junio 27, 2007

Enciende tus bocinas

ENCIENDE TUS BOCINAS



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junio 18, 2007

Viajes propios, pasos ajenos

Sensación de estar solos, de no encajar en el rompecabezas social que nos rodea... obscuridad, amargura, estrés permanente: mal de nuestro tiempo.

De pronto un destino, la magia de las cartas del Tarot, el descontrol, el descubrimiento del otro ser que habita dentro de uno mismo y que clama por salir a la luz... los aromas, los sonidos y las texturas que despiertan tanto a los demonios como a los ángeles que pueblan nuestro interior... esos que conviven juntos en eterna lucha y que por fin se han decidido a firmar la tregua y disfrutar de un tiempo de paz...

Los caminos andados por esos seres ahora luchando por permanecer en tregua, un nuevo par de zapatos, no el propio, sino el de otro: la odisea de ponerse el calzado de alguien más que no está hecho a mi medida, y otras experiencias más que se adivinan a través de las obras, son las que pueden verse reflejadas en la muestra colectiva que presenta el Grupo de Arte Contemporáneo de la Universidad Pedagógica Nacional, titulada "Viajes propios, pasos ajenos"

La Galería El Último Río, dentro del Foro Cultural de la Magdalena Contreras, es el lugar donde inicia este nuevo viaje que el grupo pretende emprender a través de diversos espacios en donde puedan dar a conocer ésta y muchas más vivencias y procesos creativos que los lleven a consolidarse como artistas completos.

La exposición estará abierta de Lunes a Viernes de 10:00 a 20:00 horas
del 15 al 29 de Junio del presente 2007.

Una muestra que aunque breve, es altamente recomendable para todos aquéllos que gusten del arte moderno y de sentir la obra sin necesidad de mayores argumentos.

¡Felicidades!

Enigmas y estigmas de la edad

Si yo no tuviera ojos, no vería envejecer a mi madre, a su piel arrugarse, hacerse débil y pequeña. Sólo oiría lo enérgico de su voz, sentiría la fuerza de sus manos y le guardaría más respeto.

Si yo no tuviera ojos, no vería crecer a mi hija, desarrollarse, ir alcanzando mi altura. Sólo escucharía lo espontáneo de su risa, de sus charlas y sus chistes, y sólamente la abrazaría para que nada le pasara.

Si pudiera tan solo mirar con el alma, deshacerme del estorbo de la imagen demacrada que aparece en la nublada mirada de mi madre y en su tímida sonrisa. Si mi hija no tuviera una forma femenina apenas dibujada, si sus facciones no se fueran endureciendo conforme pasa el tiempo...

Recuerdo el cabello largo de mi madre, sus uñas pintadas y sus zapatos de tacón. Recuerdo los dientes de leche de mi hija y lo frágil de sus bracitos y piernas. Su cabello cortito y su agilidad para correr.

Esas cosas no vuelven más... pero mis ojos me engañan: Mi madre es mi madre, y aún me pierdo entre sus brazos. Mi hija es mi hija y aún navego en lo obscuro y profundo de sus ojos marrones.

¿La vida es un carnaval?