enero 01, 2010
Mein Herr
Sabiduría y sensatez, dices. Las tendré así esté muriendo por querer estar loca, perdidamente loca.
Siempre he sabido cuál es mi lugar, sólo que a veces se me olvida.
Te amé sin culpa y tú mismo me obligaste a sentirla.
Hoy renuncié a ti sinceramente... bye, bye mein lieben herr, aunque todavía te ame hasta la médula.
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