No supe por qué, pero simplemente me urgía dar por sentado que ya no quiero nada. Cuando una persona ya no aporta nada bueno a tu vida es mejor dividir los caminos. No sé si fui cruel al no darle una oportunidad más, pero me siento tranquila. Ya no éramos nada más que un recuerdo de sonrisas, historias compartidas y sueños, pero nada en el presente y mucho menos en el futuro.
Un buen día entró la desconfianza y se perdió todo. Ojalá no volvamos a saber nunca una de la otra, creo que nos hace mal, o por lo menos a mí me molesta recordarla. Es terrible este sentimiento, es monstruoso, pero está dentro de mí. No vale la pena fingir, sonreír, inventar cosas que no se sienten más. Hubo daño de ambas partes y no sé ni cómo llegamos a eso. Es una lástima que las diferencias separen a las personas en lugar de que se enriquezcan más, pero lamentablemente no siempre se puede. Esta vez no pudo ser así.
Adiós para siempre, Adriana.
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2 comentarios:
Animo amiga!!!La amistad se siente y se vive, si alguna de esas cosas fallan y ya no estan presentes pues a volar ya no hay nada que hacer ahí, no se los motivos pero para haber tomado esa decisión sé que había razones de peso por lo que ya no vale la pena sufrir por ello, espero estes tranquila y piensa que eso era lo mejor.
Lamento tu pérdida.
No es fácil dar un corte a quien formó parte de tu vida.
Un beso.
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