diciembre 07, 2008

Simplemente...Cecilia (y mi canción del mes-Diciembre)

Hace más de una década, me acercaba a la Toussaint para hacerle saber que estaba esperando un hijo, y que si tenía la fortuna de nacer mujer, la nombraría como ella misma y en su honor. Poco tiempo después, en una firma de autógrafos, se sonrojaba y se reía de mi tonta frase improvisada por los nervios cuando le decía que un buen día le construiría un altar.
Y más atrás, hace dos décadas, jugaba a los espadachines con mi amigo Sergio, el que me gustaba, inventando que yo era Antonio de Erauzo y él, Martín Garatuza. Era la telenovela en la que Cecilia Toussaint interpretaba el ultra romántico papel de una mujer enamorada que se disfrazaba de hombre para estar cerca de aquél que ama.

Desde entonces admiro a esta mujer, de quien después descubrí la fuerza en la voz, las historias profesional y personal verdaderamente envidiables por mí y la sensibilidad para interpretar que siempre quise igualar.

Ayer mismo fui a verla. Un aire de nostalgia invadía el ambiente, se reunía con dos miembros originales de una de sus primeras bandas: Arpía, cantando las canciones del álbum del mismo nombre, y se le notaba contenta, muy sonriente y agradecida, aunque tal vez algo cansada. A sus -seguramente- cincuenta años, sigue siendo mi ídola número uno, muy a pesar de ciertas personas que gustan de criticarme por cualquier cosa.

Es una mujer ejemplar para mí, y reconozco entre nosotras muchas similitudes que me hacen sentir identificada con ella. Mi acompañante al concierto simplemente no aplaudió en toda la noche, y se burló de mí cuando le dije que quiero ser como ella cuando sea grande. Con frases poco razonadas como "A qué poquito aspiras" y "Desde aquí le vamos a ver todas las arrugas a esa amargada", reafirmó el cariño y respeto que le tengo a la Toussa como artista y como persona.
No importa que en un momento haya querido cantar para niños o grabar las cursilerías de Consuelito Velazquez. Para mí sigue siendo no sólo la rockera que muchos se han empeñado en encasillar, sino la mujer profesional y entera que se ha dado el lujo de hacer lo que se le antoja y cantar lo que siente sin importarle las tontas críticas. Cada vez que la veo logra subirme el ánimo, lo cual es testimonio de la grandeza y sencillez de quien es y será la mejor y más honesta de las pioneras del rock en México, no obstante su timidez y carácter difícil, no obstante su tránsito por otros géneros y su poca fama en los medios comerciales. Cecilia Toussaint sigue viva en los corazones de mucha gente, entre ellos el mío, y prueba de ello es el siguiente video que filmé en el citado concierto, y que ilustra mi canción de Diciembre:

Qué bueno fue haberla visto de nuevo. El día de ayer fue un día redondo. Muchas gracias, querida Cecilia.

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