abril 04, 2010

Termina La Locura de estar Viva

Cariñoso blog con el que tuve mis muy oportunos desahogos durante cuatro años, es el momento de decir adiós. Me come el tiempo, me ahoga la desidia y me mata la rutina. No puedo escribir más aquí. Es tiempo de cerrar ciclos y de abrir otros espacios.



No más La Locura de estar Viva, que siempre estará en mi corazón...

Ahora te invito a visitar La Vida es cosa de Locos, un blog que permaneció oculto por algún tiempo, pero que sustituirá a este definitivamente.

Agradezco a quien me leyó en este espacio que hoy huele a naftalina.
Muchas gracias por su paciencia, comprensión y amor.

Por siempre, Ondina.

marzo 22, 2010

"Es que estoy enamorada"

Hablando sobre el amor propio, compartí con mis estudiantes una lectura de Erich Fromm, el famoso texto titulado "El Arte de Amar". Dar clases sobre afirmación personal me sigue cambiado la vida. Al igual que mientras creo una nueva obra, cuando preparo una clase me preocupo principalmente por aclararme yo, entenderme yo. Una vez logrado más o menos eso, me dispongo a ponerme al frente.

Sucedió que una noche antes de llegar a dar mi clase, hice junto a mi hija un poema dadaísta -mucho he intentado aclarar en la Universidad que la teoría es para darle seriedad al asunto, que hay que tener cuidado de no caer en lo esotérico- pero el mencionado poema fue surgiendo de las entrañas del sombrero tejiendo como una araña poseída las verdades de mi inconsciente... ¡fue impactante!

Descubrí a través del mismo que mi persona sigue frágil ante los caprichos del amor. Me vi suspirando de nuevo, temblando por el recuerdo de una cercanía que ya no tengo, escribiendo luego en una libreta que lo seguía amando, sintiéndome casi obligada por una fuerza superior a mí . Luego repasé el texto de Fromm y corroboré lo que sentía: no estoy loca, sé muy bien que amo cuando digo que amo.

Llegué a dar mis clases. Una de mis alumnas es todo lo contrario al significado del término: una iluminada señora que elabora cartas astrales. Así que ¡cómo decirle a la respetable dama que no hay que ser esotérico, si muero de ganas de aprender de sus experiencias, seguramente interesantísimas! Esceptiscismo en mi exposición, cierta resistencia a la tarea dejada para la próxima semana. Yo, respeto.

Segundo grupo, me asomé a ver si estaba ella, la alumna que justo una semana antes me reclamara que el texto de Fromm era muy elemental y que había sentido agresiones de mi parte por algunos comentarios que hice. Hablando del amor me había apasionado, y no había medido las consecuencias de, literalmente "estarme saliendo del texto", como quien prepara un discurso cabaretero y a la mera hora se pone a criticar la última noticia del día. Así me pasó.

En efecto, ahí estaba. Yo tenía que esperar una hora y la aproveché para volver a estudiar la lectura, buscar argumentos, repasar apuntes, recordar teorías...¿qué pasaría cuando entrara en el aula? Sabía que entre el público habría una estudiante crítica que no se tragaba a primer golpe mis peroratas. No pude más... estaba vulnerable.

Dije un no sé qué de excusa, pedí que me apedrearan, que me sacaran de la fantasía de que todos amaban mi clase, que me dijeran de frente si mis sugerencias bibliográficas y filmográficas eran baratas, justifiqué el hecho de que Fromm tampoco era de mis favoritos, pero que era bueno leerlo, confrontarlo, y valorar el hecho de que se haya atrevido a tratar de explicar algo tan complejo como el amor...

...más de uno se sorprendió de mi inusual forma de llegar a la clase. La estudiante bajó la cabeza esperando en cualquier momento escuchar su nombre acusándola de ser el fiscal de este caso, pero no ocurriría nunca, y eso nos alivió a ambas. Agradecí la opinión de todos -la de ella ya la tenía de antemano- y me dispuse a dibujar un esquema.

-¿Por qué nos pregunta eso? ¿Alguien le dijo alguna cosa? ¿Es de este salón? ¿Hicimos algo malo?

Negué con la cabeza y supe que en verdad no tenía importancia, que no estaba ahí por complacer a nadie, y que no era la primera vez que aclaraba no tener la verdad absoluta...sólo que no todos sabían escucharme. Sacudí mi tensión y me di por vencida.

-Debe ser que estoy sensible...-dije- releyendo sobre el amor últimamente he pensado muchas cosas...me encuentro aún en la etapa en que uno no sabe distinguir nada de nada...-ojos expectantes, curiosidad preocupona- ¡Es que estoy enamorada!- dije asumiendo mi derrota. Se escuchó un gemido tierno del público asistente, empático, lleno de gusto. -Mejor pasemos directo al tema.- les dije. No tenían por qué saber que no soy correspondida."

marzo 21, 2010

Una sorpresa (más) en el Caralibro


Hoy me invitaron a hacer un test de facebook... de esos, ya sabes. No hay casualidades, cuando uno no encuentra las palabras, viene alguien y te pasa una flama encendida sobre la piel para hacer evidentes las frases que alguna vez alguien traviesamente dibujó con limón sin que apenas te dieras cuenta. ¿Cómo decirle gracias a Doria por enviarme el test y luego a Sabina por estar tan loco y escribir rolas que no acostumbro oir, pero que saben ser tan oportunas?


¿Cuándo decidí ser lo que soy? No sé si ayer, hace un año, hace unos meses, no sé si ahora.No sé si estés de acuerdo conmigo, pero yo a Joaquín Sabina lo disfruto más leído...


"LA DEL PIRATA COJO"
...su hermano el Coyote, es otra historia ;)


"No soy un fulano con la lágrima fácil de esos que se quejan sólo por vicio,si la vida se deja yo le meto mano, si no, aun me excita mi oficio.


Y como además sale gratis soñar y no creo en la reencarnación,con un poco de imaginación partiré de viaje enseguidaa vivir otras vidas, a probarme otros nombres,a colarme en el traje y la piel de todos los tipos que nunca seré.


Al Caponne en Chicago, legionario en Melilla, pintor en Montparnase,mercader en Damasco, costalero en Sevilla, negro en Nueva Orleans.Viejo verde en Sodoma, deportado en Siberia, sultán en un harén,policía ni en broma, triunfador de la feria, gitanito en Jerez.Tahur en Montecarlo, cigarrillo en tu boca, taxista en Nueva York,el más chulo del barrio y tiro porque me toca, suspenso en religión.Confesor de la reina, banderillero en Cádiz, tabernero en Dublín,comunista en las Vegas, ahogado en el Titanic, flautista en Hammelin.
Pero si me dan a elegir entre todas las vidas yo escojola del pirata cojo con pata de palo, con parche en el ojo, con cara de malo,el viejo truhán, capitán de un barco que tuviera por banderaun par de tibias y una calavera.


Billarista a tres bandas, insumiso en el cielo, dueño de un cabaret,arañazo en tu espalda, tenor en Rigoletto, pianista de un burdel.Bongosero en La Habana, cazador en Venecia, anciano en Shangri Lapolizón en tu cama, vocalista de orquesta, mejor tiempo en Lemans.Cronista de sucesos, detective en apuros, conservado en alcohol,violador en tu sueños, suicida en el viaducto,guapo en un culebrón.Morfinómano en China, desertor en la guerra, boxeador en Detroit,cazador en la India, marinero en Marsella, fotógrafo en Play-Boy."

marzo 12, 2010

Homenajeando a las mujeres

Los pasados días 10 y 11 de marzo de 2010, Hortensia Martínez presentó en el marco de las conmemoraciones por el Día Internacional de las Mujeres, su Espectáculo Unipersonal titulado "Homenaje a mí misma... y a las demás", en donde tuvo la fortuna de contar con dos públicos muy distintos que la apreciaron tanto en el Auditorio Lauro Aguirre de la Universidad Pedagógica Nacional, como en el Centro Cultural Raúl Anguiano, invitada por la Dirección General de Igualdad y Diversidad Sexual -organismo de la Secretaría de Desarrollo Social de la Ciudad de México- a través de la Unidad de Atención y Prevención a la Violencia Intra Familiar (UAPVIF).

"Ambos públicos fueron muy diferentes entre sí"-comenta la actriz y pedagoga-"he aprendido mucho en estos últimos dos días justamente sobre mí misma y sobre las demás."

Entrevistada personalmente por Marja Citlalli Alvarado, encargada de la jefatura de la citada Unidad, comenta: "Este es el segundo año que hago este espectáculo. En 2009 surgió precisamente por estas fechas, con el pretexto de una celebración que poco a poco se va haciendo más y más comercial, y cuyo sentido verdadero se está perdiendo de igual forma; pero a la vez partiendo de una necesidad interior de afirmarme a mí como persona, como mujer completa y compleja. Esta obra la concebí mucho antes de conocer lo que era el cabaret como tal, como una serie de lecturas dramatizadas y canciones a capella de otros autores. Básicamente el concepto es el mismo, sólo que ahora la mayoría de los textos son míos, con excepción de una 'rola' de Jaime López y unos cuantos chistes de dominio público. El cambio sustancial está en la convivencia directa con la gente, en abrir espacios dentro de la misma obra para hablar de la situación actual, de reírnos juntos y pensar juntos. Antes era un espectáculo un tanto sobrio, más silencioso, más minimalista. Ahora lo he 'cabareteado' agregando elementos que lo hacen más vistoso, pero esencialmente es la misma historia, la misma problemática."

Al cuestionarle esto último, añade: "En esta última función me comentaba una asistente algo sobre las cosas que faltan por hacer, por ejemplo la congruencia que debe haber entre las leyes y la sociedad, la obediencia que les debemos cuando compartimos un mismo mundo al que hay que buscarle la armonía. Por eso, lamentablemente la situación de las mujeres no ha cambiado desde hace un año que hice la obra, y en algunas cosas sigue igual desde hace siglos, y esto es historia universal. Por eso es que el problema sigue siendo actual, la lucha por la equidad sigue y seguirá por mucho tiempo, tal vez no nos toque ver un mundo en el que el trato sea igualitario, pero por eso hay que creer que se puede, si no, no tiene caso venir a dar mis brincos frente a un grupo de estudiantes universitarios, frente a actores, intelectuales, académicos o frente a amas de casa golpeadas. Hay que creer en que lo que uno hace puede tener un poder... no hay que buscarlo conscientemente, hay que pretender simplemente que es posible que alguien se lleve rumiando algo a casa..."

¿Cuál es la diferencia que sentiste al actuar frente a mujeres que vienen con este problema de la violencia intrafamiliar? ¿Fue más difícil?
"Cuando supe para quiénes iba a actuar esta tarde no supe si reír o llorar. No es lo mismo dar un mensaje preventivo que uno correctivo. Es muy difícil estar en esa situación, no quisiera estar en su pellejo. El abuso por parte de la persona que alguna vez dijo amarte debe ser devastador para la autoestima, para el autoconcepto, sufrir vejaciones y a la vez muestras de supuesto cariño y protección, enloquece a cualquiera.

Fue muy triste para mí saber que una de las asistentes padecía esquizofrenia, y que la canción de Jaime López que canto en algún momento de la obra lleva precisamente ese nombre. Me refieren que primero le brincó mucho la palabrita y se agarró la cabeza, luego la vi tener un ataque de risa, después sonó su teléfono a media función -situación que aproveché para hacer un chistecillo bobo-, y al finalizar me tomó fuertemente de las manos pidiéndome consejo porque precisamente el que llamó fue su novio, quien no deja de checarla y acosarla. Fue un momento muy difícil para mí. ¿Qué le dices a alguien con esas características, en esa situación? No pude más que darle ánimos y exhortarla a pedir ayuda profesional. Ahí es cuando uno ve lo limitado que está para resolverle a vida a otros. Todo empieza por uno mismo, por darse cuenta a tiempo, antes de que sea demasiado tarde."


¿Cuál crees que es el público más apropiado para mirar tu espectáculo? ¿Alguien que no lo haya vivido? ¿Preventivo como decías?
" No quise diferenciar tan tajantemente a ambos públicos, el de ayer en la UPN y el de ahora. Uno nunca sabe quién por ahí de todos esos que lo están viendo, pueda estar pasando un problema similar, ¡o el que sea! Yo creo que no hay un público más o menos adecuado para esto. ¡Hoy, por ejemplo, cuando vi niños, me quería morir! Pero cuando al quedar yo en camisón, empezó a haber ciertas reacciones, entendí que la gente necesita relajarse, y que mi tarea en ese momento era hacerles ver que todo era parte de una historia, y que peores cosas ven en la tele sin taparse los ojos o las orejas.

Ayer, al contrario, los estudiantes entraron rápidamente en la convención 'cabaretil' de la deshinibición tanto para mostrar el cuerpo como para decir lo que se piensa y se siente...no hubo tanto problema...todo además, está sujeto a interpretaciones, y es interesante escuchar siempre todas y cada una de ellas, aunque uno no esté de acuerdo.

Por ejemplo una mujer me preguntó hoy directamente si lo que escribí, lo había hecho partiendo de experiencias propias. Tal vez habría deseado escuchar que yo también había sido golpeada y que ahora estaba feliz y liberada, pero no puedo mentirles, afortunadamente nunca nadie me ha agregido físicamente. La gente va y se identifica con todo, con algo...¡o con nada, también pasa!, y en este caso la señora relacionó mi ficción con una posible realidad mía, pero viéndolo tal vez dese SU propia realidad.... no sé... es sumamente interesante todo lo que ocurre al lograr que el público se meta dentro de tu espectáculo...aún estoy empezando en esto que hago, pero las experiencias son tan intensas, que el aprendizaje que me llevo es igual de grande. Esto que hago me encanta y si hay un símil para lo que ellas pasaron, entonces sí: he sido varias veces golpeada por la vida, pero ahora estoy en proceso de mi propia liberación, siempre en busca de una felicidad compartida. Porque creo que es posible."
Concluyó.

marzo 01, 2010

Afecto y tecnología

Pertenezco a la generación de personas a quienes nos tocó vivir esta última revolución tecnológica ya en la edad adulta. Cuando nací no existían muchas cosas, escuchábamos la radio en amplitud modulada, crecí oyendo radionovelas y mirando la televisión en blanco y negro.

Cuando mi madre me compró mi primer audio cassette, me sentía la niña más moderna del mundo, pues la cinta había reemplazado a los acetatos de vinilo, esos de donde surgía la voz de Raphael decorada con el ruidito que producía aquel roce de la aguja con las estrías.

Todos mis trabajos de la primaria hasta la prepa los hice en mi vieja máquina de escribir Olivetti en cinta bicolor. Luego vinieron las máquinas eléctricas, y las impresoras -también de cinta-.

No tuve un teléfono celular hasta que por allá de 1999 adquirí el primero: un Nokia "modelo duradero" que me hartó porque nunca lo escuchaba o no lo encontraba en el fondo de mi bolso. Hasta 1996 no me había animado a aprender a usar las computadoras, me daban miedo, me resistía a saber de qué se trataba todo eso, muy a pesar de que todo el mundo aseguraba que eso era el futuro, y que había dos clases de analfabetismo: el no saber leer y escribir, y el no saber computación.

Cuando tomé mi primer curso no entendía nada del MS-DOS, no le encontraba una utilidad muy atractiva, pero pronto nos enseñarían a usar esa maravilla del siglo XX llamada Windows.

Así las cosas, seguía huyéndole a la red porque sabía que era como pisar el infierno por vez primera y luego nunca salir de ahí. Mi primera computadora sólo servía para hacer intentos de poesía en Word y algunas tablas en Excel; y mi primera vez con Internet fue a través de esos freeware que regalaba la compañía Aol para después sugerir la contratación del servicio... en ese entonces compré mi segundo celular, de esos plateaditos, más ligeros, que se abrían y se veían muy motherrnos: la tecnología me coqueteaba por todos lados.

Sólo tenía el correo electrónico del trabajo y un buen día me dije "¿Qué tiene de malo?" surgiendo entonces mi correo personal. Años pasaron para que volviera a tener celular, porque había persistido la falta de costumbre a usarlo, y además ahora había mensajes de texto, y se podía oír música, tomar fotos... diabólica situación. Veía a medio mundo en la calle enviciado con eso, y por si fuera poco, la forma de escribir se estaba revolucionando, ya no se habla español, ahora es lenguaje SMS.

En 2005 contraté el servicio de internet fijo en casa, y como siempre, me opuse al chat porque no me gusta, me parece impersonal, me desespera el silencio de quien se tarda en escribir, y aún con cámara web, nunca se cruzan las miradas, siempre hay que estarle hablando a un ojo electrónico detrás del cual está la otra persona. En las redes sociales, hasta la fecha, nunca agrego a nadie que no conozca personalmente y cuido bien las fotos que subo y la información que pongo en todas y cada una de ellas (porque estoy en casi toooodas). Mantengo una personalidad neutra en lo posible, aunque cuando se desatan las pasiones, uno no es responsable de lo que manifiesta en su estado. Poco a poco fui cayendo en las redes de la red de redes y de un momento a otro me vi inmersa en la tecnología sin saber cómo había llegado a ello.
En fin. A mitad de mi carrera, nunca había participado en algún foro de discusión de temas, así que escudándome en una identidad falsa, movida por un interés híbrido entre morboso y científico, ansioso de conocer más sobre el comportamiento de los adolescentes a partir de figuras de consumo; entré a un espacio en donde pronto me vi formando parte de una comunidad, conocí a gente entrañable, pero en especial hice una de mis mejores amigas.

Difícil es aceptar, a un par de años de distancia, que una de las personas que más quiero en el planeta vive en Santiago de Chile, y que nunca le he dado un abrazo ni la he mirado a los ojos al mismo tiempo que ella a mí. Difícil fue saber que a su pueblo le había acontecido una desgracia, y el no tener noticias suyas me impacientó sobremanera.

Escuchar su voz, sin embargo, compartir su miedo y su tristeza fueron para mí tan significativos como la cercanía física. Saber que estaba bien, que su vida sigue marchando y que sigue escribiendo tan bien como siempre y mejor... Nadie iba a decirme a mí que a través de la red podría generar un cariño así por alguien, y quererla no sólo a ella, sino a su familia y amigos, entrar en contacto con su esencia. Algo que de otra manera hubiera sido muy diferente.

Sigo renuente a muchas cosas, hoy por ejemplo, después de unos seis años sin hacerme mucha falta, ya tengo un celular viejito que sólo sirve para hablar y enviar textos; he aprendido que la gente es gente y yo cuando quiero, sí quiero mucho. Yo no sé si mañana inventarán mil cosas nuevas que nos hagan prescindir de los abrazos y los besos. Ojalá que no, pero de momento agradezco a la red la gran lección de amor y solidaridad que me han dado para que, después de todo el desastre de un mundo que parece ir en picada, aún siga creyendo en lo que se esconde atrás de todos estos aparatos y bits de memoria: la grandeza del alma del ser humano.
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febrero 13, 2010

Fue una estupidez

La que mostró lo peor de mí: la mujer desesperada, al borde de la histeria, vomitando pasión sin pensar en las consecuencias, engañándose al creer que sería entendida desde la esencia y no desde el símbolo, desde el motivo que me llevó a escribir y no desde las palabras necias.

Me confundí... pedí perdón, pero ya nada pudo arreglar lo que estaba roto. Resulté agresiva, peligrosa, de cuidado. Parecí una loca y asusté... ya después no pude limpiar esa imagen con absolutamente nada. ¿Quién iba a querer hablar con alguien así? ¿Quién no iba a sospechar que en realidad era una enferma obsesiva?

Lo entiendo perfectamente y ya no lo justifico. Demasiado he hablado del amor que yo siento y de su egoísmo, de la demanda de atención que siempre tuve hacia él y de la demanda de atención que él siempre tiene con todos. Son egoísmos distintos, pero al fin y al cabo egoísmos que chocaron en un tiempo y en un espacio que no nos permitieron hacer un alto y tomarnos de las manos para hablar de corazón a corazón.
Fue tan feo crecer sintiéndose culpable, que no quise volver a sentir remordimiento nuevamente... pero esta vez admito mi parte de culpa y con ella me quedo como el niño muerto que fue el conocimiento parido esta vez.

Ahora me sigue sangrando la herida, la hemorragia del duro aprendizaje no se detiene, sigue manando sin piedad hasta dejarme seca, así, casi insensible, casi sedada.

Vuelvo al terror de sentir amor de nuevo, quiero intentar la frivolidad de los nuevos tiempos y saber qué se siente ser moderno. No voy a anticiparme a nada, simplemente flotaré.

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febrero 11, 2010

Hasta aquí llegué

Las diferencias ganaron por knock out a las afinidades. Me parece haber estado perdida en mi mundo durante todos estos últimos meses hablando como una ansiana sin más opciones. Así, ansiana con ese.

Tengo gente alrededor que no se ha ido un solo instante: mi querida amiga Andrómeda, que aunque ya no charlemos ni compartamos espacios cibernéticos como antes, sigue estando en mi mente y corazón, y no dejo de recordarle con pequeños mensajes que la quiero y que es muy valiosa en mi vida.


Mi mejor amiga Iris, que va a ser madre por segunda vez el próximo lunes, y estaré a su lado para hacerle sentir mi apoyo y compartir su felicidad. Mi pequeña hija que ha demostrado su grandeza como ser humano al tener que convivir conmigo todo este tiempo y resistir con la fuerza de un tótem sagrado los ventarrones de mi búsqueda personal. Mi amigo Ewell, atento a mis necesidades y proyectos a pesar de sus muchas ocupaciones.


Mis alumnos Javier y Lorena, queridas personas que han estrechado lazos de amistad tan fuertes que puedo contar con ellos en cualquier momento, al igual que yo he tenido que hacer a un lado mis problemas para apoyarlos en sus broncas de pareja... y mi madre, quien hasta ayer, que me vio por fin declaradamente triste y derrumbada, se acercó después de mucho tiempo a hacerme un cariño y recordarme con ese detalle que nunca ha dejado de amarme.


Los demás vienen y van, puedo quererlos, puedo decirles que me une a ellos un sentimiento profundo, sentirlo deveras, trabajar juntos, de pronto llorar juntos, reír juntos, pero nunca creer de verdad que me quieren hasta que no se demuestre lo contrario a través de los años.


Siempre fui como un perrito maltratado con cara de perro rabioso. Siempre a la defensiva, gruñendo cada vez que alguien venía a querer acariciarme el lomo, consciente de mi condición callejera, acostumbrada al peligro pero no por ello menos vulnerable.


Hubo todo el tiempo algunas personas -muy contadas ellas- que veían la belleza de mis ojos detrás del flequillo sucio y crecido de mi pelaje. Esas personas obviaron mis gruñidos amenazantes y me dieron palmadita en la cabeza. Ellos se hicieron mis amigos, y obediente a mi naturaleza perruna, fui fiel y entregada con todos y cada uno de ellos. Nos unía el guiño de comprendernos, de al menos tener un antepasado cuadrúpedo que nos hiciera caminar a la misma altura.


Con el tiempo fui perdiendo a algunos que se fueron alejando en el camino, pero siempre llegaron más y más a darme la fuerza que por momentos me hacía olvidar mi origen humilde, aunque fruncía el ceño en todo momento y enseñaba los dientes si intuía que la mano que ofrecía alimento, con la otra escondía una cadena. Así sobreviví, siendo mansa ante quien con su cariño me brindaba la seguridad de estar ante una persona buena y sin ocultas intenciones, sin embargo no había tenido el valor para asumirme callejera, y llevar con dignidad mi condición de fragilidad con plena conciencia del peligro de la vida... no me había atrevido.


Entonces llegó alguien a domesticarme, me ofreció de un alimento que nunca antes había probado y me enganchó no sólo a la alegría que su compañía me brindaba, sino al incipiente cariño que me empezaba a demostrar. Vi detrás de sus ojos de gato la misma naturaleza canina que me hizo identificarme con su alma, con lo más oculto detrás de su máscara felina. Me domó total y absolutamente, me sentí dispuesta a dejarme querer. Sabía que no me pediría que lamiera su mano porque ambos éramos iguales, me relajó. Me hizo asumirme yo, me hizo despertar a la vida, me ofreció agua cuando estaba muriendo de sed, y encontré en mi corazón enloquecido la posibilidad de andar juntos en un mismo camino con rumbo a la felicidad mutua...


Pero felino al fin y al cabo. Frívolo y mimado. Ganó el antifaz.


Se acerca el día de los enamorados, y un año más estaré sin nadie. Él, al parecer ya encontró... o reencontró el amor. Parece ya estar bien. Yo he tenido que superar varias pruebas de amistad interesada y desinteresada. Me quedo con quienes ya mencioné. Los demás están de paso.


El catorce de febrero tal vez no repartiré corazones, tendré mucho que hacer y no habrá tiempo para abrazar. No obstante, ellos saben que los quiero, yo sé que me quieren y listo. Los amo: Amanda, Iris, Ceci, Ewell, Lore, Javi, Mamá. Son lo más valioso que tengo en este momento de mi vida.


Estoy triste, decepcionada. Una vez más me han hecho sentir mínima. Esta semana descubrí que hay gente que aparentó estar, pero que en realidad nunca estuvo, que me sentí importante, comprendida, o al menos aceptada, pero al parecer no ha sido así.
Finalmente espero haber aprendido a portar el disfraz de gato, y ante ellos tal vez lo tenga que usar.


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febrero 09, 2010

Los Secretos de Cupido

Ya no había venido a este blog porque se ha vuelto tan personal, que ya hasta da un poco de penita, pero me digo: si no tengo a quién contarle lo que siento, y poseo un blog en donde puedo escupir lo que se me dé la gana, ¿por qué reprimirme?

La posibilidad de que él se haya enamorado de alguien más, me mata. No pones en tu estado del facebook la palabra Love tres veces sin estar pensando en alguien...sí, ya sé, es tonto sentir que se sabe todo de alguien sólo por el seguimiento que uno le hace en sus redes sociales, pero en mi caso es todo lo que tengo. Anoche me atreví a enviarle un mensaje de texto diciéndole que me había acordado de él viendo un programa, y así fue: anoche estuve viendo "Los Secretos de Cupido", pasaron todos los capítulos de este documental en donde se explican científicamente los síntomas del enamoramiento, y pude reconocernos en cada uno de los detalles.


Lamentaría sentirme patética, o convertirme en un stalker, como alguna vez me dijo Luis (un amigo en común), pero creo que he de llevar lo que siento con dignidad, como al principio, como cuando decidí que no debía avergonzarme de esto, cuando asumí con dolor que en verdad estaba amando a alguien difícil, a alguien con quien iba a ser doloroso en adelante convivir y resistir. A pesar de que todo alrededor, incluso él, lucharon por hacerme sentir vergüenza de lo que sentía, reconozco perfectamente al amor cuando lo siento, y sé distinguirlo de otros sentimientos que pueden causar confusión.


Ahora, sentir que tal vez no fui la opción para que él se olvidara del pasado e intentara comenzar de nuevo, me causa inquietud. No estoy segura de nada, pero si lo compruebo, sé que me dolerá. Trato de empezar a prepararme para el golpe, pues seguramente llegará en cualquier momento: él no parece de esos que pueden estar solos, y yo no he recibido señales importantes que hagan apuntar su corazón hacia mí. Una señal de ternura, de agradecimiento, pero nada más.


He aquí un capítulo más de esta historia. Cuando dije que era amor, no estaba exagerando. No puedo extirpármelo como si fuera un barrito en la frente, es un tumor que crece, y que no podré saber si es benéfico o cancerígeno, hasta que vea los efectos secundarios en mi cuerpo y en mi persona. Ojalá fuera amor compartido, nótese que sigo diciendo ojalá... U__U



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enero 21, 2010

Aterrizando poco a poco


Me encuentro sentada en el cuarto piso de la Universidad. Por primera vez después de mucho tiempo releí mi tesis y me puse a buscar bibliografía para la nueva clase que empecé a dar en nivel superior. Confirmé por qué me metí a estudiar esto y me siento feliz. Mi prospecto para nueva asesora de tesis no vino hoy, pero no importa. Estoy aprovechando la poca batería que me queda en la computadora y el acceso gratuito que puedo tener a Internet en el área de cubículos de los profesores para revisar mi correo, actualizar mi Twitter y escribir en mi blog.


Como no sé de qué escribir, hago uso del estilo de bitácora y narro lo que estoy haciendo. Así he empezado varios escritos y luego resultan cosas. La gente pasa y se me queda viendo raro, pero bueno, ya estoy acostumbrada a ello... ayer le envié una carta... sí, cambio abrupto de tema. Yo pensé que ya no iba a escribir de esto, pero tendré que aguantarme a mí misma todavía otro poquito: cuando un amor se siembra en el corazón como una espina, es difícil no hablar del dolor, o de la costumbre de tener a ese diablillo intruso anidado en el pecho.


Una carta escrita de puño y letra, así sea dentro de la misma ciudad, en el domicilio de su oficina, puesto que el de su hogar lo desconozco; puede dar la sensación de lejanía que en realidad tenemos: no sé en qué ciudad andará ahorita, tengo idea de que anda por el norte y me siento tranquila. Una carta con intención de amistad, de compañerismo, de solidaridad. Hice algunos borradores que deseché porque aún tenían el tono satírico que siempre suele ser mal interpretado. Opté por relajarme y hacer una carta "buena onda", como se la describí a mi pequeña, cómplice de mi corazón herido y de mi cerebro revuelto.


Hoy veo que se ha metido a Twitter... de pena ajena si ubicó mi cuenta entre sus seguidores y viendo que cada estado habla de él... me sonrojo. Lo bueno es que nadie lo tiene, al menos eso creo yo.


Desde el momento mismo en que deposité la carta en el buzón, mi alma se liberó. Yo ya no sé qué efecto tenga, no escribí la dirección remitente para no esperar inútilmente alguna respuesta. Simplemente me nació hacerlo: se cumplían cuatro meses de aquél acercamiento íntimo, y por alguna razón la fecha me puso nostálgica. Como dije antes, sin Internet en casa, mi antigua caligrafía despertó de su sueño y se puso a garabatear luego del consabido inicio "Querido Pedro:"


Dicen que le llegará en tres días, no sé cuándo regresará de sus viajes para poder leerla. Pero ahora sí no espero nada, sólo que vuelva a aparecer en su facebook para saber que está bien. Mientras tanto a darle a la tesis, al ensayo de las obras y a sobrevivir en esta tierra. Me siento alegre y no sé por qué exactamente. Sé que la vida es bella, y que escribir cartas a mano tiene parte en este encanto de sentir el pulso de la escritura sangrar, y dirigirse honrosamente hasta las manos de aquél a quien aman.


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enero 05, 2010

Renuncias


Empieza el año en serio: el trabajo se asoma como isla desierta en el horizonte, se avista como platillo volador en lo despejado del cielo, se percibe como el perfume del amor en el aire.


Hoy ya sé qué no va a pasar: tú no llamarás porque mi teléfono no sirve, porque no uso celular o simplemente porque no tienes la más mínima intención de hacerlo. No escribirás porque no tienes tiempo, porque tienes más de 1500 amigos que seguramente actualizarán sus estados muy seguido, y yo no apareceré en tu página de inicio, y por lo tanto, en tu memoria, a menos que me haga presente.


Aquí estoy, entendiendo que no tengo un lugar en tu vida, acechando como hacker psicópata, esperando el momento en que anuncies que asistirás solito y tu alma, a la esquina de Dr. Lucio y Av. Chapultepec para tomarte por asalto y besarte hasta que no quede un aliento en tu pequeño cuerpecito de cachorro travieso.


Renuncié a la idea de esperar que hicieras algo, que esos cambios de los que alardeabas tuvieran que ver con una decisión respecto a mí... pero bueno. Ya comencé a trabajar, y eso no va a detenerse hasta que nos volvamos a encontrar en el camino.


Nadie lo entiende y ya no pido comprensión: no amo a cualquiera, no soy generosa como tú, me enamoro sólo cada vez que pasa el cometa, soy una romántica incorregible, pero cuando me entrego como en esta ocasión, soy muy peligrosa. Sí señor, soy peligrosa también: para el ser que amo y para conmigo misma... pero soy inteligente, no tengo enemigos ni me gusta ganármelos, no colecciono afectos, sólo me quedo con aquéllos que valen la pena. Y usted vale la pena.


No sé cuántas veces he dicho lo mismo con distintas palabras, pero no me interesa. ¿"te amo hasta la médula", dije? Sí... es lo más sabio y sensato que he dicho últimamente.


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