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marzo 01, 2010

Afecto y tecnología

Pertenezco a la generación de personas a quienes nos tocó vivir esta última revolución tecnológica ya en la edad adulta. Cuando nací no existían muchas cosas, escuchábamos la radio en amplitud modulada, crecí oyendo radionovelas y mirando la televisión en blanco y negro.

Cuando mi madre me compró mi primer audio cassette, me sentía la niña más moderna del mundo, pues la cinta había reemplazado a los acetatos de vinilo, esos de donde surgía la voz de Raphael decorada con el ruidito que producía aquel roce de la aguja con las estrías.

Todos mis trabajos de la primaria hasta la prepa los hice en mi vieja máquina de escribir Olivetti en cinta bicolor. Luego vinieron las máquinas eléctricas, y las impresoras -también de cinta-.

No tuve un teléfono celular hasta que por allá de 1999 adquirí el primero: un Nokia "modelo duradero" que me hartó porque nunca lo escuchaba o no lo encontraba en el fondo de mi bolso. Hasta 1996 no me había animado a aprender a usar las computadoras, me daban miedo, me resistía a saber de qué se trataba todo eso, muy a pesar de que todo el mundo aseguraba que eso era el futuro, y que había dos clases de analfabetismo: el no saber leer y escribir, y el no saber computación.

Cuando tomé mi primer curso no entendía nada del MS-DOS, no le encontraba una utilidad muy atractiva, pero pronto nos enseñarían a usar esa maravilla del siglo XX llamada Windows.

Así las cosas, seguía huyéndole a la red porque sabía que era como pisar el infierno por vez primera y luego nunca salir de ahí. Mi primera computadora sólo servía para hacer intentos de poesía en Word y algunas tablas en Excel; y mi primera vez con Internet fue a través de esos freeware que regalaba la compañía Aol para después sugerir la contratación del servicio... en ese entonces compré mi segundo celular, de esos plateaditos, más ligeros, que se abrían y se veían muy motherrnos: la tecnología me coqueteaba por todos lados.

Sólo tenía el correo electrónico del trabajo y un buen día me dije "¿Qué tiene de malo?" surgiendo entonces mi correo personal. Años pasaron para que volviera a tener celular, porque había persistido la falta de costumbre a usarlo, y además ahora había mensajes de texto, y se podía oír música, tomar fotos... diabólica situación. Veía a medio mundo en la calle enviciado con eso, y por si fuera poco, la forma de escribir se estaba revolucionando, ya no se habla español, ahora es lenguaje SMS.

En 2005 contraté el servicio de internet fijo en casa, y como siempre, me opuse al chat porque no me gusta, me parece impersonal, me desespera el silencio de quien se tarda en escribir, y aún con cámara web, nunca se cruzan las miradas, siempre hay que estarle hablando a un ojo electrónico detrás del cual está la otra persona. En las redes sociales, hasta la fecha, nunca agrego a nadie que no conozca personalmente y cuido bien las fotos que subo y la información que pongo en todas y cada una de ellas (porque estoy en casi toooodas). Mantengo una personalidad neutra en lo posible, aunque cuando se desatan las pasiones, uno no es responsable de lo que manifiesta en su estado. Poco a poco fui cayendo en las redes de la red de redes y de un momento a otro me vi inmersa en la tecnología sin saber cómo había llegado a ello.
En fin. A mitad de mi carrera, nunca había participado en algún foro de discusión de temas, así que escudándome en una identidad falsa, movida por un interés híbrido entre morboso y científico, ansioso de conocer más sobre el comportamiento de los adolescentes a partir de figuras de consumo; entré a un espacio en donde pronto me vi formando parte de una comunidad, conocí a gente entrañable, pero en especial hice una de mis mejores amigas.

Difícil es aceptar, a un par de años de distancia, que una de las personas que más quiero en el planeta vive en Santiago de Chile, y que nunca le he dado un abrazo ni la he mirado a los ojos al mismo tiempo que ella a mí. Difícil fue saber que a su pueblo le había acontecido una desgracia, y el no tener noticias suyas me impacientó sobremanera.

Escuchar su voz, sin embargo, compartir su miedo y su tristeza fueron para mí tan significativos como la cercanía física. Saber que estaba bien, que su vida sigue marchando y que sigue escribiendo tan bien como siempre y mejor... Nadie iba a decirme a mí que a través de la red podría generar un cariño así por alguien, y quererla no sólo a ella, sino a su familia y amigos, entrar en contacto con su esencia. Algo que de otra manera hubiera sido muy diferente.

Sigo renuente a muchas cosas, hoy por ejemplo, después de unos seis años sin hacerme mucha falta, ya tengo un celular viejito que sólo sirve para hablar y enviar textos; he aprendido que la gente es gente y yo cuando quiero, sí quiero mucho. Yo no sé si mañana inventarán mil cosas nuevas que nos hagan prescindir de los abrazos y los besos. Ojalá que no, pero de momento agradezco a la red la gran lección de amor y solidaridad que me han dado para que, después de todo el desastre de un mundo que parece ir en picada, aún siga creyendo en lo que se esconde atrás de todos estos aparatos y bits de memoria: la grandeza del alma del ser humano.
*

julio 24, 2009

De vuelta

Sí, sí, lo sé. Fue casi un mes de ausencia, pero no me arrepiento. Hoy de momento sentí la necesidad de volver a escribir luego de un intenso mes en donde puse en orden las cosas del hogar, saqué lo que no servía, vi televisión hasta hartarme, fui al cine tres veces, lloré, busqué trabajo, me desesperé, me enfermé, se me olvidó ocasionalmente tomarme las medicinas, conviví con mis amigas -de parte de las cuales hubo tanto buenas como malas noticias- y dejé abandonado no sólo el blog, sino que también abandoné por completo los avances de mi trabajo recepcional. ¡Un mes sin escribir nada! Lo siento mucho, pero me hacía falta reposar los dedos.

Tal vez nadie por aquí me extrañó porque no me lee mucha gente, pero ya estoy de vuelta y quiero escribir de muchas cosas. Y como quiero recuperar a los pocos lectores que he leído, por favor, participen en la encuesta que está en la columna derecha del blog. Me gustaría saber qué de todas las cosas que tengo en la cabecita preferirían leer próximamente, así que no sean malos, dejen su voto y estimulen mi escritura, ya que hay que aceitar de nuevo la máquina para que opine, para que nunca deje de opinar.


Abrazos.

mayo 05, 2009

"En la tina con Niurka"

Cuenta la leyenda que vino de Cuba proveniente del Ballet Tropicana, con fuego en las venas y tumbao en las caderas. Se dice que es ninfómana, y al menos tres de sus romances más famosos contienen mitos que han incendiado la pantalla chica.

Sobre sus hombres ha hecho fuertes declaraciones, caracterizándose siempre por una honestidad extrema que todo el mundo tacha de descaro y exhibicionismo. Por ejemplo: en los programas de chismes supimos del escándalo de su separación de Juan Osorio, ahí ella puso en evidencia la adicción a las drogas del productor mexicano, y lo poco feliz que la hacía en la cama, explicitando una anécdota en que tuvo tristemente que masturbarse mientras él dormía a su lado.

Sin pensarlo dos veces, aquel se desquitó haciendo alarde de los recursos con que contaba, al realizar un video-home titulado "Mi Verdad", mismo que muchos miramos por morbo, aunque nunca lo platiquemos. En este, el resentido ex-esposo de Niurka Marcos la retrató como ambiciosa, vanidosa, egoísta, sucia e infiel.

Célebre es también el día en que se le cuestionó a la cubana el uso que daba a sus largas uñas, y así nos enteramos de que las partes nobles de su entonces marido, el también mexicano Bobby Larios, gozaban de esas caricias que a más de uno se le antojó probar. Y finalmente, de su actual pareja, su compatriota Yanixán a quien cariñosamente llama su "mulato de fuego", sabemos gracias a las propias palabras de ella, que él sí "le llena el tanque".

Todas estas cosas han hecho de Niurka un personaje polémico, criticada por más de medio país y ovacionada por el resto. La mayoría de las mujeres la califica con todos los adjetivos que sean sinónimos de prostituta, desde los más elegantes hasta los más soeces.

Sin embargo... ¡quién no quisiera ser como Niurka!
Operada o no, vieja o no, ¡a quién le importa!

Niurka es para mí el ejemplo de una mujer revolucionaria, adelantada a su tiempo, alguien que está más allá del bien y del mal.

Y claro, me podrán decir lo que gusten y manden: que es inculta, que no tiene otro vocabulario que no sea el vulgar, que no tiene clase, que ha perdido la cuenta de los hombres con quienes se ha acostado, y que está obsesionada con el sexo, tal vez haya incluso algunos que la cataloguen como enferma mental... pero ¡qué más da!. Su vida privada es lo que menos me importa, lo que me gusta es lo que proyecta, la imagen de mujer que asume el poder y lo maneja a su antojo. Muchas mujeres que se consideran feministas deberían echarle al menos un ojito a lo que ella hace, y analizar con un poco más de júbilo la sección "En la tina", de su programa "El Show de Niurka". No sé si permanece al aire o sólamente sigue por cable, pero en YouTube pueden mirar sus videos y divertirse como yo lo hago.

La dinámica es muy sencilla:

Niurka en bikini
+ una tina de burbujas
+ un invitado varón
+ jabones con preguntas indiscretas.
__________________________
= resultados sorprendentes :)

La vedette esparce los jabones por toda la tina, misma que comparte con el hombre en cuestión, luego pide que ambos busquen dentro del agua los jabones del color que les corresponde, y después cada quien se hace las preguntas que ahí vienen escritas. Esta es la primera parte interesante: Niurka los pellizca y juguetea con sus uñas debajo del agua mientras buscan los jabones. Aquí es donde se ve la diferencia entre la variedad de invitados que ha tenido: algunos saben que aunque Niurka es conocida por su desinhibición, sigue siendo una mujer que hay que respetar, así que se comportan amablemente y se divierten sin insinuarse (Rafael Araneda, Francisco de la O, por ejemplo). La anfitriona lo agradece, y las del público también, ya que tenemos la oportunidad de distinguir varias clases de caballeros.

Otros parten del supuesto de que a la cubana le gusta el sexo con cualquiera, y aprovechan para tocar partes de su escultural cuerpo, sintiendo que están justificados por estar con una vedette de mala reputación. Aunque Niurka les sigue el juego y sonríe, se nota cuando alguno de sus invitados llega también a incomodarla. Otros más se "dejan hacer", y hasta disfrutan realmente la fantasía de estar con la cubana, tomándose esa parte del programa como una verdadera experiencia de excitación sexual, cosa que para el espectador puede ser de muy mal gusto.

En esa sección del programa -ya que no lo he visto completo ni podría opinar de lo que hace en el resto del mismo-, Niurka asume el papel de la seductora, absolutamente confiada de su belleza, jugando con picardía pero no olvidando nunca que se encuentra al aire, llevando el ritmo de las preguntas con el profesionalismo de una verdadera conductora, y encantando con su carisma a quienes la vemos, hombres y mujeres por igual.

Durante el programa se encuentra presente -fuera de cuadro- su marido Yanixán, y claro, ya sé que muchos lo tacharán de cornudo y pelele, pero probablemente haya tal confianza y comunicación en esa pareja, que el "mulato de fuego" está muy seguro de su mujer, aunque con seguridad se enfade cuando uno de los invitados busque propasarse con ella.

El caso es que, si entramos en la convención de que el erotismo de Niurka es solamente sugerido y no real, si vemos con ojos sanos el juego erótico que la ex bailarina del Tropicana realiza con los varones, podremos hasta cierto punto reírnos de la intimidación que causa en la mayoría de ellos, cuando estamos acostumbradas a que ellos tomen la iniciativa y nos miren con lujuria sin que nosotras nos sintamos capaces muchas veces de hacer lo mismo. ¡Nos llamarían putas profesionales, y cómo!

Pero como a Niurka eso no le importa, puede provocar a los invitados y al final darle el gusto a una fan del público -que por lo regular es poco agraciada- de atreverse a tocar y besar al famoso en turno. Eso pone a varios de ellos en un predicamento, pues se ven tan dispuestos con la belleza de Niurka, que al tener al lado a una chica menos guapa, se les nota la cara un tanto desepcionada: bajan a tierra, recuerdan que están al aire, y se llevan una gran lección para pensar en que todas las mujeres tenemos nuestro erotismo y nuestro derecho a gozar de la misma atención por parte de un hombre.

"En la tina con Niurka" es una sección divertida, un pretexto para darle el beneficio de la duda a esta mujer que, a pesar de que muchos la odian y la desprecian, a mí me sigue cayendo de lujo... pues ya quisiera tener no sólo el cuerpo, sino la actitud para disfrutar la vida que ella derrocha a cada momento.

¡Laaaaaaarga............vida a Niurka Marcos!
(¡Y también lo otro, para que la goce!) xD



*

septiembre 21, 2008

Mi nuevo blog


Inspirada en uno de mis libros favoritos "Ensayo sobre la ceguera" de José Saramago, en donde sólo la esposa del primer ciego tiene el privilegio de no perder la vista; y en una de mis canciones favoritas "Aquí no pasa nada" de la extinta banda Caifanes, he decidido crear un blog alterno a este en que escribo.

"Hace tiempo me dijeron 'aquí no pasa nada'...
que todo está guardado para que no le pase nada,
que esta tierra es de ciegos
y que el Tuerto está en el cielo
para guardarlo todo y que aquí no pase nada"

Así reza la canción que escribiera Saúl Hernández, y bueno, quise hacerlo así simplemente porque no estoy tan ciega como a veces parece, me fijo en las cosas que pasan y por supuesto que me preocupan, sólo que pocas veces se encuentra a uno gente que quiera hablar de estos temas, es mejor platicar de que hoy está lindo el clima... pero bueno, sin más preámbulo, les invito a visitar:




En ese espacio analizaré temas serios desde un punto de vista más objetivo, aunque siempre mi opinión personal sale a flote de una u otra manera, pero es un ejercicio interesante para relacionar lo que aprendo en la escuela con mi vida cotidiana. Encontrarán análisis sobre los fenómenos sociales que me encuentro al paso y ustedes dirán si están de acuerdo, debaten conmigo o enriquecen mi punto de vista. Ojalá se den el tiempo de leerme de vez en cuando aquí y allá, que no tengo llenadera y continuaré opinando. Gracias de antemano a todos... los veo por ahí.

enero 15, 2007

Espacio y tecla

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Me dicen la pocos amigos: quizá porque de ello tengo cara, porque me choca lo que está de moda y porque tengo baja autoestima disfrazada de egocentrismo... o tal vez lo contrario...

Por correo electrónico o en los blogs puedo ser graciosa, agradable, accesible, pues parece comprobarse en mí aquéllo de que los medios electrónicos de comunicación se hicieron para quienes tenemos problemas para comunicarnos en la vida real... y en mi caso es casi así.

No soy antisocial completamente, pues me agrada sonreír, tomar el cafecito y charlar en buena compañía... pero tal vez ya he perdido la costumbre de escuchar. Si bien antes podía ser una orejota y estaba ávida de aprender cosas, coleccionar vivencias de otras personas a razón de guardarlas en la memoria para escribir un futuro libro; ahora oigo y desecho casi inmediatamente: eso ha mermado mi capacidad de concentración y por ende, la tolerancia hacia los demás.

Nada hay mejor que una buena comunicación, pero mi mejor manera de hacerlo es y siempre ha sido a través de la escritura. Nunca he sido lo bastante elocuente al hablar: siempre titubeo, ironizo o tiendo a decir muchas cosas sin pensar. Y no es porque no sepa hilar las ideas en una frase congruente y bien hecha. Es sólo que la comunicación humana es tan vertiginosa, que casi nadie está acostumbrado a escuchar... ni siquiera a la música, y eso afecta en el hecho de que al hablar y mantener una conversación, debate o exposición fluida, las ideas tienen que sacarse en el acto, casi como de un sombrero. Las respuestas deben ser inmediatas y congruentes si no quieres pasar por lerdo, impreparado o mediocre.

Contar con un buen léxico no es sólo don de quien ha leído lo suficiente, sino de quien ha practicado su verbalidad con otros seres. Así yo, siendo siempre analítica y observadora, siendo siempre quien prefería los soliloquios y los diálogos con la libreta; hoy que me encuentro en la edad adulta, tal vez a la mitad de mi vida, e imersa en un mundo en que la comunicación aparentemente se facilita; me hallo atrapada también en un mundo binario en donde puedo sentirme bien al escribir, pero la poca satisfacción de no tener respuesta me hunde de nuevo en la eterna pregunta: ¿soy capaz de comunicarme de otra manera? ¡De muchas formas, vaya que lo soy!, pero ¿hay alguna forma que tenga más validez que las demás? ¡Quién lo sabe!

La comunicación cara a cara, cuerpo a cuerpo es lo más grato y gratuito, pero... estando ya tan habituados a fingir que sabemos, que somos, que hacemos, que tenemos... ¿será el rescate de los sentimientos verdaderos la palabra escrita? ¡Sin duda alguna! El problema está en que, como siempre gusto de meterme en asuntos que para el resto de la humanidad son secundarios... ¿en qué momento a la gente le entrará el gusto por leer?