febrero 13, 2010

Fue una estupidez

La que mostró lo peor de mí: la mujer desesperada, al borde de la histeria, vomitando pasión sin pensar en las consecuencias, engañándose al creer que sería entendida desde la esencia y no desde el símbolo, desde el motivo que me llevó a escribir y no desde las palabras necias.

Me confundí... pedí perdón, pero ya nada pudo arreglar lo que estaba roto. Resulté agresiva, peligrosa, de cuidado. Parecí una loca y asusté... ya después no pude limpiar esa imagen con absolutamente nada. ¿Quién iba a querer hablar con alguien así? ¿Quién no iba a sospechar que en realidad era una enferma obsesiva?

Lo entiendo perfectamente y ya no lo justifico. Demasiado he hablado del amor que yo siento y de su egoísmo, de la demanda de atención que siempre tuve hacia él y de la demanda de atención que él siempre tiene con todos. Son egoísmos distintos, pero al fin y al cabo egoísmos que chocaron en un tiempo y en un espacio que no nos permitieron hacer un alto y tomarnos de las manos para hablar de corazón a corazón.
Fue tan feo crecer sintiéndose culpable, que no quise volver a sentir remordimiento nuevamente... pero esta vez admito mi parte de culpa y con ella me quedo como el niño muerto que fue el conocimiento parido esta vez.

Ahora me sigue sangrando la herida, la hemorragia del duro aprendizaje no se detiene, sigue manando sin piedad hasta dejarme seca, así, casi insensible, casi sedada.

Vuelvo al terror de sentir amor de nuevo, quiero intentar la frivolidad de los nuevos tiempos y saber qué se siente ser moderno. No voy a anticiparme a nada, simplemente flotaré.

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febrero 11, 2010

Hasta aquí llegué

Las diferencias ganaron por knock out a las afinidades. Me parece haber estado perdida en mi mundo durante todos estos últimos meses hablando como una ansiana sin más opciones. Así, ansiana con ese.

Tengo gente alrededor que no se ha ido un solo instante: mi querida amiga Andrómeda, que aunque ya no charlemos ni compartamos espacios cibernéticos como antes, sigue estando en mi mente y corazón, y no dejo de recordarle con pequeños mensajes que la quiero y que es muy valiosa en mi vida.


Mi mejor amiga Iris, que va a ser madre por segunda vez el próximo lunes, y estaré a su lado para hacerle sentir mi apoyo y compartir su felicidad. Mi pequeña hija que ha demostrado su grandeza como ser humano al tener que convivir conmigo todo este tiempo y resistir con la fuerza de un tótem sagrado los ventarrones de mi búsqueda personal. Mi amigo Ewell, atento a mis necesidades y proyectos a pesar de sus muchas ocupaciones.


Mis alumnos Javier y Lorena, queridas personas que han estrechado lazos de amistad tan fuertes que puedo contar con ellos en cualquier momento, al igual que yo he tenido que hacer a un lado mis problemas para apoyarlos en sus broncas de pareja... y mi madre, quien hasta ayer, que me vio por fin declaradamente triste y derrumbada, se acercó después de mucho tiempo a hacerme un cariño y recordarme con ese detalle que nunca ha dejado de amarme.


Los demás vienen y van, puedo quererlos, puedo decirles que me une a ellos un sentimiento profundo, sentirlo deveras, trabajar juntos, de pronto llorar juntos, reír juntos, pero nunca creer de verdad que me quieren hasta que no se demuestre lo contrario a través de los años.


Siempre fui como un perrito maltratado con cara de perro rabioso. Siempre a la defensiva, gruñendo cada vez que alguien venía a querer acariciarme el lomo, consciente de mi condición callejera, acostumbrada al peligro pero no por ello menos vulnerable.


Hubo todo el tiempo algunas personas -muy contadas ellas- que veían la belleza de mis ojos detrás del flequillo sucio y crecido de mi pelaje. Esas personas obviaron mis gruñidos amenazantes y me dieron palmadita en la cabeza. Ellos se hicieron mis amigos, y obediente a mi naturaleza perruna, fui fiel y entregada con todos y cada uno de ellos. Nos unía el guiño de comprendernos, de al menos tener un antepasado cuadrúpedo que nos hiciera caminar a la misma altura.


Con el tiempo fui perdiendo a algunos que se fueron alejando en el camino, pero siempre llegaron más y más a darme la fuerza que por momentos me hacía olvidar mi origen humilde, aunque fruncía el ceño en todo momento y enseñaba los dientes si intuía que la mano que ofrecía alimento, con la otra escondía una cadena. Así sobreviví, siendo mansa ante quien con su cariño me brindaba la seguridad de estar ante una persona buena y sin ocultas intenciones, sin embargo no había tenido el valor para asumirme callejera, y llevar con dignidad mi condición de fragilidad con plena conciencia del peligro de la vida... no me había atrevido.


Entonces llegó alguien a domesticarme, me ofreció de un alimento que nunca antes había probado y me enganchó no sólo a la alegría que su compañía me brindaba, sino al incipiente cariño que me empezaba a demostrar. Vi detrás de sus ojos de gato la misma naturaleza canina que me hizo identificarme con su alma, con lo más oculto detrás de su máscara felina. Me domó total y absolutamente, me sentí dispuesta a dejarme querer. Sabía que no me pediría que lamiera su mano porque ambos éramos iguales, me relajó. Me hizo asumirme yo, me hizo despertar a la vida, me ofreció agua cuando estaba muriendo de sed, y encontré en mi corazón enloquecido la posibilidad de andar juntos en un mismo camino con rumbo a la felicidad mutua...


Pero felino al fin y al cabo. Frívolo y mimado. Ganó el antifaz.


Se acerca el día de los enamorados, y un año más estaré sin nadie. Él, al parecer ya encontró... o reencontró el amor. Parece ya estar bien. Yo he tenido que superar varias pruebas de amistad interesada y desinteresada. Me quedo con quienes ya mencioné. Los demás están de paso.


El catorce de febrero tal vez no repartiré corazones, tendré mucho que hacer y no habrá tiempo para abrazar. No obstante, ellos saben que los quiero, yo sé que me quieren y listo. Los amo: Amanda, Iris, Ceci, Ewell, Lore, Javi, Mamá. Son lo más valioso que tengo en este momento de mi vida.


Estoy triste, decepcionada. Una vez más me han hecho sentir mínima. Esta semana descubrí que hay gente que aparentó estar, pero que en realidad nunca estuvo, que me sentí importante, comprendida, o al menos aceptada, pero al parecer no ha sido así.
Finalmente espero haber aprendido a portar el disfraz de gato, y ante ellos tal vez lo tenga que usar.


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febrero 09, 2010

Los Secretos de Cupido

Ya no había venido a este blog porque se ha vuelto tan personal, que ya hasta da un poco de penita, pero me digo: si no tengo a quién contarle lo que siento, y poseo un blog en donde puedo escupir lo que se me dé la gana, ¿por qué reprimirme?

La posibilidad de que él se haya enamorado de alguien más, me mata. No pones en tu estado del facebook la palabra Love tres veces sin estar pensando en alguien...sí, ya sé, es tonto sentir que se sabe todo de alguien sólo por el seguimiento que uno le hace en sus redes sociales, pero en mi caso es todo lo que tengo. Anoche me atreví a enviarle un mensaje de texto diciéndole que me había acordado de él viendo un programa, y así fue: anoche estuve viendo "Los Secretos de Cupido", pasaron todos los capítulos de este documental en donde se explican científicamente los síntomas del enamoramiento, y pude reconocernos en cada uno de los detalles.


Lamentaría sentirme patética, o convertirme en un stalker, como alguna vez me dijo Luis (un amigo en común), pero creo que he de llevar lo que siento con dignidad, como al principio, como cuando decidí que no debía avergonzarme de esto, cuando asumí con dolor que en verdad estaba amando a alguien difícil, a alguien con quien iba a ser doloroso en adelante convivir y resistir. A pesar de que todo alrededor, incluso él, lucharon por hacerme sentir vergüenza de lo que sentía, reconozco perfectamente al amor cuando lo siento, y sé distinguirlo de otros sentimientos que pueden causar confusión.


Ahora, sentir que tal vez no fui la opción para que él se olvidara del pasado e intentara comenzar de nuevo, me causa inquietud. No estoy segura de nada, pero si lo compruebo, sé que me dolerá. Trato de empezar a prepararme para el golpe, pues seguramente llegará en cualquier momento: él no parece de esos que pueden estar solos, y yo no he recibido señales importantes que hagan apuntar su corazón hacia mí. Una señal de ternura, de agradecimiento, pero nada más.


He aquí un capítulo más de esta historia. Cuando dije que era amor, no estaba exagerando. No puedo extirpármelo como si fuera un barrito en la frente, es un tumor que crece, y que no podré saber si es benéfico o cancerígeno, hasta que vea los efectos secundarios en mi cuerpo y en mi persona. Ojalá fuera amor compartido, nótese que sigo diciendo ojalá... U__U



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enero 21, 2010

Aterrizando poco a poco


Me encuentro sentada en el cuarto piso de la Universidad. Por primera vez después de mucho tiempo releí mi tesis y me puse a buscar bibliografía para la nueva clase que empecé a dar en nivel superior. Confirmé por qué me metí a estudiar esto y me siento feliz. Mi prospecto para nueva asesora de tesis no vino hoy, pero no importa. Estoy aprovechando la poca batería que me queda en la computadora y el acceso gratuito que puedo tener a Internet en el área de cubículos de los profesores para revisar mi correo, actualizar mi Twitter y escribir en mi blog.


Como no sé de qué escribir, hago uso del estilo de bitácora y narro lo que estoy haciendo. Así he empezado varios escritos y luego resultan cosas. La gente pasa y se me queda viendo raro, pero bueno, ya estoy acostumbrada a ello... ayer le envié una carta... sí, cambio abrupto de tema. Yo pensé que ya no iba a escribir de esto, pero tendré que aguantarme a mí misma todavía otro poquito: cuando un amor se siembra en el corazón como una espina, es difícil no hablar del dolor, o de la costumbre de tener a ese diablillo intruso anidado en el pecho.


Una carta escrita de puño y letra, así sea dentro de la misma ciudad, en el domicilio de su oficina, puesto que el de su hogar lo desconozco; puede dar la sensación de lejanía que en realidad tenemos: no sé en qué ciudad andará ahorita, tengo idea de que anda por el norte y me siento tranquila. Una carta con intención de amistad, de compañerismo, de solidaridad. Hice algunos borradores que deseché porque aún tenían el tono satírico que siempre suele ser mal interpretado. Opté por relajarme y hacer una carta "buena onda", como se la describí a mi pequeña, cómplice de mi corazón herido y de mi cerebro revuelto.


Hoy veo que se ha metido a Twitter... de pena ajena si ubicó mi cuenta entre sus seguidores y viendo que cada estado habla de él... me sonrojo. Lo bueno es que nadie lo tiene, al menos eso creo yo.


Desde el momento mismo en que deposité la carta en el buzón, mi alma se liberó. Yo ya no sé qué efecto tenga, no escribí la dirección remitente para no esperar inútilmente alguna respuesta. Simplemente me nació hacerlo: se cumplían cuatro meses de aquél acercamiento íntimo, y por alguna razón la fecha me puso nostálgica. Como dije antes, sin Internet en casa, mi antigua caligrafía despertó de su sueño y se puso a garabatear luego del consabido inicio "Querido Pedro:"


Dicen que le llegará en tres días, no sé cuándo regresará de sus viajes para poder leerla. Pero ahora sí no espero nada, sólo que vuelva a aparecer en su facebook para saber que está bien. Mientras tanto a darle a la tesis, al ensayo de las obras y a sobrevivir en esta tierra. Me siento alegre y no sé por qué exactamente. Sé que la vida es bella, y que escribir cartas a mano tiene parte en este encanto de sentir el pulso de la escritura sangrar, y dirigirse honrosamente hasta las manos de aquél a quien aman.


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enero 05, 2010

Renuncias


Empieza el año en serio: el trabajo se asoma como isla desierta en el horizonte, se avista como platillo volador en lo despejado del cielo, se percibe como el perfume del amor en el aire.


Hoy ya sé qué no va a pasar: tú no llamarás porque mi teléfono no sirve, porque no uso celular o simplemente porque no tienes la más mínima intención de hacerlo. No escribirás porque no tienes tiempo, porque tienes más de 1500 amigos que seguramente actualizarán sus estados muy seguido, y yo no apareceré en tu página de inicio, y por lo tanto, en tu memoria, a menos que me haga presente.


Aquí estoy, entendiendo que no tengo un lugar en tu vida, acechando como hacker psicópata, esperando el momento en que anuncies que asistirás solito y tu alma, a la esquina de Dr. Lucio y Av. Chapultepec para tomarte por asalto y besarte hasta que no quede un aliento en tu pequeño cuerpecito de cachorro travieso.


Renuncié a la idea de esperar que hicieras algo, que esos cambios de los que alardeabas tuvieran que ver con una decisión respecto a mí... pero bueno. Ya comencé a trabajar, y eso no va a detenerse hasta que nos volvamos a encontrar en el camino.


Nadie lo entiende y ya no pido comprensión: no amo a cualquiera, no soy generosa como tú, me enamoro sólo cada vez que pasa el cometa, soy una romántica incorregible, pero cuando me entrego como en esta ocasión, soy muy peligrosa. Sí señor, soy peligrosa también: para el ser que amo y para conmigo misma... pero soy inteligente, no tengo enemigos ni me gusta ganármelos, no colecciono afectos, sólo me quedo con aquéllos que valen la pena. Y usted vale la pena.


No sé cuántas veces he dicho lo mismo con distintas palabras, pero no me interesa. ¿"te amo hasta la médula", dije? Sí... es lo más sabio y sensato que he dicho últimamente.


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enero 01, 2010

Mein Herr

Sabiduría y sensatez, dices. Las tendré así esté muriendo por querer estar loca, perdidamente loca.

Siempre he sabido cuál es mi lugar, sólo que a veces se me olvida.

Te amé sin culpa y tú mismo me obligaste a sentirla.

Hoy renuncié a ti sinceramente... bye, bye mein lieben herr, aunque todavía te ame hasta la médula.

diciembre 29, 2009

El año del Caralibro

Este año fue mi año del Libro de las Caras, o el Caralibro, como sea. Todo el mundo sabe a qué me refiero con eso.

Empecé subiendo un álbum con mi cara contenta que se titulaba "2009 me gusta". Inicié el año convencida de que quería hacer algo bueno, algo importante con mi vida. En mi blog personal escribí que no era el mejor momento para sentirse bien, para querer sentirse optimista, pues iniciábamos con una crisis económica mundial que impactó los bolsillos de todos, especialmente el mío, al que ya no le hacía falta un agujero más... pero no me importó. Ese año cerraría un ciclo en mi carrera y a partir de ahí, todo debía estar mejor.

En el Caralibro empecé sintiéndome sola, desierta, con sólo un par de amigos que me comentaban cosas. La mayoría estaba en el hi5 u otras redes sociales que nada tenían que ver con esta otra. Llegué a odiar la idea de haberle vendido mi alma al diablo y abrir una cuenta en el portal completamente blanco en letras azules... como hielo.

Después se convirtió en la única forma de estar cerca de la gente que quiero, y aunque a veces me siento igual de sola, rodeada de gente, el panorama caralibrero ha cambiado bastante. Conocí nuevas personas que se fueron agregando a mi vida por medio de la red social... sus vivencias formaron parte de mi realidad, de mis sueños y de mis pesadillas...

Y de ahí que sea necesario hacer un balance del año, tenga o no tenga que ver con mi experiencia en el Caralibro:

En enero decidí regresar al teatro, y empezar a hacer realidad el sueño de hablar sobre las tablas de algo importante como el silencio y la necesidad de gritar lo que se siente en un mundo amordazado como este en que vivimos...el proyecto se frustraría después. Fue la única vez que fui al cine con mi madre... en todo el año... quién sabe hasta cuándo. Adiós a Bush... alegre día.

En febrero me encontré con unos ojos hermosos en una esquina. Mis lentes de sol no le permitieron darse cuenta de mis pupilas dilatadas, ni siquiera yo pude sentirlo entonces. Encontrarlo de esa forma fue lo más importante del mes... hasta ahora lo entiendo.

En marzo la mala suerte parecía instalarse sobre mi cabeza, la depresión de la primavera me hizo dudar sobre mi futuro, la Universidad comenzaba a oler a nostalgia porque nos tomamos la foto generacional y todo me parecía incierto desde entonces. Terminé un proyecto de escritura que absorbió mi tiempo y energía por nueve largos meses...pero sobre todo, me acercó a una amiga adorable, al sur de este continente.

En abril la crisis sanitaria me hizo postergar mi renacimiento: cerraron los lugares de esparcimiento y no pudo darse. Realmente me imaginé un futuro distópico en donde ya no pudiera besar ni abrazar a nadie. Uno de mis estados del FB fue "A ver, qué se siente besar y no poder..." pensando en que mal de muchos, remedio de tontos.

En mayo lo conseguí: me sentí cerca, muy cerca de lo que realmente quería en la vida... pero lo temí, no me sentí capaz de ser, de sentir, lo negué. Por si fuera poco, sufrí una caída que me sacudió de pies a cabeza, haciéndome replantearme la soledad, la desesperanza y la necesidad de amor.

En junio por primera vez le dije que lo quería... pero no sabía cuánto más lo llegaría a querer... terminé la carrera. Un estado del hi5 rezaba "I did it my way"... con las consabidas consecuencias de ello. Luego murió Michael Jackson, y la reflexión acerca del mundo en el que vivo no se hizo esperar: talento especial, sensibilidad, propuesta, arte...versus dinero, fama, escándalo, manipulación, la doble moral...

En julio piloteé mi propuesta pedagógica, me fue bien, pero luego fui atacada por denunciar una realidad... me corrieron con violencia de un lugar en donde fui a grabar mi segundo cortometraje... mismo que ha quedado guardado hasta el momento en espera de ver la luz...

En agosto comencé a sentir que mi suerte empezaba a cambiar, pero aún no lo creía. Cumplí 33 años y vaticiné que serían de buena suerte. Aquella mirada que conocí en octubre, que me encontré en febrero, que reconocí en mayo y a la que escribí en junio, me invadió de nuevo y no quise hacerle caso. Estaba demasiado ocupada en autocompadecerme para pensar en otra cosa.

En septiembre volví a nacer.

En octubre permanecí en el limbo, moribunda...el peor mes de mi vida en mucho tiempo.

En noviembre empecé a andar sin muletas... eso da miedo, da terror... pero me dio esperanza. Volví a involucrarme en lo académico, en el compromiso social, lo volví a ver... y luego a soñar.

En diciembre mis primeros pasos... futuro borroso...

...que ya empiece el 2010... tengo ganas de que todo inicie de nuevo.
2010 tiene que ser mejor.

diciembre 26, 2009

Esperación


Una palabra mezcla de esperanza y desesperación... no quisiera seguir aguardando un milagro, como si estuvieras esperando a que se alinearan los astros para sacar el soplete y derretir el hielo que me hace castañetear los dientes.


A veces pienso que tu silencio y tu misterio tienen que ver conmigo... inocentemente. Pero a veces sueño con que aparece en tu estado un mensaje de amor para alguien más... no sabría qué hacer. Sueño a veces con que me lees, con que en secreto me has seguido como yo te he acompañado en tu dolor calladamente, pero sólo es eso: fe y sueño.


La gente a mi alrededor y la vida me dicen que crea, pero la verdad es que me estoy muriendo de frío.


He aprovechado el tiempo para decirle a la gente que quiero, que la quiero, que me hace falta un abrazo, una risa, el buen humor. Me ha dado gusto ver a mi familia de alguna manera feliz, como un boceto de algo nuevo, con una sonrisa apenas dibujada en sus rostros, que yo interpreté como esperanza en el futuro. Yo no sé si sea el modo en que yo quiero ver las cosas, pero lo he visto todo muy luminoso últimamente.


Por desgracia cada vez que entro a visitar tu red me deprimo un poco... porque no hay respuesta, ni siquiera un guiño que me diga que todo está bien, que todo es normal, que soy aunque sea una persona más en tu vida, pero por lo menos un alguien. Has ignorado mis mensajes y eso me duele. Quisiera pensar que es una estrategia que al final terminará en sorpresa, pero no me gustaría elevarme y luego caerme de muy alto.


Esperación es lo que siento. Esa es la palabra: esperación :(


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diciembre 18, 2009

La amante eterna

Se repite una vez más a sí misma. No lo quiere así, sueña con casarse de blanco y que vuelen palomas a su alrededor, pero empieza a pensar que ha nacido para ser subterránea. Su físico y su nombre no le ayudan: cualquiera que la ve a primera vista cree efectivamente que nació para ser mujer de la vida galante. Sus rubios rizos vuelan al aire, se mira al espejo, se sabe sexy. Se admira esperando que otros la secunden y le digan lo guapa que se ve hoy... pero ella lo sabe, y por eso nadie le dice nada. Como segunda estrategia empieza a repartir halagos, con la esperanza de que como un boumerang regresen a ella recargados en fuerza... pero no sucede.

La función va a dar comienzo. Quiere un abrazo, requiere el cuerpo de un hombre a su lado, la fuerza, el poder que le da a su alma lo que ésta no tiene...lo busca, rechazo otra vez. Actúa y no pasa nada, regresa al camerino y cada quien está en su asunto, no hay nadie que le diga sinceramente que ha estado bien, regresa al espejo, se mira... sigue buscando la aprobación, huele a hormonas, descubre a un caballero mirarle el trasero a través del cristal. Él está esperando su escena y se distrajo de pronto, no es nada importante... sin embargo para ella es suficiente. Se acerca a él, le susurra un coqueteo, él se sorprende.

Pasado el aplauso hay que ir a festejarlo. Ella no puede esperar más el momento de abrir la pista con él, y ofrecerle bailar un tango: si lo piensa bien, no está nada mal, es joven, atractivo y varonil. Bailan juntos, él se divierte, ella se invade de emoción al sentir el roce de su mano en la cintura. Quisiera que la pieza no parara, pero es imposible, todos los demás conviven de manera diferente. Se acaba el sonido de la música y ella se siente sola. Siente que todo este tiempo ha estado bailando sola, en medio de un sueño que nadie compartió.

Su compañero de baile ahora se va a beber con los demás, y ella se recluye en la esquina de un sofá a mirar cómo todos se integran. Piensa que su imagen de diva solitaria llamará la atención de alguien que le pregunte por qué está apartada. Sólo la mujer más vieja de la fiesta lo hace, le ofrece llevarla a su casa, ella se entristece. Pronto alguien más le roba la atención de la vieja, y ella vuelve a quedar sola... el anfitrión se acerca a preguntarle si no se le ofrece nada, y ella aprovecha para hacer plática... pero no, Déborah: él es caso perdido, la novia está en la fiesta, no pierdas la conciencia, no pierdas una posible amistad.

El compañero de baile regresa un tanto ebrio a refugiarse en su regazo. ¡Por fin! ¡Por fin! ¡Un triunfo esta noche! ¡No se irá con la vieja a casa! Habrá alguien más que la llevará sana y salva hasta su hogar, no sin antes compartir unos besos y unas cuantas caricias, o hacer el amor...

La noche pasa breve, y él se arranca de sus brazos delicadamente, casi sin que ella apenas lo perciba... luego se retira sin decirle adiós siquiera.

Ella se va a casa en el auto de la vieja, suspira y agradece la velada: después de todo, es mejor amanecer sola en casa, sin huella de besos o semen encima, que amanecer también sola otra vez en un viejo hotel... vuelve a su casa y llora letras. Nadie habría pensado que detrás de ese cuerpo sensual y esa alborotada cabellera hay un cerebro brillante, poblado de poesía y palabras sangrantes. Nadie creería el corazón que palpita detrás de ese busto redondo y perfecto, que hay sapiencia y amor detrás de su imagen vulgar.




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diciembre 12, 2009

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Espero no equivocarme, pero te siento muy cerca... cada vez más. Ronda en el aire el fantasma del perdón, de la paz...y el amor. Ojalá que esta Navidad sí sea dulce, quiero volver a creer en Santa Claus...

diciembre 04, 2009

Hoy es cumpleaños de mi madre

Como primer regalo de sus recién estrenados 61 años, recibió una inyección de insulina, la primera de muchas tal vez. La vi contenta, activa, llena de vida. Sentí tristeza de pensar que pronto generará una adicción difícil de mantener...
...yo no sé qué regalarle. Adormilada le canté Las Mañanitas y después me volví a dormir. No sé qué detalle más tener.


Estoy escribiendo una obra en la que trato de explicarme esta relación con ella, y la tengo en el tintero desde hace varios días porque no me lo puedo aclarar... se atraviesan más cosas, se acelera mi corazón, lo veo, lo escucho, lo leo... me distrae pensar que ya no debo amarlo a él, pensar en él...¿o sí debo? Y mi obra sigue ahí, con el cursor parpadeando a media frase sin que mi cabeza esté conectada con mi sentir, sin que pueda poner en palabras que en verdad amo a mi madre, pero que ya no quiero estar cerca de ella. Que no quiero que muera, que quiero que esté bien, siempre bien, que me preocupa en verdad su salud, pero que quiero vivir mi vida.


Viene a mí la gente, se aparecen como fantasmas y vuelven a irse dejando su huella. ¡¡Lo único que quiero son besos y aplausos!!, eso es lo que le hace falta a mi alma para sentirse feliz, para saberse viva. Amo a mi madre, y me siento culpable porque hoy es su cumpleaños, pero tengo muchas otras cosas más importantes en qué pensar...lo siento mucho...

diciembre 02, 2009

El lenguaje de los besos


Un abrazo y mil perdones,

lágrimas, comprensión.

El lenguaje de los besos

dice lo que no puede la voz.


HMM

No puedo entenderlo. Simplemente es muy extraño... no te llamo porque no quiero molestarte. Detesto sentirme una intrusa, molestarte, despertarte de tu sueño, sentirme absurda, ridícula fingiendo estar bien, diciendo tonterías, cualquier cosa, casi hablar sólo del clima por no poder tratar por teléfono o por mail lo que me está matando.



Qué gracioso debe ser pedirle que resuelva tu vida a alguien que no sabe muy bien para dónde va la suya. Creo que he errado en pensar que serás mi gurú, y que cualquier cosa que tenga que resolver, verá la luz con una palabra que digas. Tu palabra es NO, tu palabra es QUIERO DORMIR... de acuerdo, sigue durmiendo. Puede ser que no hayas descansado bien, pero siempre eres tú, siempre tú y nadie más.



Salud! Por quien te dice que no quiere lastimarte y ya te está lastimando.

Salud! Por quien no quiere y no puede estar contigo

noviembre 23, 2009

El blog que nadie lee

Sigo aquí, recibiendo cero comentarios en mis entradas por razones desconocidas. Ojalá sea porque nadie me lee, pero si la razón es que a nadie le importan mis burradas, eso ya es preocupante, tomando en cuenta que quienes tienen la dirección de este blog, se supone, que son personas cercanas de alguna forma a mí.

Los últimos dos meses fueron claves en mi vida para crecer y reencontrarme, lo cual no es nada nuevo si alguien ha estado leyendo en silencio todos mis escritos correspondientes a septiembre, octubre y lo que va de noviembre. Aunque claro, estoy consciente de que cuando uno se desahoga, a veces ya no queda más por decir, pues ni siquiera un "Ánimo, todo va a estar bien" sirve de mucho cuando el corazón está anegado en dolor y en desesperación.

Tal vez debería hablar de cosas más universales en lugar de hacer berrinches personales en cada uno de los posts que conforman este diario virtual, pero por eso hice el otro blog, el de opinión general, en donde toco temas que tal vez puedan o no interesarle a la gente... aunque tampoco nadie comenta, y eso me saca de onda.

Veo que los bloggeros suben y suben entradas y los más populares tienen docenas de seguidores, e igual o mayor número de comentarios en cada tema. Otros blogs son muy buenos pero no tienen nada de comentarios, igual que yo. Entonces digo, "¿Por qué? si esto está interesantísimo" y comento...

En fin, que no acabo de entender este mundillo de los blogs. Yo sólo sé que lo uso para exorcizarme. Públicamente, sí, ni modo, me arriesgo a vivir en estos tiempos que me tocaron, y si de paso a alguien le mueve la intención de decirme algo a cambio, es ganancia adicional, de cuya ausencia prometo no volverme a quejar.



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noviembre 19, 2009

Noviembre: mi canción del mes

Octubre no tuvo canción, no podía tenerla. Pero ya estamos a mitad de Noviembre... y Cecilia Toussaint, mi ídola de ídolas tenía que traerme esta que es una de mis canciones favoritas DE LA VIDA!!

Disfruten Sirena de Trapo, disfruten a Ceci, disfruten la fortuna de amar, aunque uno no sea amado!!!

noviembre 16, 2009

Un sueño compartido

Ella llegó temprano y él la recibió recién bañado. No sabría explicar por qué eligió el pantalón más limpio y una playera nueva, pero ahí se encontraba, como un adolescente ansioso ante su primera vez. Ambos sabían que no sería eso para ninguno de los dos. Él sólo abrió la puerta y la dejó pasar, ofreciéndole asiento como si se tratara de una visita formal.

Por el chat habían quedado en hacerse un favor mutuo: él era buena onda, despreocupado y guapo, y estaba pasando por una racha de mala suerte en cuestión de mujeres. Ella necesitaba recordarle a su piel lo que era vibrar ante el sexo para no llegar vulnerable cuando se entregase al verdadero amor.


Se miraron fijamente, nerviosos, dudosos de lo que anteriormente habían acordado con tanta gracia y sin complicaciones. Él le ofreció algo de tomar y ella sonrió. No era como lo había imaginado. Pensó en pararse de puntillas y treparse hasta la altura de su cuello para luego subir a trompicones las escaleras rumbo a su cuarto... pero ahora estaba ahí, sentada en la vieja sala de los años cuarentas, como una señorita decente con las piernas juntas y esperando una taza de té.


El joven regresó avisando que el agua tardaría un poco en calentarse, y que mientras tanto deberían esperar. Ella lo invitó a sentarse a su lado y él se acomodó en el sillón sin saber qué decir. Ninguno sabía qué seguía, él quería acariciar sus cabellos y ella enredarse en su cuerpo con más premura de la que hubiera imaginado, para acabar de una vez con todo y largarse de ese lugar.


-¿Quieres...que te bese?- preguntó él seriamente. Ella se lo pensó un poco y luego negó con la cabeza.

-No lo sé. ¿Para qué son los besos?

-S-son el preámbulo...

-Entonces no es necesario ya...-contestó mirándolo con las mejillas rojas y la humedad entre las piernas. Recibirlo ahí, en ese sillón, entregarse en un suspiro fogoso, ofrecerle el cuello, arrancarle la ropa, aspirar de su pecho el perfume que acababa de vaciarse encima era todo lo que quería hacer entonces. No había tiempo de cursilerías, de tomarse la mano y acariciarse con cariño, eso no le correspondía a él. No quería dar explicaciones, decirle "Mira, quiero revivir la memoria de mi cuerpo, hace tanto que no estoy con nadie, y él ha estado con tantos, que ahora sólo quiero que me tomes y me hagas sudar. A él sí quiero amarlo, tú sólo poséeme y después acompáñame a la puerta."


El chillido de la tetera interrumpió la intención de lanzarse encima de ella, probar sus labios, amoldar sus enormes manos sobre sus enormes senos, disfrutar ese cuerpo hasta entonces desconocido, excitarse con la idea de que él fuera deseado por ella, de que después seguirían siendo amigos, compartiendo un secreto íntimo ante el cual sonreír con descaro. Se levantó nervioso y corrió hacia la cocina para apagar el fuego que hacía hervir el agua. ¿Debía preparar el té o sólo aplacar el ruido? La respuesta era obvia, así que volvió corriendo y sin pedir permiso se abalanzó en sus brazos llegando directo a probar su boca.


Ella dio un beso forzado, sorprendido, acelerado. No quería entretener más su lengua jugando en la cavidad de su amigo, quería desprenderse de todo pudor y llevó sus manos a despojarlo de la playera. Él entendió el mensaje y desabotonó torpemente su blusa, ella gemía, ya no había agua caliente en la cocina, no estaban el perro ni el abuelo, nadie que interrumpiera la realización de ese momento... pero un ruido insistente la hizo girar hacia la mesita de al lado para callar la alarma del despertador.


Aún con el corazón acelerado abrió los ojos y miró que ya era la hora. Tenía que levantarse y sentarse ante el ordenador. Se acomodó el pijama y se lavó los dientes... sonrió al encontrarlo en línea y se resistió a saludar.


-¿Por qué no me saludas?- parpadeó el mensaje en la barra de tareas...

-Puede que aún esté dormida, es que me acabo de levantar...

-Ah... yo también, estoy desvelado.
-¿Y eso?
- ...anoche soñé contigo...

-...¿Ah, sí? ¿Qué soñaste?

-...que venías a mi casa... y me violabas...-emoticón de sonrisa traviesa.


Emoticón de carcajada y cambio radical de tema. Ya no haría falta proponerlo en serio, pues un sueño compartido podría ser considerado una realidad...



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noviembre 06, 2009

Mucho más que piel

Una simple mirada lo desencadenó todo. Luego cerraron los ojos y se lanzaron al vacío que les aguardaba sobre el edredón. El vértigo fue impresionante, el brinco en el estómago, el mareo y el escalofrío. El beso a profundidad, el abrazo al cual se aferraban como si fuera el paracaídas. Los corazones a cien.

Sería la primera vez que sus pieles se encontraran, y las manos tímidas de él buscaron el contacto bajo la ropa. No había ansiedad, persistía el miedo, ese miedo que por fin dejaría de ser pared para convertirse en puerta. Los labios les temblaban de emoción pero no querían separarse ni un solo centímetro. Temían que al hacerlo y abrir los ojos, volviera ese pánico a hacerlos presa deteniendo aquél instante para siempre. No querían mirarse asustados y soltarse precipitadamente para acomodar sus ropas y decidir guardar compostura. No podía pasarles eso más, ya no más.

Por eso abrieron los ojos decididamente, y ese golpe de mar y tierra en la cercanía los hizo asentir por dentro. Él la miró unos segundos y luego apretó sus labios contra los de ella, no cabía la menor duda. Derritiéndose por dentro bajó a su cuello, buscó su pecho con la mano y lo aprisionó suavemente. Sus pulsaciones se aceleraban al mismo tiempo que el masaje se iba tornando más dulcemente rudo. Él se acomodó entre sus piernas. Con suaves movimientos bailó sobre su cuerpo tendido, elevando la temperatura del cuarto. Parecía una serpiente reptando por las dunas, dibujando curvas con su espalda, impactando la arena de su voluntad en cada fricción. El efecto que tenía sentirlo crecer sobre la ropa le hizo atraparlo entre sus brazos y creerlo suyo... y asumirse suya. Acarició su cabeza y agradeció el cabello escaso, apenas creciente que le permitió seguir con sus manos la redondez de su calavera y palpar la piel que cubría su cráneo. Atrajo su rostro y lamió su boca, luego buscó hambrienta sus orejas, él se estremeció.

Los gemidos acompasados les hacían temer de nuevo que aquello fuera una locura. El miedo no dejaba de soplarles detrás de la nuca con su aliento frío, pero el calor de sus cuerpos rebasaba pronto el aura que estallaría varios minutos después, cuando el blanco de sus pieles se fundiera en uno solo, cuando no hubiera forma de averiguar dónde empezaba uno y terminaba el otro, quién era el hombre, quién la mujer... cuando el canto de los lamentos placenteros se fusionara en un mismo tono, cuando el roce de sus sexos les hiciera sudar, gritar, llorar y adorarse juntos, cuando la danza de sus vientres les hiciera perder la cabeza y encontrar el alma perdida, cuando un beso suave culminara el ritual, cuando el abrazo final les hiciera sonreír plenos de dicha, de juventud, de vida.

No habría más dolor que hiciera ruido. El pasado sería sólo un instante doloroso, una cicatriz bultosa que sólo duele al tocarla, pero que ya no sangra más. Un pasado que alguna vez fuera un insoportable equipaje, pero que ahora es sólo un pequeño tesoro que guardar en la gaveta, mirar de lejos y darle la espalda para besarla de nuevo, para conquistar el secreto oculto detrás de su mirada triste y sonreír porque están vivos, y porque sexo, pudor o lágrimas, nunca más va a dar igual.

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noviembre 05, 2009

Ayer

La tarde cayó sobre mis hombros llevando consigo la pesada carga de las prisas. Llegué al lugar que ya siento como casa y me dediqué al trabajo. Fueron buenas las cinco horas de anticipación, ni más, ni menos. La soledad del camerino me envolvió... soledad como siempre. Y extrañé tu risa, tus manos, tu mirada reflejada en el espejo...

Traté de sentirme una estrella, sentada en ese espacio en donde tantas veces has estado tú. Era inevitable pensar en tí, soñar que entrabas por esa puerta irrumpiendo mis pensamientos con un ramo de rosas. Idear un momento mágico a solas, sin prisas y sin miedo... todo estaba ahí, listo para que tú entraras como cuchillo en mantequilla, pero el corazón me decía que no estarías ni de broma.


Comenzó a llegar la gente, y mi pose de diva se empezó a romper, espiando tras las cortinas para ver quién estaba, quién faltaba, y sonriendo de ver que hay gente que me aprecia y que cumple sus promesas.


La función empezó. Titubeé. Luego los vi, me impuse, les traté de seducir, me valió, me entregué, te tuve de nuevo y te perdí en escena... fingí que no importaba, terminé. Luego recibí los abrazos y después me desmoroné... la penumbra del camerino me rebasó mientras alguien afuera alardeaba del tiempo que pudiste dedicarle un día antes para hablar de teatro... hay quien tiene ese privilegio...


Terminando la noche quedó un solo amigo, el único. Él me regaló un abrazo y una flor seca de cempasúchitl. Ese fue mi consuelo al final... palabras sabias... o necias quizás, o complacientes, no lo sé. El caso es que nadie entiende, si no lo sienten no lo entenderán jamás. Lo que sigo sintiendo es difícil, muy duro de sobrellevar aún. No es sencillo amar así, en silencio, sin esperanza, y con el recuerdo de una complicidad latente que se concretó en un beso, y se hirió con mis palabras.


Hoy le escribí. No quise ponerle ni un "te quiero", aunque ya lo sabe. No quiero que un "te extraño" le haga sentir acoso o presión alguna... pero quiero que recuerde que existo, y que si se olvidó que ayer había una función que esperaba de él aunque sea un "deseo de mierda", lo recuerde y me recuerde... aunque me odie, aunque le fastidie. Yo sólo quería hacérselo saber. En respuesta no espero más que silencio otra vez.


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octubre 29, 2009

Mon amant est la solitude...toujours

Tal vez tenga que ser de esta forma, como le dijo Edith Piaf a Jacques Brel rechazando su amor. Tal vez yo no debería cantar cosas así, un hombre no debería, tampoco una mujer, ningún ser humano debería suplicarle amor a otro. Tal vez no he vivido lo suficiente como para merecer estar a tu lado... así dijo una vez ella, tú me lo enseñaste a mí.

El silencio que se ha abierto entre ambos me habla de la "sabia virtud de conocer el tiempo, a tiempo amar, y desatarse a tiempo... como dice el refrán, dar tiempo al tiempo... que de amor y dolor alivia el tiempo". (Renato Leduc)

"Manifestarte frágil lastima tu imagen", me dijo alguien más esta semana. Y sí, probablemente me sobra pasión y me falta experiencia. La soledad se aprestó a cobijarme cuando supo que ni el recuerdo de tus labios cálidos me podría salvar del correr del reloj. Ella me cubrió los ojos para que ya no quisiera verte, y tapó mis oídos para filtrar el sonido de tu voz grabada, y que esta no llegara directo a inyectarme el cerebro de emoción. Apretó mi corazón para que no sonriera al compás de tu risa, y aprisionó mis dedos para que no teclearan más tu nombre en busca de noticias tuyas.

Octubre ha sido un mes caótico, pero clave en la historia de mi vida y de muchas cosas. A veces quisiera echarme a correr muy lejos y llegar a un lugar en donde nadie me conociera, en donde nadie supiera nada de tí ni de mí. Nunca había tenido esa extraña sensación antes. Quisiera borrar el pasado de ambos, reencontrarnos en otra vida, en otro tiempo, y ser libres para amar. Te odio... ...

... ... no es verdad... eso no... pero es que no quiero volver a decir lo contrario, ya no más veces, ya no más al vacío.

Te necesito aquí, no me dejes, no... construyamos un mundo en donde el amor sea rey, donde el amor sea ley, como dijo Jacques Brel... pero lo olvidaba... un hombre no debe decir esas cosas... ya lo dijo la Piaf... y puede que tenga razón.

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octubre 23, 2009

Remodelaciones

Esa mañana se levantó muy temprano, con los ojos enmarcados por sombrías ojeras. Se puso en medio de la sala y observó el tapiz ajado que cubría sus paredes. Una suave rasgadura le hizo entregarse a la tentación de arrancar con fuerza las tiras de papel viejo que vestían el muro, y sin más montó su bicicleta para regresar con un bote de pintura azul.

La vida sin ella no era más que un monótono dormir para vivir y despertar para soñar. Sobre un jarrón de cristal cortado yacían las rosas que ella le había llevado la última vez que cenaron juntos. El agua se había evaporado y los pétalos caían rígidos sobre la mesa en un crujir silencioso. No había en esa casa espacio alguno para el amor: ella se había llevado en el veliz rojo hasta el último resquicio de alegría que antes deambulara entre los muebles.

Sin pensar nada, tal como había hecho con su vida los últimos meses, raspó sin dificultad el pegamento viejo que sostenía el tapiz adherido y dio el primer brochazo. La brillante mancha de color le dio la impresión de haber abierto una ventana por donde se colaba toda la vida que había estado prohibida en esa habitación. Continuó sin detenerse hasta el quicio de la puerta, y luego siguió de largo hasta encontrarse con un enorme obstáculo que le impidió seguir coloreando la pared que acababa en la ventana. El viejo piano yacía pesado sobre el tapete y lo observaba sin la menor intención de dejarse mover. Una gruesa capa de polvo cubría su madera barnizada, igual que a las fotos que descansaban sobre él como si fuera un simple estante donde colocar recuerdos.

Trató sin éxito de moverlo un centímetro, pero sólo consiguió que los cuadros cayeran boca abajo, derrotados como soldados muertos. Ya nada quedaba de aquéllo más que el polvo y el peso de un viejo dolor.

Sin detenerse a observar las fotos como tantas otras veces, recogió uno a uno esos retratos que conocía de memoria: su sonrisa, sus abrazos, los viajes juntos y las reuniones. Todo el color de la imagen había sido devorado por el sol que se colaba asesino por el ventanal sin cortinas. Ya no había vida en esas fotos tampoco, el bote de basura con olor a verduras podridas les aguardaba para hacerles compañía.

Cruzó los brazos frente a la sombra del piano, que seguía mirándolo con la solemnidad y el temple de un anciano. Parecía decirle que cualquier esfuerzo sería en vano, él no se movería para darle libertad a su muro...

Él se sentó en el taburete y concentró su mirada en las brillantes teclas que le sonreían retadoramente. Pronto el muro y el tapiz dejaron de tener importancia en su momento, pronto el mal olor del refrigerador se disipó y la luz dejó de ser molesta. Descansó sus finos dedos sobre el teclado, y luego no pudo parar más.

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