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octubre 29, 2009

Mon amant est la solitude...toujours

Tal vez tenga que ser de esta forma, como le dijo Edith Piaf a Jacques Brel rechazando su amor. Tal vez yo no debería cantar cosas así, un hombre no debería, tampoco una mujer, ningún ser humano debería suplicarle amor a otro. Tal vez no he vivido lo suficiente como para merecer estar a tu lado... así dijo una vez ella, tú me lo enseñaste a mí.

El silencio que se ha abierto entre ambos me habla de la "sabia virtud de conocer el tiempo, a tiempo amar, y desatarse a tiempo... como dice el refrán, dar tiempo al tiempo... que de amor y dolor alivia el tiempo". (Renato Leduc)

"Manifestarte frágil lastima tu imagen", me dijo alguien más esta semana. Y sí, probablemente me sobra pasión y me falta experiencia. La soledad se aprestó a cobijarme cuando supo que ni el recuerdo de tus labios cálidos me podría salvar del correr del reloj. Ella me cubrió los ojos para que ya no quisiera verte, y tapó mis oídos para filtrar el sonido de tu voz grabada, y que esta no llegara directo a inyectarme el cerebro de emoción. Apretó mi corazón para que no sonriera al compás de tu risa, y aprisionó mis dedos para que no teclearan más tu nombre en busca de noticias tuyas.

Octubre ha sido un mes caótico, pero clave en la historia de mi vida y de muchas cosas. A veces quisiera echarme a correr muy lejos y llegar a un lugar en donde nadie me conociera, en donde nadie supiera nada de tí ni de mí. Nunca había tenido esa extraña sensación antes. Quisiera borrar el pasado de ambos, reencontrarnos en otra vida, en otro tiempo, y ser libres para amar. Te odio... ...

... ... no es verdad... eso no... pero es que no quiero volver a decir lo contrario, ya no más veces, ya no más al vacío.

Te necesito aquí, no me dejes, no... construyamos un mundo en donde el amor sea rey, donde el amor sea ley, como dijo Jacques Brel... pero lo olvidaba... un hombre no debe decir esas cosas... ya lo dijo la Piaf... y puede que tenga razón.

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octubre 18, 2009

A veces me da el bajón...

El día de hoy amaneció bello, bello. De esos en los que no se siente el cansancio al caminar, no hay sol que haga doler la cabeza ni sudor sofocante que nos haga apurar el paso para llegar al destino inmediato.

Sin embargo las nubes hoy tuvieron un trabajo extra conmigo: darme cuenta de que amar los días nublados no me trae más que melancolía... y eso no es bueno.

Ayer estuve bien, me la pasé contenta y con ganas de llegar hoy a mi ensayo a dar lo mejor de mí, pero curiosamente el avanzar bajo las nubes, pensando libremente, sin preocupaciones por el exceso de calor, mi mente divagó, se fue hacia atrás, recordó detalles, sonrió, se adormeció. Y cuando llegó el momento de abrirse, mente y garganta se hicieron uno poniéndome una emboscada.

Me da gusto haber encontrado un cómplice que se ha instaurado en su papel como debe de ser: alguien que dice no va a dejarme caer, alguien que a pesar de guardar silencio en mis silencios complicados, alguien que aunque pudorosamente se abstiene de opinar sobre lo que seguramente pensará, son tonterías, dice hará lo posible por ayudarme a llevar a término este capricho que más que eso, es una decisión de vida, un regalo para un amor ausente, una esperanza, una prueba definitiva para mí y para mis demonios.

Debo estar feliz y no azotarme... es hormonal, dice Manuel. Tal vez, o meteorológico quizás...


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septiembre 24, 2009

Life is a Cabaret...such a bitch!

Pasada la resaca de los tres primeros días entra la angustia de estar soñando demasiado. Vuelve amenazante como una nube negra la depresión y la baja autoestima. La estoy viendo acercarse a lo lejos y me atemoriza. ¿Por qué no puedo amar? ¿por qué cuando amo y trato de defender eso que siento parece que le grito a los molinos de viento y que estoy sola con mi locura, con mis anhelos, con mis alucinaciones? Nadie responde al otro lado. No hay señales de vida, sólo las aspas moviéndose de manera natural, haciendo lo suyo, coqueteando con las nubes, susceptibles de ser acariciadas y poseídas por todo menos por mí.

Liberarme hasta sus últimas consecuencias... eso me recuerda tanto la juventud loca de mis ayeres, cuando no medía el peligro, y amaba, lloraba y rogaba sin temor a sentirme humillada o despreciada por quien no tiene la más remota idea de lo que fluye dentro de mí.


Hoy he vuelto a escuchar música, me han dado nuevas ganas de bailar y se me ha esfumado la ansiedad por comer a todas horas. Volví al cigarro después de haberlo dejado -según yo-definitivamente. No puedo sino suspirar, cantar y angustiarme teniendo la sensación extraña de no caber en mí misma por el peso del alma engrandecida... pero no quiero volver a tocar la puerta para que alguien conteste detrás como en el juego del lobo "Me estoy bañando...me estoy poniendo un calcetín"... pero, ¿a qué hora saldrá para devorarme?


Siento poco a poco el horror de verme envuelta en la rutina de todos los días, de tener que reacomodar mi vida para que empiece a ser igual, dedicarme a la tesis, a la familia, a la obscura celda de la cual peligrosamente empiezo a creer que no debí salir jamás.


Una presa enamorada del viento mismo.


¡Acaríciame tan solo para sentir que si me ahogo tendrá que ser por exceso tuyo y no por tu indiferencia! ¡Te estoy amando! ¡Y me vale madres si tú no lo haces! ¡Tengo que gritarlo a los cuatro vientos antes de que empiece a volverme loca! ¡Quiero que hablemos, sí! ¿Pero cuándo? ¿Y qué vas a decirme? ¡Maldito dolor dulzoso! ¡Que pare ya!


Primero fue el purgatorio, ahora es el infierno...¿a qué hora veré el paraíso a tu lado?


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agosto 27, 2009

No eres el maquinista de este tren.

                                            Ayer como en un vago ensueño escuché La Marsellesa...
y sin más evoqué tus ojos profundos de anciano a destiempo.
La casa donde nos reuníamos ya ni siquiera existe...
no ha pasado mucho tiempo, pero ya no volveré a ir.

Hoy quiero jugar a hacer como que te extraño.
¿En qué lugar del mundo estarás? Suspiro.
Busco tus ojos... miento: sólo busco una respuesta a mí misma.
... pero no me hagas caso, creo que hoy amanecí romántica.

agosto 23, 2009

Quiero clonarme

Me despierto temprano a leer los seis libros que debo leer para el martes, a escribir una publicación periódica que tengo en un foro, a checar mis correos y dejar de paso que éstos me lleven a mis redes sociales y a contestar mensajes.

Mi madre se levanta y comienza a hacerme plática sobre su hermana, sobre su trabajo, sobre la comida... mi hija se levanta y me pide ver con ella unos videos coreanos que desea compartirme, quiere charlar conmigo sobre sus preocupaciones de volver a la escuela el día de mañana, sobre el acné que la ataca y sobre la limpieza facial que prometí hacerle.

Debería conectarme al Messenger para conversar con alguna amiga, debería echar un telefonazo a otros amigos y charlar con ellos, no dejar que se perdiera la amistad, debería ir a la biblioteca a atender mi tesis y escribirla tranquilamente, debería pensar en el show de cabaret que estoy preparando, componer las canciones y escribir el guión que debe estar listo para el domingo, debería decirle a mi cabeza que suprima algunas ideas mientras debo pensar en otras, pero simplemente no puedo concentrarme en una sola cosa.

Estoy preparando un material para mi clase y viene a mi mente una idea para escribir... me viene la inspiración de pronto y debo tomar fotografías, leer, editar, escribir otra cosa, atender a mi familia, trabajar...

¡Quiero clonarme! ¡Ya no me conformo con estar próxima a cumplir años, sino que quiero que de mí salga una Hortensia por cada año que cumplo, y aún así serían insuficientes!



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junio 16, 2009

Último día

¿Has estado alguna vez a punto de concluir algo y no saber siquiera por dónde empezar? Seguramente sí... así estoy yo ahora que tengo exactamente 24 horas para entregar el primer borrador de mi tesis con propuesta pedagógica.

Resulta que la propuesta está terminada, aunque como nunca quedo conforme, siempre la siento perfectible y me desespero... el problema está en que no tengo ni un capítulo terminado de fundamentación teórica, y ahora que busco y busco el respaldo que estoy segura debe de existir por algún lado, ¡no lo encuentro!

Y como debe hacerse con un diario confidente como es este blog, me vine a escribir tantito en lo que se descarga un video que necesito para mi propuesta. Dice que el tiempo estimado de descarga son veinte minutos, y como la cochina máquina se traba si abro otra aplicación, entonces prefiero tumbarme un rato en la cama y aprovechar el beneficio de la lap para escupir un poco de realidad.


Ya me ví mañana, despidiéndome de mis profesores formalmente, discutiendo brevemente las cosas buenas y malas del curso, y si son corteses, seguramente preguntarán los planes que tenemos para los próximos veinte años. Yo, como es costumbre, sentiré muy feo al ver por última vez a mis compañeros sentados en su banca de estudiantes, y evitaré ponerme sensible, ya que para eso estará el viernes, cuando a toda la perrada de la carrera nos entreguen nuestros diplomitas y nos andemos tomando fotos a diestra y siniestra.

En fin, no quiero pensar en eso... ni en eso ni en el evento especial del próximo lunes, en donde con toga y birrete presumiremos con nuestra gente cercana, que ya somos licenciados... puf! Parece poca cosa llamarse así en estos tiempos, pero el título cuesta, y mucho. Todavía tendré que trabajar más para dejar una tesis concluida satisfactoriamente, para eleborar un trabajo que sirva y no nada más que sea un trámite. Pero el final se acerca ya... lo esperaré serenamente. Viví y disfruté no sé si más que otro cualquiera, y sí: todo esto fue... a mi maneeeeeeeeeeeeera!!!!
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Snif!

marzo 03, 2009

Murphy debe estar detrás de todo esto...

Chistosos, chistosos los infortunios de la gente, pero cuando uno lo vive en carne propia, entonces sí la tragedia cobra su justa dimensión.

Que ahora que estoy muy gorda, hace un calor infernal y no puedo taparme...
Que ahora que estamos en crisis, se me vienen todos los gastos de la graduación...
Que ahora que voy a hacer mi tesis sobre cine, se me friega la tarjeta de video de la computadora...
Que ahora que necesito sacar más libros de la biblioteca, se me pierden dos y me suspenden el servicio...
Que ahora que voy a actuar en una semana, me vuelve la gripe espantosísima...

Por lo menos tengo algo que contar, y espero que cuando deje de ser tragedia, me pueda reír de mi propia desgracia.


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febrero 26, 2009

*

No confíes en un hombre que se perfuma demasiado, y que va dejando la huella de dónde ha estado o en dónde se puede encontrar. Si su peculiar aroma te atrae como la música del Flautista de Hammelin, huye.

Seguramente al abrir la puerta te encontrarás con su intensa fragancia y no podrás escapar. No sigas su rastro, retrocede.

Es muy probable que alguien pase a tu lado y con gesto de desagrado critique a quien ha dejado vacía la botella de loción... pero si a tí te hechiza... si tu primer impulso es caminar hacia donde el olor te lleve, ten cuidado... que pronto querrás verte envuelta en sus brazos, querrás que sus labios te prueben y no habrá marcha atrás.

Corre ahora que puedes, ahora que has descubierto que esa simple estrategia de seducción te ha hecho morder el anzuelo, que has caído en las redes de su seductora esencia. No confíes, que quien se perfuma de más, está buscando presa. Vuélvele la espalda, y aún con tus cinco sentidos despiertos y hambrientos, prepárate mentalmente para el próximo momento en que tu olfato lo vuelva a encontrar...

febrero 22, 2009

¿Será?

No he podido pasar a escribir nada por aquí... hace semanas que pongo palabras robadas porque no se me ocurre nada que decir. No es la primera vez que me pasa, pero tengo que confesarlo con el fin de decir algo propio.

Dice una amiga que yo escribo hasta porque pasa la mosca, pero no es cierto. Hay días en que tengo mucho que decir pero no quiero hacerlo, o simplemente no encuentro las palabras para decir por decir... y es lo que en cierta forma estoy haciendo.

Lo único que sé es que para poder escribir cuando no se puede o no se quiere, es empezar poniendo "no se me ocurre nada, no sé qué decir, no quiero decir nada, no tengo ganas de escribir nada, no , no y no..." Finalmente ya llevo varios renglones diciendo nada y así seguiré por un rato más.

¿Causa, motivo, razón o circunstancia? No lo sé... estoy escribiendo puros clichés. Será porque tengo que acabar la tesis en mayo y estoy guardando la energía de mis dedos para entonces... será porque tengo tanto que leer, analizar, aprender, memorizar, que no quiero gastar mis neuronas en recrear símbolos de escritura unos detrás de otros hasta que formen un algo coherente. Será porque tengo ganas de descansar, pero dice mi directora de tesis que a descansar sólo a la tumba. Será que tenía ganas de abrazar a un bloque de hielo egocéntrico que no me lo permitió por estar enfrascado en su berrinchito y yo no pude ni podré hacer nada por bajarle esa creidez... será que me encontré a ese otro par de ojos engañosos en el elevador, será que me sonrió más de la cuenta, será que me habló más de la cuenta... y al día siguiente encontré a su novia en el mismo lugar preguntándome si se nos hacía tarde.

Será que no he podido seguir mi labor educativa especial con una niña en un momento en que estuve cierta que necesitaba de mi ayuda, y ahora que quiero atenderla, la agenda se me complica. Será que quiero leer mil libros porque dejo de ser miembro honorario de esa biblioteca a mediados de este año y ya no podré aprovechar... será que quiero abrazar todo el tiempo a mi duendecillo cagón, ese que lo es sólo el fin de semana y que el resto de los días se vuelve una jovencita coqueta con la que chateo de habitación a habitación. Será que encontré un grupo de amigos y compañeros con quienes aprendo y me siento a gusto, y que no me dejaron recordar en San Valentín que sigo sola como una ostra, con mi perla bien escondidita en el corazón, esperando al pirata que me vea con ojos de tesoro. Será que me angustia el misterioso ojo morado en una mujer, que me preocupa todo y no me ocupo de nada...



Será... será... será?

Son varios los motivos, varias las cosas que no he dicho, varias películas que he visto y no he comentado, varios sueños, varios miedos... mucho de todo, pero hasta aquí concluyo sin haber dicho absolutamente nada...





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enero 08, 2009

Inevitable no escribir de ello

Pues entre que son peras o son manzanas, y antes de que se fuera de cartelera (lo cual todavía no sucede), fui la semana pasada a ver la dichosa película de Crepúsculo. Asistí con la plena intención de disfrutar la función, me preparé psicológicamente para sentirme de 16 años otra vez y me puse "flojita y cooperando". Qué cosa tan espantosa.

Por supuesto que tiene partes muy lindas, sobre todo de la mitad hacia el final, y así, sintiéndome una joven puberta del cerebro, no pude evitar la risa en ciertas escenas. Traté de que mi malicia de mujer adulta no me estorbara, pero hay cosas que sí son un insulto a la inteligencia, como bien decía mi amigo Abraxam en su crónica, el dichoso brillo de vampiro (que quién sabe de dónde se lo inventó Stephenie Meyer) parece el brillo del hada Campanita, y el maquillaje de talco de bebé con los pupilentes de plástico, no, no, no...

Pudiendo hacer una superproducción con toda la lana que se iban a embolsar, decidieron hacer una propuesta barata. O no le apostaron demasiado porque el miedo a que Harry Potter se estrenara por las mismas fechas y no vendiera lo suficiente, o bien decidieron hacer una peli que se va a quedar como si fuera de culto, por lo mal hechota que está, al cabo ya sabían que serían mayores las ganancias que la inversión.

En la película encontré personajes que, sin haber leído el libro, me cayeron bien a primera vista: los vampiros malvados. ¡¡Y es que quién les dijo que un vampiro decide ser "vegetariano"!! ¡¡Por las barbas de Germán Robles!! ¡¡Ya ni el Louis de Anne Rice que era casi un santo!! Pero la familia Cullen haciéndose los excéntricos bebiendo sangre animal en lugar de humana, francamente me parece inverosímil.

Mi acompañante había leído ya el libro y a pesar de tener trece años y poseer la frescura de la adolescencia, tampoco quedó muy complacida. (Cosa que me produce gran alivio, ya que reafirmé que no es una fanática enceguecida) Para empezar, los actores protagonistas no son PARA NAAAAADA dignos de interpretar tales papeles. Simplemente se aseguraron de buscar una cara bonita para la tal Bella, con la boca entreabierta toooooooooooooodo el tiempo, exigiendo un beso hasta dormida (excesivo). Y el modelo de la cara chueca no me convenció en lo absoluto como el vampiro irresistible del que se enamora la joven desorientada y calenturienta -triste retrato de muchas adolescentes en la actualidad-

En fin que no me gustó. Rescato algunas escenas de amor, algunos personajes, una que otra escena de acción, pero otras cosas son por demás exageradas, la carga sexual es intensa a lo largo de toda la película, y eso es un gancho poderoso para atraer la atención de los iniciados en los placeres de la carne, o para los ansiosos por descubrir sus secretos.
Lamento que haya chicas que confiesen haber visto hasta ocho veces la película. Me asusta que la delgada línea entre lo real y lo fantástico se esté desapareciendo con la acción de peligrosos borradores. Idealizar a un chico, engañarse diciendo que en el fondo es bueno aunque a todas luces se sabe que es malo, con tal de sentirse vulnerable y protegida, deseando morbosamente sentirse lastimada por él, es inconcebible.

Ya no digo más, porque corro el riesgo de parecer fatalista y hablar como mi abuelita solía hacerlo, pero escribo lo que pienso, y lo que pienso es que es lamentable que se haya inventado una saga como esta.



enero 07, 2009

Buenos propósitos en la era de la información

Pasaron varios días de vacaciones sin que tuviera la más mínima intención de abrir un periódico o dejarle al canal de las noticias. No quise ensombrecer más mi ya de por sí sombrío espíritu navideño. Lo que quise fue descansar y olvidarme así: por completo de las cosas que ocurren alrededor y que no hacen más que tensarme.

Hoy me levanté temprano a retomar parte de la rutina de todos los días: amanecí con el canal de las noticias y sentí que al regreso de mi viaje por la desinformación, las cosas siguen igual de mal, como las dejé, no han cambiado, o van de mal en peor.

Ahora me pregunto: ¿tendré que poner en duda mis propósitos de año nuevo y echaré por la borda la sanación espiritual que tuve en estas semanas para iniciar mejor el 2009?

Según yo, ahorraría más energía, ayudaría más en la casa, cuidaría más mi salud y escucharía más música. Esos eran los ejes torales de mi vida para este año que inicia. Pero ahora que visito uno que otro blog de gente informada, ahora que en todos lados pueden verse fotos de los niños muertos en Gaza o que, como siempre, se habla de los descabezados de aquí y de allá, de los atentados, los operativos, la dichosa crisis, el calentamiento global, etcétera; no sé qué pensar.

¿Será que lo que hice fue engañarme todo este tiempo pretendiendo que todo estaba mejor y que de lo único que tendría que preocuparme era de ser egoístamente feliz?

Mmmm.... puede ser...no lo sé todavía. De lo que sí estoy completamente cierta es de que QUIERO ser egoístamente feliz. Una persona informada no tiene que ser sinónimo de una persona amargada. Eso está bien para quien apenas se va dando cuenta de que el mundo está lleno de mierda, de que la vida es una reverenda porquería. Se vale deprimirse todo lo que se quiera con tal de sensibilizarse y empezar a entender.

Es importante, sin embargo, nunca perder la capacidad de asombro, y para ello es necesario descontaminarse de los titulares de nota roja, del bombardeo de información seleccionada que nos hace olvidar que el mundo NO SÓLO está lleno de mierda, y que la vida NO SÓLO es una porquería, y que tenemos que descubrir esa otra cara de la tierra y de la luna que no se nos muestra, esa que no es propiedad de los Estados Unidos porque Neil Armstrong no pudo poner hasta allá su banderita.

Los maestros de mi carrera se llenan la boca diciéndome qué es lo que debe interesarle a un pedagogo, qué es de importancia casi vital para poder llamarse un profesional de la educación, (entiéndase estar al tanto de lo que hace Elba Esther, lo que piensa Calderón y lo que dice el Papa, entre otras cosas.) Pero yo ya no quiero... la vida de por sí ya es dura, difícil de vivirla dignamente y difícil de quitarle el cochambre. Duré muchos años preocupándome por lo que pasa en el mundo, indignándome igual que Mafalda -que ahora no estaría nada obsoleta al afirmar que los chinos se apoderaron del planeta- pero ya no más.

Yo no sé si estoy decidiendo ser "intelectual de derecha", porque no faltará quien al leer esto me cuelgue esa etiqueta, pero sí sé que bastante trabajo me costó sacudirme las telarañas de la cabeza, desintoxicarme de la situación actual que tendía a tirarme en el suelo al punto de pensar que especializarme en adolescentes era tan absurdo e inútil como aprender macramé. Antes del "retiro de fin de año" pensaba que mi tesis y mis ideas "innovadoras" no servirían de nada, que cuatro años de mi vida entre los libros y el análisis teórico, se me irían por el caño al enfrentarme a la realidad "de allá afuera". Pero después de mucho meditarlo, ya no puedo seguir pensando así.

Los jóvenes de ahora no tienen una idea de futuro, no saben distinguir la realidad de la fantasía tal como si tuvieran seis o siete años, y por si fuera poco, les toca convivir con una generación adulta amargada, miedosa, frívola y desorientada. ¿Qué puede hacer mi humilde opinión en contra de todo eso? ¿En qué puede contribuir mi humilde trabajo a que las cosas cambien? ¿Quién sabe?

¡Qué sabio era Sócrates al afirmar que no sabía absolutamente nada!

Acabo de comprar la película de Wall-E y al verla me aterró la idea de futuro que se proyecta ahí. Por si no la han visto, no la cuento, pero repensar la importancia de un simple roce de manos y de aprender a usar las piernas para andar logró mover el suelo bajo mis pies.

Creo que la decisión ya está tomada: lamento mucho lo que pasa en Gaza y en otras partes del mundo, empezando por mi propio barrio, pero si no puedo hacer nada, más vale no ponerme a llorar y mejor preocuparme por el entorno que sí puedo cambiar. Sé que la frase es trillada, pero a falta de tiempo, recursos e influencias, no tengo opción alguna, pues a menos que me convierta en activista internacional a favor de la paz, no creo que mis lágrimas y oraciones ayuden demasiado. Tener mi nombre en las listas de Amnistía Internacional México es lo máximo que puedo ofrecer hasta el momento, pero no es un estilo de vida que he elegido para dedicarme de tiempo completo.

Lo anterior no significa que por ello sea más tonta o más superficial, o tal vez sí, cuestión de enfoques, pero ¿quién me dice a mí qué es lo que me DEBE de interesar y lo que no? ¿Qué me DEBE de preocupar y qué no? ¿Qué DEBO saber, leer y ver para presumirme inteligente?

En este momento sólo pido una tregua para intentar conocer la felicidad un poco más de cerca, para disfrutar al máximo en medio de todo lo padecible, para volver al minimalismo de una carta escrita a mano, de un dibujo figurativo, de una canción llana.

Alzo mi bandera blanca personal para irme a hacer yoga bajo la trinchera, para construir la nave espacial secreta o para comunicarme con mis ancestros, yo sabré... No sé si allá me volveré loca y me quedaré atada a mis propios sueños, no sé si dejaré empolvar el periscopio de no asomarme por un tiempo, o si estaré alerta y pendiente del movimiento de arriba, o si inclusive saldré a que me rocen unas cuantas balas para no olvidarme de que estoy en permanente guerra. No sé si trabajaré como un topo loco que al salir se entera de que su miopía le impedirá echar a andar el proyecto construido bajo la tierra, no sé si una bomba destruirá mi intención de encierro y de sorpresa habrá que salir a esquivar las bombas y tirar en defensa propia... eso nadie lo sabe.

Tal vez no elegí un año muy bueno para sonreírle a la vida, pues la crisis se viene dura, se me vienen más gastos que ingresos, desde hace dos años que no hay frío en invierno y el clima de la tierra se pone loco con mucha frecuencia. En la radio se oyen puros covers gruperos y hay poco bueno que ver en la televisión, pero si no es ahora, ya no va a ser jamás, así que no permitiré que nada manche mis propósitos del 2009.

Ya me aburrió estar enfadada con el mundo, lamentarme de todo. Basta que algo se ponga de moda para que me aburra, y como ya se puso de moda andar todo emo, habrá que nadar de nuevo contra la corriente y sacar de nuevo el hippismo del baúl de los recuerdos, o por lo menos algo parecido. Tendré que ser muy fuerte para poder lograrlo pero creo que a sabiendas de que existe la mierda, también soy consciente de que la misma sirve de abono para hacer crecer las flores (todavía).

Voy a escuchar los discos que tengo -aún no me ha alcanzado la tecnología - y tratar de llenarme de música nuevamente, pues en el año que termina me pasé en silencio casi todo el tiempo. Me distancié de la música tanto, que volver a oír las notas me hace reacción química en el cuerpo. (Por cierto, ¿han escuchado lo bien que suenan Los Concorde?)

Como conclusión creo que todos merecemos tener una oportunidad distinta, elegir cómo queremos vivir y pensar, qué ver, qué creer y qué hacer, así que mientras mi felicidad no esté al 100% en manos de alguien más poderoso, trataré de trabajar en ello a cada instante. No será fácil, pero de momento eso es lo único que me interesa. ¿Se vale?

...

diciembre 21, 2008

¡¡Ah, pa' vacacioncitas!!


Supuestamente debería disfrutarlas porque se acerca la Navidad, pero ante el consumismo, pobreza, y además me ha atacado una gripe de los mil diablos.

Tengo mocos hasta en el cerebro, no puedo pensar, sólo estar tapada en cama, bebiendo té y con la nariz como la de Rodolfo el Reno.

Nada me hace reír, todo me hace enojar. Sólo me divierto al ver los chistes sexosos de Nora Velazquez en YouTube como "La Chabelita"

Chale! Por algo dicen que el que hambre tiene, en pan piensa...

Ojalá que me ponga bien pronto...
Sniff!

diciembre 02, 2008

¿Artistas? ¡No, gracias!


Paralela a mi formación pedagógica, misma que incluye mi trabajo como docente por más de una década, he tenido una amplia formación artística que abarca la historia de toda una vida transitando suavemente de lo amateur a lo profesional.

Desde muy temprana edad he pertenecido a cuanto grupo artístico se me ha cruzado enfrente, habiendo aprendido mucho de mi paso por agrupaciones de muy diversa índole. Creo que para elaborar el análisis sabor amargo que viene enseguida, puedo decir que he hecho -o al menos he intentado hacer- de casi todo:

¿Escribir, dirigir, musicalizar, diseñar escenografía y actuar en obras de teatro? Sí. ¿Escribir, dirigir, musicalizar, producir, fotografiar y actuar en cine? También. ¿Filmar y hacer edición? Sí, también. ¿Escribir poesía, novela, cuento y lo que no han inventado? Intento día tras día.

¿Escribir para televisión? ¿Actuar para televisión? Sí, y estar cerca de procesos de casting, dirección y producción también. ¿Bailar y montar coreografías? Sí. ¿Cantar, no sólo en la regadera, sino ante ún público? Sí, y no sólo en grupos, sino también sola, además de componer canciones y grabar un disco en forma profesional. ¿Diseñar carteles, catálogos, y toda la papelería del mal llamado arte publicitario? Sí. Y pintar al óleo, en acuarela, dibujar a lápiz, color, gouche, hacer murales, retoques fotográficos, collages, fotografías, grabados, etcétera, etcétera, etcétera.

Además, por si esto fuera poco, he experimentado con formas poco convencionales de hacer arte, como las utilizadas por artistas vanguardistas como el performance, la escritura automática y el poema dadá, entre muchos otros.

Aunque usted no lo crea, todo lo anterior no fue para "presumir" de alguna manera todos los logros que he tenido en ese terreno, sino más bien para justificar que cuando digo las cosas, sé muy bien por qué las digo. El punto es que he conocido en todo medio, muchos más hartistas (de los famosos con hache), que verdaderos Artistas con mayúscula:
¡Los actores son terribles! los hay, en su mayoría, que se sienten inalcanzables por el simple hecho de decir mucha mierda y saber lo que significa en la jerga dramática, así como citar a Stanislavski y saberse algunos cuantos terminajos y supersticiones de las tablas. ¡Son insoportables! Fuman como chacuacos porque son inseguros y fetichistas, son excéntricos, hiper-expresivos, viviendo en personaje la mayor parte del tiempo, sin poder despegar la grandiosidad de un carácter sobre el escenario -cualquiera que este sea- de la grandiosidad simplona del ser humano común que somos todos .

Hay actores y actrices que parecen siempre estar de buenas, ser inteligentes, suspicaces, eternamente bellos bellos, flexibles, entrenados, controlados, están seguros de que con su voz y su cuerpo pueden hacer absolutamente de todo, por lo tanto se sienten omnipotentes, y cuando se dan cuenta de que no es así, se dan de topes al mirar su ego pisoteado y escupido en el suelo. Entonces se vuelven llorones, románticos, talentosos por momentos, sensibles a cualquier cosa, exagerados en su desgracia, tirándose al suelo no para ser levantados, sino para mantenerse en el protagonismo...

Lo mismo pasa con los cantantes, los cuales sienten que algún día serán ricos y famosos -lo cual ocurre en menor medida con los actores de teatro, que son los que conozco más, pero también ocurre-,constantemente imitan las voces que oyen en las canciones de moda y sin tener una voz mínimamente educada, creen que con su belleza (ah, sí, la mayoría de los cantantes también son vanidosos) van a lograr abrirse las puertas haciendo uso de la tan manoseada Inteligencia Emocional. Y si tienen facultades y estudios, se vuelven peores, se colocan del lado de la exquisitez y de la elite de los verdaderos cantantes. Todos quieren ser la voz que el mundo necesitaba y pelean con uñas y dientes por ser solistas para lucir su chorro de voz.

Los bailarines son promiscuos, egocéntricos a decir basta, frívolos, seductores... o al menos eso intentan. De igual forma que los actores (algunos combinan las dos disciplinas y se vuelven monstruos de dos cabezas...-gulp!-), piensan que su cuerpo es la máquina perfecta (vaya que lo es, pero no en el sentido antropocéntrico), casi casi semidioses. Marcadamente sexuados, pulcros hasta la náusea, estéticos a fuerza, siempre a la moda y vanidosos -¡Oh, Dios!-¡vanidosos como el que más!

Y qué decir de los artistas plásticos y visuales, alucinantes. Debido a que su trabajo implica ensuciarse la camisa, se podría decir que son lo opuesto de los bailarines: generalmente mugrosones, pandrosos, aparentemente despreocupados por su apariencia física, y particularmente obsesionados con abrir sus sentidos a una percepción más amplia. Son más cultos y letrados, aunque no por eso menos raritos e intratables en muchas ocasiones. No aceptan a nadie que parezca muy tonto o demasiado popular, porque hasta de lo corrientito tienen su muy caprichosa y meticulosa selección.

Lo mismo les sucede a los poetas que, o bien se sienten escritores malditos e incomprendidos, o bien selectos por el dedo del Creador para hablar en lenguas únicamente comprensibles por los elegidos. No saben distinguir la realidad de la fantasía, son posesivos, compulsivos, peligrosos. Depresivos la mayor parte de las veces, azotados para acabar pronto.

¡Y los músicos! ¿Por qué se me estaban olvidando los músicos? Son la peor lacra que he conocido en el mundo, y eso es decir demasiado.

Volviendo a aclarar que sólo estoy hablando de los Hartistas con hache, y no de los Artistas con mayúscula, de los que en verdad he encontrado muy pocos, he de decir que entre los peores de ellos se halla el gremio de los músicos: pedos y pedantes, viciosos y viciados. Faramalleros, fetichistas también, cualquiera que sea su instrumento, creídos y malcriados... ya no quiero decir más. Sólo terminar diciendo que a todas estas subespecies del homo sapiens, les falta entender el verdadero sentido del Arte per se. ¿Cuál es ese? ¿Es que yo tengo la respuesta a tan grande cuestionamiento? ¿Cuál es el verdadero sentido del Arte?...io non lo so. (Yo no lo sé, pues...)

El chiste es descubrir en la esencia de cada uno de nosotros, lo que queda cuando le quitamos toda la porquería que rodea el medio artístico. Eso que quede será el verdadero sentido, por lo cual necesitamos, queremos y nos place expresarnos por medio del Arte... si no es así, pues seguiremos en competencia por ser mejores que el otro, y tristemente seguirá aplicándose esa horrible frase, que dice que "de tu arte a mi arte..." pues siempre es mejor el mío.

noviembre 03, 2008

Atrapada en la propia telaraña

Ha pasado un tiempo relativamente largo en el que no me había pasado a publicar nada por aquí. No es que no tenga nada que decir, de hecho los temas nunca se acaban, pero a veces tales temas son tan complejos, que nos dejan amordazados y atados de manos por miedo a tocarlos siquiera.

Así me pasa ahora. He estado leyendo con las antenas bien paradas, intentando percibir finamente lo que pasa a mi alrededor: desde las conversaciones fugaces que atrapo de otras personas, hasta las ligeras discusiones aparentemente sin sentido que tengo en mi familia. Todo tiene un por qué pedagógico, creo yo. El chiste es encontrarlo, pero no sé si aferrarme a esa idea o simplemente dejar que fluya y aparezca de repente.

Y es que al parecer me metí en camisa de once varas con el tema de mi tesis. ¡Lo sabía! Debí hacerle caso a las voces en mi cabeza que me aconsejaban sabiamente no meterme demasiado en el asunto. He revisado libros de historia del arte, psicología del desarrollo, corrientes filosóficas de la ética, semiótica y psicoanálisis, por mencionar algunos, y cada vez que me siento a escribir me enmaraño con tanta idea que tengo volando y que no logro aterrizar… y no es que no pueda, lo que pasa es que me da miedo. No creí que el miedo a descubrir verdades y tejer las tramas me diera tanto pavor.

¿Es la adolescencia la edad ideal para aprender los principios fundamentales que rigen la vida social?
¿Es el arte el mejor medio para darles a los jóvenes esa contención que requieren, o es tan peligroso que en las manos equivocadas puede ser un arma fabricante de locos psicópatas al por mayor?

No lo sé todavía, y con las dos inocentes preguntas anteriores, ya se vislumbra una tímida respuesta, pero ¿cómo darle soporte científico? ¿Cómo debo moderar la pasión que para mí representa el arte con la objetividad que requiere la elaboración de un trabajo recepcional? ¿Cómo contagiar a mis maestros de esta locura para que aprueben mi hipótesis, si la que tiene que salir de esto sola y convencerse debo ser yo?

¿Cómo combinar la sensibilidad que siento hacia los adolescentes? ¿Cómo decirles que es maravilloso volverse adulto? ¿Cómo intentar enseñar a las nuevas generaciones las convenciones sociales con las que no estoy totalmente de acuerdo? ¿Debo aprender a ser más práctica que reflexiva? ¿Qué con el Arte? ¿Te enseña a ser práctico o reflexivo? ¿Qué tipo de Arte elijo?

Menudo aprieto en el que me he metido, y el jefe del campo en el que estudio ya se ha dado cuenta de ello: por eso me ha puesto a “pensar más allá”. ¿Qué es lo que quiso decir? ¿“Date cuenta de tus alcances y limitaciones”? Tiene toda la razón del mundo, pero el problema es que tengo miedo. De esto depende mi futuro, sin exagerar, y por eso tengo mucho miedo. No quiero arrepentirme, equivocarme, no en algo en lo que creo tanto, no otra vez, no!!!. No soportaría la pérdida de mis ideales, no quiero pensar que no existe futuro, pero a veces sí lo pienso, y eso es lo que en realidad me jode…

octubre 02, 2008

*


Cuando no te tengo cerca me sofoco, me ahoga la respiración pausada de los muertos que me rodean, esquivo a mi paso los cadáveres que sólo pueden impregnarme su tufo a apatía. Avanzo a través de los largos pasillos del pesado edificio que nos soporta, sintiendo el frío en mis huesos, descalcificándome y calcinando la estructura que me tiene en pie.

Hablo y callo, y al hablar guardo silencio, mientras con mi silencio grito que no estoy de acuerdo, que no quiero más miradas esquivas a mis pies y a mis manos, criticando cada vello que se eriza sobre mi piel. ¡Los muertos son ustedes! ¡No quiero contagiarme de su muerte! ¡Aléjense de aquí y dejen este espacio para los vivos, para los locos, los enfermos de letra!

¿Dónde fueron mis amigos? ¿A dónde volaron los pedazos de cuerpo que éramos y que alguien hizo estallar? Siguen latiendo, puedo sentirlos. Se han regenerado en cuerpos nuevos, independientes, pero yo los quiero aquí, conmigo, en medio de un abrazo, de una mirada honesta, de una charla fumada. Quiero un toque de sus cuerpos y sus almas para recordarme viva, para asumirme loca con más orgullo que timidez.

Me he declarado asmática de emociones, me falta el arte para respirar.

septiembre 23, 2008

No me filosofoques


Quien bien me conoce sabrá que adoro la Filosofía, que me encanta profundizar sobre la vida, el ser y la razón, que me viajo con mis elucubraciones, y que me azoto tanto, que no pocas veces acabo deprimiéndome por lo injusta que es la vida.

Sabrán también que soy una persona seria, que además de saber divertirme y burlarme de la desgracia como último recurso para calmar mi estrés, también soy responsable y entregada, que me apasiona mi carrera y que aún creo en Dios y en el Amor, aún sabiendo de sobra que bajo el ojo científico, ambas son sólo representaciones mentales y sociales...

Tengo certezas e incertidumbres, dudas y verdades que para efecto de mi vida práctica debo asumir como absolutas, pero si hay algo que no puedo soportar, es a la gente que navega con bandera de filósofo o intelectual: personas que se autodefinen como tales, lo mismo que quienes se dicen artistas a boca de jarro, esos que presumen de un gusto exquisito para la música, el cine, los libros, y en contraste comen tacos de canasta y viajan en camión de dos pesitos. Se trepan cual Romeo a la ventana del Olimpo de los Sabios, y se instalan en la pose de sentir que el suelo no los merece, que son mejores que el resto de los mortales por el simple hecho de haber leído a Shopenhauer y poder citarlo.

Se jactan de no leer cualquier porquería y catalogan a los Premios Nobel y a los Best Seller como simples "libritos de moda" que cualquier hijo de vecino, en un arranque de locura, corre a comprar para decir que es lector voraz.

Si bien es cierto que la mayoría de la gente es imbécil, ya sea por gusto o por convicción; esto no es razón para andar por la vida vomitando ideas rumiadas de otras personas, asumiéndose como lo non-plus-ultra del "tira-netas". Es una elite discriminatoria, que no sabe bajarse al suelo y convivir con esos simples mortales, y hablar en su idioma, y decir ñeradas de vez en cuando.

Comprendo que el conocimiento es padrísimo, y que se valora precisamente porque cuesta un huevo aprender que la vida no es color de rosa, ¡porque duele hasta la madre! y sangra hasta la muerte la mayoría de las veces, pero creo que esos intelectuales de papel no han aprendido el significado de la palabra PRUDENCIA. Asumen una personalidad avasallante para escudarse de su propio miedo, muestran las llagas abiertas con orgullo, como diciendo "Yo sí estoy estigmatizado por el saber, yo soy un elegido y tú no lo eres." Cuando hablan, nadie parece entenderles, y lo que dicen es muy simple, pero redundan tanto, citan textualmente y descontextualizan cañón... se pierden, te pierden en su parloteo y no aportan un carajo a sus interlocutores. Se creen redentores y no muestran más que sombras, o se creen líderes de opinión y no tienen criterio propio.

Si van a tener los pantalones de liderear algo en serio, que lo hagan y en verdad sean congruentes con esa postura, si no, mejor que se callen la boca y se relajen mientras oyen canciones de Amandititita, asumiéndose como imbéciles por convicción... es más cómodo y menos desgastante.

Yo entiendo que adquirir conocimiento es como beber un elhíxir, se siente un hormigueo incontrolable por querer opinar, decir lo que se sabe. Eso está bien, pero que le bajen. No por nada José Fors de La Cuca escribió la rola que da título a esta entrada, y no por menos me simpatiza más el señor que la ilustra, que esos pseudointelectuales de los que ya me he cansado de hablar.

Agur !

agosto 12, 2008

El trabajo apesta

Sí, la maldición de Adán.
Sobre todo si se trata de hacer algo que odias hacer pero para lo que eres buena. ¡¡¡Detesto que me manden a hacer "dibujitos"!!! Efemérides, decorados, periódicos murales, retratos de héroes... ¡No lo soporto!

Y lo peor de todo es necesitar el dinero. Por eso lo hago, desgraciadamente, porque no puedo darme el lujo de mandarlos a Chihuahua a un baile.

-"Yo sé que siempre haces cosas muy bonitas, pero ahora quiero que te luzcas..." dice la vocecita suavemente mandona en el teléfono. (¡Sí! ¿¿¿Y no va a querer también pavo??? )-"Yo no lo puedo hacer, y de todos modos es 'trabajito' para tí..."

Ya sé que no faltará quien me tache de holgazana y poco agradecida, pero esa palabrita de "trabajito", "te ganas unos centavitos", "yo te doy tu dinerito" ¡me revienta, en serio!. No sé si es que no estoy acostumbrada a hacer grandes sacrificios por dinero o qué, pero ese modo de tratarlo a uno, como si fuera un limosnero de trabajo, es algo que simplemente no tolero.... ...

Y una vez habiéndome desahogado arrebatadamente como siempre, creo que ya estoy en condición de razonar. Yo quería aprovechar estos días que hay huelga en mi Universidad, para leer, escribir, adelantar trabajo escolar, inclusive hacer un cortometraje de bajo presupuesto, sentarme a escribir el guión y probablemente filmar algo... ahora tengo algo más en que ocupar mi tiempo, y ni modo: quién me manda a mí a haber desarrollado la habilidad del dibujo...quién me manda seguir cultivándome intelectualmente y no tener un centavo en la bolsa...así las cosas, y aunque me duela, ese "dinerito" me será de utilidad para algo.

Pero a lo mejor lo que realmente me enoja no es que me tomen en cuenta para un trabajo, sino el hecho de que utilicen mi creatividad como una herramienta que les ayude a "quedar bien". ¡Maldita sea! ¡Creatividad no es eso! ¿Por qué pagan una miseria por algo que puede dar más... mucho más que un "quedar bien"? ¿Por qué limitarme a eso?

"Quiero que sea muy llamativo, muchos colores por favor, 'Horte'"

Y no es LO que tengo que hacer lo que me enfada, sino QUIÉN me lo está encargando. Gente vacía, frívola, deshumanizada, incapaz de hacer "cosas bonitas", por el simple hecho de estar negada para imaginarlas, sentirlas o pensarlas. Cuando no es así, cuando sólo es cuestión de falta de habilidad en el dibujo, siempre estoy de acuerdo en cooperar con lo que sé hacer, incluso dispuesta y entregada; pero cuando sólo es para que hagan reverencia con mi sombrero, me desagrada sobremanera... ¡Me desagrada como no tienen la maldita idea! ...aunque lamentablemente me tenga que callar la boca, pagada con unos cuantos "pesitos"...

mayo 03, 2008

Mi historia en la UPN


Estudiar una carrera no es fácil… pero el panorama cambia cuando al entrar a estudiar Pedagogía llevas diez años trabajando en el ramo, no has dejado de estudiar y de leer, y tienes la misma cantidad de años de ser madre: todo parece que será más sencillo.

Los dos primeros semestres pareces conocerlo todo. Empieza a volar sobre ti la idea de que te metiste a estudiar algo complicado, pero te encanta aprender a cada momento, te apasiona la educación. Has dado clases antes en varios niveles, y has estado en tantas escuelas y has conocido a tantos maestros, que te las sabes de todas, todas. Te gusta participar y tienes “la verdad en la boca”. Entran personas nuevas en segundo semestre y el grupo parece rechazarlas, pero tú sin más ni más, las conviertes en tus amigas.

Llegas al tercer semestre y todo parece cambiar de pronto: aquél que era tu grupo amable y buena onda, se convierte de pronto en una división de incómodos grupitos, generando un ambiente tan desagradable, que ni tu amada maestra de Psicología Social con sus dinámicas y su buena voluntad logra unificar.

Empiezas a tener maestros deshonestos que abusan del poder que tienen, algunos otros son desobligados y no asisten a sus clases, y por si fuera poco, hay un proceso electoral de por medio en tu país. El futuro es incierto, parece avecinarse una revolución debido al fraude del que somos víctimas todos los mexicanos, pero tras la tensión, nadie sospecha que finalmente no va a pasar nada: el fraude se hará efectivo.

Tu mente se empieza a preparar psicológicamente para la guerra: ¡es en serio! Mitad norte azul, mitad sur amarilla, así están las estadísticas. Nunca antes habías notado con tanta fiereza la división de clases, y por si esto no fuera suficiente, es el tercer semestre, ¿recuerdas? Todas las materias son eminentemente sociales.

Sientes que encajas menos que nunca en un grupo donde antes te sentiste cobijada, no tienes motivación alguna por entrar a clases que te van a doler. ¡Tú y tu maldita sensibilidad! Entras en conflicto con los maestros, ya no te conformas con escuchar a alguien que tiene conocimientos, quieres oír a alguien que es honesto consigo mismo, de no ser así, no te satisfacen ya las cátedras.

El grupo empieza a mirarte feo. Sienten que les has fallado… para algunos eras una persona inteligente, certera, franca. Ahora ya no eres nada. Tu silencio es una protesta ante tanta necedad, pero ellos lo ven como desinterés. ¡Vaya que si me interesa, por eso me duele! pero quien no sabe ver más allá, o no tiene por qué perder el tiempo en psicoanalizarte, simplemente te juzga.

Ya no te sientes cómoda, y eso sin contar que estás por cumplir treinta años y dejarás de pertenecer a la población de los veintitantos. Eso pesa… no te imaginabas que así iba a ser, pero es inminente: estás en crisis. Eres una mujer joven, como cualquier otra, pero te sientes como de la tercera edad.

Nunca faltan amigos que te animan, pero a pesar de todo, piensas que nada tiene sentido…entonces unos ojos oscuros te miran, y te dan la alerta roja de que estás por perderte los últimos minutos de la infancia de tu hija. Ella está cursando el último año de primaria y luego ya nada será igual.

Entonces sacas fuerzas de no sabes dónde…(hace mucho que no le hablas por teléfono a Dios) y tomas una decisión: deberás cambiarte de grupo en cuarto semestre para probar nuevos aires, conocer nuevas personas, volverte a ganar un lugar en un grupo nuevo.

Pero sucede un desastre: tienes crisis también en tu pareja, él parece no querer dejarte ir… y te enamoras de alguien más sin que llegue a pasar nada con él. ¡Maldita la cosa! Una maestra te hostiliza, el grupo es el más apático que pudiste imaginarte, la mayoría de los maestros son pésimos de verdad, la única amiga que tienes en el grupo falta mucho a clases, y estás por lo general, sola.

No es esa soledad que siempre procuras, y la que te hace estar contigo misma y poder concentrarte, no. Es una soledad pesada, de esa soledad que hiere, es el sentirte sola de verdad, abandonada por la gente que no tiene el más mínimo interés en preguntar si te pasa algo, esa gente que tendrá sus propias broncas y no le interesará más que salvarse a sí misma… esa gente de la cual no pides nada, pero desearías que supiera que aún existes.

Mueres por un abrazo, el cual no te falta en los pequeños brazos de tu hija de once años, y cuando llegas a casa todo parece mejor… pero hay presión de tareas, hay hojas en blanco en la computadora que te gritan que les escupas algo… y tus dedos no pueden escribir ya nada… te sientes vacía, sólo quieres que el semestre se termine.

Por fin llegas al número cinco. Las aguas están mansas y regresas con tu grupo. Ahí parece no haber pasado el tiempo, la mayoría te conoce y te saluda como si nada… otros cuantos te miran raro, como al soldado que regresa derrotado: las heridas se te ven por todas partes. ¡Pero no importa! Tienes buenos maestros y eso es muy motivante… ojalá que siempre pudiera ser así.

Tu hija entra en la secundaria… la miras crecer y convertirse poco a poco en mujer. Lo mejor de tu etapa como madre está sucediendo ahora, superaste la crisis de pareja y estás por fin libre, libre para enamorarte de nuevo si fuera posible, si al menos alguien notara que andas por ahí...

Estás de nuevo con tu grupo de siempre y la mayoría de tus maestros no te decepcionan. Un semestre pesado, pero que ayuda a recuperar tu nivel. Ya no te importa sacar dieces, los dieces no reflejan lo que aprendes. Te das cuenta que los dieces no siempre se ganan con conocimientos, sino más bien con productos, muchos de ellos hechos bajo presión con la mano en la cintura, productos que no sirven para otra cosa que no sea para poner un puntito en la lista, productos vacíos que nadie leerá; así que sigues buscando lecturas y actividades que te interesan más que lo que dicen los maestros, y esto empieza a convertirse en prioridad para ti.

Ahora estás en sexto semestre… se podría decir que has terminado. Estás por elegir campo de concentración (sic) y te sientes indecisa. Sabías que este momento llegaría y ya estás en medio de él. No dejas de leer libros sobre adolescentes, y sonríes al mirar que vas por el camino correcto como mamá. Tu convivencia con tu hija es más que hermosa, y eso se refleja en la confianza que tiene para hablar contigo de cualquier tema, vuelves a creer que un Ser Supremo existe, y que vive en el amor que sientes por tu familia y tus amigos. Te apasiona más que nunca la relación entre el Arte y esa juventud que sientes dentro, y que se antoja eterna. Sabes que tu camino te llevará a especializarte en eso, y nunca faltan personas que te orienten de verdad.

A tu alrededor todo el mundo se estresa de más. Al parecer tú ya has encontrado lo que te funciona, pero ellos tienen su propio proceso.
"¡Hakuna Matata! "
Pareces gritarles, y eso no hace más que restarte seriedad. ¡Sea por Dios! Como si el ser intelectual y responsable estuviera peleado con divertirse y disfrutar… (por eso hay tanta gente loca para quien el entretenimiento es pérdida de tiempo).

Siguen molestándote algunas cosas, tal vez una de ellas sea precisamente esa: que tus compañeros más cercanos han estado tan ocupados en centrarse en sus estudios y en sacarse dieces, que tal vez no han sido conscientes de su propio proceso como seres humanos. Algunos son ya unas máquinas que repiten las palabras que están en los textos. Nadie se atreve a decir su propia opinión, tienen miedo a cuestionar a los autores y a los profesores. Han hallado la fórmula de cómo darles gusto a los maestros, mientras tú sigues resistiéndote a ello, pues tienes tus convicciones personales que al parecer ninguno comparte.

Sabes que es el último respiro. De ahora en adelante podrás trabajar sola. Has logrado aprender cómo trabajar en equipo, pero no te has topado con nadie que comparta tus ideas, así que has tenido que ceder muchas veces a su forma de trabajo aunque te ha sido difícil. En el campo trabajarás sobre tu tesis, pero prepárate para los obstáculos, que nunca faltarán.
Nadie sabe que tu rebeldía no es una necedad de juventud: tienes edad, experiencia e inteligencia suficientes para defender razonablemente tus intereses… pero nadie te ha dado tiempo… nadie te ha dado oportunidad de justificarte ante los otros. Cuando te has expresado, nadie parece oírte o tomarte en serio.

Este es el momento tal vez. No sé qué alcance tenga, pero yo, ya me he desahogado.

marzo 25, 2008

Insomnio


Buscando una imagen para ilustrar esta entrada, veo que muchos blogueros recurren a escribir en estos espacios cuando no pueden dormir. Bueno, pues yo no seré la excepción.

Estoy viviendo una etapa de mi vida, para la que supuestamente ya me había preparado mentalmente desde hace al menos dos años atrás... pero no es lo mismo ver el tornado a la distancia y planear cómo correr a refugiarte, que estar en el centro del torbellino sin poder siquiera oponer resistencia.

Así me encuentro yo en estos momentos. Es el segundo día de la segunda semana de vacaciones de Pascua, y llevo varias horas frente al monitor sin que nada satisfaga mis emociones. Son las cinco de la mañana y los seres que más amo duermen cobijadas por la inocencia de sus mentes. Una de ellas no sabe lo que le espera, y a la otra, ya no le preocupa.

Sin embargo yo no pude resistir los susurros de la almohada, que entre sueños me dictaban cosas y me hacían creer que enloquecía. (No oigo voces, mi salud mental parecería perfecta si me examinaran... el caso es que mi conciencia me habla a cada momento, impidiéndome descansar como debiera.)

Ahora aquí, sentada, encontrándole poco entusiasmo a los deberes, lo único que me hace más fuerte es saberme hija y madre. Siempre llego a la misma conclusión... ellas me necesitan ¡Qué gran responsabilidad! A veces siento ese peso como algo que me sofoca. Y no es que no quisiera tener ese peso, que es el que me equilibra la vida, sino que a veces me siento protectora, pero desprotegida.

Hay días como este en que quisiera correr... hay días como este en que quisiera dormir profundamente y olvidarme de todo... pero ahora mismo tengo insomnio... y ni siquiera eso puedo hacer...

septiembre 13, 2006

¿Qué pedo con la pedagogía?

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De acuerdo, no es una frase muy inteligente, pero no dudo que más del 50% de los pedagogos se lo hayan preguntado antes. Y digo más del 50 si quiero ser optimista, pues deseo pensar que somos mayoría a los que no nos vale lo que estamos estudiando, pues no está a discusión que al resto le importa un reverendo cacahuate, mientras saliendo de la carrera tengan a quién darle clases...

Es que síiiiiiiii!!!!! he andado medio depre, medio down, medio blue o como le quieran decir. No sólo por mis recién cumplidos treinta años, en los que me siento como flotando en medio de una menopausia prematura, sino porque es de esos momentos en los que te cae el veinte de muchas cosas (qué rezagada ironía). Lo malo es que no todas son para bien, o al menos no parecen serlo cuando recién las descubres.

Peleada ya no solo con Dios, (con quien me doy mis tiernos agarrones a cada rato), ni con mis demonios, con quienes me voy llevando mejor cada día que pasa, sino que ni el Diablo ni mis dioses me dejan saber qué diantres es eso de la Pedagogía, y para qué canijos sirve.

Enfrascada en eternas discusiones internas: que si cuando quería estudiar teatro me dije: ¿y para qué?, si cuando quise ser artista plástica me dije: ¿y para qué?, o cuando quise hacerle a la cantada con mayor razón me dije ¿pa´qué chinga's?... si lo que sobra en este mundo son artistillas...

Mejor -me dije- ponte a estudiar algo que valga la pena, algo en lo que también puedas ser buena, innovar, descubrir el hilo negro, proponer, ser especial más fácilmente. Pues como tengo experiencia de maestra y conozco bien -según yo- el ambiente educativo, ¡pus fácil: Pedagogía!

Y ¡Tómela, muñeca! que me voy dando cuenta a inicios del tercer semestre, que nunca voy a saber si existe Dios o si existe el Diablo, o si existe la Pedagogía o es una quimera. Tanto quemarse las pestañas y asarse el cerebro en debrayes filosóficos para que a la mera hora me salgan con que : "Allá tú lo que quieras creer. La ciencia misma está plagada de subjetividades"

¡Mta! Y pues bueno, ya iré saliendo poco a poco de este trance y volveré con más bríos a opinar de alguna cosa, porque ahorita, me cae que no sé ni quién soy yo misma... en balde tan buenas notas... da tristeza, deveras.

¡¡Necesito un abrazo!!

Quien me encuentre por el camino, no olvide darme el pésame por la muerte de mi último resquicio de inocencia... aunque luego vuelva a las profundidades del averno para traerlo de nuevo a la vida. (Soy una idealista nata, qué quieren... y también una maldita artista... y funciono con emociones...aunque sea ésta la última vez que me autonombre así: ARTISTA)

SNIF!