Empieza el año en serio: el trabajo se asoma como isla desierta en el horizonte, se avista como platillo volador en lo despejado del cielo, se percibe como el perfume del amor en el aire.
Hoy ya sé qué no va a pasar: tú no llamarás porque mi teléfono no sirve, porque no uso celular o simplemente porque no tienes la más mínima intención de hacerlo. No escribirás porque no tienes tiempo, porque tienes más de 1500 amigos que seguramente actualizarán sus estados muy seguido, y yo no apareceré en tu página de inicio, y por lo tanto, en tu memoria, a menos que me haga presente.
Aquí estoy, entendiendo que no tengo un lugar en tu vida, acechando como hacker psicópata, esperando el momento en que anuncies que asistirás solito y tu alma, a la esquina de Dr. Lucio y Av. Chapultepec para tomarte por asalto y besarte hasta que no quede un aliento en tu pequeño cuerpecito de cachorro travieso.
Renuncié a la idea de esperar que hicieras algo, que esos cambios de los que alardeabas tuvieran que ver con una decisión respecto a mí... pero bueno. Ya comencé a trabajar, y eso no va a detenerse hasta que nos volvamos a encontrar en el camino.
Nadie lo entiende y ya no pido comprensión: no amo a cualquiera, no soy generosa como tú, me enamoro sólo cada vez que pasa el cometa, soy una romántica incorregible, pero cuando me entrego como en esta ocasión, soy muy peligrosa. Sí señor, soy peligrosa también: para el ser que amo y para conmigo misma... pero soy inteligente, no tengo enemigos ni me gusta ganármelos, no colecciono afectos, sólo me quedo con aquéllos que valen la pena. Y usted vale la pena.
No sé cuántas veces he dicho lo mismo con distintas palabras, pero no me interesa. ¿"te amo hasta la médula", dije? Sí... es lo más sabio y sensato que he dicho últimamente.
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1 comentario:
Jajaja!! Si el mensaje del spam anterior es que ver porno es mi única salida, veré porno obedientemente, pero no en ese enlace. Gracias por la sugerencia de todos modos...¬¬
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