septiembre 30, 2009

Fruto prohibido

Hoy me comí la única manzana que había en el frutero. Lucía su redondez perfecta y brillante. Cada vez que acudía a la mesa me gustaba contemplarla en toda su esbeltez: tentadora y solitaria exhibía una belleza casi artificial.

"Seguramente es de plástico o madera", me dije. Esto no puede ser obra sino de un artista que le ha dado el realismo necesario para engañarme la vista y excitarme el paladar.

Supuse que mi madre la había colocado ahí para adornar la mesa, para hacer más armónico el espacio que compartimos y en donde no hay dinero suficiente para comprar manzanas.

Pero entonces la tomé y ensarté una mordida mortífera que pudo haberme tirado los dientes.

Sin pensarlo ya sentía el sabor entre mi lengua: dulce y generosa: no me habría perdonado dejarla podrir y seguir pensando que era irreal, inalcanzable. Sabe mucho mejor de lo que se ve.

septiembre 29, 2009

Volviendo a la tradición

Hace un año que se me ocurrió hacer esto de la canción del mes, pero terminado diciembre, lo abandoné. Hoy casi se acaba Septiembre, pero hay muchas canciones que pueden serlo: desde Esto no es una elegía, de Silvio Rodríguez, hasta Baby, one more time, de Britney Spears.

Sin embargo, creo que lo que viví este mes podría resumirse en "Historias de danzón y de arrabal", de Aleks Syntek (si bien llevo media hora tratando de encontrar un video que se deje insertar en otra página y nomás no se puede). En fin... hay que Youtubearla... mientras tanto, una joya de Mónica Naranjo, letra que marca el fin de un gran principio.

septiembre 28, 2009

Cinco días

Tenía sólo cinco días para esperarlo. Cinco días en los que la consigna era reasumirme entera antes de sentirme completa en sus ojos de mar.

Ya estaba tatuado su nombre en mi brazo, pero los encajes conseguían cubrirlo muy bien y así podría vivir de no ser porque el calor me invadía. Sentía un deseo profundo de recorrer a nado esa trayectoria que su barco pesquero andaría en su viaje de ida y vuelta. Quería quedarme esperando en la orilla como sirena amante mirando la luz del farol... pero no lo hice.

Tomé mi maleta y guardé todos mis miedos: guardé el luto, guardé el silencio. Allí también quedaron empacadas la vergüenza y la cobardía. Rebusqué en la humedad de mi cuarto las telarañas que empañaban mi ventana y también las guardé. A través del cristal limpio pude ver que había camino en donde antes había un muro.

Salí a la frescura del puerto y anduve serenamente escuchando el ruido sordo de los tacones golpear la madera, dejando a la brisa marina enredar mis cabellos. Me sentía libre, limpia, ansiosa. Los marinos me miraron como si fuera la primera vez que me paseara por esos lugares: un olor distinto se despedía de mi esencia. La sal del mar llegó a mis labios y la probé desde el viento: él estaba detrás de esa línea de agua que separaba su vida de la mía.

¿Qué encontraría al regresar? Ese era el verdadero problema a solucionar.

-Cinco días... dame cinco días y el tiempo de excusa por si se enfurece el temporal.

Una semana completa, tómate tu tiempo. Hoy tengo el asa del veliz asida por mi mano firme y decidida: esperaré a que vengas para mostrarte el tatuaje en mi hombro, y dejarte despojar mis encajes, trepar en tu barco, refugiarte en mi casa. Espero. Lanzaré el equipaje al mar quizá un minuto antes de que aparezca el asta de tu embarcación en el horizonte. Tal vez aún veas pasar el recuerdo de lo que fui cuando las olas acaricien el cadáver flotante y éste bese tu proa.

Los viajes cambian la forma de pensar de las personas, pero a tu regreso veré que sigas siendo el mismo: yo soy quien será otra, despojada de todo ese peso que he guardado en mi maleta, hambrienta de tu abrazo, tu sonrisa y tu voz.

*

septiembre 24, 2009

Life is a Cabaret...such a bitch!

Pasada la resaca de los tres primeros días entra la angustia de estar soñando demasiado. Vuelve amenazante como una nube negra la depresión y la baja autoestima. La estoy viendo acercarse a lo lejos y me atemoriza. ¿Por qué no puedo amar? ¿por qué cuando amo y trato de defender eso que siento parece que le grito a los molinos de viento y que estoy sola con mi locura, con mis anhelos, con mis alucinaciones? Nadie responde al otro lado. No hay señales de vida, sólo las aspas moviéndose de manera natural, haciendo lo suyo, coqueteando con las nubes, susceptibles de ser acariciadas y poseídas por todo menos por mí.

Liberarme hasta sus últimas consecuencias... eso me recuerda tanto la juventud loca de mis ayeres, cuando no medía el peligro, y amaba, lloraba y rogaba sin temor a sentirme humillada o despreciada por quien no tiene la más remota idea de lo que fluye dentro de mí.


Hoy he vuelto a escuchar música, me han dado nuevas ganas de bailar y se me ha esfumado la ansiedad por comer a todas horas. Volví al cigarro después de haberlo dejado -según yo-definitivamente. No puedo sino suspirar, cantar y angustiarme teniendo la sensación extraña de no caber en mí misma por el peso del alma engrandecida... pero no quiero volver a tocar la puerta para que alguien conteste detrás como en el juego del lobo "Me estoy bañando...me estoy poniendo un calcetín"... pero, ¿a qué hora saldrá para devorarme?


Siento poco a poco el horror de verme envuelta en la rutina de todos los días, de tener que reacomodar mi vida para que empiece a ser igual, dedicarme a la tesis, a la familia, a la obscura celda de la cual peligrosamente empiezo a creer que no debí salir jamás.


Una presa enamorada del viento mismo.


¡Acaríciame tan solo para sentir que si me ahogo tendrá que ser por exceso tuyo y no por tu indiferencia! ¡Te estoy amando! ¡Y me vale madres si tú no lo haces! ¡Tengo que gritarlo a los cuatro vientos antes de que empiece a volverme loca! ¡Quiero que hablemos, sí! ¿Pero cuándo? ¿Y qué vas a decirme? ¡Maldito dolor dulzoso! ¡Que pare ya!


Primero fue el purgatorio, ahora es el infierno...¿a qué hora veré el paraíso a tu lado?


*

septiembre 21, 2009

Hasta las últimas consecuencias.

Un saludo, una caricia, fuerza, autoridad, miradas esquivas, ensayo final, ayuda con el maquillaje, mierda para el éxito con las manos entrelazadas, piropos de costumbre, un rincón de obscuridad, tu lengua enredada en la mía, caricia en mi cintura, aplausos, un suspiro tuyo al decir mi nombre, un abrazo, otro más y otro más, murmullos al oído, un pacto incierto.



Yo sólo soy una loca más de esas que aman.

Si me hago daño es sólo a mí.


Yo ya no me juzgo más:
Le dejo eso al mundo, que para eso es bueno...

y a Dios que ya está próximo a bajar del cielo...



... al menos eso dicen los locos que matan.


*



septiembre 14, 2009

La sirena y el soldado

..no somos ni una cosa ni otra. Simple ángel aspirante a vedette pretendiendo ser demonio, simple trotamundos que se refugia en el teatro para hacer otra guerra.

Él viajó a Bosnia, a Servia, a los restos de Sarajevo buscando su inexistente paz. Un hombre sin patria ni bandera, sin rasgos, sin idioma. Un hombre blanco y barbado traído de fuera a contagiar locura, a crear escenarios aéreos con la música del alma. Un leve acento francés, un español mexicano.

Ella, una férrea creyente del amor, amante de los besos. Cantante seductora, temblorosa actriz. Nunca ha salido del barrio en donde ha crecido, su mundo es pequeño y el resto sólamente lo imagina. Sueña con ser una pin-up girl elegante y tapizar con su imagen la pared de cierto soldado en su guerra interna.

Nosotros, dos amantes furtivos, sólo eso. Basta un coqueteo en tus ojos para iniciarlo todo, basta una sonrisa y luego un abrazo. Luego un café... luego el fuego. Luego nada. Tu barco zarpa y Matahari se hunde en el mar.


*

septiembre 11, 2009

Quitándome el hiyab

Tal vez la comparación es mala, pero luego de cubrirse la femineidad no con un velo en el sentido estricto de la palabra, sino con el sobrepeso y la ropa holgada, el recuperar la sensualidad oculta por casi cinco años es algo que me está resultando muy difícil de romper.



Cada persona tiene sus procesos de crecimiento, de término de etapas, de cierre de círculos en su vida, pero en mi caso siempre he sabido que sólo montada en un escenario puedo deshacerme del yugo interno que me ahoga cuando estoy en tierra. Arriba de un escenario puedo ser yo más que nunca, y eso no es nuevo para ningún actor que se precie de serlo: estar arriba de las tablas no tiene nada de extraordinario si lo que uno va a hacer ahí es presumir sus habilidades físicas y su control mental para manejar las emociones a capricho. Lo verdaderamente interesante es cuando uno se desnuda el alma a través de un personaje, de una canción, de un texto o de una danza.



Pasar de ser una gordita intelectualoide del tipo Betty la Fea, a convertirme en la incitante y devoradora Vampira, no es un procedimiento sencillo. Si bien dentro de mí poseo esa sensualidad dormida que tuve en mis años mozos, después de cinco años de intentar demostrar que mi verdadero valor como persona radicaba en mi inteligencia, voltear a ver mi cuerpo y notar que lo había descuidado feroz y cruelmente, fue en su momento un golpe muy fuerte, mismo que no dejé de documentar en este vomitadero que es mi blog y que siempre me ayuda a escupir el veneno.



Ahora estoy consciente de ese error, pero no puedo ponerme buena de una semana a otra. Es necesario salir a comerme al público armada del único cuerpo que me dio la naturaleza, no tengo otro vientre, no tengo otras piernas, otro busto, otros brazos más que estos. No tengo otra voz ni otro rostro. No tengo otra historia más que la mía, así que habré de quitarme el hiyab simbólico de encima, ese con el que me he protegido de la mirada lujuriosa de los hombres por miedo a provocar deseo... y luego no saber qué hacer con las consecuencias.

*

septiembre 08, 2009

La mirada de Oriente

Post dedicado a Ceci
Gracias por prestarme tus ojitos :)


En este lado del mundo tendemos a hablar de chinos y japoneses como si fueran prácticamente la misma cosa. Entendemos que los ojos rasgados son particulares de la raza amarilla y por ello todo lo relacionado a esta característica, es indistintamente atribuido a "los chinos" o "los japoneses". Poco se habla de este lado de Corea del Sur, por ejemplo.

Cada país tiene una cultura distinta, no importa si comparten rasgos o propiedades semejantes. La escritura, el lenguaje, las miradas, son todas diferentes.

Para empezar, los japoneses tienen una visión más liberal del mundo, son aguerridos y decididos. No por nada el Anime tiene tanto de esto en sus múltiples géneros. En ellos puede entreverse una ideología muy oriental, pero muy particular de la cultura japonesa: el rol de las mujeres cambia cada vez más, se moderniza, se hace rudo, pero en cuestiones sexuales casi siempre vuelve a ser el objeto de placer del hombre (a los japoneses les excita que durante el sexo, las mujeres finjan dolor extremo, como si fueran víctimas de una violación, por ejemplo). Sin embargo son mucho más abiertos a abordar la homosexualidad, y dado que los hombres de su raza son por lo general de fisonomía delicada, la androginia es una moda desde hace ya algunos años atrás. Por ello un hombre que para nosotros podría parecer muy femenino, para las jóvenes asiáticas puede ser el más varonil de toda la tierra. Así las cosas.

Por otro lado, en Corea, la gente es mucho más tradicional, la homosexualidad aún es considerada un desorden psicológico, y tienen la culpa muy arraigada en su educación. Es de buenos modales avergonzarse. Son soñadores e idealistas. Todavía creen en las instituciones y en las tradiciones ancestrales. Son muy machistas, la mujer tiene un lugar levemente inferior al hombre pero lo asume con honorabilidad y generalmente sin problemas. No por nada los coreanos son los amos y señores del melodrama. Su sensibilidad para contar historias cursis de una calidad insuperable es maravillosa. Son extremadamente creativos pero inclinados más hacia las cuestiones tiernas que a las temáticas bélicas o sexuales como los japoneses. La juventud está ávida de encontrar el amor como en todas partes del mundo, pero tradicionales como son, aún creen en la felicidad eterna y por ella trabajan.

Sin embargo en ambos casos, coreanos y japoneses son realistas, inteligentes, conocen bien la naturaleza humana y cuando hacen sus creaciones no se engañan a sí mismos. Se permiten soñar, proponer, provocar, pero siempre hay detrás de todo una profunda carga de realidad que no nos deja despegarnos del suelo y separar lo que vemos en sus películas, cómics, pinturas o telenovelas, de lo que somos en la vida terrena.

No sé mucho de los chinos, pero ya averiguaré. Por lo pronto sé que son más concentrados, más calculadores que los japoneses, incluso, y mucho más fríos en cuestiones creativas. Los norcoreanos comparten un poco esta característica, y sus gobiernos viven más preocupados por cuestiones más frívolas como la guerra o el comercio.

Como sea, no puedo generalizar. Estas son sólo unas cuantas características que he ido aprendiendo de las culturas, y que me han -literal y paradójicamente- abierto los ojos para poder ver el mundo con su mirada. Puede ser que en Japón haya familias mucho más tradicionales que en Corea, y que en Corea haya familias mucho más liberales que en Japón, y es un hecho que las juventudes de todo el mundo tienen en común muchos sueños, inquietudes y deseos, y que los seres humanos de uno y otro lado cometen los mismos errores y se expresan de mil formas distintas, pero a grandes rasgos escribo aquí algo de lo que puedo hablar al respecto.

La cultura oriental en general es apasionante. ¿Por qué la China está tan lejos? Si giramos el mundo al revés, si ponemos el mapa volteado, veremos que está mucho más cerca de lo que siempre hemos creído. Y vaya una recomendación al margen: cada vez que usted hable de China, Japón o Corea, téngalo muy presente: no estamos hablando de la misma cosa, como no es lo mismo México, que Colombia o Argentina. Compartimos cosas, pero nuestras culturas y nuestra idiosincracia son muy particulares y se distinguen bien unas de otras.

Échele un ojo a la mirada oriental de las cosas, verá que todavía puede sorprenderse ;)


*

septiembre 02, 2009

Si no es definitivo, no sirve

Nunca pensé que terminar una amistad fuera un proceso tan difícil, y los motivos que llevan a terminar con una vieja amiga no siempre son claros.

No supe por qué, pero simplemente me urgía dar por sentado que ya no quiero nada. Cuando una persona ya no aporta nada bueno a tu vida es mejor dividir los caminos. No sé si fui cruel al no darle una oportunidad más, pero me siento tranquila. Ya no éramos nada más que un recuerdo de sonrisas, historias compartidas y sueños, pero nada en el presente y mucho menos en el futuro.

Un buen día entró la desconfianza y se perdió todo. Ojalá no volvamos a saber nunca una de la otra, creo que nos hace mal, o por lo menos a mí me molesta recordarla. Es terrible este sentimiento, es monstruoso, pero está dentro de mí. No vale la pena fingir, sonreír, inventar cosas que no se sienten más. Hubo daño de ambas partes y no sé ni cómo llegamos a eso. Es una lástima que las diferencias separen a las personas en lugar de que se enriquezcan más, pero lamentablemente no siempre se puede. Esta vez no pudo ser así.

Adiós para siempre, Adriana.
*