No confíes en un hombre que se perfuma demasiado, y que va dejando la huella de dónde ha estado o en dónde se puede encontrar. Si su peculiar aroma te atrae como la música del Flautista de Hammelin, huye.Seguramente al abrir la puerta te encontrarás con su intensa fragancia y no podrás escapar. No sigas su rastro, retrocede.
Es muy probable que alguien pase a tu lado y con gesto de desagrado critique a quien ha dejado vacía la botella de loción... pero si a tí te hechiza... si tu primer impulso es caminar hacia donde el olor te lleve, ten cuidado... que pronto querrás verte envuelta en sus brazos, querrás que sus labios te prueben y no habrá marcha atrás.
Corre ahora que puedes, ahora que has descubierto que esa simple estrategia de seducción te ha hecho morder el anzuelo, que has caído en las redes de su seductora esencia. No confíes, que quien se perfuma de más, está buscando presa. Vuélvele la espalda, y aún con tus cinco sentidos despiertos y hambrientos, prepárate mentalmente para el próximo momento en que tu olfato lo vuelva a encontrar...
1 comentario:
y no solo la esencia de una fragancia, también su voz lejana, que pareciera perderse entre murmullos y, sin embargo, la escuchas como si retumbara en tus oídos, aferrándose en tu corazón y alma.
Es aquella, que recuerdas en tus momentos de nostalgía, en que las palabras de un pasado te lo traen a la memoria, formando su silueta entre tus sábanas blancas...
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