida a la edad adulta", ahora es cuando los años me empiezan a pesar.

Si bien considero que siempre fui un "alma vieja", convivir con un cuerpo que empieza a hacerse también viejo, y con un espíritu necio que se rehúsa a dejar de soñar, de sentirse joven, responsable, preocupado, capaz de hacer algo por limpiar la mierda que está en su entorno, resulta ser muy difícil. Pero, ¿quién dijo que la vida sería fácil?

Sé que a algunas personas suele molestarles mi forma de ser, suelen hallarme aburrida... ("Siempre lo mismo conmigo"), por eso mis verdaderos amigos se cuentan con muy pocos dedos de una misma mano, pero mientras pueda crear, aprovechar los talentos que tengo y no guardarlos en el archivo muerto, lo voy a hacer. Sólo espero que pueda seguir haciendo diabluras hasta el último día de mi existencia, que no me llegue una vejez trepidante, de esas que parecen un cáncer que invade la mente y el corazón, impidiéndonos sentirnos una pieza importante del rompecabezas, así nos lleve una vida enterarnos de dónde está nuestro lugar para encajar.

Quiero vivir de locura, de sueños, de metas que se antojan irrealizables... y no me malentiendan, no quiero ser famosa y millonaria. Quiero seguir haciendo cosas locas, por más mínimas e imperceptibles que parezcan, conociendo gente valiosa que me ayude a crecer y a sentirme feliz, quiero conservar a los amigos con los que cuento, fortalecer los lazos de mi familia, elevar mi calidad de vida, nunca dejar de aprender. Si eso es una locura, pues seguiré andando como una loca suelta por las calles fingiendo ser normal. No me importa que digan que tengo el ego desbordado, que me siento especial y me creo mucho... nadie sabe que la procesión va por dentro...

Lo que he decidido es difícil, y en casos extremos se antoja imposible. Me tomo la vida en serio... insisto, tal vez demasiado en serio. Me río para no llorar, lloro para no explotar. Me importan los seres humanos y por ello me asusta la gente que parece haber dejado de serlo. Odio la caridad, apuesto por la verdad. Creo en la inteligencia superior del hombre, aunque a la vez me aterra.

Pero aquí estoy, a punto de largarme otra vez a la calle, a rozarme con la raza, a practicar mis habilidades sociales, esas que a fuerza de disciplina, dolor y fe he ido adquiriendo para sobrevivir en la selva de asfalto. No me queda otra alternativa... siempre le digo a mi madre que pude haber salido peor, aunque le cueste trabajo entenderlo :´D

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marzo 19, 2009

You gimme fever...



























No creía en nada de eso hasta que tus ojos detrás de los espejuelos me hicieron sentir desprotegida... no quería creer que las feromonas existían, instalada en Santo Tomás, buscando enterrar mis dedos en las llagas para declararme creyente.

Ya no puedo ocultarlo más... ¡Creo! ¡Creo! Te percibo, sé lo que piensas, lo que quieres que yo haga... y caigo... me derrito... y después nos huímos. Me acostumbro a este juego que propones, y lo sigo, pongo el segundo pie sobre la cuerda floja y me mantengo.

No importa que amenacen cuervos con picotearme los talones, mientras siga sintiendo ese vértigo en el estómago, el terror de caer al vacío que me aferra a seguir en pie, a mantener el equilibrio. Sigue así, no pares... que me das fiebre...
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marzo 16, 2009

Carta a una futura madre

No te había visto más bella que ahora que estás dando vida. Tus ojos lucen más brillantes, tu sonrisa plena, tus pechos turgentes y la barriga redonda. Las piernas discretamente cansadas vestidas por un cómodo calzado que te ayuda a protegerte de las várices y de cualquier caída.

Vas a ser mamá.

No es cualquier cosa, si lo piensas bien. Quien te conoció antes podrá recordarte con el pelo pintado de rojo, llamando la atención por toda la Universidad como un cerillito a punto de encender el fuego, alentando a la gente a despertar de su modorra, buscando por todos los medios sentirte útil, una guerrera de la educación en México.

Hoy se te ha dado esa oportunidad.

Formarás una familia bonita, con muchos esfuerzos, con el trabajo que cuesta criar a un hijo que ha llegado por sorpresa, pero con la valentía y la entrega que surgen del compromiso adquirido, de la convicción por dejarle al mundo una esperanza viva.

La pequeña niña que nace en tu vientre llorará muy pronto por primera vez... y tal vez le toque llorar mucho más, tal vez no alcance el agua potable del mundo para dar de beber a una boca sedienta más, tal vez no alcancen los horrores del mundo a dejarla ser una mujer de paz...pero quién sabe. Tú y yo sabemos que el secreto de todo está en la educación, que no importa cuán adversas sean las circunstancias, si uno sabe salir adelante. No importa cuán largo y sinuoso parezca el camino si uno sabe trabajar, echar mano de lo que hay y continuar soñando con alcanzar la felicidad.

Si Dios no siguiera teniendo fe en el hombre, lo volvería estéril de la noche a la mañana. Sin embargo siguen formándose buenos seres en los vientres de las buenas mujeres, siguen depositándose ilusiones en el seno de las buenas familias, y sigue creciendo el corazón de los futuros padres y madres del mundo.

Por eso, querida compañera, esos ojitos limpios que conocerás muy pronto, deberán ser abiertos en toda su amplitud, deberán conocer la vida con sus fatalidades y sus maravillas, deberán incluso mirar más allá de todo. La pequeña boca que de momento sólo sabrá succionarte y agrietarte los pezones, deberá aprender a hablar, besar y sonreír. Deberá saber cantarle al amor, pero también gritarle a la injusticia. Las pequeñas manos que lucirán frágiles como de fina cera, deberán trabajar y crear. El cuerpo todo será el instrumento que guíe sus pasos hacia la búsqueda eterna del bienestar común.

Yo no sé si compartas mi preocupación por el planeta que hemos heredado, pero estoy segura de que no quieres pensar en ello. Prefieres sentir esos leves dolores cuando en la placenta tu pequeña hija se mueve, haciéndote recordar que está más viva que nunca, preparándose día con día para aterrizar en este mundo loco. Prefieres buscar ropa rosita e imaginarte su rostro en tus sueños.

No dejes de hacerlo.

Vive y disfruta la infancia de esa niña a quien has decidido poner el nombre de la sabiduría... no creo que sea gratuito. Goza todos y cada uno de los días de su vida, únete cada vez más a tu pareja para emprender una tarea que comenzaron juntos, y que ahora tendrán que enfrentar todavía juntos. Aprovecha la fuerza y disposición que tiene tu hombre de amarte a ti y a su pequeño fruto, pónganse de acuerdo en las decisiones, no peleen frente a la niña. Ámense siempre, no descuiden su placer por los deberes, no se encelen por la atención demandante que siempre traen consigo los niños. Requerirán paciencia, madurez, control de sus emociones. Ser padres les exigirá todo un cúmulo de cualidades que, si aún no poseen, deberán ir desarrollando. Tendrán que ser optimistas para no transmitirle desde temprana edad la desesperanza, y cuando ella descubra que la vida es una mierda, será su labor admitirlo pero echar mano del conocimiento de la belleza, esa que siempre existirá aunque permanezca aparentemente oculta ante nuestra vista. Habrá que enseñarse a uno mismo a frotarse los ojos y mirar la luz en mitad de la oscuridad.

Ámenla mucho, ámense... siempre es más fácil amar que desesperar. No habrá dinero suficiente, no habrá recursos ni oportunidades suficientes nunca, por eso no se preocupen. No se dejen tentar por ofertas ilícitas, aún en la peor de las emergencias. Aférrense a la honestidad y a los principios con que fueron educados, piensen en los buenos ejemplos de sus propios padres y repitan lo que les funcionó para construirse sus propios ideales, y su propia personalidad. Desechen todo aquello que identifiquen como impedimento de crecimiento espiritual e intelectual.

Diviértanse, no pierdan la capacidad de reír, de sentirse tontos, niños, bobos. No todo en la vida es luchar y nadar contra corriente. Permítanse caprichos de vez en cuando... pero sobre todo, asuman su responsabilidad de adultos. Nunca intenten sentirse jovenzuelos que son amigos de su hija, asuman su rol de padres con jovialidad, pero con autoridad contingente. Establezcan límites, no le faciliten la vida. Entrenen a su hija a enfrentar retos, desde los más simples como aprender a hablar o andar bien, hasta los más duros como superar una pérdida o terminar una carrera.

Yo no sé qué más decirles. Ambos son pedagogos, y tú, mi querida compañera, eres una mujer encantadora: amable, inteligente, decidida. Sabes lo que hay que hacer, nótese el guiño del ojo. No creo haber dicho nada novedoso, pero quería dedicarte unas cuantas líneas.

¡Salud por la vida, querida Jossy!
¡Bienvenida seas, Katia Sofía!

*

febrero 09, 2009

*


Como al jugar con la Ouija abriste una compuerta...
entre tu mundo y el mío, entre tu cuerpo y el mío.
¡¡No se juega con esas cosas!!
¿Cómo piensas cerrarme ahora el paso entre tu terreno y ésta dimensión donde me muevo?
Si cada vez que te veo vibra ese imán que me jala hacia tus brazos, que me obliga a perseguirte, a querer entrarme en tí, a poseerte de una vez por todas.
Pero no puedo tocarte, como si fuera incorpórea, como si fuéramos de naturaleza distinta y por lo tanto incompatible.
¿Por qué jugaste con eso?
¿Creíste que era un juego cualquiera? ¿No te daba miedo?
Ahora soy un fantasma liberado, un alma despierta, un muerto alborotado.
¿Qué es lo que piensas hacer?

*

febrero 01, 2009

De cine y otros placeres

Intentando estirar la felicidad como tantas veces, esa con la que inicié el año y con la que me propuse continuar aferrada hasta que cuerpo y alma aguantaran, aquí estoy escribiendo de nuevo. Y debo decir que para el mencionado propósito, el séptimo arte me ha sido de una ayuda insustituíble

La primera película que vi en el año fue El curioso caso de Benjamin Button, acompañada de mi mejor amiga (o bueno, una de mis mejores, para que nadie se sienta ofendido ;D). Sobra decir que el impacto que en mí causó fue más favorable de lo que ya imaginaba...y no sólo por el ENORME placer de volver a ver unos segundos (y gracias a la tecnología) a un Brad Pitt tan suculento como lo vimos hace casi veinte años, sino porque además del garantizado taco de ojo que significa verlo en pantalla grande, también ha sido siempre garantía de una actuación impecable. Las tres horas de película casi ni se sienten, la fotografía es de una belleza sublime, y la historia propuesta es una invitación a replantearse el amor en todas sus facetas, la belleza, la inocencia, la vida misma.

Después volví a ver El Bulto, de Gabriel Retes. Una película que vi hace años y que tenía muchas ganas de volver a ver precisamente por esas incongruencias entre la edad biológica y la edad mental. Necesitaba justificarme el hecho de que aunque a los ojos ajenos mi fisonomía represente aún más edad de la que tengo, los ojos de mi alma me siguen impidiendo crecer más allá de los quince...(el ya famoso Síndrome de Peter Pan). No me arrepentí. Además de todo, me entraron unas ganas enormes de involucrarme en un proyecto más ambicioso de cine, rodeada por mis seres queridos, subidos todos en un mismo barco que nos lleve a la aventura de la creación.

Luego fui a ver la película de El Argentino. Doble placer porque tenía unos veinte años que no iba con mi madre al cine, y que por fin se diera el tiempo de acompañarme, y más aún, que fuera con toda la disposición de ver un filme que seguramente no entendería, fue el premio que por anticipado se me concedió. No tengo que contar la trama para que sepan que trata del movimiento guerrillero que dio pie a la Revolución Cubana. Y además de que, muy a pesar de que nos resistimos a reconocerlo, disfrutamos como locas el ver a toda esa bola de HOMBRES DE VERDAD (encabezados por -mmh!- Benicio del Toro) envueltos en tan apasionante trama; también es cierto que la película me dio un madrazo a mí, que había desistido del acaloramiento que produce el indignarse y luchar por causas sociales, a mí que había decidido no ver las noticias, y como Susanita, la amiga de Mafalda, prefería pensar que el mundo quedaba muy lejos y que era mejor no pensar en los pobres, dedicarse a ser mamá y soñar con el príncipe azul... ¡qué pendeja me he sentido!

Y por si fuera poco, un tanto apenada con un amigo francés que me refirió El Violín, película mexicana que a pesar de haber adquirido hacía muchos meses, no había tenido tiempo de ver, decidí ponerla hace unos minutos para ver de qué se trataba, y las lágrimas insoportables no se hicieron esperar. Más madreador todavía. Independientemente del infalible blanco y negro, la belleza de la música y los paisajes campiranos, y el excelente casting de actores, cada segundo del filme parecía preguntarme: ¿todavía crees que el mundo está demasiado lejos?

Un final más para llorar de rabia, y para cuestionarme la manera en que desde mi pequeño mundo y mi corta edad mental puedo ser aún útil y benéfica para el futuro que se aproxima.

¿Será a través del cine, el teatro o la literatura, contando historias poco a poquito hasta adquirir la experiencia necesaria y decir cosas duras con la belleza de una flor en mitad del asfalto? ¿Será a través de la educación, poniendo el granito de arena, llegando a menos personas, pero más a fondo, inspirándoles amor por la vida y la pasión por ayudar a vivir mejor? Todavía no lo sé, y tal vez me pase la vida indagando de qué forma puedo estar sin cruzarme de brazos, pero de una cosa estoy segura: el arte y la educación son los motores de este mundo. No podría haberme dedicado a otra cosa en donde no fuera requisito rebanarse el corazón en delgadas capas, para que alcance a alimentar un poco a tantas almas hambrientas de un impulso cardíaco, de la imprescindible esperanza en un mañana mejor.

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enero 14, 2009

Enamorarse de una ostra

No hay mejor cosa que una fea enamorada... siempre estás seguro de que no se te va a ir con otro, pero tienes que seguir reconquistándola porque a fuerza de humillaciones, algo debió aprender de dignidad.

Siempre te será fiel, será detallista, te cuidará como su más íntimo tesoro, será protectora contigo y a la vez vulnerable a tus caricias. Se esmerará tanto o más que cualquier bonita, en parecerte cada día más hermosa, y su dedicación será tal, que te será imposible darte cuenta de lo que los demás llaman "fea".

Cualquier hombre mataría con tal de tener a su lado una mujer así, poco común, fuera de serie. Podrías presumir que posees un ejemplar único, una obra maestra, no una copia al carbón de las féminas que en todos lados puedes ver, vestidas con lo último de la moda, como si fueran muñequitas recortadas con las mismas tijeras.

Nadie voltearía a mirarla porque acaba de quitarse los anteojos de sol y mueve el pelo como en cámara lenta. Nadie voltearía a verle los bien definidos glúteos marcados por su pantalón ajustado, ni se asomarían a su escote queriendo depositar ahí los ojos como si el busto fuera un tragamonedas...el tesoro de su intimidad será un secreto que sólo tú disfrutes...pero cuando alguien la conociera personalmente, pensaría que eres un afortunado, te daría una palmada en la espalda y te sonreiría en un gesto duro, con una mezcla de envidia y respeto porque tú... sí supiste ver lo que es invisible a los ojos.



"De nuevo la vida me dice que el amor no es para mí, que es un sentimiento que tengo que enterrar. Nadie me va a dar la oportunidad de demostrar cuánto puedo amar. El motor de mi vida tiene que ser el trabajo, es lo único que me puede salvar..."

Del diario de Aurora Pinzón,
personaje creado por Fernando Gaitán

enero 07, 2009

Buenos propósitos en la era de la información

Pasaron varios días de vacaciones sin que tuviera la más mínima intención de abrir un periódico o dejarle al canal de las noticias. No quise ensombrecer más mi ya de por sí sombrío espíritu navideño. Lo que quise fue descansar y olvidarme así: por completo de las cosas que ocurren alrededor y que no hacen más que tensarme.

Hoy me levanté temprano a retomar parte de la rutina de todos los días: amanecí con el canal de las noticias y sentí que al regreso de mi viaje por la desinformación, las cosas siguen igual de mal, como las dejé, no han cambiado, o van de mal en peor.

Ahora me pregunto: ¿tendré que poner en duda mis propósitos de año nuevo y echaré por la borda la sanación espiritual que tuve en estas semanas para iniciar mejor el 2009?

Según yo, ahorraría más energía, ayudaría más en la casa, cuidaría más mi salud y escucharía más música. Esos eran los ejes torales de mi vida para este año que inicia. Pero ahora que visito uno que otro blog de gente informada, ahora que en todos lados pueden verse fotos de los niños muertos en Gaza o que, como siempre, se habla de los descabezados de aquí y de allá, de los atentados, los operativos, la dichosa crisis, el calentamiento global, etcétera; no sé qué pensar.

¿Será que lo que hice fue engañarme todo este tiempo pretendiendo que todo estaba mejor y que de lo único que tendría que preocuparme era de ser egoístamente feliz?

Mmmm.... puede ser...no lo sé todavía. De lo que sí estoy completamente cierta es de que QUIERO ser egoístamente feliz. Una persona informada no tiene que ser sinónimo de una persona amargada. Eso está bien para quien apenas se va dando cuenta de que el mundo está lleno de mierda, de que la vida es una reverenda porquería. Se vale deprimirse todo lo que se quiera con tal de sensibilizarse y empezar a entender.

Es importante, sin embargo, nunca perder la capacidad de asombro, y para ello es necesario descontaminarse de los titulares de nota roja, del bombardeo de información seleccionada que nos hace olvidar que el mundo NO SÓLO está lleno de mierda, y que la vida NO SÓLO es una porquería, y que tenemos que descubrir esa otra cara de la tierra y de la luna que no se nos muestra, esa que no es propiedad de los Estados Unidos porque Neil Armstrong no pudo poner hasta allá su banderita.

Los maestros de mi carrera se llenan la boca diciéndome qué es lo que debe interesarle a un pedagogo, qué es de importancia casi vital para poder llamarse un profesional de la educación, (entiéndase estar al tanto de lo que hace Elba Esther, lo que piensa Calderón y lo que dice el Papa, entre otras cosas.) Pero yo ya no quiero... la vida de por sí ya es dura, difícil de vivirla dignamente y difícil de quitarle el cochambre. Duré muchos años preocupándome por lo que pasa en el mundo, indignándome igual que Mafalda -que ahora no estaría nada obsoleta al afirmar que los chinos se apoderaron del planeta- pero ya no más.

Yo no sé si estoy decidiendo ser "intelectual de derecha", porque no faltará quien al leer esto me cuelgue esa etiqueta, pero sí sé que bastante trabajo me costó sacudirme las telarañas de la cabeza, desintoxicarme de la situación actual que tendía a tirarme en el suelo al punto de pensar que especializarme en adolescentes era tan absurdo e inútil como aprender macramé. Antes del "retiro de fin de año" pensaba que mi tesis y mis ideas "innovadoras" no servirían de nada, que cuatro años de mi vida entre los libros y el análisis teórico, se me irían por el caño al enfrentarme a la realidad "de allá afuera". Pero después de mucho meditarlo, ya no puedo seguir pensando así.

Los jóvenes de ahora no tienen una idea de futuro, no saben distinguir la realidad de la fantasía tal como si tuvieran seis o siete años, y por si fuera poco, les toca convivir con una generación adulta amargada, miedosa, frívola y desorientada. ¿Qué puede hacer mi humilde opinión en contra de todo eso? ¿En qué puede contribuir mi humilde trabajo a que las cosas cambien? ¿Quién sabe?

¡Qué sabio era Sócrates al afirmar que no sabía absolutamente nada!

Acabo de comprar la película de Wall-E y al verla me aterró la idea de futuro que se proyecta ahí. Por si no la han visto, no la cuento, pero repensar la importancia de un simple roce de manos y de aprender a usar las piernas para andar logró mover el suelo bajo mis pies.

Creo que la decisión ya está tomada: lamento mucho lo que pasa en Gaza y en otras partes del mundo, empezando por mi propio barrio, pero si no puedo hacer nada, más vale no ponerme a llorar y mejor preocuparme por el entorno que sí puedo cambiar. Sé que la frase es trillada, pero a falta de tiempo, recursos e influencias, no tengo opción alguna, pues a menos que me convierta en activista internacional a favor de la paz, no creo que mis lágrimas y oraciones ayuden demasiado. Tener mi nombre en las listas de Amnistía Internacional México es lo máximo que puedo ofrecer hasta el momento, pero no es un estilo de vida que he elegido para dedicarme de tiempo completo.

Lo anterior no significa que por ello sea más tonta o más superficial, o tal vez sí, cuestión de enfoques, pero ¿quién me dice a mí qué es lo que me DEBE de interesar y lo que no? ¿Qué me DEBE de preocupar y qué no? ¿Qué DEBO saber, leer y ver para presumirme inteligente?

En este momento sólo pido una tregua para intentar conocer la felicidad un poco más de cerca, para disfrutar al máximo en medio de todo lo padecible, para volver al minimalismo de una carta escrita a mano, de un dibujo figurativo, de una canción llana.

Alzo mi bandera blanca personal para irme a hacer yoga bajo la trinchera, para construir la nave espacial secreta o para comunicarme con mis ancestros, yo sabré... No sé si allá me volveré loca y me quedaré atada a mis propios sueños, no sé si dejaré empolvar el periscopio de no asomarme por un tiempo, o si estaré alerta y pendiente del movimiento de arriba, o si inclusive saldré a que me rocen unas cuantas balas para no olvidarme de que estoy en permanente guerra. No sé si trabajaré como un topo loco que al salir se entera de que su miopía le impedirá echar a andar el proyecto construido bajo la tierra, no sé si una bomba destruirá mi intención de encierro y de sorpresa habrá que salir a esquivar las bombas y tirar en defensa propia... eso nadie lo sabe.

Tal vez no elegí un año muy bueno para sonreírle a la vida, pues la crisis se viene dura, se me vienen más gastos que ingresos, desde hace dos años que no hay frío en invierno y el clima de la tierra se pone loco con mucha frecuencia. En la radio se oyen puros covers gruperos y hay poco bueno que ver en la televisión, pero si no es ahora, ya no va a ser jamás, así que no permitiré que nada manche mis propósitos del 2009.

Ya me aburrió estar enfadada con el mundo, lamentarme de todo. Basta que algo se ponga de moda para que me aburra, y como ya se puso de moda andar todo emo, habrá que nadar de nuevo contra la corriente y sacar de nuevo el hippismo del baúl de los recuerdos, o por lo menos algo parecido. Tendré que ser muy fuerte para poder lograrlo pero creo que a sabiendas de que existe la mierda, también soy consciente de que la misma sirve de abono para hacer crecer las flores (todavía).

Voy a escuchar los discos que tengo -aún no me ha alcanzado la tecnología - y tratar de llenarme de música nuevamente, pues en el año que termina me pasé en silencio casi todo el tiempo. Me distancié de la música tanto, que volver a oír las notas me hace reacción química en el cuerpo. (Por cierto, ¿han escuchado lo bien que suenan Los Concorde?)

Como conclusión creo que todos merecemos tener una oportunidad distinta, elegir cómo queremos vivir y pensar, qué ver, qué creer y qué hacer, así que mientras mi felicidad no esté al 100% en manos de alguien más poderoso, trataré de trabajar en ello a cada instante. No será fácil, pero de momento eso es lo único que me interesa. ¿Se vale?

...

diciembre 06, 2008

Llegar a los 60


Sesenta segundos son sólo un minuto, y sesenta minutos son apenas una hora, pero decir sesenta años de vida no es tan simple como cualquier cosa.

A esta edad ha llegado mi madre: fuerte y necia a pesar de sus malestares. Hoy la estamos celebrando. Se fue a pintar el cabello y se compró zapatos para estrenar, invitó a sus mejores amigos y anda contenta como una quinceañera. Mi tía me friega diciendo que baje a lavar el patio, como obligándome a cooperar en un festejo para el que tengo que tomarme mi propio tiempo.

He sido parte de la vida de mi madre por más de la mitad de la misma, he ocupado el centro de su energía prácticamente desde que supo de mi venida. Se ha entregado poco a poco a mi causa, haciendo sacrificios que no se le pidieron, pero que ella consideró necesarios para ayudarme a ser feliz.

Ha sido madre y abuela con el mismo fervor y entusiasmo, únicamente mermado por la edad y el desgaste de la salud... sin embargo, a pesar de que su vida parece tener sentido sólo a través de los otros y no por sí misma, es mi madre una mujer valiosa, valiente, decidida, inteligente, sensible y única. Ya no quedan en el mundo muchas madres como ella.

Me cuenta que de niña jugaba con un olote envuelto con un trapo, al que su abuela desalmada le pintaba ojos y boca con un carbón. No tuvo más juguete que ese remedo de muñeca que nunca le gustó, y al cual hasta le tenía un poco de miedo. Por eso desde que nací, me envolvió en un mundo rosa, me puso vestidos de encajes y se empeñó en construirme un mundo pastel.

Pero igual que Pinoccio abandona el regazo de Geppeto para irse a explorar el mundo, así la muñeca de palo que era yo, y que daba felicidad a los días de mi tierna titiritera, me solté de los hilos que me sujetaban para ir tras el circo y su encanto, en compañía del zorro y el gato, convirtiéndome poco a poco en un monstruito que a mi madre aterrorizó.

Hoy estamos en la panza de la ballena, sentadas frente al fuego y mirándonos las caras. Llevamos años de esa manera, esperando que el gran mamífero estornude y nos libere a ambas, pues yo quedé atrapada junto con ella cuando quise rescatarla... porque la amo. La amo profundamente, puedo verlo a través de las llamas que iluminan su rostro lleno de arrugas y su semblante cansado. Puedo ver este amor mío tan mal demostrado que ha dejado huellas en su piel y destellos blancos en su cabello, mismos que ahora disimula muy bien con el tinte ciruela. Puedo ver su cuerpo cada vez más frágil con la sensación de haber llegado a la cima y tener que continuar, pero ahora en picada.

Ya apagará esas llamas que iluminan su rostro, serán las velas del pastel que nos harán estallar en aplausos, y a ella tal vez en llanto, pues es de lágrima fácil.

Amo a mi madre con el alma, aunque no esté acostumbrada a reconocerlo. No sabría qué hacer sin ella aunque tal vez sería más libre. La amo con la veneración que se le tiene a los ancianos, con la vergüenza de no haber podido ser lo que ella quiso de mí, y con el orgullo de ser quien quiero ser, de todas formas, gracias a ella. Fue fusional conmigo, y lo sigue siendo, he sido su muñeca de aparador, aunque con vida propia: la muñeca desobediente, la que ya no quiso más usar el color de rosa, la que optó por el negro como bandera de vida recordándole al olote pálido y lúgubre con ojos y labios de carbón.

Ahora viene subiendo la escalera... y yo tengo que salir a ayudar para que no sienta que no me importa, aunque lo único que quiero hacer es abrazarla fuerte, muy fuerte, y felicitarla por estar aquí, conmigo a pesar de todo, por vivir, reír y llorar como la mejor de mis amigas, porque sesenta años son un triunfo en sí mismo, y ahora puede portar sus marcadas líneas de expresión con una dignidad de santa, lo mismo que sus canas maquilladas con la vanidad que aún le queda por ser una hermosa mujer.

diciembre 02, 2008

¿Artistas? ¡No, gracias!


Paralela a mi formación pedagógica, misma que incluye mi trabajo como docente por más de una década, he tenido una amplia formación artística que abarca la historia de toda una vida transitando suavemente de lo amateur a lo profesional.

Desde muy temprana edad he pertenecido a cuanto grupo artístico se me ha cruzado enfrente, habiendo aprendido mucho de mi paso por agrupaciones de muy diversa índole. Creo que para elaborar el análisis sabor amargo que viene enseguida, puedo decir que he hecho -o al menos he intentado hacer- de casi todo:

¿Escribir, dirigir, musicalizar, diseñar escenografía y actuar en obras de teatro? Sí. ¿Escribir, dirigir, musicalizar, producir, fotografiar y actuar en cine? También. ¿Filmar y hacer edición? Sí, también. ¿Escribir poesía, novela, cuento y lo que no han inventado? Intento día tras día.

¿Escribir para televisión? ¿Actuar para televisión? Sí, y estar cerca de procesos de casting, dirección y producción también. ¿Bailar y montar coreografías? Sí. ¿Cantar, no sólo en la regadera, sino ante ún público? Sí, y no sólo en grupos, sino también sola, además de componer canciones y grabar un disco en forma profesional. ¿Diseñar carteles, catálogos, y toda la papelería del mal llamado arte publicitario? Sí. Y pintar al óleo, en acuarela, dibujar a lápiz, color, gouche, hacer murales, retoques fotográficos, collages, fotografías, grabados, etcétera, etcétera, etcétera.

Además, por si esto fuera poco, he experimentado con formas poco convencionales de hacer arte, como las utilizadas por artistas vanguardistas como el performance, la escritura automática y el poema dadá, entre muchos otros.

Aunque usted no lo crea, todo lo anterior no fue para "presumir" de alguna manera todos los logros que he tenido en ese terreno, sino más bien para justificar que cuando digo las cosas, sé muy bien por qué las digo. El punto es que he conocido en todo medio, muchos más hartistas (de los famosos con hache), que verdaderos Artistas con mayúscula:
¡Los actores son terribles! los hay, en su mayoría, que se sienten inalcanzables por el simple hecho de decir mucha mierda y saber lo que significa en la jerga dramática, así como citar a Stanislavski y saberse algunos cuantos terminajos y supersticiones de las tablas. ¡Son insoportables! Fuman como chacuacos porque son inseguros y fetichistas, son excéntricos, hiper-expresivos, viviendo en personaje la mayor parte del tiempo, sin poder despegar la grandiosidad de un carácter sobre el escenario -cualquiera que este sea- de la grandiosidad simplona del ser humano común que somos todos .

Hay actores y actrices que parecen siempre estar de buenas, ser inteligentes, suspicaces, eternamente bellos bellos, flexibles, entrenados, controlados, están seguros de que con su voz y su cuerpo pueden hacer absolutamente de todo, por lo tanto se sienten omnipotentes, y cuando se dan cuenta de que no es así, se dan de topes al mirar su ego pisoteado y escupido en el suelo. Entonces se vuelven llorones, románticos, talentosos por momentos, sensibles a cualquier cosa, exagerados en su desgracia, tirándose al suelo no para ser levantados, sino para mantenerse en el protagonismo...

Lo mismo pasa con los cantantes, los cuales sienten que algún día serán ricos y famosos -lo cual ocurre en menor medida con los actores de teatro, que son los que conozco más, pero también ocurre-,constantemente imitan las voces que oyen en las canciones de moda y sin tener una voz mínimamente educada, creen que con su belleza (ah, sí, la mayoría de los cantantes también son vanidosos) van a lograr abrirse las puertas haciendo uso de la tan manoseada Inteligencia Emocional. Y si tienen facultades y estudios, se vuelven peores, se colocan del lado de la exquisitez y de la elite de los verdaderos cantantes. Todos quieren ser la voz que el mundo necesitaba y pelean con uñas y dientes por ser solistas para lucir su chorro de voz.

Los bailarines son promiscuos, egocéntricos a decir basta, frívolos, seductores... o al menos eso intentan. De igual forma que los actores (algunos combinan las dos disciplinas y se vuelven monstruos de dos cabezas...-gulp!-), piensan que su cuerpo es la máquina perfecta (vaya que lo es, pero no en el sentido antropocéntrico), casi casi semidioses. Marcadamente sexuados, pulcros hasta la náusea, estéticos a fuerza, siempre a la moda y vanidosos -¡Oh, Dios!-¡vanidosos como el que más!

Y qué decir de los artistas plásticos y visuales, alucinantes. Debido a que su trabajo implica ensuciarse la camisa, se podría decir que son lo opuesto de los bailarines: generalmente mugrosones, pandrosos, aparentemente despreocupados por su apariencia física, y particularmente obsesionados con abrir sus sentidos a una percepción más amplia. Son más cultos y letrados, aunque no por eso menos raritos e intratables en muchas ocasiones. No aceptan a nadie que parezca muy tonto o demasiado popular, porque hasta de lo corrientito tienen su muy caprichosa y meticulosa selección.

Lo mismo les sucede a los poetas que, o bien se sienten escritores malditos e incomprendidos, o bien selectos por el dedo del Creador para hablar en lenguas únicamente comprensibles por los elegidos. No saben distinguir la realidad de la fantasía, son posesivos, compulsivos, peligrosos. Depresivos la mayor parte de las veces, azotados para acabar pronto.

¡Y los músicos! ¿Por qué se me estaban olvidando los músicos? Son la peor lacra que he conocido en el mundo, y eso es decir demasiado.

Volviendo a aclarar que sólo estoy hablando de los Hartistas con hache, y no de los Artistas con mayúscula, de los que en verdad he encontrado muy pocos, he de decir que entre los peores de ellos se halla el gremio de los músicos: pedos y pedantes, viciosos y viciados. Faramalleros, fetichistas también, cualquiera que sea su instrumento, creídos y malcriados... ya no quiero decir más. Sólo terminar diciendo que a todas estas subespecies del homo sapiens, les falta entender el verdadero sentido del Arte per se. ¿Cuál es ese? ¿Es que yo tengo la respuesta a tan grande cuestionamiento? ¿Cuál es el verdadero sentido del Arte?...io non lo so. (Yo no lo sé, pues...)

El chiste es descubrir en la esencia de cada uno de nosotros, lo que queda cuando le quitamos toda la porquería que rodea el medio artístico. Eso que quede será el verdadero sentido, por lo cual necesitamos, queremos y nos place expresarnos por medio del Arte... si no es así, pues seguiremos en competencia por ser mejores que el otro, y tristemente seguirá aplicándose esa horrible frase, que dice que "de tu arte a mi arte..." pues siempre es mejor el mío.

noviembre 18, 2008

A trece años del milagro


Mis ojos se abrieron en medio de la madrugada: había llegado la hora de morir o vivir para siempre en ti. El líquido suave con que te alimentaba se estaba escapando de mí de repente. Tenía que avisarle a alguien, levantarme y decidir qué hacer. Fue mi madre quien me dijo que me preparara, que se me había roto la fuente de vida en la que tú te mantenías segura, y habría que sacarte de ahí, traerte al mundo, obligarte a respirar.

Procuraba por todos mis medios de evitar que el líquido saliera. En medio de suaves dolores retenía su fluido esperando conservarte dentro todavía un poco más. Estaba asustada, tenía mucho miedo de lo que podría pasarte. Nunca te había amado tanto hasta ese preciso momento, en el que mi instinto materno luchaba por mantenerte viva, por sentir que estabas segura ahí, dentro de mí.

Horas de angustia pasaron, con mi vestido maternal de girasoles buscando un lugar donde pudieras llegar, dándome cuenta con rabia de que no eras la única que nacería ese día, que como yo había millares de madres pariendo en el mundo entero, y que en eso no eras especial. No había por qué hacer distinciones, yo era una niña espantada más, una jovencita temerosa que no pensó en esto cuando lo hizo sin cuidarse, y como tal había que tratarla. Los doctores querían sentir tu cabeza, o tu hombro, o lo que fuera, con tal de meterme el guante y sonreírme.

Finalmente llegué a un lugar en donde casi reclamé el derecho a mi pajar. Pasó la mitad del día hasta que alguien me dijo que ya no te movías, que estabas sufriendo, que no te aseguraban la vida. Yo moría por verte a los ojos, desesperada por que salieras viva, completa, contenta... y mía.

Ahora han pasado los años, y cuando te veo a los ojos todos los días, mi corazón no evita sonreírte al saberte viva, completa, contenta... y un pedazo grande de mi vida.
Festejo el tener fresco aquel bello momento, cuando con las vísceras de fuera me resistí al desmayo sólo hasta oírte llorar. Festejo tu llegada luminosa, tus ojillos lindos, bien abiertos que me dieron las gracias cuando te conocí. Festejo tu cuerpecito frágil envuelto en cobijas, tus manitas pequeñas encerradas en las mías, tus primeros pasos, tu primera caída, tu primer diploma, tu primer desamor...

Festejo tenerte y no tenerte, festejo el dejarte ir de poquito a poco, festejo el regalo más grande que me ha dado el destino. ¡Festejo al microbio de tu padre!, a su atinada semilla de vida. Festejo tu abrazo, tu risa, tu esencia.

¡Festejo, festejo, festejo! Hoy la que está de fiesta, soy yo.

noviembre 03, 2008

Atrapada en la propia telaraña

Ha pasado un tiempo relativamente largo en el que no me había pasado a publicar nada por aquí. No es que no tenga nada que decir, de hecho los temas nunca se acaban, pero a veces tales temas son tan complejos, que nos dejan amordazados y atados de manos por miedo a tocarlos siquiera.

Así me pasa ahora. He estado leyendo con las antenas bien paradas, intentando percibir finamente lo que pasa a mi alrededor: desde las conversaciones fugaces que atrapo de otras personas, hasta las ligeras discusiones aparentemente sin sentido que tengo en mi familia. Todo tiene un por qué pedagógico, creo yo. El chiste es encontrarlo, pero no sé si aferrarme a esa idea o simplemente dejar que fluya y aparezca de repente.

Y es que al parecer me metí en camisa de once varas con el tema de mi tesis. ¡Lo sabía! Debí hacerle caso a las voces en mi cabeza que me aconsejaban sabiamente no meterme demasiado en el asunto. He revisado libros de historia del arte, psicología del desarrollo, corrientes filosóficas de la ética, semiótica y psicoanálisis, por mencionar algunos, y cada vez que me siento a escribir me enmaraño con tanta idea que tengo volando y que no logro aterrizar… y no es que no pueda, lo que pasa es que me da miedo. No creí que el miedo a descubrir verdades y tejer las tramas me diera tanto pavor.

¿Es la adolescencia la edad ideal para aprender los principios fundamentales que rigen la vida social?
¿Es el arte el mejor medio para darles a los jóvenes esa contención que requieren, o es tan peligroso que en las manos equivocadas puede ser un arma fabricante de locos psicópatas al por mayor?

No lo sé todavía, y con las dos inocentes preguntas anteriores, ya se vislumbra una tímida respuesta, pero ¿cómo darle soporte científico? ¿Cómo debo moderar la pasión que para mí representa el arte con la objetividad que requiere la elaboración de un trabajo recepcional? ¿Cómo contagiar a mis maestros de esta locura para que aprueben mi hipótesis, si la que tiene que salir de esto sola y convencerse debo ser yo?

¿Cómo combinar la sensibilidad que siento hacia los adolescentes? ¿Cómo decirles que es maravilloso volverse adulto? ¿Cómo intentar enseñar a las nuevas generaciones las convenciones sociales con las que no estoy totalmente de acuerdo? ¿Debo aprender a ser más práctica que reflexiva? ¿Qué con el Arte? ¿Te enseña a ser práctico o reflexivo? ¿Qué tipo de Arte elijo?

Menudo aprieto en el que me he metido, y el jefe del campo en el que estudio ya se ha dado cuenta de ello: por eso me ha puesto a “pensar más allá”. ¿Qué es lo que quiso decir? ¿“Date cuenta de tus alcances y limitaciones”? Tiene toda la razón del mundo, pero el problema es que tengo miedo. De esto depende mi futuro, sin exagerar, y por eso tengo mucho miedo. No quiero arrepentirme, equivocarme, no en algo en lo que creo tanto, no otra vez, no!!!. No soportaría la pérdida de mis ideales, no quiero pensar que no existe futuro, pero a veces sí lo pienso, y eso es lo que en realidad me jode…

septiembre 23, 2008

No me filosofoques


Quien bien me conoce sabrá que adoro la Filosofía, que me encanta profundizar sobre la vida, el ser y la razón, que me viajo con mis elucubraciones, y que me azoto tanto, que no pocas veces acabo deprimiéndome por lo injusta que es la vida.

Sabrán también que soy una persona seria, que además de saber divertirme y burlarme de la desgracia como último recurso para calmar mi estrés, también soy responsable y entregada, que me apasiona mi carrera y que aún creo en Dios y en el Amor, aún sabiendo de sobra que bajo el ojo científico, ambas son sólo representaciones mentales y sociales...

Tengo certezas e incertidumbres, dudas y verdades que para efecto de mi vida práctica debo asumir como absolutas, pero si hay algo que no puedo soportar, es a la gente que navega con bandera de filósofo o intelectual: personas que se autodefinen como tales, lo mismo que quienes se dicen artistas a boca de jarro, esos que presumen de un gusto exquisito para la música, el cine, los libros, y en contraste comen tacos de canasta y viajan en camión de dos pesitos. Se trepan cual Romeo a la ventana del Olimpo de los Sabios, y se instalan en la pose de sentir que el suelo no los merece, que son mejores que el resto de los mortales por el simple hecho de haber leído a Shopenhauer y poder citarlo.

Se jactan de no leer cualquier porquería y catalogan a los Premios Nobel y a los Best Seller como simples "libritos de moda" que cualquier hijo de vecino, en un arranque de locura, corre a comprar para decir que es lector voraz.

Si bien es cierto que la mayoría de la gente es imbécil, ya sea por gusto o por convicción; esto no es razón para andar por la vida vomitando ideas rumiadas de otras personas, asumiéndose como lo non-plus-ultra del "tira-netas". Es una elite discriminatoria, que no sabe bajarse al suelo y convivir con esos simples mortales, y hablar en su idioma, y decir ñeradas de vez en cuando.

Comprendo que el conocimiento es padrísimo, y que se valora precisamente porque cuesta un huevo aprender que la vida no es color de rosa, ¡porque duele hasta la madre! y sangra hasta la muerte la mayoría de las veces, pero creo que esos intelectuales de papel no han aprendido el significado de la palabra PRUDENCIA. Asumen una personalidad avasallante para escudarse de su propio miedo, muestran las llagas abiertas con orgullo, como diciendo "Yo sí estoy estigmatizado por el saber, yo soy un elegido y tú no lo eres." Cuando hablan, nadie parece entenderles, y lo que dicen es muy simple, pero redundan tanto, citan textualmente y descontextualizan cañón... se pierden, te pierden en su parloteo y no aportan un carajo a sus interlocutores. Se creen redentores y no muestran más que sombras, o se creen líderes de opinión y no tienen criterio propio.

Si van a tener los pantalones de liderear algo en serio, que lo hagan y en verdad sean congruentes con esa postura, si no, mejor que se callen la boca y se relajen mientras oyen canciones de Amandititita, asumiéndose como imbéciles por convicción... es más cómodo y menos desgastante.

Yo entiendo que adquirir conocimiento es como beber un elhíxir, se siente un hormigueo incontrolable por querer opinar, decir lo que se sabe. Eso está bien, pero que le bajen. No por nada José Fors de La Cuca escribió la rola que da título a esta entrada, y no por menos me simpatiza más el señor que la ilustra, que esos pseudointelectuales de los que ya me he cansado de hablar.

Agur !

septiembre 16, 2008

My nerd side


Esto no es una despedida, para nada. Y menos ahora que la Universidad estuvo cerrada y pude tomarle cariño a este espacio en el que me he sentido libre de ser yo, y de compartir con mis amigos las frivolidades que llenan mi cabeza, además de algunas cosas serias.

Sin embargo ahora me toca regresar con más fuerza a todo aquéllo de lo que pude descansar y reflexionar durante este tiempo. Cambiaré las lecturas de placer por las científicas, y los escritos fantasiosos por los profesionales. ¡Pero me encanta!

Entraré a la prisión por mi propio pie, me entregaré sin oponer resistencia, aceptaré gustosa la condena de perderme entre ficheros, citas textuales y otros bichejos de ese tipo. Seré una rata más de la biblioteca, y me perderé en la densidad de las reflexiones filosóficas, exposiciones y debates intensos... porque espero que los haya.

Mañana saldré con rumbo a ese lugar de supervivencia, reiniciarán mis clases y mi vista, mis nervios y mi estómago serán los menos agradecidos... aunque no me importa.

Aún así, en algunas noches, ataré las sábanas que me cubren de la frialdad de la celda, y me escabulliré por la ventana hasta llegar a este espacio para dar testimonio de una que otra cosa... y me agradará saber que estás ahí, y que tendrás alguna opinión al respecto.



Gracias y deséame buena suerte.