Curiosamente mi blog de opinión se llama Tortura en Tierra de Ciegos, y esta vez creo que la ciega fui yo. Presumida de tener siempre una visión distinta, de mirar lo que otros no miran, esta vez me puse la venda sin querer creer lo que estaba pasando, sin querer sentir, sin querer pensar en posibilidad alguna. Hoy me llegan como oleadas de calor tus sutiles insinuaciones, tus miradas especiales, las miradas especiales y las insinuaciones de otros que se dieron cuenta mucho antes que yo de lo que estaba pasando, y aún sigo sin poder creerlo.
El día de ayer me atacó el insomnio en la madrugada, y por la tarde prácticamente di una clase en condición de sonámbula porque no recuerdo bien lo que estaba diciendo. Le explicaba al niño mil cosas que he aprendido a decir como autómata: el verbo To Be y el Presente Simple, pero el sopor de sueño que me cubría me hacía oscilar entre una realidad alterna y la que en verdad pisaban mis pies. Fue muy raro, nunca me había sentido así, salvo la última vez que me resistía a dormirme en una clase de historia: el contenido me interesaba, a la maestra la respetaba, pero mi falta de sueño era más fuerte y mis ojos luchaban por no cerrarse en sus narices.
Creo que de la misma manera ocurrió lo...(¿)"nuestro"(?). La costumbre de estar dormida siempre fue más grande que la realidad de estar viva y tener la posibilidad de sentr y hacer sentir. Hoy no sé si eso fue favorable o no, pero simplemente así pasó. Descubrir que había cariño especial y mutuo me hizo renacer, y hoy ya puedo decir que tengo toda la posibilidad de cantar ópera si se me da la gana, de mostrar una foto mía semidesnuda y con sobrepeso sin sentir vergüenza, de exponer ante el mundo mi concepto de la vida con todos los riesgos que ello implica. Ya no quiero permanecer ciega, quiero ser La Mujer del Médico y ver más allá de lo evidente como Leon-O con su Espada del Augurio. No quiero que la falta de dinero y el exceso de problemas y responsabilidades me detenga ahora, menos que nunca. Es el momento de demostrar quién soy con plena consciencia de ello, de decidirme a ser otra, y aunque sé que he venido tratando de cambiar durante todo este tiempo, es Hoy el momento en el que debo desempolvar a Mrs. Hyde y salir a comerme al mundo. Como llevo mucho tiempo siendo comida por él, ahora quiero meter la cabeza en sus fauces, burlarme en su cara y tratar de domarlo. Sé que en el camino puedo terminar con la cabeza triturada y el corazón embarrado en mitad de la pista, pero me importa un comino.
Tu amor me dio la fuerza, y ojalá que algún día esa fuerza me lleve de regreso a tu amor.
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