diciembre 28, 2008

¿Posts más cortos?


Dicen que la clave para ser leído es ser lacónico. La gente no tiene tiempo de detenerse para leer mis choros mareadores. ¿Es así? Por favor contesten la encuesta que está del lado izquierdo. Para mí será importante saber si tengo que adaptarme al ritmo de vida que tienen mis lectores para pasar de rápido, leer y comentar.

Ustedes mandan para este 2009.
Espero sus votos.
(ENCUESTA CERRADA)

diciembre 21, 2008

¡¡Ah, pa' vacacioncitas!!


Supuestamente debería disfrutarlas porque se acerca la Navidad, pero ante el consumismo, pobreza, y además me ha atacado una gripe de los mil diablos.

Tengo mocos hasta en el cerebro, no puedo pensar, sólo estar tapada en cama, bebiendo té y con la nariz como la de Rodolfo el Reno.

Nada me hace reír, todo me hace enojar. Sólo me divierto al ver los chistes sexosos de Nora Velazquez en YouTube como "La Chabelita"

Chale! Por algo dicen que el que hambre tiene, en pan piensa...

Ojalá que me ponga bien pronto...
Sniff!

diciembre 18, 2008

Los hombres por los que "ellas" suspiran

Así se titula un artículo de hoy en Prodigy MSN... y como ya salí de vacaciones, me senté un poquito a disfrutar del ocio comentando a los 18 hombres 18 que aparecen en esta lista.
A ver, a ver, a ver... entro para ver si coindido.

  1. En primer lugar está la foto de Javier Bardem... chiquito de mi vida, jejeje... ¡Por supuesto que coincido! Pero si mírenlo nada más, es toda una bestia de talento y sensualidad que rompió el molde cuando lo hicieron.
  2. La segunda fotografía es de un presentador chileno que se llama Felipe Viel. Está mono, pero no tengo el gusto... así que me abstengo de emitir opinión alguna.
  3. Un chileno más aparece en la tercera foto, de nombre Christian de la Fuente, que ya me está empezando a confirmar que en Chile saben hacer muuuuy bien las cosas... pero tampoco lo conozco.
  4. En la siguiente está Luis Fonsi, de quien, a pesar de que dicen que es famosísimo, no conozco ni una sola canción. Sólo sé, por los programas de chismes, que está casado con la también portoriqueña Adamari López, y que al menos ante los medios, ha sido siempre un marido ejemplar apoyando a su mujer en la lucha contra el cáncer. Por lo demás, se me hace un chico muy común. Será que las mujeres suspiran por él gracias al ideal de marido perfecto que la publicidad le ha fabricado.
  5. Después viene Patrick Dempsey, protagonista, según dice el pie de foto, de la serie gringa Grey's Anatomy... sí, sí, ya sé que muchas se identifican con la doctora Grey y mueren por ver escenas candentes entre ella y este actorcito que no es feo, pero tampoco es mi tipo. Y como yo no veo Grey ni cualquiera de esas series de moda, pues tampoco me gusta.
  6. Luego "el último James Bond": Daniel Creig. Waaaaack! no, definitivamente no es el tipo de "hombre madurito" que me guste. Ni siquiera me gustan las películas de James Bond... el que sigue, por favor.
  7. ¡Venga! Hasta que me ponen uno que es de mi agrado, ya me estaba desesperando. El madurito Tom Cruise sí figura en la lista de mis pecados. Será porque fue la primera estrella de Hollywood que me gustó en la vida, y se sigue conservando con mucha dignidad, pero a pesar de los rumores sobre su sexualidad y lo fastidioso que es cuando habla de Dianética, el señor está muuy guapo, justo lo que necesito :)
  8. A pesar de que disfruto mucho el tenis, nunca he estado pendiente de las nuevas figuras, y estos tales Roger Federer y Rafa Nadal, que aparecen juntos en esta foto, no pintan para nada entre mis guapetones consentidos, y menos las fotografías nada favorecedoras que ilustran esta entrada.
  9. ¿Futbolista estadounidense Tony Romo? Me disculpan, pero no lo conozco... Neeeeext!
  10. ¿Corredor de automovilismo colombiano Juan Pablo Montoya? en las mismas...
  11. ¡¡¡¡Jajajajajajajajajajaja!!!! aquí sí se me cayó la quijada hasta el suelo, pero no de embeleso, sino del grandísimo susto. Nada más y nada menos que los hermanos Gustavo y Adolfo ¡¡¡¡Los Temerarios!!!! ¡¡¡Jajajajajajajajaja!!!! ¿Apoco todavía existen? Neeeeext! Rápido!
  12. El cubano William Levy... bueeeeno! Pero si nada más hay que comparar a éste con los hermanitos anteriores. ¡Nada que ver! Este, por lo menos está ultra mega recontra guapo, aunque medio menso y decadente, pero tiene lo suyo, y muy bien puesto.
  13. Mmmm... -pensando- Volteo mi mano palma arriba, palma abajo. Eduardo Yáñez... bueno, está bien. Sí está guapo, es el típico galán de la nueva ola de novelas mexicanas, en donde quiere reivindicarse la figura del musculoso Pedro Infante, pero está bien... aunque dicen que es bien mamila y además no canta nada... concedámosle que para un día domingo está más que perfecto.
  14. Yeaaaaaahhhh! El pasita de Mick Jagger está más que excelente. Con este tipo de rucos, para qué quiero diez jóvenes inexpertos. Su Satánica Majestad. (Reverencia)
  15. Naaaaaa!!! ya entramos a la lista de madurones, y el que sigue es Rod Stewart... ¿talentoso? sí ¿carismático? puede ser, también, pero no, definitivamente no es el tipo de hombre que me gustaría tener en mi casa.
  16. Seee... sabía que Barack Obama estaría en la lista. No me desvelo pensando en él, pero reconozco que el señor tiene un "no se qué que qué se yo".
  17. ¡¡¡¡Jajajajajajajajajaja!!!! Ya entramos a la política, pero en mi opinión, Nicolás Sarkozy no es para naaaaada sexy. xD
  18. 0.0 Pero si nada más me quedé con el ojo cuadrado: transcribo textual. "El jefe del Ejecutivo español, José Luis Rodríguez Zapatero, (léase el doble de Mr. Bean) y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, figuran en la lista de los políticos más deseados por las empresarias de Italia, según publicó la edición italiana de la revista Playboy". ¿Así o más desesperadas las señoras?

No, pues definitivamente no estoy a la moda en esto del gusto por los caballeros. Ustedes, chicas, ¿qué opinan? Envíenme a sus candidatos y hacemos otra lista, ¿les parece?

diciembre 07, 2008

*

Miré hacia atrás como buscando entre la gente a alguien cuyos ojos sabía que encontraría. No había previa cita, ni siquiera una remota posibilidad de que estuvieras ahí, pero yo lo sabía. Y así me encontré con los ojos dulces de tu rostro pálido. Me miraron seriamente y el tiempo se detuvo por un instante. Con el rabillo del ojo distinguí dos pares de ojos más que te acompañaban. No tuve que detenerme a verlos y hacer que me vieran para reconocer de quiénes se trataba.

Salí disimuladamente esperando que lo notaras y decidieras seguirme, pero pasaron los minutos y no ocurría nada mientras aguardaba en el vestíbulo. Cuando estaba dispuesta a regresar a mi asiento te vi pasar cerca de mí. Ibas bebiéndole un sorbo a tu café capuccino y me mirabas con frialdad, como si estuvieras molesto por mi presencia ahí. Pude sentir el olor de tu chamarra nueva golpearme con la oleada de viento que moviste en tu andar presuroso. No pude hacer nada más que cerrar los ojos y embriagarme con la simpleza de tu perfume, cuyas partículas me transportaron hacia aquel pasado entre tus brazos, y por fracción de segundo sentí que se me quitaba el frío. Para cuando pude reponerme, tú ya volvías a tu asiento y te disponías a disfrutar del espectáculo.

Las luces y los sonidos ya no me supieron a nada. Toda imagen colorida era sustituida por una creciente ansiedad de voltear a ver el lugar que ocupabas en las butacas, seguramente sonriente, divertido, compartiendo el momento de teatro con tus seres más queridos. Un hilito de sudor me resbalaba en la nuca, y se tornaba frío muy lentamente, hasta que el estallido del aplauso final me hizo romper la tensión.

Sin esperar más me levanté y salí corriendo, no quería encontrarte a la salida y padecer de nuevo tu indiferencia. No reparé en que tu asiento estaba desocupado, y mucho menos previne que te hallaría fumando un cigarrillo a la salida del recinto.

Dirigiste hacia mí tu mirada discreta mientras enviabas el humo que exhalabas hacia arriba, elevando la barbilla. Al darte cuenta de que no había más tabaco, despediste de tus dedos la colilla con un movimiento rápido y sofocaste las tímidas brasas bajo tu calzado. Apenas me dio tiempo de restablecer el ritmo de mi respiración al detenerme en seco. Me dio la impresión de que el inevitable final del cigarrillo había sido una alegoría de lo que había habido entre nosotros.

Avancé con apariencia serena planeando pasar de largo y darle la espalda a nuestro pasado. Hubiese querido, sin embargo, sentir la presión de tu mano sobre mi brazo deteniendo mi paso y susurrándome al oido cualquier cosa. No fue asi, seguí mi camino sintiendo cómo se rompía el aura que compartimos. No pude ver tu mandíbula y tus puños apretados cuando una voz aguda gritó "¿Dónde estabas, papá?"

Simplemente...Cecilia (y mi canción del mes-Diciembre)

Hace más de una década, me acercaba a la Toussaint para hacerle saber que estaba esperando un hijo, y que si tenía la fortuna de nacer mujer, la nombraría como ella misma y en su honor. Poco tiempo después, en una firma de autógrafos, se sonrojaba y se reía de mi tonta frase improvisada por los nervios cuando le decía que un buen día le construiría un altar.
Y más atrás, hace dos décadas, jugaba a los espadachines con mi amigo Sergio, el que me gustaba, inventando que yo era Antonio de Erauzo y él, Martín Garatuza. Era la telenovela en la que Cecilia Toussaint interpretaba el ultra romántico papel de una mujer enamorada que se disfrazaba de hombre para estar cerca de aquél que ama.

Desde entonces admiro a esta mujer, de quien después descubrí la fuerza en la voz, las historias profesional y personal verdaderamente envidiables por mí y la sensibilidad para interpretar que siempre quise igualar.

Ayer mismo fui a verla. Un aire de nostalgia invadía el ambiente, se reunía con dos miembros originales de una de sus primeras bandas: Arpía, cantando las canciones del álbum del mismo nombre, y se le notaba contenta, muy sonriente y agradecida, aunque tal vez algo cansada. A sus -seguramente- cincuenta años, sigue siendo mi ídola número uno, muy a pesar de ciertas personas que gustan de criticarme por cualquier cosa.

Es una mujer ejemplar para mí, y reconozco entre nosotras muchas similitudes que me hacen sentir identificada con ella. Mi acompañante al concierto simplemente no aplaudió en toda la noche, y se burló de mí cuando le dije que quiero ser como ella cuando sea grande. Con frases poco razonadas como "A qué poquito aspiras" y "Desde aquí le vamos a ver todas las arrugas a esa amargada", reafirmó el cariño y respeto que le tengo a la Toussa como artista y como persona.
No importa que en un momento haya querido cantar para niños o grabar las cursilerías de Consuelito Velazquez. Para mí sigue siendo no sólo la rockera que muchos se han empeñado en encasillar, sino la mujer profesional y entera que se ha dado el lujo de hacer lo que se le antoja y cantar lo que siente sin importarle las tontas críticas. Cada vez que la veo logra subirme el ánimo, lo cual es testimonio de la grandeza y sencillez de quien es y será la mejor y más honesta de las pioneras del rock en México, no obstante su timidez y carácter difícil, no obstante su tránsito por otros géneros y su poca fama en los medios comerciales. Cecilia Toussaint sigue viva en los corazones de mucha gente, entre ellos el mío, y prueba de ello es el siguiente video que filmé en el citado concierto, y que ilustra mi canción de Diciembre:

Qué bueno fue haberla visto de nuevo. El día de ayer fue un día redondo. Muchas gracias, querida Cecilia.

diciembre 06, 2008

Llegar a los 60


Sesenta segundos son sólo un minuto, y sesenta minutos son apenas una hora, pero decir sesenta años de vida no es tan simple como cualquier cosa.

A esta edad ha llegado mi madre: fuerte y necia a pesar de sus malestares. Hoy la estamos celebrando. Se fue a pintar el cabello y se compró zapatos para estrenar, invitó a sus mejores amigos y anda contenta como una quinceañera. Mi tía me friega diciendo que baje a lavar el patio, como obligándome a cooperar en un festejo para el que tengo que tomarme mi propio tiempo.

He sido parte de la vida de mi madre por más de la mitad de la misma, he ocupado el centro de su energía prácticamente desde que supo de mi venida. Se ha entregado poco a poco a mi causa, haciendo sacrificios que no se le pidieron, pero que ella consideró necesarios para ayudarme a ser feliz.

Ha sido madre y abuela con el mismo fervor y entusiasmo, únicamente mermado por la edad y el desgaste de la salud... sin embargo, a pesar de que su vida parece tener sentido sólo a través de los otros y no por sí misma, es mi madre una mujer valiosa, valiente, decidida, inteligente, sensible y única. Ya no quedan en el mundo muchas madres como ella.

Me cuenta que de niña jugaba con un olote envuelto con un trapo, al que su abuela desalmada le pintaba ojos y boca con un carbón. No tuvo más juguete que ese remedo de muñeca que nunca le gustó, y al cual hasta le tenía un poco de miedo. Por eso desde que nací, me envolvió en un mundo rosa, me puso vestidos de encajes y se empeñó en construirme un mundo pastel.

Pero igual que Pinoccio abandona el regazo de Geppeto para irse a explorar el mundo, así la muñeca de palo que era yo, y que daba felicidad a los días de mi tierna titiritera, me solté de los hilos que me sujetaban para ir tras el circo y su encanto, en compañía del zorro y el gato, convirtiéndome poco a poco en un monstruito que a mi madre aterrorizó.

Hoy estamos en la panza de la ballena, sentadas frente al fuego y mirándonos las caras. Llevamos años de esa manera, esperando que el gran mamífero estornude y nos libere a ambas, pues yo quedé atrapada junto con ella cuando quise rescatarla... porque la amo. La amo profundamente, puedo verlo a través de las llamas que iluminan su rostro lleno de arrugas y su semblante cansado. Puedo ver este amor mío tan mal demostrado que ha dejado huellas en su piel y destellos blancos en su cabello, mismos que ahora disimula muy bien con el tinte ciruela. Puedo ver su cuerpo cada vez más frágil con la sensación de haber llegado a la cima y tener que continuar, pero ahora en picada.

Ya apagará esas llamas que iluminan su rostro, serán las velas del pastel que nos harán estallar en aplausos, y a ella tal vez en llanto, pues es de lágrima fácil.

Amo a mi madre con el alma, aunque no esté acostumbrada a reconocerlo. No sabría qué hacer sin ella aunque tal vez sería más libre. La amo con la veneración que se le tiene a los ancianos, con la vergüenza de no haber podido ser lo que ella quiso de mí, y con el orgullo de ser quien quiero ser, de todas formas, gracias a ella. Fue fusional conmigo, y lo sigue siendo, he sido su muñeca de aparador, aunque con vida propia: la muñeca desobediente, la que ya no quiso más usar el color de rosa, la que optó por el negro como bandera de vida recordándole al olote pálido y lúgubre con ojos y labios de carbón.

Ahora viene subiendo la escalera... y yo tengo que salir a ayudar para que no sienta que no me importa, aunque lo único que quiero hacer es abrazarla fuerte, muy fuerte, y felicitarla por estar aquí, conmigo a pesar de todo, por vivir, reír y llorar como la mejor de mis amigas, porque sesenta años son un triunfo en sí mismo, y ahora puede portar sus marcadas líneas de expresión con una dignidad de santa, lo mismo que sus canas maquilladas con la vanidad que aún le queda por ser una hermosa mujer.

diciembre 02, 2008

¿Artistas? ¡No, gracias!


Paralela a mi formación pedagógica, misma que incluye mi trabajo como docente por más de una década, he tenido una amplia formación artística que abarca la historia de toda una vida transitando suavemente de lo amateur a lo profesional.

Desde muy temprana edad he pertenecido a cuanto grupo artístico se me ha cruzado enfrente, habiendo aprendido mucho de mi paso por agrupaciones de muy diversa índole. Creo que para elaborar el análisis sabor amargo que viene enseguida, puedo decir que he hecho -o al menos he intentado hacer- de casi todo:

¿Escribir, dirigir, musicalizar, diseñar escenografía y actuar en obras de teatro? Sí. ¿Escribir, dirigir, musicalizar, producir, fotografiar y actuar en cine? También. ¿Filmar y hacer edición? Sí, también. ¿Escribir poesía, novela, cuento y lo que no han inventado? Intento día tras día.

¿Escribir para televisión? ¿Actuar para televisión? Sí, y estar cerca de procesos de casting, dirección y producción también. ¿Bailar y montar coreografías? Sí. ¿Cantar, no sólo en la regadera, sino ante ún público? Sí, y no sólo en grupos, sino también sola, además de componer canciones y grabar un disco en forma profesional. ¿Diseñar carteles, catálogos, y toda la papelería del mal llamado arte publicitario? Sí. Y pintar al óleo, en acuarela, dibujar a lápiz, color, gouche, hacer murales, retoques fotográficos, collages, fotografías, grabados, etcétera, etcétera, etcétera.

Además, por si esto fuera poco, he experimentado con formas poco convencionales de hacer arte, como las utilizadas por artistas vanguardistas como el performance, la escritura automática y el poema dadá, entre muchos otros.

Aunque usted no lo crea, todo lo anterior no fue para "presumir" de alguna manera todos los logros que he tenido en ese terreno, sino más bien para justificar que cuando digo las cosas, sé muy bien por qué las digo. El punto es que he conocido en todo medio, muchos más hartistas (de los famosos con hache), que verdaderos Artistas con mayúscula:
¡Los actores son terribles! los hay, en su mayoría, que se sienten inalcanzables por el simple hecho de decir mucha mierda y saber lo que significa en la jerga dramática, así como citar a Stanislavski y saberse algunos cuantos terminajos y supersticiones de las tablas. ¡Son insoportables! Fuman como chacuacos porque son inseguros y fetichistas, son excéntricos, hiper-expresivos, viviendo en personaje la mayor parte del tiempo, sin poder despegar la grandiosidad de un carácter sobre el escenario -cualquiera que este sea- de la grandiosidad simplona del ser humano común que somos todos .

Hay actores y actrices que parecen siempre estar de buenas, ser inteligentes, suspicaces, eternamente bellos bellos, flexibles, entrenados, controlados, están seguros de que con su voz y su cuerpo pueden hacer absolutamente de todo, por lo tanto se sienten omnipotentes, y cuando se dan cuenta de que no es así, se dan de topes al mirar su ego pisoteado y escupido en el suelo. Entonces se vuelven llorones, románticos, talentosos por momentos, sensibles a cualquier cosa, exagerados en su desgracia, tirándose al suelo no para ser levantados, sino para mantenerse en el protagonismo...

Lo mismo pasa con los cantantes, los cuales sienten que algún día serán ricos y famosos -lo cual ocurre en menor medida con los actores de teatro, que son los que conozco más, pero también ocurre-,constantemente imitan las voces que oyen en las canciones de moda y sin tener una voz mínimamente educada, creen que con su belleza (ah, sí, la mayoría de los cantantes también son vanidosos) van a lograr abrirse las puertas haciendo uso de la tan manoseada Inteligencia Emocional. Y si tienen facultades y estudios, se vuelven peores, se colocan del lado de la exquisitez y de la elite de los verdaderos cantantes. Todos quieren ser la voz que el mundo necesitaba y pelean con uñas y dientes por ser solistas para lucir su chorro de voz.

Los bailarines son promiscuos, egocéntricos a decir basta, frívolos, seductores... o al menos eso intentan. De igual forma que los actores (algunos combinan las dos disciplinas y se vuelven monstruos de dos cabezas...-gulp!-), piensan que su cuerpo es la máquina perfecta (vaya que lo es, pero no en el sentido antropocéntrico), casi casi semidioses. Marcadamente sexuados, pulcros hasta la náusea, estéticos a fuerza, siempre a la moda y vanidosos -¡Oh, Dios!-¡vanidosos como el que más!

Y qué decir de los artistas plásticos y visuales, alucinantes. Debido a que su trabajo implica ensuciarse la camisa, se podría decir que son lo opuesto de los bailarines: generalmente mugrosones, pandrosos, aparentemente despreocupados por su apariencia física, y particularmente obsesionados con abrir sus sentidos a una percepción más amplia. Son más cultos y letrados, aunque no por eso menos raritos e intratables en muchas ocasiones. No aceptan a nadie que parezca muy tonto o demasiado popular, porque hasta de lo corrientito tienen su muy caprichosa y meticulosa selección.

Lo mismo les sucede a los poetas que, o bien se sienten escritores malditos e incomprendidos, o bien selectos por el dedo del Creador para hablar en lenguas únicamente comprensibles por los elegidos. No saben distinguir la realidad de la fantasía, son posesivos, compulsivos, peligrosos. Depresivos la mayor parte de las veces, azotados para acabar pronto.

¡Y los músicos! ¿Por qué se me estaban olvidando los músicos? Son la peor lacra que he conocido en el mundo, y eso es decir demasiado.

Volviendo a aclarar que sólo estoy hablando de los Hartistas con hache, y no de los Artistas con mayúscula, de los que en verdad he encontrado muy pocos, he de decir que entre los peores de ellos se halla el gremio de los músicos: pedos y pedantes, viciosos y viciados. Faramalleros, fetichistas también, cualquiera que sea su instrumento, creídos y malcriados... ya no quiero decir más. Sólo terminar diciendo que a todas estas subespecies del homo sapiens, les falta entender el verdadero sentido del Arte per se. ¿Cuál es ese? ¿Es que yo tengo la respuesta a tan grande cuestionamiento? ¿Cuál es el verdadero sentido del Arte?...io non lo so. (Yo no lo sé, pues...)

El chiste es descubrir en la esencia de cada uno de nosotros, lo que queda cuando le quitamos toda la porquería que rodea el medio artístico. Eso que quede será el verdadero sentido, por lo cual necesitamos, queremos y nos place expresarnos por medio del Arte... si no es así, pues seguiremos en competencia por ser mejores que el otro, y tristemente seguirá aplicándose esa horrible frase, que dice que "de tu arte a mi arte..." pues siempre es mejor el mío.