Hay cosas que no se solucionan tan fácilmente... por ejemplo mi gordura, esa que cariñosamente se suele llamar sobrepeso, no va a desaparecer de la noche a la mañana. Lo que sí puedo hacer es empezar a sentirme valiosa con o sin kilitos de más, bonita, interesante.
A menos que me meta a negocios ilícitos y de baja estatura moral, no creo conseguir de un modo más rápido la cantidad de dinero que requeriré para pagar todo lo que implica convertirse en licenciada -nueva tarjeta de video para mi compu incluida-.
¡Los libros perdidos de la biblioteca aparecieron! Gracias a Graciela -no existen las coincidencias-, un alma caritativa que los halló y tuvo a bien devolverlos al lugar de donde nunca debieron salir. Y para terminar, mi actuación me dejó satisfecha y con ganas de comerme el mundo nuevamente.
Ayer mismo nos tomamos la foto de la generación y mis compañeros me dieron una gran ternura, vestidos con sus togas, coronados por sus birretes, las muchachas muy pintadas y con el pelo empistolado, de tacón alto y colores formales... disfrazados todos de graduaditos, aunque me dicen que eso de Disfraz como yo le llamo, suena feo.
Pero ahí estábamos todos, portando el disfraz para la placa del recuerdo, emocionados aunque algunos lo ocultaban más que otros, vestidos para una ocasión especial, confundiéndonos unos con otros por el hecho de usar por vez primera un uniforme, sintiéndonos parte de algo, parte de todos, identificados con algo, con todos.
Ahora que ya casi salimos, cuando todo espieza a verse en retrospectiva como la balanza de lo que fue y lo que ya no será, es cuando la identidad upeniana inunda el aire de las aulas de octavo semestre. Algunos maestros expertos dicen que es el Síndrome del Pasante, un extraño mal que aqueja a quienes ya estamos a un paso de decir adiós a la casa de estudios que durante cuatro largos años nos acogió entre sus gruesas paredes...
Y yo siento más bonito que feo... no sólo porque una amiga insiste en que deje de escribir cosas negativas en mi blog, férreamente convencida de que "uno atrae lo que declara", no; más bien porque por vez primera dejo de ver lo gris de la vida: los flojos, los inmaduros, los infantiloides, los desmadrosos... todo aquéllo que alguna vez me fastidió, hoy es parte de mi paso por la UPN, y lo aprecio enormemente, aprecio el afecto que me ha nacido por su gente, las ganas enormes de abrazar a todo el mundo, y después largarme y echarme a correr con lágrimas en los ojos.
Todavía falta, por eso ya no me quiero adelantar más...
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2 comentarios:
Así es, todavía falta, socia... y me alegro mucho de haberte conocido y de poder compartir- en lo que puedo- lo que estás experimentando hoy. Te dije una vez que me sentía orgullosa de ti y lo reafirmo. Eres una persona muy valiosa.
Un beso
Muchas felicidades. En verdad. Ahora sí comienza la función...y si vuelves a actuar, avísame, me encantaría verte.
Abrazos
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