septiembre 30, 2009

Fruto prohibido

Hoy me comí la única manzana que había en el frutero. Lucía su redondez perfecta y brillante. Cada vez que acudía a la mesa me gustaba contemplarla en toda su esbeltez: tentadora y solitaria exhibía una belleza casi artificial.

"Seguramente es de plástico o madera", me dije. Esto no puede ser obra sino de un artista que le ha dado el realismo necesario para engañarme la vista y excitarme el paladar.

Supuse que mi madre la había colocado ahí para adornar la mesa, para hacer más armónico el espacio que compartimos y en donde no hay dinero suficiente para comprar manzanas.

Pero entonces la tomé y ensarté una mordida mortífera que pudo haberme tirado los dientes.

Sin pensarlo ya sentía el sabor entre mi lengua: dulce y generosa: no me habría perdonado dejarla podrir y seguir pensando que era irreal, inalcanzable. Sabe mucho mejor de lo que se ve.

1 comentario:

AnDRóMeDa dijo...

Bellisimo, cara mia!!!
Eres una gran escritora, amiga... un valor en las letras, de eso no me cabe duda. Te quiero y admiro mucho, debes saberlo.
Un beso. Te extraño.