Quien bien me conoce sabrá que adoro la Filosofía, que me encanta profundizar sobre la vida, el ser y la razón, que me viajo con mis elucubraciones, y que me azoto tanto, que no pocas veces acabo deprimiéndome por lo injusta que es la vida.
Sabrán también que soy una persona seria, que además de saber divertirme y burlarme de la desgracia como último recurso para calmar mi estrés, también soy responsable y entregada, que me apasiona mi carrera y que aún creo en Dios y en el Amor, aún sabiendo de sobra que bajo el ojo científico, ambas son sólo representaciones mentales y sociales...
Tengo certezas e incertidumbres, dudas y verdades que para efecto de mi vida práctica debo asumir como absolutas, pero si hay algo que no puedo soportar, es a la gente que navega con bandera de filósofo o intelectual: personas que se autodefinen como tales, lo mismo que quienes se dicen artistas a boca de jarro, esos que presumen de un gusto exquisito para la música, el cine, los libros, y en contraste comen tacos de canasta y viajan en camión de dos pesitos. Se trepan cual Romeo a la ventana del Olimpo de los Sabios, y se instalan en la pose de sentir que el suelo no los merece, que son mejores que el resto de los mortales por el simple hecho de haber leído a Shopenhauer y poder citarlo.
Se jactan de no leer cualquier porquería y catalogan a los Premios Nobel y a los Best Seller como simples "libritos de moda" que cualquier hijo de vecino, en un arranque de locura, corre a comprar para decir que es lector voraz.
Si bien es cierto que la mayoría de la gente es imbécil, ya sea por gusto o por convicción; esto no es razón para andar por la vida vomitando ideas rumiadas de otras personas, asumiéndose como lo non-plus-ultra del "tira-netas". Es una elite discriminatoria, que no sabe bajarse al suelo y convivir con esos simples mortales, y hablar en su idioma, y decir ñeradas de vez en cuando.
Comprendo que el conocimiento es padrísimo, y que se valora precisamente porque cuesta un huevo aprender que la vida no es color de rosa, ¡porque duele hasta la madre! y sangra hasta la muerte la mayoría de las veces, pero creo que esos intelectuales de papel no han aprendido el significado de la palabra PRUDENCIA. Asumen una personalidad avasallante para escudarse de su propio miedo, muestran las llagas abiertas con orgullo, como diciendo "Yo sí estoy estigmatizado por el saber, yo soy un elegido y tú no lo eres." Cuando hablan, nadie parece entenderles, y lo que dicen es muy simple, pero redundan tanto, citan textualmente y descontextualizan cañón... se pierden, te pierden en su parloteo y no aportan un carajo a sus interlocutores. Se creen redentores y no muestran más que sombras, o se creen líderes de opinión y no tienen criterio propio.
Si van a tener los pantalones de liderear algo en serio, que lo hagan y en verdad sean congruentes con esa postura, si no, mejor que se callen la boca y se relajen mientras oyen canciones de Amandititita, asumiéndose como imbéciles por convicción... es más cómodo y menos desgastante.
Yo entiendo que adquirir conocimiento es como beber un elhíxir, se siente un hormigueo incontrolable por querer opinar, decir lo que se sabe. Eso está bien, pero que le bajen. No por nada José Fors de La Cuca escribió la rola que da título a esta entrada, y no por menos me simpatiza más el señor que la ilustra, que esos pseudointelectuales de los que ya me he cansado de hablar.
Agur !
4 comentarios:
Vaya vaya amiga que te has desahogado tanto que me da miedo te quedes con la boca seca. Jajaa, de verdad que me hiciste recordar un tipo que en 2003 se decía filósofo y usó su palabra para desdeñar la mía, con letras sucias, con ideas que corrompen y descalifican lo que tienen de frente creyendo que como el rey, su palabra es la ley.
Entonces lo bombardee de preguntas, que ya sabes que no me gustan, jajaa. Y hoy que te leo me he visto de nuevo con la mirada fija, apuntando al objetivo, queriendo penetrar donde pareciera no ha llegado la luz al cerebro del perdido, que no solo se busca un laberinto para alojarse olvidando el camino de regreso a casa, sino que aprende a mirar solo el lado oscuro de la caverna.
Ya, de verdad me aterra contarme entre los estúpidos por convicción, aunque creo que más de uno me ha colocado en ese sitio, jajaa, pero creeme que sigo buscando por donde siento calientan los rayos del sol.
Un abrazo amiga, que me encanta leerte con ese coraje, no enojo, coraje por dar voz a la locura.
Siempre han existido y siempre existirán los que se creen mártires de la sabiduría entre los pobres diablos humildes de opinión. Como muchas veces he dicho, es mejor verse desprovisto de palabras que pletórico de ellas, porque es irónico... hablar en varias oportunidades no es comunicar.
Excelente punto de vista, Mud ;)
jejeje...te veo y me veo. ¿verdad que frustra? verdad que exaspera? es lamentable y no hay mas remedio que mantenerse atento de no ser uno de esos seres; sonreírles cuando se les ve flotar por la calle es una buena manera de distinguirnos.
Saludos O.
¡Órale qué fuerte!
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