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febrero 09, 2010

Los Secretos de Cupido

Ya no había venido a este blog porque se ha vuelto tan personal, que ya hasta da un poco de penita, pero me digo: si no tengo a quién contarle lo que siento, y poseo un blog en donde puedo escupir lo que se me dé la gana, ¿por qué reprimirme?

La posibilidad de que él se haya enamorado de alguien más, me mata. No pones en tu estado del facebook la palabra Love tres veces sin estar pensando en alguien...sí, ya sé, es tonto sentir que se sabe todo de alguien sólo por el seguimiento que uno le hace en sus redes sociales, pero en mi caso es todo lo que tengo. Anoche me atreví a enviarle un mensaje de texto diciéndole que me había acordado de él viendo un programa, y así fue: anoche estuve viendo "Los Secretos de Cupido", pasaron todos los capítulos de este documental en donde se explican científicamente los síntomas del enamoramiento, y pude reconocernos en cada uno de los detalles.


Lamentaría sentirme patética, o convertirme en un stalker, como alguna vez me dijo Luis (un amigo en común), pero creo que he de llevar lo que siento con dignidad, como al principio, como cuando decidí que no debía avergonzarme de esto, cuando asumí con dolor que en verdad estaba amando a alguien difícil, a alguien con quien iba a ser doloroso en adelante convivir y resistir. A pesar de que todo alrededor, incluso él, lucharon por hacerme sentir vergüenza de lo que sentía, reconozco perfectamente al amor cuando lo siento, y sé distinguirlo de otros sentimientos que pueden causar confusión.


Ahora, sentir que tal vez no fui la opción para que él se olvidara del pasado e intentara comenzar de nuevo, me causa inquietud. No estoy segura de nada, pero si lo compruebo, sé que me dolerá. Trato de empezar a prepararme para el golpe, pues seguramente llegará en cualquier momento: él no parece de esos que pueden estar solos, y yo no he recibido señales importantes que hagan apuntar su corazón hacia mí. Una señal de ternura, de agradecimiento, pero nada más.


He aquí un capítulo más de esta historia. Cuando dije que era amor, no estaba exagerando. No puedo extirpármelo como si fuera un barrito en la frente, es un tumor que crece, y que no podré saber si es benéfico o cancerígeno, hasta que vea los efectos secundarios en mi cuerpo y en mi persona. Ojalá fuera amor compartido, nótese que sigo diciendo ojalá... U__U



*

enero 05, 2010

Renuncias


Empieza el año en serio: el trabajo se asoma como isla desierta en el horizonte, se avista como platillo volador en lo despejado del cielo, se percibe como el perfume del amor en el aire.


Hoy ya sé qué no va a pasar: tú no llamarás porque mi teléfono no sirve, porque no uso celular o simplemente porque no tienes la más mínima intención de hacerlo. No escribirás porque no tienes tiempo, porque tienes más de 1500 amigos que seguramente actualizarán sus estados muy seguido, y yo no apareceré en tu página de inicio, y por lo tanto, en tu memoria, a menos que me haga presente.


Aquí estoy, entendiendo que no tengo un lugar en tu vida, acechando como hacker psicópata, esperando el momento en que anuncies que asistirás solito y tu alma, a la esquina de Dr. Lucio y Av. Chapultepec para tomarte por asalto y besarte hasta que no quede un aliento en tu pequeño cuerpecito de cachorro travieso.


Renuncié a la idea de esperar que hicieras algo, que esos cambios de los que alardeabas tuvieran que ver con una decisión respecto a mí... pero bueno. Ya comencé a trabajar, y eso no va a detenerse hasta que nos volvamos a encontrar en el camino.


Nadie lo entiende y ya no pido comprensión: no amo a cualquiera, no soy generosa como tú, me enamoro sólo cada vez que pasa el cometa, soy una romántica incorregible, pero cuando me entrego como en esta ocasión, soy muy peligrosa. Sí señor, soy peligrosa también: para el ser que amo y para conmigo misma... pero soy inteligente, no tengo enemigos ni me gusta ganármelos, no colecciono afectos, sólo me quedo con aquéllos que valen la pena. Y usted vale la pena.


No sé cuántas veces he dicho lo mismo con distintas palabras, pero no me interesa. ¿"te amo hasta la médula", dije? Sí... es lo más sabio y sensato que he dicho últimamente.


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enero 01, 2010

Mein Herr

Sabiduría y sensatez, dices. Las tendré así esté muriendo por querer estar loca, perdidamente loca.

Siempre he sabido cuál es mi lugar, sólo que a veces se me olvida.

Te amé sin culpa y tú mismo me obligaste a sentirla.

Hoy renuncié a ti sinceramente... bye, bye mein lieben herr, aunque todavía te ame hasta la médula.

diciembre 04, 2009

Hoy es cumpleaños de mi madre

Como primer regalo de sus recién estrenados 61 años, recibió una inyección de insulina, la primera de muchas tal vez. La vi contenta, activa, llena de vida. Sentí tristeza de pensar que pronto generará una adicción difícil de mantener...
...yo no sé qué regalarle. Adormilada le canté Las Mañanitas y después me volví a dormir. No sé qué detalle más tener.


Estoy escribiendo una obra en la que trato de explicarme esta relación con ella, y la tengo en el tintero desde hace varios días porque no me lo puedo aclarar... se atraviesan más cosas, se acelera mi corazón, lo veo, lo escucho, lo leo... me distrae pensar que ya no debo amarlo a él, pensar en él...¿o sí debo? Y mi obra sigue ahí, con el cursor parpadeando a media frase sin que mi cabeza esté conectada con mi sentir, sin que pueda poner en palabras que en verdad amo a mi madre, pero que ya no quiero estar cerca de ella. Que no quiero que muera, que quiero que esté bien, siempre bien, que me preocupa en verdad su salud, pero que quiero vivir mi vida.


Viene a mí la gente, se aparecen como fantasmas y vuelven a irse dejando su huella. ¡¡Lo único que quiero son besos y aplausos!!, eso es lo que le hace falta a mi alma para sentirse feliz, para saberse viva. Amo a mi madre, y me siento culpable porque hoy es su cumpleaños, pero tengo muchas otras cosas más importantes en qué pensar...lo siento mucho...

octubre 05, 2009

Que la fuerza me acompañe

Lo aprendido es lo valioso. Es importante hacer un alto, poner distancia, aterrizar un segundo. No puedo creer aún lo que ha sido mi vida desde mi cumpleaños de 2008 hasta este momento que estoy pasando.

No me quise olvidar de los amigos y lo hice, no quise olvidarme del estudio y lo hice, no quise olvidarme de mi familia, pero lo hice. Aunque creo que en cierta manera era justo exagerar en la forma en que me veía a mí misma para empezar a quererme, a volver a sentir en mí la chispa del amor, y en el camino me volví obsesiva... y fui excesiva.

Hoy creo que alejarme es la mejor opción. Voy a luchar por mi felicidad, así ésta sea o no sea al lado suyo. Me dolerá saber que de pronto ya encontró a alguien más y que yo sigo aquí, tejiendo y destejiendo, pero resistiré, sobreviviré, estoy segura. Andaré un viaje y rondaré como mosca su habitación para susurrarle molestamente al oído sin que apenas me perciba.
Todo va a estar mejor... todo mejor...

Quise ser el conquistador que cortejaba a la reina, pero la amenaza de cortarme la cabeza si fallaba me hizo desistir en mi empeño. Prefiero cabalgar libremente como un pobre trovador hasta que la hermosa pueda dejar a un lado sus obligaciones de mandataria y se digne a escuchar mis versos en la plaza... por supuesto que esa es una posibilidad muy lejana, pero existe.


Ojalá esta no se desdibuje con el tiempo, que esta bella locura que empezó el día en que pude pisar el salón real y tocar para ella, el día en que me atreví a besar su mano sin guante, no termine con el recuerdo de este humilde caballero perdido entre los rostros hermosos de su corte de honor. Ojalá no haya otra guerra en puerta y yo tenga que ir, y muera. Ojalá esté lo suficientemente completo para el día en que eso suceda. Ojalá me ame... lo sé, ingenuo soy.


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septiembre 28, 2009

Cinco días

Tenía sólo cinco días para esperarlo. Cinco días en los que la consigna era reasumirme entera antes de sentirme completa en sus ojos de mar.

Ya estaba tatuado su nombre en mi brazo, pero los encajes conseguían cubrirlo muy bien y así podría vivir de no ser porque el calor me invadía. Sentía un deseo profundo de recorrer a nado esa trayectoria que su barco pesquero andaría en su viaje de ida y vuelta. Quería quedarme esperando en la orilla como sirena amante mirando la luz del farol... pero no lo hice.

Tomé mi maleta y guardé todos mis miedos: guardé el luto, guardé el silencio. Allí también quedaron empacadas la vergüenza y la cobardía. Rebusqué en la humedad de mi cuarto las telarañas que empañaban mi ventana y también las guardé. A través del cristal limpio pude ver que había camino en donde antes había un muro.

Salí a la frescura del puerto y anduve serenamente escuchando el ruido sordo de los tacones golpear la madera, dejando a la brisa marina enredar mis cabellos. Me sentía libre, limpia, ansiosa. Los marinos me miraron como si fuera la primera vez que me paseara por esos lugares: un olor distinto se despedía de mi esencia. La sal del mar llegó a mis labios y la probé desde el viento: él estaba detrás de esa línea de agua que separaba su vida de la mía.

¿Qué encontraría al regresar? Ese era el verdadero problema a solucionar.

-Cinco días... dame cinco días y el tiempo de excusa por si se enfurece el temporal.

Una semana completa, tómate tu tiempo. Hoy tengo el asa del veliz asida por mi mano firme y decidida: esperaré a que vengas para mostrarte el tatuaje en mi hombro, y dejarte despojar mis encajes, trepar en tu barco, refugiarte en mi casa. Espero. Lanzaré el equipaje al mar quizá un minuto antes de que aparezca el asta de tu embarcación en el horizonte. Tal vez aún veas pasar el recuerdo de lo que fui cuando las olas acaricien el cadáver flotante y éste bese tu proa.

Los viajes cambian la forma de pensar de las personas, pero a tu regreso veré que sigas siendo el mismo: yo soy quien será otra, despojada de todo ese peso que he guardado en mi maleta, hambrienta de tu abrazo, tu sonrisa y tu voz.

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septiembre 24, 2009

Life is a Cabaret...such a bitch!

Pasada la resaca de los tres primeros días entra la angustia de estar soñando demasiado. Vuelve amenazante como una nube negra la depresión y la baja autoestima. La estoy viendo acercarse a lo lejos y me atemoriza. ¿Por qué no puedo amar? ¿por qué cuando amo y trato de defender eso que siento parece que le grito a los molinos de viento y que estoy sola con mi locura, con mis anhelos, con mis alucinaciones? Nadie responde al otro lado. No hay señales de vida, sólo las aspas moviéndose de manera natural, haciendo lo suyo, coqueteando con las nubes, susceptibles de ser acariciadas y poseídas por todo menos por mí.

Liberarme hasta sus últimas consecuencias... eso me recuerda tanto la juventud loca de mis ayeres, cuando no medía el peligro, y amaba, lloraba y rogaba sin temor a sentirme humillada o despreciada por quien no tiene la más remota idea de lo que fluye dentro de mí.


Hoy he vuelto a escuchar música, me han dado nuevas ganas de bailar y se me ha esfumado la ansiedad por comer a todas horas. Volví al cigarro después de haberlo dejado -según yo-definitivamente. No puedo sino suspirar, cantar y angustiarme teniendo la sensación extraña de no caber en mí misma por el peso del alma engrandecida... pero no quiero volver a tocar la puerta para que alguien conteste detrás como en el juego del lobo "Me estoy bañando...me estoy poniendo un calcetín"... pero, ¿a qué hora saldrá para devorarme?


Siento poco a poco el horror de verme envuelta en la rutina de todos los días, de tener que reacomodar mi vida para que empiece a ser igual, dedicarme a la tesis, a la familia, a la obscura celda de la cual peligrosamente empiezo a creer que no debí salir jamás.


Una presa enamorada del viento mismo.


¡Acaríciame tan solo para sentir que si me ahogo tendrá que ser por exceso tuyo y no por tu indiferencia! ¡Te estoy amando! ¡Y me vale madres si tú no lo haces! ¡Tengo que gritarlo a los cuatro vientos antes de que empiece a volverme loca! ¡Quiero que hablemos, sí! ¿Pero cuándo? ¿Y qué vas a decirme? ¡Maldito dolor dulzoso! ¡Que pare ya!


Primero fue el purgatorio, ahora es el infierno...¿a qué hora veré el paraíso a tu lado?


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septiembre 21, 2009

Hasta las últimas consecuencias.

Un saludo, una caricia, fuerza, autoridad, miradas esquivas, ensayo final, ayuda con el maquillaje, mierda para el éxito con las manos entrelazadas, piropos de costumbre, un rincón de obscuridad, tu lengua enredada en la mía, caricia en mi cintura, aplausos, un suspiro tuyo al decir mi nombre, un abrazo, otro más y otro más, murmullos al oído, un pacto incierto.



Yo sólo soy una loca más de esas que aman.

Si me hago daño es sólo a mí.


Yo ya no me juzgo más:
Le dejo eso al mundo, que para eso es bueno...

y a Dios que ya está próximo a bajar del cielo...



... al menos eso dicen los locos que matan.


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septiembre 14, 2009

La sirena y el soldado

..no somos ni una cosa ni otra. Simple ángel aspirante a vedette pretendiendo ser demonio, simple trotamundos que se refugia en el teatro para hacer otra guerra.

Él viajó a Bosnia, a Servia, a los restos de Sarajevo buscando su inexistente paz. Un hombre sin patria ni bandera, sin rasgos, sin idioma. Un hombre blanco y barbado traído de fuera a contagiar locura, a crear escenarios aéreos con la música del alma. Un leve acento francés, un español mexicano.

Ella, una férrea creyente del amor, amante de los besos. Cantante seductora, temblorosa actriz. Nunca ha salido del barrio en donde ha crecido, su mundo es pequeño y el resto sólamente lo imagina. Sueña con ser una pin-up girl elegante y tapizar con su imagen la pared de cierto soldado en su guerra interna.

Nosotros, dos amantes furtivos, sólo eso. Basta un coqueteo en tus ojos para iniciarlo todo, basta una sonrisa y luego un abrazo. Luego un café... luego el fuego. Luego nada. Tu barco zarpa y Matahari se hunde en el mar.


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agosto 21, 2009

La otra mesa de regalos

Hace un año publiqué una frívola lista de cosas que deseaba tener y que hasta la fecha no tengo. Hoy mi mesa de regalos para mi cumpleaños viene cargada más de necesidades que de obsequios deseados, así que si alguien quiere regalarme algo, ahí les van mis opciones.

            1. Una mochila para estudiante de secundaria... de preferencia que sea de Pucca o de alguna otra cosa japonesa o coreana, colores serios (digo, nada pastel para que aguante más sin lavarse)

            2. Unos zapatos tenis del número cinco para la clase de Educación Física de mi hija... (no urgen mucho, al menos hasta que se le salga el dedo a los que ya trae :D)

            3. Una cuenta vencida de teléfono (y que pronto derivará en un corte al servicio de llamadas ¡¡¡y de Internet!!!)

            4. Una suscripción vencida a la revista Selecciones del Reader's Digest (y que los hijos de perra no van a descansar hasta que se las pague)

            5. Unas medicinas que cuestan $1200 pesos y que hasta que no me las tome, no voy a dejar de sentirme invadida por los residuos de mis excesos.

            6. Un mes de renta.

            7. Un recibo vencido de Luz y Fuerza del Centro

            8. La consulta al dentista para que dé seguimiento a mi reciente extracción de muela y me diga qué más procede hacer.

            9. El tóner de mi impresora que ya saca manchas blancas.

            10. El cable de mi laptop (sin él no puedo encenderla y saber lo que dejé guardado ahí)

            11. La hospitalización de mi compu de escritorio que necesita una buena formateada para que esté al cien.

            12. Dos pares de anteojos: uno con graduación de 0.5 en cada ojo y otro dependiendo del examen de la vista de mi hija (creo que es más ciega que yo)

            13. La impresión de 8 tomos de mi Tesis de Licenciatura (todavía no la termino, pero no pasa de este año, así que necesitaré también eso)


            En fin... como trece es el número de la suerte, ¿para qué le sigo? No necesito mencionarles que no me haría daño algo de ropa, la despensa de cada día y los pasajes que hay que gastarse... pero van a decir que ya quiero que me mantengan...

            En fin... ya saben qué regalarme en mi próximo cumple. Con un sueldo mínimo entre mamá y yo no hemos podido cubrir los gastos que arriba se ennumeran, y si a eso le sumamos que debe uno mantener esa fresca sonrisa ante lo que pasa, mejor no les platico.


            Lo escribo en el blog para que cuando llegue a tener dinero, no me olvide de lo que significa estar francamente DESESPERADA!!



            Gracias por atenderme hasta aquí.



            See U later...



            *

            agosto 13, 2009

            El cine y los desórdenes alimenticios

            -¿Es usted "de buen comer", verdad?- Eufemismo usado por mi doctor para no decirme tragona.

            Aún recuerdo esos días cuando me negaba a comprar en el cine algo que no fuera una botella de agua: la pantalla grande se había hecho para ver las historias contadas en gran formato, asombrarse, maravillarse con los trabajos de tantos creativos que recreaban la vida de magistral manera. Si optaba por comprar palomitas de maíz, siempre las compartía, no me acababa la cubeta y me quedaba con ganas de más.


            Hoy las cosas han cambiado: la monstruosa combinación de los complejos de salas y el estrés de la vida cotidiana, han hecho del cine un antro de perdición casi igual que los bares y las discotheques. En dichos espacios puede uno hacerse adicto al sexo, a las drogas, el tabaco y el alcohol, pero en los cines uno se hace adicto a otra cosa igual de dañina: la comida chatarra.


            Muchas emociones se ponen en juego al disfrutar el realismo de las imágenes que la tecnología ha permitido construir a los directores talentosos, y a las grandes productoras de filmes taquilleros. Uno puede ir a asustarse, a reírse, a ponerse nervioso o a llorar a mares. El negocio de los cines es la emoción: películas excitantes, deprimentes, terroríficas se apoderan de nuestras voluntades por periodos de una a tres horas, acudimos a las salas para olvidarnos un poco de la monotonía de nuestras propias vidas, para ilusionarnos, para pensar un poco, para dejar correr las lágrimas en la penumbra que nos permite ser sensibles sin avergonzarnos, para permitirnos brincar de un susto y reírnos después, para permitir abrazar al novio, a la novia, estar muy juntitos en un lugar íntimo y a la vez público, para tomarnos de la mano, para provocarnos emociones que no siempre nos dan nuestras mal gastadas vidas comunes.

            Y por supuesto, si a eso le agregas una cosa que te dicen que es queso derretido, cuando más bien es una mezcla tremenda de grasas saturadas y calorías al por mayor, el efecto producido en el cuerpo es equiparable a un viaje de marihuana, a una inyección de heroína, a una borrachera completa.

            No exagero: los "Nachos con queso" son el producto más exitoso del cine para mí. Ahora es un reto titánico el resistirme a comprarme unos, y acompañarlos de refresco. ("¿Coca está bien?" ¡Y por inercia contestas "¡Sí!"!) Además de robarle palomitas a mi acompañante y terminarme el producto mucho antes de la mitad de la película.


            Si alguien ama el cine como yo, puede fácilmente estar consumiendo esta combinación explosiva una vez cada mes, cada dos meses, cada que hay estreno, cada que hay festivales, muestras o foros. Por fortuna el dinero no me da para irme a gastar doscientos pesos en boletos y snacks, así que entonces, cuando no puedo, opto por mirar cine en la tele y alistar el escenario para hacerlo mejor: Palomitas de Microondas, refresco, papas, algo que truene en la boca, en pocas palabras: comida chatarra.


            Y por si esto fuera poco, la relación vista-pantalla/boca-alimento es tan fuerte, que una vez viendo televisión o estando frente a la computadora, la ansiedad se vuelve algo incontrolable, y hay que tener café y galletas mientras se hace la tarea, se escribe en el blog o se navega.


            No es que uno quiera siempre echarle la culpa a terceros de los errores que uno comete en la vida, porque finalmente el caer en no cuidarme ha sido una decisión mía y sólo mía, pero no puedo dejar de lado los procesos inconscientes, y concluyo que además de la injerencia de otros factores, así fue como me fregué el sistema nervioso al relacionarlo directamente con el sistema digestivo. Emoción, estrés, presión=problemas gastrointestinales.


            Uno busca el origen cuando hace un alto, cuando el médico te dice cómo estás por dentro, cuando menea la cabeza con desaprobación cuando le vas narrando los excesos de tu vida. Entonces vuelves a casa y decides cuidarte, pero el llamado de la droga es fuerte, la compulsión no se ha terminado.


            -"Necesito desintoxicarla como lo haría con un drogadicto"- me dijo. Me sentí terrible...


            "Comer no debe ser tan malo..." piensa uno inocentemente. Es crucial para estar vivo, para seguir andando... pero el mundo en el que vivimos, la imparable cantidad de estímulos visuales, olfativos, auditivos y subliminales que nos rodean, hacen de este mundo algo muy peligroso, más peligroso de lo que llegué a pensar, más diabólico, más arrasador. Ahora hay que andar con pies de plomo, porque el cine y los desórdenes alimenticios han hecho una complicidad malsana.


            Hay que amar el arte, pero no dejar que se nos meta nada raro por la boca mientras hacemos corajes porque Harry Potter se da arrumacos con la odiosa de Ginny Weasley. :P



            *

            marzo 31, 2009

            Subterráneo amor...miedo súbito...

            Hay muchos tipos de besos... besos robados, besos tiernos, besos apasionados, besos fugaces, besos fingidos, besos piadosos... pero pocas veces puede colgársele a uno la etiqueta de Inolvidable. Uno que cual cruz de madera a la orilla del pavimento, parece emerger como fantasma invisible cada vez que, como ahora, vuelvo a pisar el lugar donde ocurrió.

            Era temprano. El frío de la mañana nos sorprendía caminando por la Colonia Guerrero después de haber pasado una noche delirante al lado de amigos comunes. Todavía sentía el sueño en los ojos, y las piernas se doblaban de cansancio por no haber dormido cómodamente. Tu risa se escuchaba detrás mío como si la estuvieras dirigiendo exclusivamente a mis oídos, y la mía fingía desinterés mientras charlaba de nimiedades con las personas que nos hacían compañía. Se acercaba la hora de partir caminos una vez que llegáramos a la estación del Metro.

            Yo no podía despedirme por más que mi cuerpo me exigiera un descanso urgente. Lluvia de besos sociales para despedirnos de todos. Mi mano discreta en la manga de tu camisa emitiendo un mensaje que entendiste sin palabras: "Todavía no te tienes que ir".

            "Aquí me voy a esperar otro rato" fue tu traducción directa, mientras contestabas a la pregunta de "¿No te vas a ir de una vez?" que te formulara tu amigo. Un chispazo de inteligencia le hizo darnos la espalda y dejarnos relativamente a solas, seguramente encogiéndose de hombros por dentro, y murmurando para sí las posibles consecuencias de estar rompiendo ese mal tercio.

            Como ya era habitual, las sombras de la gente yendo y viniendo fluían de un lado a otro envolviéndonos como olas amenazantes, y a la vez cobijándonos de anonimato: éramos sólo una pareja más, como cualquier otra que se ve en la ciudad, un par de amorosos sabinescos que a nadie le importa detenerse a observar.

            Tus ojos se fijaron en los míos y nos miramos con seriedad funesta. Nos recargamos en un rincón para no estorbar la prisa de los viajantes. Nos tomamos de las manos y permanecimos casi inmóviles, como haciendo guardia a un cadáver imaginario. Así, por un tiempo incalculable. No había palabras ni de reproches, ni de amor. Se nos habían agotado los recursos para explicarnos todo este cuento. Un abrazo fue lo siguiente. Un abrazo denso, caluroso y relajante, un lazo tan semejante a la nada, y tan parecido a la inmensidad del universo entero.

            Después el roce de los rostros, lo rugoso de la barba a medio crecer, lo tibio de tus mejillas..., la búsqueda tímida y ciega de dos bocas rogando alimento para el alma herida. Un roce de labios, caricias miniatura, temblor y deseo, para después darle paso a la profundidad, al abismo inexplorable, a las cosquillas de placer y al ímpetu de la rabia... más el agua salada subiendo por la cabeza y agolpándose en los ojos.

            Silbido del primer tren avisando su llegada, abriendo sus puertas como fauces, insistiéndonos en llevarnos hacia direcciones opuestas, lejanas. Ruido de pasos, voces, relojes. Uno tras otro, desesperados por separarnos de esa paradójica sensación, mezcla de abandono y de posesión. Tú me asiste con fuerza y yo no me resistí. Había que sellar el pacto con un beso irrepetible, indeleble. Las lágrimas corrían hacia dentro inundándonos de dolor, haciéndonos sentir mínimos y mediocres, y a la misma vez enormes y omnipotentes.

            No fue por falta de oxígeno, más bien por exceso de vida. Así fue que los cuerpos se separaron por temor a volverse adictos, y nos lloramos sin llanto en silencio, abriendo por fin los ojos a la ciudad que nos devoraba, y penetrando cada quien en su rumbo, asumiendo que la vida es cruel.


            "Amo a una mujer clara,
            que amo y me ama sin pedir nada...

            ...o casi nada...
            que no es lo mismo, pero es igual."


            Nunca fui la misma después de que citaste esa mañana a Silvio. ¿Fue un epílogo para un cuento de hadas? ¿Tu apologética Fe de Erratas? ¿Firma con sangre para la inmortalidad? O sólo el uso de palabras robadas, para rezarme un adiós que no existió jamás.
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            febrero 09, 2009

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            Como al jugar con la Ouija abriste una compuerta...
            entre tu mundo y el mío, entre tu cuerpo y el mío.
            ¡¡No se juega con esas cosas!!
            ¿Cómo piensas cerrarme ahora el paso entre tu terreno y ésta dimensión donde me muevo?
            Si cada vez que te veo vibra ese imán que me jala hacia tus brazos, que me obliga a perseguirte, a querer entrarme en tí, a poseerte de una vez por todas.
            Pero no puedo tocarte, como si fuera incorpórea, como si fuéramos de naturaleza distinta y por lo tanto incompatible.
            ¿Por qué jugaste con eso?
            ¿Creíste que era un juego cualquiera? ¿No te daba miedo?
            Ahora soy un fantasma liberado, un alma despierta, un muerto alborotado.
            ¿Qué es lo que piensas hacer?

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            diciembre 06, 2008

            Llegar a los 60


            Sesenta segundos son sólo un minuto, y sesenta minutos son apenas una hora, pero decir sesenta años de vida no es tan simple como cualquier cosa.

            A esta edad ha llegado mi madre: fuerte y necia a pesar de sus malestares. Hoy la estamos celebrando. Se fue a pintar el cabello y se compró zapatos para estrenar, invitó a sus mejores amigos y anda contenta como una quinceañera. Mi tía me friega diciendo que baje a lavar el patio, como obligándome a cooperar en un festejo para el que tengo que tomarme mi propio tiempo.

            He sido parte de la vida de mi madre por más de la mitad de la misma, he ocupado el centro de su energía prácticamente desde que supo de mi venida. Se ha entregado poco a poco a mi causa, haciendo sacrificios que no se le pidieron, pero que ella consideró necesarios para ayudarme a ser feliz.

            Ha sido madre y abuela con el mismo fervor y entusiasmo, únicamente mermado por la edad y el desgaste de la salud... sin embargo, a pesar de que su vida parece tener sentido sólo a través de los otros y no por sí misma, es mi madre una mujer valiosa, valiente, decidida, inteligente, sensible y única. Ya no quedan en el mundo muchas madres como ella.

            Me cuenta que de niña jugaba con un olote envuelto con un trapo, al que su abuela desalmada le pintaba ojos y boca con un carbón. No tuvo más juguete que ese remedo de muñeca que nunca le gustó, y al cual hasta le tenía un poco de miedo. Por eso desde que nací, me envolvió en un mundo rosa, me puso vestidos de encajes y se empeñó en construirme un mundo pastel.

            Pero igual que Pinoccio abandona el regazo de Geppeto para irse a explorar el mundo, así la muñeca de palo que era yo, y que daba felicidad a los días de mi tierna titiritera, me solté de los hilos que me sujetaban para ir tras el circo y su encanto, en compañía del zorro y el gato, convirtiéndome poco a poco en un monstruito que a mi madre aterrorizó.

            Hoy estamos en la panza de la ballena, sentadas frente al fuego y mirándonos las caras. Llevamos años de esa manera, esperando que el gran mamífero estornude y nos libere a ambas, pues yo quedé atrapada junto con ella cuando quise rescatarla... porque la amo. La amo profundamente, puedo verlo a través de las llamas que iluminan su rostro lleno de arrugas y su semblante cansado. Puedo ver este amor mío tan mal demostrado que ha dejado huellas en su piel y destellos blancos en su cabello, mismos que ahora disimula muy bien con el tinte ciruela. Puedo ver su cuerpo cada vez más frágil con la sensación de haber llegado a la cima y tener que continuar, pero ahora en picada.

            Ya apagará esas llamas que iluminan su rostro, serán las velas del pastel que nos harán estallar en aplausos, y a ella tal vez en llanto, pues es de lágrima fácil.

            Amo a mi madre con el alma, aunque no esté acostumbrada a reconocerlo. No sabría qué hacer sin ella aunque tal vez sería más libre. La amo con la veneración que se le tiene a los ancianos, con la vergüenza de no haber podido ser lo que ella quiso de mí, y con el orgullo de ser quien quiero ser, de todas formas, gracias a ella. Fue fusional conmigo, y lo sigue siendo, he sido su muñeca de aparador, aunque con vida propia: la muñeca desobediente, la que ya no quiso más usar el color de rosa, la que optó por el negro como bandera de vida recordándole al olote pálido y lúgubre con ojos y labios de carbón.

            Ahora viene subiendo la escalera... y yo tengo que salir a ayudar para que no sienta que no me importa, aunque lo único que quiero hacer es abrazarla fuerte, muy fuerte, y felicitarla por estar aquí, conmigo a pesar de todo, por vivir, reír y llorar como la mejor de mis amigas, porque sesenta años son un triunfo en sí mismo, y ahora puede portar sus marcadas líneas de expresión con una dignidad de santa, lo mismo que sus canas maquilladas con la vanidad que aún le queda por ser una hermosa mujer.

            noviembre 18, 2008

            A trece años del milagro


            Mis ojos se abrieron en medio de la madrugada: había llegado la hora de morir o vivir para siempre en ti. El líquido suave con que te alimentaba se estaba escapando de mí de repente. Tenía que avisarle a alguien, levantarme y decidir qué hacer. Fue mi madre quien me dijo que me preparara, que se me había roto la fuente de vida en la que tú te mantenías segura, y habría que sacarte de ahí, traerte al mundo, obligarte a respirar.

            Procuraba por todos mis medios de evitar que el líquido saliera. En medio de suaves dolores retenía su fluido esperando conservarte dentro todavía un poco más. Estaba asustada, tenía mucho miedo de lo que podría pasarte. Nunca te había amado tanto hasta ese preciso momento, en el que mi instinto materno luchaba por mantenerte viva, por sentir que estabas segura ahí, dentro de mí.

            Horas de angustia pasaron, con mi vestido maternal de girasoles buscando un lugar donde pudieras llegar, dándome cuenta con rabia de que no eras la única que nacería ese día, que como yo había millares de madres pariendo en el mundo entero, y que en eso no eras especial. No había por qué hacer distinciones, yo era una niña espantada más, una jovencita temerosa que no pensó en esto cuando lo hizo sin cuidarse, y como tal había que tratarla. Los doctores querían sentir tu cabeza, o tu hombro, o lo que fuera, con tal de meterme el guante y sonreírme.

            Finalmente llegué a un lugar en donde casi reclamé el derecho a mi pajar. Pasó la mitad del día hasta que alguien me dijo que ya no te movías, que estabas sufriendo, que no te aseguraban la vida. Yo moría por verte a los ojos, desesperada por que salieras viva, completa, contenta... y mía.

            Ahora han pasado los años, y cuando te veo a los ojos todos los días, mi corazón no evita sonreírte al saberte viva, completa, contenta... y un pedazo grande de mi vida.
            Festejo el tener fresco aquel bello momento, cuando con las vísceras de fuera me resistí al desmayo sólo hasta oírte llorar. Festejo tu llegada luminosa, tus ojillos lindos, bien abiertos que me dieron las gracias cuando te conocí. Festejo tu cuerpecito frágil envuelto en cobijas, tus manitas pequeñas encerradas en las mías, tus primeros pasos, tu primera caída, tu primer diploma, tu primer desamor...

            Festejo tenerte y no tenerte, festejo el dejarte ir de poquito a poco, festejo el regalo más grande que me ha dado el destino. ¡Festejo al microbio de tu padre!, a su atinada semilla de vida. Festejo tu abrazo, tu risa, tu esencia.

            ¡Festejo, festejo, festejo! Hoy la que está de fiesta, soy yo.

            noviembre 05, 2008

            10

            Diez cosas que amo:
            1. Mi familia
            2. Mi carrera
            3. El arte
            4. Los abrazos
            5. Conversar con gente inteligente
            6. Tomar café
            7. Los perros
            8. Los disfraces
            9. Los árboles
            10. La comodidad
            Diez cosas que odio:
            1. La violencia
            2. La apatía
            3. El abuso de poder
            4. La frivolidad
            5. La deslealtad
            6. La hipocresía
            7. El fanatismo
            8. La cerrazón
            9. El fútbol por tele
            10. El dinero
            Diez cosas que debo hacer:
            1. Ser cada día más fuerte
            2. Leer muchos libros que me falta leer
            3. Ver muchas películas que me falta ver
            4. Mi tesis...(me está comiendo el coco)
            5. Oír más música
            6. Hacer ejercicio
            7. Hacer una buena dieta
            8. Producir y producir
            9. Trabajar
            10. Cuidar mi salud
            Diez cosas que no me arrepiento:
            1. Haber sido madre
            2. Escoger Pedagogía como carrera
            3. Todas las demás decisiones de mi vida... son más de 10
            Diez cosas que sí me arrepiento:
            1. Haber descuidado mi cuerpo... vale más que 10

            Gracias a Tazy por la idea ;)
            (http://tazycatnoir.blogspot.com/2008/11/diez-cosas-que.html)

            noviembre 03, 2008

            Atrapada en la propia telaraña

            Ha pasado un tiempo relativamente largo en el que no me había pasado a publicar nada por aquí. No es que no tenga nada que decir, de hecho los temas nunca se acaban, pero a veces tales temas son tan complejos, que nos dejan amordazados y atados de manos por miedo a tocarlos siquiera.

            Así me pasa ahora. He estado leyendo con las antenas bien paradas, intentando percibir finamente lo que pasa a mi alrededor: desde las conversaciones fugaces que atrapo de otras personas, hasta las ligeras discusiones aparentemente sin sentido que tengo en mi familia. Todo tiene un por qué pedagógico, creo yo. El chiste es encontrarlo, pero no sé si aferrarme a esa idea o simplemente dejar que fluya y aparezca de repente.

            Y es que al parecer me metí en camisa de once varas con el tema de mi tesis. ¡Lo sabía! Debí hacerle caso a las voces en mi cabeza que me aconsejaban sabiamente no meterme demasiado en el asunto. He revisado libros de historia del arte, psicología del desarrollo, corrientes filosóficas de la ética, semiótica y psicoanálisis, por mencionar algunos, y cada vez que me siento a escribir me enmaraño con tanta idea que tengo volando y que no logro aterrizar… y no es que no pueda, lo que pasa es que me da miedo. No creí que el miedo a descubrir verdades y tejer las tramas me diera tanto pavor.

            ¿Es la adolescencia la edad ideal para aprender los principios fundamentales que rigen la vida social?
            ¿Es el arte el mejor medio para darles a los jóvenes esa contención que requieren, o es tan peligroso que en las manos equivocadas puede ser un arma fabricante de locos psicópatas al por mayor?

            No lo sé todavía, y con las dos inocentes preguntas anteriores, ya se vislumbra una tímida respuesta, pero ¿cómo darle soporte científico? ¿Cómo debo moderar la pasión que para mí representa el arte con la objetividad que requiere la elaboración de un trabajo recepcional? ¿Cómo contagiar a mis maestros de esta locura para que aprueben mi hipótesis, si la que tiene que salir de esto sola y convencerse debo ser yo?

            ¿Cómo combinar la sensibilidad que siento hacia los adolescentes? ¿Cómo decirles que es maravilloso volverse adulto? ¿Cómo intentar enseñar a las nuevas generaciones las convenciones sociales con las que no estoy totalmente de acuerdo? ¿Debo aprender a ser más práctica que reflexiva? ¿Qué con el Arte? ¿Te enseña a ser práctico o reflexivo? ¿Qué tipo de Arte elijo?

            Menudo aprieto en el que me he metido, y el jefe del campo en el que estudio ya se ha dado cuenta de ello: por eso me ha puesto a “pensar más allá”. ¿Qué es lo que quiso decir? ¿“Date cuenta de tus alcances y limitaciones”? Tiene toda la razón del mundo, pero el problema es que tengo miedo. De esto depende mi futuro, sin exagerar, y por eso tengo mucho miedo. No quiero arrepentirme, equivocarme, no en algo en lo que creo tanto, no otra vez, no!!!. No soportaría la pérdida de mis ideales, no quiero pensar que no existe futuro, pero a veces sí lo pienso, y eso es lo que en realidad me jode…

            octubre 12, 2008

            *


            Quiero una casa grande con jardín,
            un perro fiel y un amante nuevo.
            El jardín para que corra el perro,
            y el perro para que cuide la casa…

            octubre 02, 2008

            *


            Cuando no te tengo cerca me sofoco, me ahoga la respiración pausada de los muertos que me rodean, esquivo a mi paso los cadáveres que sólo pueden impregnarme su tufo a apatía. Avanzo a través de los largos pasillos del pesado edificio que nos soporta, sintiendo el frío en mis huesos, descalcificándome y calcinando la estructura que me tiene en pie.

            Hablo y callo, y al hablar guardo silencio, mientras con mi silencio grito que no estoy de acuerdo, que no quiero más miradas esquivas a mis pies y a mis manos, criticando cada vello que se eriza sobre mi piel. ¡Los muertos son ustedes! ¡No quiero contagiarme de su muerte! ¡Aléjense de aquí y dejen este espacio para los vivos, para los locos, los enfermos de letra!

            ¿Dónde fueron mis amigos? ¿A dónde volaron los pedazos de cuerpo que éramos y que alguien hizo estallar? Siguen latiendo, puedo sentirlos. Se han regenerado en cuerpos nuevos, independientes, pero yo los quiero aquí, conmigo, en medio de un abrazo, de una mirada honesta, de una charla fumada. Quiero un toque de sus cuerpos y sus almas para recordarme viva, para asumirme loca con más orgullo que timidez.

            Me he declarado asmática de emociones, me falta el arte para respirar.

            septiembre 16, 2008

            My nerd side


            Esto no es una despedida, para nada. Y menos ahora que la Universidad estuvo cerrada y pude tomarle cariño a este espacio en el que me he sentido libre de ser yo, y de compartir con mis amigos las frivolidades que llenan mi cabeza, además de algunas cosas serias.

            Sin embargo ahora me toca regresar con más fuerza a todo aquéllo de lo que pude descansar y reflexionar durante este tiempo. Cambiaré las lecturas de placer por las científicas, y los escritos fantasiosos por los profesionales. ¡Pero me encanta!

            Entraré a la prisión por mi propio pie, me entregaré sin oponer resistencia, aceptaré gustosa la condena de perderme entre ficheros, citas textuales y otros bichejos de ese tipo. Seré una rata más de la biblioteca, y me perderé en la densidad de las reflexiones filosóficas, exposiciones y debates intensos... porque espero que los haya.

            Mañana saldré con rumbo a ese lugar de supervivencia, reiniciarán mis clases y mi vista, mis nervios y mi estómago serán los menos agradecidos... aunque no me importa.

            Aún así, en algunas noches, ataré las sábanas que me cubren de la frialdad de la celda, y me escabulliré por la ventana hasta llegar a este espacio para dar testimonio de una que otra cosa... y me agradará saber que estás ahí, y que tendrás alguna opinión al respecto.



            Gracias y deséame buena suerte.