"Seguramente es de plástico o madera", me dije. Esto no puede ser obra sino de un artista que le ha dado el realismo necesario para engañarme la vista y excitarme el paladar.
Supuse que mi madre la había colocado ahí para adornar la mesa, para hacer más armónico el espacio que compartimos y en donde no hay dinero suficiente para comprar manzanas.
Pero entonces la tomé y ensarté una mordida mortífera que pudo haberme tirado los dientes.
Sin pensarlo ya sentía el sabor entre mi lengua: dulce y generosa: no me habría perdonado dejarla podrir y seguir pensando que era irreal, inalcanzable. Sabe mucho mejor de lo que se ve.
1 comentario:
Bellisimo, cara mia!!!
Eres una gran escritora, amiga... un valor en las letras, de eso no me cabe duda. Te quiero y admiro mucho, debes saberlo.
Un beso. Te extraño.
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