septiembre 24, 2009

Life is a Cabaret...such a bitch!

Pasada la resaca de los tres primeros días entra la angustia de estar soñando demasiado. Vuelve amenazante como una nube negra la depresión y la baja autoestima. La estoy viendo acercarse a lo lejos y me atemoriza. ¿Por qué no puedo amar? ¿por qué cuando amo y trato de defender eso que siento parece que le grito a los molinos de viento y que estoy sola con mi locura, con mis anhelos, con mis alucinaciones? Nadie responde al otro lado. No hay señales de vida, sólo las aspas moviéndose de manera natural, haciendo lo suyo, coqueteando con las nubes, susceptibles de ser acariciadas y poseídas por todo menos por mí.

Liberarme hasta sus últimas consecuencias... eso me recuerda tanto la juventud loca de mis ayeres, cuando no medía el peligro, y amaba, lloraba y rogaba sin temor a sentirme humillada o despreciada por quien no tiene la más remota idea de lo que fluye dentro de mí.


Hoy he vuelto a escuchar música, me han dado nuevas ganas de bailar y se me ha esfumado la ansiedad por comer a todas horas. Volví al cigarro después de haberlo dejado -según yo-definitivamente. No puedo sino suspirar, cantar y angustiarme teniendo la sensación extraña de no caber en mí misma por el peso del alma engrandecida... pero no quiero volver a tocar la puerta para que alguien conteste detrás como en el juego del lobo "Me estoy bañando...me estoy poniendo un calcetín"... pero, ¿a qué hora saldrá para devorarme?


Siento poco a poco el horror de verme envuelta en la rutina de todos los días, de tener que reacomodar mi vida para que empiece a ser igual, dedicarme a la tesis, a la familia, a la obscura celda de la cual peligrosamente empiezo a creer que no debí salir jamás.


Una presa enamorada del viento mismo.


¡Acaríciame tan solo para sentir que si me ahogo tendrá que ser por exceso tuyo y no por tu indiferencia! ¡Te estoy amando! ¡Y me vale madres si tú no lo haces! ¡Tengo que gritarlo a los cuatro vientos antes de que empiece a volverme loca! ¡Quiero que hablemos, sí! ¿Pero cuándo? ¿Y qué vas a decirme? ¡Maldito dolor dulzoso! ¡Que pare ya!


Primero fue el purgatorio, ahora es el infierno...¿a qué hora veré el paraíso a tu lado?


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