octubre 23, 2009

Remodelaciones

Esa mañana se levantó muy temprano, con los ojos enmarcados por sombrías ojeras. Se puso en medio de la sala y observó el tapiz ajado que cubría sus paredes. Una suave rasgadura le hizo entregarse a la tentación de arrancar con fuerza las tiras de papel viejo que vestían el muro, y sin más montó su bicicleta para regresar con un bote de pintura azul.

La vida sin ella no era más que un monótono dormir para vivir y despertar para soñar. Sobre un jarrón de cristal cortado yacían las rosas que ella le había llevado la última vez que cenaron juntos. El agua se había evaporado y los pétalos caían rígidos sobre la mesa en un crujir silencioso. No había en esa casa espacio alguno para el amor: ella se había llevado en el veliz rojo hasta el último resquicio de alegría que antes deambulara entre los muebles.

Sin pensar nada, tal como había hecho con su vida los últimos meses, raspó sin dificultad el pegamento viejo que sostenía el tapiz adherido y dio el primer brochazo. La brillante mancha de color le dio la impresión de haber abierto una ventana por donde se colaba toda la vida que había estado prohibida en esa habitación. Continuó sin detenerse hasta el quicio de la puerta, y luego siguió de largo hasta encontrarse con un enorme obstáculo que le impidió seguir coloreando la pared que acababa en la ventana. El viejo piano yacía pesado sobre el tapete y lo observaba sin la menor intención de dejarse mover. Una gruesa capa de polvo cubría su madera barnizada, igual que a las fotos que descansaban sobre él como si fuera un simple estante donde colocar recuerdos.

Trató sin éxito de moverlo un centímetro, pero sólo consiguió que los cuadros cayeran boca abajo, derrotados como soldados muertos. Ya nada quedaba de aquéllo más que el polvo y el peso de un viejo dolor.

Sin detenerse a observar las fotos como tantas otras veces, recogió uno a uno esos retratos que conocía de memoria: su sonrisa, sus abrazos, los viajes juntos y las reuniones. Todo el color de la imagen había sido devorado por el sol que se colaba asesino por el ventanal sin cortinas. Ya no había vida en esas fotos tampoco, el bote de basura con olor a verduras podridas les aguardaba para hacerles compañía.

Cruzó los brazos frente a la sombra del piano, que seguía mirándolo con la solemnidad y el temple de un anciano. Parecía decirle que cualquier esfuerzo sería en vano, él no se movería para darle libertad a su muro...

Él se sentó en el taburete y concentró su mirada en las brillantes teclas que le sonreían retadoramente. Pronto el muro y el tapiz dejaron de tener importancia en su momento, pronto el mal olor del refrigerador se disipó y la luz dejó de ser molesta. Descansó sus finos dedos sobre el teclado, y luego no pudo parar más.

*

1 comentario:

Anónimo dijo...

Harrah's Las Vegas Hotel and Casino - JTM Hub
Guests 구리 출장안마 at 군포 출장마사지 Harrah's Las Vegas Hotel and Casino (Harrah's Las Vegas Hotel and Casino) 목포 출장마사지 can get 고양 출장마사지 a 보령 출장안마 great experience staying at this smoke-free property.