septiembre 08, 2009

La mirada de Oriente

Post dedicado a Ceci
Gracias por prestarme tus ojitos :)


En este lado del mundo tendemos a hablar de chinos y japoneses como si fueran prácticamente la misma cosa. Entendemos que los ojos rasgados son particulares de la raza amarilla y por ello todo lo relacionado a esta característica, es indistintamente atribuido a "los chinos" o "los japoneses". Poco se habla de este lado de Corea del Sur, por ejemplo.

Cada país tiene una cultura distinta, no importa si comparten rasgos o propiedades semejantes. La escritura, el lenguaje, las miradas, son todas diferentes.

Para empezar, los japoneses tienen una visión más liberal del mundo, son aguerridos y decididos. No por nada el Anime tiene tanto de esto en sus múltiples géneros. En ellos puede entreverse una ideología muy oriental, pero muy particular de la cultura japonesa: el rol de las mujeres cambia cada vez más, se moderniza, se hace rudo, pero en cuestiones sexuales casi siempre vuelve a ser el objeto de placer del hombre (a los japoneses les excita que durante el sexo, las mujeres finjan dolor extremo, como si fueran víctimas de una violación, por ejemplo). Sin embargo son mucho más abiertos a abordar la homosexualidad, y dado que los hombres de su raza son por lo general de fisonomía delicada, la androginia es una moda desde hace ya algunos años atrás. Por ello un hombre que para nosotros podría parecer muy femenino, para las jóvenes asiáticas puede ser el más varonil de toda la tierra. Así las cosas.

Por otro lado, en Corea, la gente es mucho más tradicional, la homosexualidad aún es considerada un desorden psicológico, y tienen la culpa muy arraigada en su educación. Es de buenos modales avergonzarse. Son soñadores e idealistas. Todavía creen en las instituciones y en las tradiciones ancestrales. Son muy machistas, la mujer tiene un lugar levemente inferior al hombre pero lo asume con honorabilidad y generalmente sin problemas. No por nada los coreanos son los amos y señores del melodrama. Su sensibilidad para contar historias cursis de una calidad insuperable es maravillosa. Son extremadamente creativos pero inclinados más hacia las cuestiones tiernas que a las temáticas bélicas o sexuales como los japoneses. La juventud está ávida de encontrar el amor como en todas partes del mundo, pero tradicionales como son, aún creen en la felicidad eterna y por ella trabajan.

Sin embargo en ambos casos, coreanos y japoneses son realistas, inteligentes, conocen bien la naturaleza humana y cuando hacen sus creaciones no se engañan a sí mismos. Se permiten soñar, proponer, provocar, pero siempre hay detrás de todo una profunda carga de realidad que no nos deja despegarnos del suelo y separar lo que vemos en sus películas, cómics, pinturas o telenovelas, de lo que somos en la vida terrena.

No sé mucho de los chinos, pero ya averiguaré. Por lo pronto sé que son más concentrados, más calculadores que los japoneses, incluso, y mucho más fríos en cuestiones creativas. Los norcoreanos comparten un poco esta característica, y sus gobiernos viven más preocupados por cuestiones más frívolas como la guerra o el comercio.

Como sea, no puedo generalizar. Estas son sólo unas cuantas características que he ido aprendiendo de las culturas, y que me han -literal y paradójicamente- abierto los ojos para poder ver el mundo con su mirada. Puede ser que en Japón haya familias mucho más tradicionales que en Corea, y que en Corea haya familias mucho más liberales que en Japón, y es un hecho que las juventudes de todo el mundo tienen en común muchos sueños, inquietudes y deseos, y que los seres humanos de uno y otro lado cometen los mismos errores y se expresan de mil formas distintas, pero a grandes rasgos escribo aquí algo de lo que puedo hablar al respecto.

La cultura oriental en general es apasionante. ¿Por qué la China está tan lejos? Si giramos el mundo al revés, si ponemos el mapa volteado, veremos que está mucho más cerca de lo que siempre hemos creído. Y vaya una recomendación al margen: cada vez que usted hable de China, Japón o Corea, téngalo muy presente: no estamos hablando de la misma cosa, como no es lo mismo México, que Colombia o Argentina. Compartimos cosas, pero nuestras culturas y nuestra idiosincracia son muy particulares y se distinguen bien unas de otras.

Échele un ojo a la mirada oriental de las cosas, verá que todavía puede sorprenderse ;)


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