marzo 31, 2009

Subterráneo amor...miedo súbito...

Hay muchos tipos de besos... besos robados, besos tiernos, besos apasionados, besos fugaces, besos fingidos, besos piadosos... pero pocas veces puede colgársele a uno la etiqueta de Inolvidable. Uno que cual cruz de madera a la orilla del pavimento, parece emerger como fantasma invisible cada vez que, como ahora, vuelvo a pisar el lugar donde ocurrió.

Era temprano. El frío de la mañana nos sorprendía caminando por la Colonia Guerrero después de haber pasado una noche delirante al lado de amigos comunes. Todavía sentía el sueño en los ojos, y las piernas se doblaban de cansancio por no haber dormido cómodamente. Tu risa se escuchaba detrás mío como si la estuvieras dirigiendo exclusivamente a mis oídos, y la mía fingía desinterés mientras charlaba de nimiedades con las personas que nos hacían compañía. Se acercaba la hora de partir caminos una vez que llegáramos a la estación del Metro.

Yo no podía despedirme por más que mi cuerpo me exigiera un descanso urgente. Lluvia de besos sociales para despedirnos de todos. Mi mano discreta en la manga de tu camisa emitiendo un mensaje que entendiste sin palabras: "Todavía no te tienes que ir".

"Aquí me voy a esperar otro rato" fue tu traducción directa, mientras contestabas a la pregunta de "¿No te vas a ir de una vez?" que te formulara tu amigo. Un chispazo de inteligencia le hizo darnos la espalda y dejarnos relativamente a solas, seguramente encogiéndose de hombros por dentro, y murmurando para sí las posibles consecuencias de estar rompiendo ese mal tercio.

Como ya era habitual, las sombras de la gente yendo y viniendo fluían de un lado a otro envolviéndonos como olas amenazantes, y a la vez cobijándonos de anonimato: éramos sólo una pareja más, como cualquier otra que se ve en la ciudad, un par de amorosos sabinescos que a nadie le importa detenerse a observar.

Tus ojos se fijaron en los míos y nos miramos con seriedad funesta. Nos recargamos en un rincón para no estorbar la prisa de los viajantes. Nos tomamos de las manos y permanecimos casi inmóviles, como haciendo guardia a un cadáver imaginario. Así, por un tiempo incalculable. No había palabras ni de reproches, ni de amor. Se nos habían agotado los recursos para explicarnos todo este cuento. Un abrazo fue lo siguiente. Un abrazo denso, caluroso y relajante, un lazo tan semejante a la nada, y tan parecido a la inmensidad del universo entero.

Después el roce de los rostros, lo rugoso de la barba a medio crecer, lo tibio de tus mejillas..., la búsqueda tímida y ciega de dos bocas rogando alimento para el alma herida. Un roce de labios, caricias miniatura, temblor y deseo, para después darle paso a la profundidad, al abismo inexplorable, a las cosquillas de placer y al ímpetu de la rabia... más el agua salada subiendo por la cabeza y agolpándose en los ojos.

Silbido del primer tren avisando su llegada, abriendo sus puertas como fauces, insistiéndonos en llevarnos hacia direcciones opuestas, lejanas. Ruido de pasos, voces, relojes. Uno tras otro, desesperados por separarnos de esa paradójica sensación, mezcla de abandono y de posesión. Tú me asiste con fuerza y yo no me resistí. Había que sellar el pacto con un beso irrepetible, indeleble. Las lágrimas corrían hacia dentro inundándonos de dolor, haciéndonos sentir mínimos y mediocres, y a la misma vez enormes y omnipotentes.

No fue por falta de oxígeno, más bien por exceso de vida. Así fue que los cuerpos se separaron por temor a volverse adictos, y nos lloramos sin llanto en silencio, abriendo por fin los ojos a la ciudad que nos devoraba, y penetrando cada quien en su rumbo, asumiendo que la vida es cruel.


"Amo a una mujer clara,
que amo y me ama sin pedir nada...

...o casi nada...
que no es lo mismo, pero es igual."


Nunca fui la misma después de que citaste esa mañana a Silvio. ¿Fue un epílogo para un cuento de hadas? ¿Tu apologética Fe de Erratas? ¿Firma con sangre para la inmortalidad? O sólo el uso de palabras robadas, para rezarme un adiós que no existió jamás.
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marzo 24, 2009

Violencia de medio minuto

7:15:00 de la mañana: Le hago la parada al microbús en medio del tráfico espantoso que se hace en el cruce de la carretera justo a la hora de la entrada de los de la secundaria y en la mera esquina de la gasolinera.
7:15:03 : El señor me da la bienvenida de manera muy amable a su unidad, me cobra con una sonrisa y se escucha una fuerte mentada de madre en la voz estridente de un cláxon desesperado.
7:15:08: Un taxi se le ha cerrado al conductor del microbús y el taxista se baja reclamando que le ha pegado a su carro.
7:15:10: El señor del microbús se baja muy amablemente a mirar qué ha sucedido. Él jura que no le pegó, porque lo habría sentido.
7:15: 11: El conductor del taxi alega que él le pegó, que no se fija, que qué le pasa...
7:15: 17: Luego de constatar que no hubo golpe, el chofer del microbús se sube a su unidad y se dispone a irse... yo noto con angustia que el taxista hurga detrás del asiento trasero.
7: 15: 20: El taxista saca un tubo y le destroza el faro derecho al microbús. Todos los pasajeros nos alarmamos.
7: 15: 25: El chofer del microbús se baja. Cabe mencionar que es un hombre con anteojos, de unos cincuenta años, mientras que el taxista es un gordo malencarado que tendrá unos treinta y cinco. El de anteojos pregunta el motivo de la agresión, el gordo empuña el tubo.
7:15: 30: Me bajo del microbús y emprendo el camino a pie hasta la Universidad. No me entero de lo que pasa después.

Mis emociones viajaron de esta manera: impacto, miedo, enojo, tristeza...impotencia.

Para quedarse en shock y después decir: ¡¡¿Qué demonios está pasando!???

Lo peor de todo es que no más de una persona podría comentarme...¡Uy! ¡y eso en verdad no fue nada!

marzo 23, 2009

Slumdog Millionaire

Decir que una película me deja sin palabras sería demasiado, porque de ser así, no tendría caso escribir mi opinión sobre ella en un espacio de mi blog.

El día de ayer tuve la oportunidad de ver la gran triunfadora de los premios de la Academia, que en español se intitula "Quisiera ser millonario".

Paseándome por la red, no me extrañó encontrarme críticas desfavorables, y no voy a repetir aquí los datos famosos que los buenos cinéfilos ya han de conocer.

Lo importante de esta película es que me dejó con el corazón estrujado, la mandíbula desencajada y el rostro bañado en lágrimas. Creo que basta con esta breve descripción sobre sus efectos en mi persona para decir que es altamente recomendable.

No voy a decir la trama porque nunca me ha gustado que alguien me platique de qué se trata sin yo haberlo solicitado. Como aquella vez que leí en un blog que El Niño con el Pijama de Rayas se moría, y maldije a la chismosa que lo puso. No me dieron ya ganas ni de leer el libro ni de mirar el filme. Comentarios como ese queman el interés, lo cual podría ser lo equivalente a estar sentado en la sala de cine y escuchar cómo el de atrás está platicando lo que viene a continuación. Eso no se vale. -Pido de paso una disculpa a quien no sabía el desenlace de la citada historia-. :P

El caso es que Slumdog Millionaire me mantuvo con las tripas hechas nudo de principio a fin... aunque si se trata de honestidad, creo que el final que me inventé es muy superior al que se imaginaron los creadores, pero ustedes véanla y luego lo discutimos...

Lo mejor fueron estos preciosos escuincles que ya me tenían en su bolsillo desde los primeros minutos, y lo mismo pasó cuando "fueron creciendo" ¡Qué chulada de casting!. Interesante el guión, muy buena la música, padrísimas tomas, carismáticos personajes, y sobre todo, mucho realismo.

¡Pensar que fue filmada en la India y yo podría jurar que he visto eso en México! ¡Por Dios! ¡El mundo es un pañuelo y los mocos son lo mismo en todas partes!

Véanla, no pueden perdérsela... nada más no se fijen en el musical tipo High School Musical, que desentona en absoluto con el resto del filme, pero no ganó por nada los 8 Oscares, ni los Globos de Oro, ni los premios de la BAFTA. Yo sé que muchas veces los premios no son muy confiables, pero ya no les digo más.

Ahora sólo sé que la Pedagogía sigue reafirmando mi amor por el Séptimo Arte, y este último reafirma cada vez más mi vocación de ser pedagoga... pero sobre todo, especializarme en adolescentes. ¡Gracias, Danny Boyle!
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marzo 21, 2009

Viviendo de noche...otro insomnio

Photobucket
Llevo un buen rato tratando de distraer la mente en algo. Ya no busco que me dé sueño, sino más bien no pensar en nada. Hoy es una de esas madrugadas de insomnio en las que se me abren los ojos así nada más, no en medio de una pesadilla ni en medio de preocupaciones graves. Simplemente se me abren, están claritos, sin lagañas ni cansancio, nada que empañe mi vista, salvo la reinante obscuridad.

El chiste es que de unas horas para acá, me he paseado por las fotos de mis amigos del Hi5, he estado en el Facebook que hace mucho no visitaba, he tratado de hacer la escaleta de un relato breve de los que acostumbro publicar en un foro argentino, y ahora estoy aquí, publicando en mi blog, compartiendo con quien quiera leerme esa inexplicable falta de sueño.

Luego de haberme despertado escuché dos balazos. No fue mi imaginación enferma, dos tronidos simultáneos no podían ser otra cosa... pero no me dio miedo.

Meses atrás despertaba en las noches en medio de un pánico atroz por la violencia, imaginando que violaban a una chica en la esquina de mi casa, alucinando gritos de mujer que hasta después supe que eran ladridos de un perro chillón que vive enfrente...luego de que un tipo drogado vino a gritarle a la vecina y le rompió un vidrio a otro vecino porque salió a decirle que dejara dormir, las cosas no volvieron a ser igual que antes.

Solía despertarme pensando que el tipejo ese regresaría armado, causando desgracias mayores. Cada vez que escuchaba un auto acercarse, ponía mis sentidos alertas. Incluso acerqué el número de la policía al teléfono para cualquier emergencia... era estresante.

Una mañana de domingo me levanté de un brinco como a las seis de la mañana y corrí a despertar a mi madre.
-¡Están golpeando a alguien, mamá! ¡Escucha! ¡No es mi imaginación! ¡Se oyen voces y gritos de hombres! ¡¡Están golpeando a alguien!! -mi corazón iba a todo galope, y mi madre, aún adormilada, se levantó y afinó el oído. Efectivamente, ruidos distantes de voces masculinas y golpes se escuchaban. Oyendo atentamente acompañada de alguien más, el ritmo de mi corazón comenzó a tranquilizarse.
-¡Pero si son los del mercado, hija! Ya están poniendo sus puestos...

En efecto, los golpes eran producidos por los bultos que caían al piso y los tubos de metal que armaban los puestos del tianguis que se pone cada ocho días sobre mi calle. Fue ahí donde me dí cuenta de que estaba paranoica, de que no podía seguir viviendo con miedo, con mentalidad de toque de queda. Después de haberlo hablado por fin, dormí perfectamente, como un angelito. Ya no me despertaba el ladrido de los perros que antes no me dejaba pegar un ojo. Aprendí a dominarme, a comprender que el ex novio de la vecina me había dejado secuelas con su imprudencia, sus gritos, sus malas palabras y su escándalo violento. Ya no me ha vuelto a pasar ese alucine...

Esta noche mi insomnio no es otra cosa que eso: falta de sueño... tampoco es cualquier cosa, pero al menos no estoy temblando del susto. Hablar sobre el miedo, sin embargo, requiere un análisis más denso, o por lo menos un poco más largo, y tal vez volveré a escribir sobre ello aquí o en mi otro blog. Ahorita lo que tengo es mucho frío. La temperatura de la madrugada comienza a hacer efecto sobre mis piernas. Tendré que ir a taparme para ver si calentándome de nuevo, me vuelven las ganas de dormir. De momento el desahogo que provoca la escritura ha hecho su trabajo esta mañana.

Nos vemos en un próximo post, y que sueñen con los angelitos...tener insomnio es muy feo.



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marzo 19, 2009

You gimme fever...



























No creía en nada de eso hasta que tus ojos detrás de los espejuelos me hicieron sentir desprotegida... no quería creer que las feromonas existían, instalada en Santo Tomás, buscando enterrar mis dedos en las llagas para declararme creyente.

Ya no puedo ocultarlo más... ¡Creo! ¡Creo! Te percibo, sé lo que piensas, lo que quieres que yo haga... y caigo... me derrito... y después nos huímos. Me acostumbro a este juego que propones, y lo sigo, pongo el segundo pie sobre la cuerda floja y me mantengo.

No importa que amenacen cuervos con picotearme los talones, mientras siga sintiendo ese vértigo en el estómago, el terror de caer al vacío que me aferra a seguir en pie, a mantener el equilibrio. Sigue así, no pares... que me das fiebre...
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marzo 16, 2009

Carta a una futura madre

No te había visto más bella que ahora que estás dando vida. Tus ojos lucen más brillantes, tu sonrisa plena, tus pechos turgentes y la barriga redonda. Las piernas discretamente cansadas vestidas por un cómodo calzado que te ayuda a protegerte de las várices y de cualquier caída.

Vas a ser mamá.

No es cualquier cosa, si lo piensas bien. Quien te conoció antes podrá recordarte con el pelo pintado de rojo, llamando la atención por toda la Universidad como un cerillito a punto de encender el fuego, alentando a la gente a despertar de su modorra, buscando por todos los medios sentirte útil, una guerrera de la educación en México.

Hoy se te ha dado esa oportunidad.

Formarás una familia bonita, con muchos esfuerzos, con el trabajo que cuesta criar a un hijo que ha llegado por sorpresa, pero con la valentía y la entrega que surgen del compromiso adquirido, de la convicción por dejarle al mundo una esperanza viva.

La pequeña niña que nace en tu vientre llorará muy pronto por primera vez... y tal vez le toque llorar mucho más, tal vez no alcance el agua potable del mundo para dar de beber a una boca sedienta más, tal vez no alcancen los horrores del mundo a dejarla ser una mujer de paz...pero quién sabe. Tú y yo sabemos que el secreto de todo está en la educación, que no importa cuán adversas sean las circunstancias, si uno sabe salir adelante. No importa cuán largo y sinuoso parezca el camino si uno sabe trabajar, echar mano de lo que hay y continuar soñando con alcanzar la felicidad.

Si Dios no siguiera teniendo fe en el hombre, lo volvería estéril de la noche a la mañana. Sin embargo siguen formándose buenos seres en los vientres de las buenas mujeres, siguen depositándose ilusiones en el seno de las buenas familias, y sigue creciendo el corazón de los futuros padres y madres del mundo.

Por eso, querida compañera, esos ojitos limpios que conocerás muy pronto, deberán ser abiertos en toda su amplitud, deberán conocer la vida con sus fatalidades y sus maravillas, deberán incluso mirar más allá de todo. La pequeña boca que de momento sólo sabrá succionarte y agrietarte los pezones, deberá aprender a hablar, besar y sonreír. Deberá saber cantarle al amor, pero también gritarle a la injusticia. Las pequeñas manos que lucirán frágiles como de fina cera, deberán trabajar y crear. El cuerpo todo será el instrumento que guíe sus pasos hacia la búsqueda eterna del bienestar común.

Yo no sé si compartas mi preocupación por el planeta que hemos heredado, pero estoy segura de que no quieres pensar en ello. Prefieres sentir esos leves dolores cuando en la placenta tu pequeña hija se mueve, haciéndote recordar que está más viva que nunca, preparándose día con día para aterrizar en este mundo loco. Prefieres buscar ropa rosita e imaginarte su rostro en tus sueños.

No dejes de hacerlo.

Vive y disfruta la infancia de esa niña a quien has decidido poner el nombre de la sabiduría... no creo que sea gratuito. Goza todos y cada uno de los días de su vida, únete cada vez más a tu pareja para emprender una tarea que comenzaron juntos, y que ahora tendrán que enfrentar todavía juntos. Aprovecha la fuerza y disposición que tiene tu hombre de amarte a ti y a su pequeño fruto, pónganse de acuerdo en las decisiones, no peleen frente a la niña. Ámense siempre, no descuiden su placer por los deberes, no se encelen por la atención demandante que siempre traen consigo los niños. Requerirán paciencia, madurez, control de sus emociones. Ser padres les exigirá todo un cúmulo de cualidades que, si aún no poseen, deberán ir desarrollando. Tendrán que ser optimistas para no transmitirle desde temprana edad la desesperanza, y cuando ella descubra que la vida es una mierda, será su labor admitirlo pero echar mano del conocimiento de la belleza, esa que siempre existirá aunque permanezca aparentemente oculta ante nuestra vista. Habrá que enseñarse a uno mismo a frotarse los ojos y mirar la luz en mitad de la oscuridad.

Ámenla mucho, ámense... siempre es más fácil amar que desesperar. No habrá dinero suficiente, no habrá recursos ni oportunidades suficientes nunca, por eso no se preocupen. No se dejen tentar por ofertas ilícitas, aún en la peor de las emergencias. Aférrense a la honestidad y a los principios con que fueron educados, piensen en los buenos ejemplos de sus propios padres y repitan lo que les funcionó para construirse sus propios ideales, y su propia personalidad. Desechen todo aquello que identifiquen como impedimento de crecimiento espiritual e intelectual.

Diviértanse, no pierdan la capacidad de reír, de sentirse tontos, niños, bobos. No todo en la vida es luchar y nadar contra corriente. Permítanse caprichos de vez en cuando... pero sobre todo, asuman su responsabilidad de adultos. Nunca intenten sentirse jovenzuelos que son amigos de su hija, asuman su rol de padres con jovialidad, pero con autoridad contingente. Establezcan límites, no le faciliten la vida. Entrenen a su hija a enfrentar retos, desde los más simples como aprender a hablar o andar bien, hasta los más duros como superar una pérdida o terminar una carrera.

Yo no sé qué más decirles. Ambos son pedagogos, y tú, mi querida compañera, eres una mujer encantadora: amable, inteligente, decidida. Sabes lo que hay que hacer, nótese el guiño del ojo. No creo haber dicho nada novedoso, pero quería dedicarte unas cuantas líneas.

¡Salud por la vida, querida Jossy!
¡Bienvenida seas, Katia Sofía!

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marzo 11, 2009

Después de todo nada es tan malo...

Hay cosas que no se solucionan tan fácilmente... por ejemplo mi gordura, esa que cariñosamente se suele llamar sobrepeso, no va a desaparecer de la noche a la mañana. Lo que sí puedo hacer es empezar a sentirme valiosa con o sin kilitos de más, bonita, interesante.

A menos que me meta a negocios ilícitos y de baja estatura moral, no creo conseguir de un modo más rápido la cantidad de dinero que requeriré para pagar todo lo que implica convertirse en licenciada -nueva tarjeta de video para mi compu incluida-.

¡Los libros perdidos de la biblioteca aparecieron! Gracias a Graciela -no existen las coincidencias-, un alma caritativa que los halló y tuvo a bien devolverlos al lugar de donde nunca debieron salir. Y para terminar, mi actuación me dejó satisfecha y con ganas de comerme el mundo nuevamente.

Ayer mismo nos tomamos la foto de la generación y mis compañeros me dieron una gran ternura, vestidos con sus togas, coronados por sus birretes, las muchachas muy pintadas y con el pelo empistolado, de tacón alto y colores formales... disfrazados todos de graduaditos, aunque me dicen que eso de Disfraz como yo le llamo, suena feo.

Pero ahí estábamos todos, portando el disfraz para la placa del recuerdo, emocionados aunque algunos lo ocultaban más que otros, vestidos para una ocasión especial, confundiéndonos unos con otros por el hecho de usar por vez primera un uniforme, sintiéndonos parte de algo, parte de todos, identificados con algo, con todos.

Ahora que ya casi salimos, cuando todo espieza a verse en retrospectiva como la balanza de lo que fue y lo que ya no será, es cuando la identidad upeniana inunda el aire de las aulas de octavo semestre. Algunos maestros expertos dicen que es el Síndrome del Pasante, un extraño mal que aqueja a quienes ya estamos a un paso de decir adiós a la casa de estudios que durante cuatro largos años nos acogió entre sus gruesas paredes...

Y yo siento más bonito que feo... no sólo porque una amiga insiste en que deje de escribir cosas negativas en mi blog, férreamente convencida de que "uno atrae lo que declara", no; más bien porque por vez primera dejo de ver lo gris de la vida: los flojos, los inmaduros, los infantiloides, los desmadrosos... todo aquéllo que alguna vez me fastidió, hoy es parte de mi paso por la UPN, y lo aprecio enormemente, aprecio el afecto que me ha nacido por su gente, las ganas enormes de abrazar a todo el mundo, y después largarme y echarme a correr con lágrimas en los ojos.

Todavía falta, por eso ya no me quiero adelantar más...


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marzo 03, 2009

Murphy debe estar detrás de todo esto...

Chistosos, chistosos los infortunios de la gente, pero cuando uno lo vive en carne propia, entonces sí la tragedia cobra su justa dimensión.

Que ahora que estoy muy gorda, hace un calor infernal y no puedo taparme...
Que ahora que estamos en crisis, se me vienen todos los gastos de la graduación...
Que ahora que voy a hacer mi tesis sobre cine, se me friega la tarjeta de video de la computadora...
Que ahora que necesito sacar más libros de la biblioteca, se me pierden dos y me suspenden el servicio...
Que ahora que voy a actuar en una semana, me vuelve la gripe espantosísima...

Por lo menos tengo algo que contar, y espero que cuando deje de ser tragedia, me pueda reír de mi propia desgracia.


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