febrero 26, 2009

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No confíes en un hombre que se perfuma demasiado, y que va dejando la huella de dónde ha estado o en dónde se puede encontrar. Si su peculiar aroma te atrae como la música del Flautista de Hammelin, huye.

Seguramente al abrir la puerta te encontrarás con su intensa fragancia y no podrás escapar. No sigas su rastro, retrocede.

Es muy probable que alguien pase a tu lado y con gesto de desagrado critique a quien ha dejado vacía la botella de loción... pero si a tí te hechiza... si tu primer impulso es caminar hacia donde el olor te lleve, ten cuidado... que pronto querrás verte envuelta en sus brazos, querrás que sus labios te prueben y no habrá marcha atrás.

Corre ahora que puedes, ahora que has descubierto que esa simple estrategia de seducción te ha hecho morder el anzuelo, que has caído en las redes de su seductora esencia. No confíes, que quien se perfuma de más, está buscando presa. Vuélvele la espalda, y aún con tus cinco sentidos despiertos y hambrientos, prepárate mentalmente para el próximo momento en que tu olfato lo vuelva a encontrar...

febrero 22, 2009

¿Será?

No he podido pasar a escribir nada por aquí... hace semanas que pongo palabras robadas porque no se me ocurre nada que decir. No es la primera vez que me pasa, pero tengo que confesarlo con el fin de decir algo propio.

Dice una amiga que yo escribo hasta porque pasa la mosca, pero no es cierto. Hay días en que tengo mucho que decir pero no quiero hacerlo, o simplemente no encuentro las palabras para decir por decir... y es lo que en cierta forma estoy haciendo.

Lo único que sé es que para poder escribir cuando no se puede o no se quiere, es empezar poniendo "no se me ocurre nada, no sé qué decir, no quiero decir nada, no tengo ganas de escribir nada, no , no y no..." Finalmente ya llevo varios renglones diciendo nada y así seguiré por un rato más.

¿Causa, motivo, razón o circunstancia? No lo sé... estoy escribiendo puros clichés. Será porque tengo que acabar la tesis en mayo y estoy guardando la energía de mis dedos para entonces... será porque tengo tanto que leer, analizar, aprender, memorizar, que no quiero gastar mis neuronas en recrear símbolos de escritura unos detrás de otros hasta que formen un algo coherente. Será porque tengo ganas de descansar, pero dice mi directora de tesis que a descansar sólo a la tumba. Será que tenía ganas de abrazar a un bloque de hielo egocéntrico que no me lo permitió por estar enfrascado en su berrinchito y yo no pude ni podré hacer nada por bajarle esa creidez... será que me encontré a ese otro par de ojos engañosos en el elevador, será que me sonrió más de la cuenta, será que me habló más de la cuenta... y al día siguiente encontré a su novia en el mismo lugar preguntándome si se nos hacía tarde.

Será que no he podido seguir mi labor educativa especial con una niña en un momento en que estuve cierta que necesitaba de mi ayuda, y ahora que quiero atenderla, la agenda se me complica. Será que quiero leer mil libros porque dejo de ser miembro honorario de esa biblioteca a mediados de este año y ya no podré aprovechar... será que quiero abrazar todo el tiempo a mi duendecillo cagón, ese que lo es sólo el fin de semana y que el resto de los días se vuelve una jovencita coqueta con la que chateo de habitación a habitación. Será que encontré un grupo de amigos y compañeros con quienes aprendo y me siento a gusto, y que no me dejaron recordar en San Valentín que sigo sola como una ostra, con mi perla bien escondidita en el corazón, esperando al pirata que me vea con ojos de tesoro. Será que me angustia el misterioso ojo morado en una mujer, que me preocupa todo y no me ocupo de nada...



Será... será... será?

Son varios los motivos, varias las cosas que no he dicho, varias películas que he visto y no he comentado, varios sueños, varios miedos... mucho de todo, pero hasta aquí concluyo sin haber dicho absolutamente nada...





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febrero 20, 2009

Historia de una Ondina

sábado 25 de agosto de 2007

Existía un estanque en el jardín de la casa de mi abuela en el que un día avisté una Ondina. Navegaba entre los nenúfares como un hada fantasmagórica y cubierta de musgo, un navío vegetal en medio de un océano en miniatura.

A veces, una reverberación del sol hería la superficie del agua y podía verse un vislumbre de aquella forma indeterminada, ágil e huidiza, demasiado grande para ser una ranita y demasiado pequeña para ser un pez. Se escondía si trataba de cogerla y no tomó del pan que desmigajé en el estanque con la esperanza de atraerla a la superficie. Mientras vivió allí, nunca conseguí verla del todo; tan sólo una ráfaga de sombra que podía ser una culebra, o un renacuajo o cualquier criatura que pueda habitar en el mundo suspendido del agua muerta.

Cuando drenaron el estanque para limpiar el fondo, sólo había guijarros y musgo, restos de nenúfares ya marchitos quien sabe cuándo y una diminuta, extraña aleta transparente cuyo origen nadie pudo dilucidar. Veinte años después, cuando de mis abuelos y de aquel jardín no quedan más que los recuerdos y estas palabras que escribo ahora, ya sé que las Ondinas no existen. Y sin embargo, a veces me pregunto si los niños interpretan las señales de una manera que los adultos hemos olvidado y acaso las cosas que creemos que no son reales sólo lo son cuando somos niños.

Y quién dice que la Ondina no se olvidase su aleta el día que drenaron el estanque y que no habrá de aparecer para recuperarla cuando vuelva a creer en ella.


Neathara


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febrero 18, 2009

JGDLG:
Un manojo de nervios, inabrazable, un Frankenstein sudoroso y aspersor de saliva, unos ojos hermosísimos, una piel pálida perfecta, la descomposición de un rostro perfecto, un cuerpo maravilloso, un carácter explosivo y pasional. Me das miedo, sencillamente me das miedo...

PCDG:
Pece a todo te degé...

febrero 13, 2009

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Todos estos señores estaban dentro
cuando ella entró completamente desnuda
ellos habían bebido y comenzaron a escupirla
ella no entendía nada recién salía del rio
era una sirena que se había extraviado
los insultos corrían sobre su carne lisa
la inmundicia cubrió sus pechos de oro
ella no sabía llorar por eso no lloraba
no sabía vestirse por eso no se vestía
la tatuaron con cigarrillos y con corchos quemados
y reían hasta caer al suelo de la taberna
ella no hablaba porque no sabía hablar
sus ojos eran color de amor distante
sus brazos construídos de topacios gemelos
sus labios se cortaron en la luz del coral
y de pronto salió por esa puerta
apenas entro al rio quedó limpia
relució como una piedra blanca en la lluvia
y sin mirar atrás nadó de nuevo
nadó hacia nunca más hacia morir.

PABLO NERUDA
"Fábula de la sirena y los borrachos"

febrero 10, 2009

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Ya huele a regreso a clases…




… se acabó la diversión.


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febrero 09, 2009

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Como al jugar con la Ouija abriste una compuerta...
entre tu mundo y el mío, entre tu cuerpo y el mío.
¡¡No se juega con esas cosas!!
¿Cómo piensas cerrarme ahora el paso entre tu terreno y ésta dimensión donde me muevo?
Si cada vez que te veo vibra ese imán que me jala hacia tus brazos, que me obliga a perseguirte, a querer entrarme en tí, a poseerte de una vez por todas.
Pero no puedo tocarte, como si fuera incorpórea, como si fuéramos de naturaleza distinta y por lo tanto incompatible.
¿Por qué jugaste con eso?
¿Creíste que era un juego cualquiera? ¿No te daba miedo?
Ahora soy un fantasma liberado, un alma despierta, un muerto alborotado.
¿Qué es lo que piensas hacer?

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febrero 04, 2009

¿Es imposible el amor?

"Desde el momento en que le nombras amor imposible, ya tiene esa cualidad de amor, y es, existe, lo sientes tú. ¿Que es imposible que la otra parte sienta lo mismo? Probablemente... pero el amor de tu parte, ahí está. ¿Que es imposible la realización de ese amor? Ya es real, no es de mentira. En sí mismo encierra más verdad que cualquier otro amor que se presuma o se nos venda como verdadero. Ya lo sé: la filosofía más básica, dirás, pero al fin y al cabo es amor al saber."

Conversamos ese día sellando un pacto del amor más cierto. Sientes el amor, cierras los ojos, suspiras, imaginas, sueñas, inventas, creas y recreas. Me tomas, me dejas y me rescatas. Cabalgas, te entregas, despiertas y anhelas. Abres los ojos, ¿pudiste sentir que era real?

Dolorosamente sí...pero ahora con los ojos abiertos ya no es lo mismo, frente a tí está la vida gris y cruda a la que has venido, y ese amor que soñaste ya no está presente en tus sentidos, en la piel. Sientes frío por perder lo que en la mente poseíste, es insoportable, la soledad pesa, tanto que corres a desnudarte en tu celda y golpearte la espalda hasta pagar con sangre el pecado de tus pensamientos. Quien por tu puerta pasa sonríe de lado, pues ya aprendiste que el amor no fue hecho para tí, que estamos en guerra, y que tu misión es con otros, nunca contigo mismo.

Mientras lloras tu deseo, te maldices por traidor, por cobarde, por imbécil. No sabes que de brazos en cruz, recostada en el suelo, yo pienso en tu cuerpo, mientras miro a mi futuro amante de porcelana sangrando tinta roja por nuestra salvación eterna. Deberé beber de él, comer de él a todas horas, oír los rezos de las demás mujeres frígidas que entre flores me reciben como el trozo de carne viva que soy, y que urgirá marchitar lo más pronto posible.

Hubo temblores constantemente, los muros se cimbraban, no hubo paz en ningún lado...sólo al evocar tu mirar sereno, tu sonrisa abierta y tu andar de caballero. Despiadadamente virgen seguí entre esta naturaleza muerta, maldiciendo mi traición, mi cobardía y mi estupidez, cuestionándome cientos de veces mi concepto de verdad, de realidad, de certeza y de fe. ¿Es imposible el amor?

Puedo imaginar tus gritos, tu rabia por el simple roce de labios que electrificó nuestras voluntades. Hoy supe que tus ojos ya están turbios de ver tanto dolor ajeno. Supe que te han visto llorar ante la agonía, mientras mis labios partidos querrían con palabras nuevas devolver la vida a todos cuantos han partido en mis brazos. ¿Qué nombre darle a todo ésto? ¿Será esta realidad sólo un mal sueño? ¿Hasta cuándo se termina? ¿Cómo serían nuestras vidas si no...?

El amor que sentimos existe, persiste. Un segundo en el tiempo bastó para convencerme de vuelta...

En vísperas de la Primera tú desgarraste tu espalda mientras yo te deseaba entre velas y fragantes rosas. El amor existe. A punto de terminar la Segunda, nos miramos canosos, con la piel seca, las manos ensangrentadas y el siglo en el alma... pesado como un yugo, ardiente como un misil en el cielo. El amor existe. Yo le cerré los ojos y tú dibujaste una cruz en su frente. El amor existe. Nos tomamos de las manos e imploramos en silencio...


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febrero 01, 2009

De cine y otros placeres

Intentando estirar la felicidad como tantas veces, esa con la que inicié el año y con la que me propuse continuar aferrada hasta que cuerpo y alma aguantaran, aquí estoy escribiendo de nuevo. Y debo decir que para el mencionado propósito, el séptimo arte me ha sido de una ayuda insustituíble

La primera película que vi en el año fue El curioso caso de Benjamin Button, acompañada de mi mejor amiga (o bueno, una de mis mejores, para que nadie se sienta ofendido ;D). Sobra decir que el impacto que en mí causó fue más favorable de lo que ya imaginaba...y no sólo por el ENORME placer de volver a ver unos segundos (y gracias a la tecnología) a un Brad Pitt tan suculento como lo vimos hace casi veinte años, sino porque además del garantizado taco de ojo que significa verlo en pantalla grande, también ha sido siempre garantía de una actuación impecable. Las tres horas de película casi ni se sienten, la fotografía es de una belleza sublime, y la historia propuesta es una invitación a replantearse el amor en todas sus facetas, la belleza, la inocencia, la vida misma.

Después volví a ver El Bulto, de Gabriel Retes. Una película que vi hace años y que tenía muchas ganas de volver a ver precisamente por esas incongruencias entre la edad biológica y la edad mental. Necesitaba justificarme el hecho de que aunque a los ojos ajenos mi fisonomía represente aún más edad de la que tengo, los ojos de mi alma me siguen impidiendo crecer más allá de los quince...(el ya famoso Síndrome de Peter Pan). No me arrepentí. Además de todo, me entraron unas ganas enormes de involucrarme en un proyecto más ambicioso de cine, rodeada por mis seres queridos, subidos todos en un mismo barco que nos lleve a la aventura de la creación.

Luego fui a ver la película de El Argentino. Doble placer porque tenía unos veinte años que no iba con mi madre al cine, y que por fin se diera el tiempo de acompañarme, y más aún, que fuera con toda la disposición de ver un filme que seguramente no entendería, fue el premio que por anticipado se me concedió. No tengo que contar la trama para que sepan que trata del movimiento guerrillero que dio pie a la Revolución Cubana. Y además de que, muy a pesar de que nos resistimos a reconocerlo, disfrutamos como locas el ver a toda esa bola de HOMBRES DE VERDAD (encabezados por -mmh!- Benicio del Toro) envueltos en tan apasionante trama; también es cierto que la película me dio un madrazo a mí, que había desistido del acaloramiento que produce el indignarse y luchar por causas sociales, a mí que había decidido no ver las noticias, y como Susanita, la amiga de Mafalda, prefería pensar que el mundo quedaba muy lejos y que era mejor no pensar en los pobres, dedicarse a ser mamá y soñar con el príncipe azul... ¡qué pendeja me he sentido!

Y por si fuera poco, un tanto apenada con un amigo francés que me refirió El Violín, película mexicana que a pesar de haber adquirido hacía muchos meses, no había tenido tiempo de ver, decidí ponerla hace unos minutos para ver de qué se trataba, y las lágrimas insoportables no se hicieron esperar. Más madreador todavía. Independientemente del infalible blanco y negro, la belleza de la música y los paisajes campiranos, y el excelente casting de actores, cada segundo del filme parecía preguntarme: ¿todavía crees que el mundo está demasiado lejos?

Un final más para llorar de rabia, y para cuestionarme la manera en que desde mi pequeño mundo y mi corta edad mental puedo ser aún útil y benéfica para el futuro que se aproxima.

¿Será a través del cine, el teatro o la literatura, contando historias poco a poquito hasta adquirir la experiencia necesaria y decir cosas duras con la belleza de una flor en mitad del asfalto? ¿Será a través de la educación, poniendo el granito de arena, llegando a menos personas, pero más a fondo, inspirándoles amor por la vida y la pasión por ayudar a vivir mejor? Todavía no lo sé, y tal vez me pase la vida indagando de qué forma puedo estar sin cruzarme de brazos, pero de una cosa estoy segura: el arte y la educación son los motores de este mundo. No podría haberme dedicado a otra cosa en donde no fuera requisito rebanarse el corazón en delgadas capas, para que alcance a alimentar un poco a tantas almas hambrientas de un impulso cardíaco, de la imprescindible esperanza en un mañana mejor.

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