febrero 10, 2009

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Ya huele a regreso a clases…




… se acabó la diversión.


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febrero 09, 2009

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Como al jugar con la Ouija abriste una compuerta...
entre tu mundo y el mío, entre tu cuerpo y el mío.
¡¡No se juega con esas cosas!!
¿Cómo piensas cerrarme ahora el paso entre tu terreno y ésta dimensión donde me muevo?
Si cada vez que te veo vibra ese imán que me jala hacia tus brazos, que me obliga a perseguirte, a querer entrarme en tí, a poseerte de una vez por todas.
Pero no puedo tocarte, como si fuera incorpórea, como si fuéramos de naturaleza distinta y por lo tanto incompatible.
¿Por qué jugaste con eso?
¿Creíste que era un juego cualquiera? ¿No te daba miedo?
Ahora soy un fantasma liberado, un alma despierta, un muerto alborotado.
¿Qué es lo que piensas hacer?

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febrero 04, 2009

¿Es imposible el amor?

"Desde el momento en que le nombras amor imposible, ya tiene esa cualidad de amor, y es, existe, lo sientes tú. ¿Que es imposible que la otra parte sienta lo mismo? Probablemente... pero el amor de tu parte, ahí está. ¿Que es imposible la realización de ese amor? Ya es real, no es de mentira. En sí mismo encierra más verdad que cualquier otro amor que se presuma o se nos venda como verdadero. Ya lo sé: la filosofía más básica, dirás, pero al fin y al cabo es amor al saber."

Conversamos ese día sellando un pacto del amor más cierto. Sientes el amor, cierras los ojos, suspiras, imaginas, sueñas, inventas, creas y recreas. Me tomas, me dejas y me rescatas. Cabalgas, te entregas, despiertas y anhelas. Abres los ojos, ¿pudiste sentir que era real?

Dolorosamente sí...pero ahora con los ojos abiertos ya no es lo mismo, frente a tí está la vida gris y cruda a la que has venido, y ese amor que soñaste ya no está presente en tus sentidos, en la piel. Sientes frío por perder lo que en la mente poseíste, es insoportable, la soledad pesa, tanto que corres a desnudarte en tu celda y golpearte la espalda hasta pagar con sangre el pecado de tus pensamientos. Quien por tu puerta pasa sonríe de lado, pues ya aprendiste que el amor no fue hecho para tí, que estamos en guerra, y que tu misión es con otros, nunca contigo mismo.

Mientras lloras tu deseo, te maldices por traidor, por cobarde, por imbécil. No sabes que de brazos en cruz, recostada en el suelo, yo pienso en tu cuerpo, mientras miro a mi futuro amante de porcelana sangrando tinta roja por nuestra salvación eterna. Deberé beber de él, comer de él a todas horas, oír los rezos de las demás mujeres frígidas que entre flores me reciben como el trozo de carne viva que soy, y que urgirá marchitar lo más pronto posible.

Hubo temblores constantemente, los muros se cimbraban, no hubo paz en ningún lado...sólo al evocar tu mirar sereno, tu sonrisa abierta y tu andar de caballero. Despiadadamente virgen seguí entre esta naturaleza muerta, maldiciendo mi traición, mi cobardía y mi estupidez, cuestionándome cientos de veces mi concepto de verdad, de realidad, de certeza y de fe. ¿Es imposible el amor?

Puedo imaginar tus gritos, tu rabia por el simple roce de labios que electrificó nuestras voluntades. Hoy supe que tus ojos ya están turbios de ver tanto dolor ajeno. Supe que te han visto llorar ante la agonía, mientras mis labios partidos querrían con palabras nuevas devolver la vida a todos cuantos han partido en mis brazos. ¿Qué nombre darle a todo ésto? ¿Será esta realidad sólo un mal sueño? ¿Hasta cuándo se termina? ¿Cómo serían nuestras vidas si no...?

El amor que sentimos existe, persiste. Un segundo en el tiempo bastó para convencerme de vuelta...

En vísperas de la Primera tú desgarraste tu espalda mientras yo te deseaba entre velas y fragantes rosas. El amor existe. A punto de terminar la Segunda, nos miramos canosos, con la piel seca, las manos ensangrentadas y el siglo en el alma... pesado como un yugo, ardiente como un misil en el cielo. El amor existe. Yo le cerré los ojos y tú dibujaste una cruz en su frente. El amor existe. Nos tomamos de las manos e imploramos en silencio...


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febrero 01, 2009

De cine y otros placeres

Intentando estirar la felicidad como tantas veces, esa con la que inicié el año y con la que me propuse continuar aferrada hasta que cuerpo y alma aguantaran, aquí estoy escribiendo de nuevo. Y debo decir que para el mencionado propósito, el séptimo arte me ha sido de una ayuda insustituíble

La primera película que vi en el año fue El curioso caso de Benjamin Button, acompañada de mi mejor amiga (o bueno, una de mis mejores, para que nadie se sienta ofendido ;D). Sobra decir que el impacto que en mí causó fue más favorable de lo que ya imaginaba...y no sólo por el ENORME placer de volver a ver unos segundos (y gracias a la tecnología) a un Brad Pitt tan suculento como lo vimos hace casi veinte años, sino porque además del garantizado taco de ojo que significa verlo en pantalla grande, también ha sido siempre garantía de una actuación impecable. Las tres horas de película casi ni se sienten, la fotografía es de una belleza sublime, y la historia propuesta es una invitación a replantearse el amor en todas sus facetas, la belleza, la inocencia, la vida misma.

Después volví a ver El Bulto, de Gabriel Retes. Una película que vi hace años y que tenía muchas ganas de volver a ver precisamente por esas incongruencias entre la edad biológica y la edad mental. Necesitaba justificarme el hecho de que aunque a los ojos ajenos mi fisonomía represente aún más edad de la que tengo, los ojos de mi alma me siguen impidiendo crecer más allá de los quince...(el ya famoso Síndrome de Peter Pan). No me arrepentí. Además de todo, me entraron unas ganas enormes de involucrarme en un proyecto más ambicioso de cine, rodeada por mis seres queridos, subidos todos en un mismo barco que nos lleve a la aventura de la creación.

Luego fui a ver la película de El Argentino. Doble placer porque tenía unos veinte años que no iba con mi madre al cine, y que por fin se diera el tiempo de acompañarme, y más aún, que fuera con toda la disposición de ver un filme que seguramente no entendería, fue el premio que por anticipado se me concedió. No tengo que contar la trama para que sepan que trata del movimiento guerrillero que dio pie a la Revolución Cubana. Y además de que, muy a pesar de que nos resistimos a reconocerlo, disfrutamos como locas el ver a toda esa bola de HOMBRES DE VERDAD (encabezados por -mmh!- Benicio del Toro) envueltos en tan apasionante trama; también es cierto que la película me dio un madrazo a mí, que había desistido del acaloramiento que produce el indignarse y luchar por causas sociales, a mí que había decidido no ver las noticias, y como Susanita, la amiga de Mafalda, prefería pensar que el mundo quedaba muy lejos y que era mejor no pensar en los pobres, dedicarse a ser mamá y soñar con el príncipe azul... ¡qué pendeja me he sentido!

Y por si fuera poco, un tanto apenada con un amigo francés que me refirió El Violín, película mexicana que a pesar de haber adquirido hacía muchos meses, no había tenido tiempo de ver, decidí ponerla hace unos minutos para ver de qué se trataba, y las lágrimas insoportables no se hicieron esperar. Más madreador todavía. Independientemente del infalible blanco y negro, la belleza de la música y los paisajes campiranos, y el excelente casting de actores, cada segundo del filme parecía preguntarme: ¿todavía crees que el mundo está demasiado lejos?

Un final más para llorar de rabia, y para cuestionarme la manera en que desde mi pequeño mundo y mi corta edad mental puedo ser aún útil y benéfica para el futuro que se aproxima.

¿Será a través del cine, el teatro o la literatura, contando historias poco a poquito hasta adquirir la experiencia necesaria y decir cosas duras con la belleza de una flor en mitad del asfalto? ¿Será a través de la educación, poniendo el granito de arena, llegando a menos personas, pero más a fondo, inspirándoles amor por la vida y la pasión por ayudar a vivir mejor? Todavía no lo sé, y tal vez me pase la vida indagando de qué forma puedo estar sin cruzarme de brazos, pero de una cosa estoy segura: el arte y la educación son los motores de este mundo. No podría haberme dedicado a otra cosa en donde no fuera requisito rebanarse el corazón en delgadas capas, para que alcance a alimentar un poco a tantas almas hambrientas de un impulso cardíaco, de la imprescindible esperanza en un mañana mejor.

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enero 14, 2009

Enamorarse de una ostra

No hay mejor cosa que una fea enamorada... siempre estás seguro de que no se te va a ir con otro, pero tienes que seguir reconquistándola porque a fuerza de humillaciones, algo debió aprender de dignidad.

Siempre te será fiel, será detallista, te cuidará como su más íntimo tesoro, será protectora contigo y a la vez vulnerable a tus caricias. Se esmerará tanto o más que cualquier bonita, en parecerte cada día más hermosa, y su dedicación será tal, que te será imposible darte cuenta de lo que los demás llaman "fea".

Cualquier hombre mataría con tal de tener a su lado una mujer así, poco común, fuera de serie. Podrías presumir que posees un ejemplar único, una obra maestra, no una copia al carbón de las féminas que en todos lados puedes ver, vestidas con lo último de la moda, como si fueran muñequitas recortadas con las mismas tijeras.

Nadie voltearía a mirarla porque acaba de quitarse los anteojos de sol y mueve el pelo como en cámara lenta. Nadie voltearía a verle los bien definidos glúteos marcados por su pantalón ajustado, ni se asomarían a su escote queriendo depositar ahí los ojos como si el busto fuera un tragamonedas...el tesoro de su intimidad será un secreto que sólo tú disfrutes...pero cuando alguien la conociera personalmente, pensaría que eres un afortunado, te daría una palmada en la espalda y te sonreiría en un gesto duro, con una mezcla de envidia y respeto porque tú... sí supiste ver lo que es invisible a los ojos.



"De nuevo la vida me dice que el amor no es para mí, que es un sentimiento que tengo que enterrar. Nadie me va a dar la oportunidad de demostrar cuánto puedo amar. El motor de mi vida tiene que ser el trabajo, es lo único que me puede salvar..."

Del diario de Aurora Pinzón,
personaje creado por Fernando Gaitán

enero 12, 2009

Virus cibernético

Cuando me envió su fotografía de inmediato pensé que no debería esperar mucho de ese encuentro. "Demasiado guapo para ser de verdad", me dije mientras elegía el vestuario más casual para mi primera cita a ciegas. Las banquitas de Gran Sur en frente de Zara estaban todas vacías, lo cual me hizo suspirar pensando en que sería una larga espera.

Era muy temprano, y a pesar de haberme dicho que vivía cerca de allí, decidí relajarme y sentarme en posición de loto a leer, sintiendo cada vez más que aquél sería un laaargo día... Mientras paseaba mis ojos por la lectura me di cuenta de que no estaba entendiendo nada. ¿Y si el chico era verdaderamente el de la foto? Eso ya me estaba preocupando.

Sacudí mi cabeza esperando espantar tan ilusos pensamientos y preparándome a recibir en cualquier momento a un niño lleno de acné que al ver la imposibilidad del Photoshop para cubrir sus incontables imperfecciones, había optado por subir una foto ficticia a la red. Me reí de mi propia creación mental imaginando un freak vestido con corbata de moño y un ramo de flores sostenido por su mano sudorosa.

-¿Eres tú Ondina?-me golpeó un suavísimo acento colombiano haciéndome desviar la mirada de las páginas hacia sus zapatos, y deslizarla por todo su cuerpo hasta llegar a su rostro y descubrir que el tipo no era nada fotogénico.
-Er... sí...- dudé en hablar sintiendo el color invadir lentamente mis mejillas. No podía creer que la foto del perfil no fuera a ser ni la sombra de lo que ofrecía el ejemplar de carne y hueso.
-¿Me esperaste mucho tiempo?- me terminó de derretir con su acento tan dulce.
-N-no...- sonreí estúpidamente, y me correspondió. Sin esperar más me empezó a platicar de un lugar muy bonito en aquella plaza, en donde podríamos degustar algo ligero mientras charlábamos tranquilamente.

No supe en qué momento ya me hallaba caminando a su lado, provocando la envidia que yo tantas veces sentí al mirar a una fea de la mano de un bombón. ¡Y es que yo esa mañana podría haber pasado fácilmente por su sirvienta! Con semejante facha estoy segura de que, a no ser porque aquél era un caballero y había quedado conmigo a través del foro "Latinos en el D.F." en invitarme a desayunar, de haberme visto en la calle ¡no me hubiera preguntado ni la hora!

Sin embargo la inseguridad de un principio se fue disipando en tanto que detrás de la carta me dedicaba a espiar discretamente sus increíbles pestañas largas cubriendo como cascadas la brillantez de sus ojos negros. Opté por pedir lo mismo que él, y tuve miedo de pronto de ser la víctima de un chico que, a leguas podía verse, no debía estar tan solo. ¿Qué tal si era un secuestrador de mujeres? ¿Violador, acaso? La simple idea me hizo sonreír. No parecía estar pensando cosas sucias conmigo ni remotamente.

Platicamos de lo mismo que charlamos en el chat del foro. Discutimos sobre música, teatro y la situación política del mundo, y a pesar de que no coindidimos en muchos de los puntos, pasaron un par de horas en las que olvidé el poco esmero que tuve al vestirme, así como lo insignificante que lucía al lado de ese odoroso joven, más alto que yo por un par de cabezas, bien formado, con la barba partida y la sonrisa impecable. Parecíamos ser amigos desde siempre, y me sorprendí riéndome como nunca, golpeándolo constantemente en el brazo por la gracia de sus ocurrencias. Me dijo que era súper simpática, y que me imaginaba distinta cuando hablamos por el chat. Mi sonrisa se borró al recordar que mi foto de perfil estaba ligeramente retocada con efectos de difuminado, y que a la luz del día se podían ver todas mis pecas e imperfecciones del rostro. Poco me faltó para sentirme el fenómeno que yo esperaba encontrar.

-Creo que eres mucho más bella...-remató. No supe si reírme, ofenderme o sentirme halagada. Mi reacción simplemente fue nula, hasta que ví que el rubor se hacía presente en sus mejillas.
"¡No es cierto! ¡No es cierto!" me dije. No me lo podía creer. Después de un rato más de charla sin volver a tocar el tema nos despedimos con un fuerte abrazo que disfruté como si estuviera en la firma de autógrafos de un artista internacional. Presentía que no volvería a verlo, que aquél abrazo era un privilegio que había ganado quién sabe por qué méritos. Me sentía indigna de pensar siquiera en un romance con alguien tan increíble. Parecía estar soñando cuando en una postal publicitaria me anotó todos sus teléfonos esperando que le llamara muy pronto, deshaciéndose en halagos sobre lo maravilloso que había sido conocerme y lo mucho que le gustaría seguir saliendo conmigo.

Por supuesto, cuando le hablara, me dirían que el tal Armando Olmedo no existía, o me negarían el contacto arguyendo que no estaba...

-¿Me podrías dar tu número?- preguntó disipando mis dudas. Algo me decía que debía dejarme de estupideces y empezar a creer que un amor con aquél muñeco era tan posible como que el día se nublara de repente sin aviso.
-52 54 13 26- dicté verificando que lo anotara correctamente en su moderno aparato celular.- Es el de casa, no uso teléfono móvil.

La respuesta no le sorprendió y tras regalarme otro efusivo abrazo y un beso en la frente, se despidió. Con el tiempo supe que escribía en la Rolling Stone, componía música para obras de teatro y tenía un blog de crónicas sobre sus interminables viajes culpables de sus repentinas cancelaciones a nuestros encuentros, y a las cuales me terminé acostumbrando. Me enamoré de todas y cada una de sus letras, de sus fotografías, de los videos que me enviaba. Supe por su forma de escribir que todo cuanto hablamos era sincero, todo coincidía con su forma de ser, de pensar, de expresarse. Me enteré con enorme sorpresa de que a pesar de aparentar menos edad que yo, ¡me llevaba casi diez años! y no pude sino avergonzarme del descuido de mi aspecto.

No volvimos a vernos personalmente en un año, pero pasábamos todas las noches hablando por teléfono, o mirándonos las caras por la web cam inventando locuras que probablemente ahora circulen en más de un canal para adultos. Yo guardé sus recuerdos en la USB de mi mente, esperando que un día se hicieran verdad, añorando el momento de que recreara en mi cuerpo todo lo que hacía por la web cam, lo que decía en sus cartas y me hablaba al oído tras el auricular. Tanto esperé aquél momento, que llegó el día de citarnos formalmente, sin viajes de por medio ni asuntos pendientes. Luego de un año de intensa actividad virtual, pudimos besarnos por fin piel con piel.

La vida estaba sonriéndome, el sueño de la Cenicienta se hacía realidad una vez más, ahora en mi persona. Me esperaba el goce que tanto tiempo había aguardado en silencio, paciente como Penélope, devota y fiel tejedora de ilusiones. Tendría que esmerarme en satisfacerlo, en hacer de aquélla noche una ocasión especial, en lograr que se volviera loco por mí... y me superé con creces.

A la mañana siguiente él tomaría la decisión más importante de su vida. Lo supe cuando al despertar de la intensa noche de caricias, besos y gemidos, leí una sentida carta que había dejado a un costado de mi almohada, y en la cual describía lo que había pensado hacer: su cuerpo estaría colgado en el cuarto de baño, y me aconsejaba no mirar su cadáver para conservar en mi memoria la belleza de su aspecto.

Con cuarenta años de edad y una mirada de niño de once, el escritor de la Rolling, cantautor y trotamundos había decidido no darle batalla al SIDA. En su carta sigue dejándome su admiración eterna, su amor, su respeto y su agradecimiento. Dice que sabe que soy fuerte, que valgo el oro y que yo podré con el virus, que no me rinda jamás.



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enero 08, 2009

Inevitable no escribir de ello

Pues entre que son peras o son manzanas, y antes de que se fuera de cartelera (lo cual todavía no sucede), fui la semana pasada a ver la dichosa película de Crepúsculo. Asistí con la plena intención de disfrutar la función, me preparé psicológicamente para sentirme de 16 años otra vez y me puse "flojita y cooperando". Qué cosa tan espantosa.

Por supuesto que tiene partes muy lindas, sobre todo de la mitad hacia el final, y así, sintiéndome una joven puberta del cerebro, no pude evitar la risa en ciertas escenas. Traté de que mi malicia de mujer adulta no me estorbara, pero hay cosas que sí son un insulto a la inteligencia, como bien decía mi amigo Abraxam en su crónica, el dichoso brillo de vampiro (que quién sabe de dónde se lo inventó Stephenie Meyer) parece el brillo del hada Campanita, y el maquillaje de talco de bebé con los pupilentes de plástico, no, no, no...

Pudiendo hacer una superproducción con toda la lana que se iban a embolsar, decidieron hacer una propuesta barata. O no le apostaron demasiado porque el miedo a que Harry Potter se estrenara por las mismas fechas y no vendiera lo suficiente, o bien decidieron hacer una peli que se va a quedar como si fuera de culto, por lo mal hechota que está, al cabo ya sabían que serían mayores las ganancias que la inversión.

En la película encontré personajes que, sin haber leído el libro, me cayeron bien a primera vista: los vampiros malvados. ¡¡Y es que quién les dijo que un vampiro decide ser "vegetariano"!! ¡¡Por las barbas de Germán Robles!! ¡¡Ya ni el Louis de Anne Rice que era casi un santo!! Pero la familia Cullen haciéndose los excéntricos bebiendo sangre animal en lugar de humana, francamente me parece inverosímil.

Mi acompañante había leído ya el libro y a pesar de tener trece años y poseer la frescura de la adolescencia, tampoco quedó muy complacida. (Cosa que me produce gran alivio, ya que reafirmé que no es una fanática enceguecida) Para empezar, los actores protagonistas no son PARA NAAAAADA dignos de interpretar tales papeles. Simplemente se aseguraron de buscar una cara bonita para la tal Bella, con la boca entreabierta toooooooooooooodo el tiempo, exigiendo un beso hasta dormida (excesivo). Y el modelo de la cara chueca no me convenció en lo absoluto como el vampiro irresistible del que se enamora la joven desorientada y calenturienta -triste retrato de muchas adolescentes en la actualidad-

En fin que no me gustó. Rescato algunas escenas de amor, algunos personajes, una que otra escena de acción, pero otras cosas son por demás exageradas, la carga sexual es intensa a lo largo de toda la película, y eso es un gancho poderoso para atraer la atención de los iniciados en los placeres de la carne, o para los ansiosos por descubrir sus secretos.
Lamento que haya chicas que confiesen haber visto hasta ocho veces la película. Me asusta que la delgada línea entre lo real y lo fantástico se esté desapareciendo con la acción de peligrosos borradores. Idealizar a un chico, engañarse diciendo que en el fondo es bueno aunque a todas luces se sabe que es malo, con tal de sentirse vulnerable y protegida, deseando morbosamente sentirse lastimada por él, es inconcebible.

Ya no digo más, porque corro el riesgo de parecer fatalista y hablar como mi abuelita solía hacerlo, pero escribo lo que pienso, y lo que pienso es que es lamentable que se haya inventado una saga como esta.



enero 07, 2009

Buenos propósitos en la era de la información

Pasaron varios días de vacaciones sin que tuviera la más mínima intención de abrir un periódico o dejarle al canal de las noticias. No quise ensombrecer más mi ya de por sí sombrío espíritu navideño. Lo que quise fue descansar y olvidarme así: por completo de las cosas que ocurren alrededor y que no hacen más que tensarme.

Hoy me levanté temprano a retomar parte de la rutina de todos los días: amanecí con el canal de las noticias y sentí que al regreso de mi viaje por la desinformación, las cosas siguen igual de mal, como las dejé, no han cambiado, o van de mal en peor.

Ahora me pregunto: ¿tendré que poner en duda mis propósitos de año nuevo y echaré por la borda la sanación espiritual que tuve en estas semanas para iniciar mejor el 2009?

Según yo, ahorraría más energía, ayudaría más en la casa, cuidaría más mi salud y escucharía más música. Esos eran los ejes torales de mi vida para este año que inicia. Pero ahora que visito uno que otro blog de gente informada, ahora que en todos lados pueden verse fotos de los niños muertos en Gaza o que, como siempre, se habla de los descabezados de aquí y de allá, de los atentados, los operativos, la dichosa crisis, el calentamiento global, etcétera; no sé qué pensar.

¿Será que lo que hice fue engañarme todo este tiempo pretendiendo que todo estaba mejor y que de lo único que tendría que preocuparme era de ser egoístamente feliz?

Mmmm.... puede ser...no lo sé todavía. De lo que sí estoy completamente cierta es de que QUIERO ser egoístamente feliz. Una persona informada no tiene que ser sinónimo de una persona amargada. Eso está bien para quien apenas se va dando cuenta de que el mundo está lleno de mierda, de que la vida es una reverenda porquería. Se vale deprimirse todo lo que se quiera con tal de sensibilizarse y empezar a entender.

Es importante, sin embargo, nunca perder la capacidad de asombro, y para ello es necesario descontaminarse de los titulares de nota roja, del bombardeo de información seleccionada que nos hace olvidar que el mundo NO SÓLO está lleno de mierda, y que la vida NO SÓLO es una porquería, y que tenemos que descubrir esa otra cara de la tierra y de la luna que no se nos muestra, esa que no es propiedad de los Estados Unidos porque Neil Armstrong no pudo poner hasta allá su banderita.

Los maestros de mi carrera se llenan la boca diciéndome qué es lo que debe interesarle a un pedagogo, qué es de importancia casi vital para poder llamarse un profesional de la educación, (entiéndase estar al tanto de lo que hace Elba Esther, lo que piensa Calderón y lo que dice el Papa, entre otras cosas.) Pero yo ya no quiero... la vida de por sí ya es dura, difícil de vivirla dignamente y difícil de quitarle el cochambre. Duré muchos años preocupándome por lo que pasa en el mundo, indignándome igual que Mafalda -que ahora no estaría nada obsoleta al afirmar que los chinos se apoderaron del planeta- pero ya no más.

Yo no sé si estoy decidiendo ser "intelectual de derecha", porque no faltará quien al leer esto me cuelgue esa etiqueta, pero sí sé que bastante trabajo me costó sacudirme las telarañas de la cabeza, desintoxicarme de la situación actual que tendía a tirarme en el suelo al punto de pensar que especializarme en adolescentes era tan absurdo e inútil como aprender macramé. Antes del "retiro de fin de año" pensaba que mi tesis y mis ideas "innovadoras" no servirían de nada, que cuatro años de mi vida entre los libros y el análisis teórico, se me irían por el caño al enfrentarme a la realidad "de allá afuera". Pero después de mucho meditarlo, ya no puedo seguir pensando así.

Los jóvenes de ahora no tienen una idea de futuro, no saben distinguir la realidad de la fantasía tal como si tuvieran seis o siete años, y por si fuera poco, les toca convivir con una generación adulta amargada, miedosa, frívola y desorientada. ¿Qué puede hacer mi humilde opinión en contra de todo eso? ¿En qué puede contribuir mi humilde trabajo a que las cosas cambien? ¿Quién sabe?

¡Qué sabio era Sócrates al afirmar que no sabía absolutamente nada!

Acabo de comprar la película de Wall-E y al verla me aterró la idea de futuro que se proyecta ahí. Por si no la han visto, no la cuento, pero repensar la importancia de un simple roce de manos y de aprender a usar las piernas para andar logró mover el suelo bajo mis pies.

Creo que la decisión ya está tomada: lamento mucho lo que pasa en Gaza y en otras partes del mundo, empezando por mi propio barrio, pero si no puedo hacer nada, más vale no ponerme a llorar y mejor preocuparme por el entorno que sí puedo cambiar. Sé que la frase es trillada, pero a falta de tiempo, recursos e influencias, no tengo opción alguna, pues a menos que me convierta en activista internacional a favor de la paz, no creo que mis lágrimas y oraciones ayuden demasiado. Tener mi nombre en las listas de Amnistía Internacional México es lo máximo que puedo ofrecer hasta el momento, pero no es un estilo de vida que he elegido para dedicarme de tiempo completo.

Lo anterior no significa que por ello sea más tonta o más superficial, o tal vez sí, cuestión de enfoques, pero ¿quién me dice a mí qué es lo que me DEBE de interesar y lo que no? ¿Qué me DEBE de preocupar y qué no? ¿Qué DEBO saber, leer y ver para presumirme inteligente?

En este momento sólo pido una tregua para intentar conocer la felicidad un poco más de cerca, para disfrutar al máximo en medio de todo lo padecible, para volver al minimalismo de una carta escrita a mano, de un dibujo figurativo, de una canción llana.

Alzo mi bandera blanca personal para irme a hacer yoga bajo la trinchera, para construir la nave espacial secreta o para comunicarme con mis ancestros, yo sabré... No sé si allá me volveré loca y me quedaré atada a mis propios sueños, no sé si dejaré empolvar el periscopio de no asomarme por un tiempo, o si estaré alerta y pendiente del movimiento de arriba, o si inclusive saldré a que me rocen unas cuantas balas para no olvidarme de que estoy en permanente guerra. No sé si trabajaré como un topo loco que al salir se entera de que su miopía le impedirá echar a andar el proyecto construido bajo la tierra, no sé si una bomba destruirá mi intención de encierro y de sorpresa habrá que salir a esquivar las bombas y tirar en defensa propia... eso nadie lo sabe.

Tal vez no elegí un año muy bueno para sonreírle a la vida, pues la crisis se viene dura, se me vienen más gastos que ingresos, desde hace dos años que no hay frío en invierno y el clima de la tierra se pone loco con mucha frecuencia. En la radio se oyen puros covers gruperos y hay poco bueno que ver en la televisión, pero si no es ahora, ya no va a ser jamás, así que no permitiré que nada manche mis propósitos del 2009.

Ya me aburrió estar enfadada con el mundo, lamentarme de todo. Basta que algo se ponga de moda para que me aburra, y como ya se puso de moda andar todo emo, habrá que nadar de nuevo contra la corriente y sacar de nuevo el hippismo del baúl de los recuerdos, o por lo menos algo parecido. Tendré que ser muy fuerte para poder lograrlo pero creo que a sabiendas de que existe la mierda, también soy consciente de que la misma sirve de abono para hacer crecer las flores (todavía).

Voy a escuchar los discos que tengo -aún no me ha alcanzado la tecnología - y tratar de llenarme de música nuevamente, pues en el año que termina me pasé en silencio casi todo el tiempo. Me distancié de la música tanto, que volver a oír las notas me hace reacción química en el cuerpo. (Por cierto, ¿han escuchado lo bien que suenan Los Concorde?)

Como conclusión creo que todos merecemos tener una oportunidad distinta, elegir cómo queremos vivir y pensar, qué ver, qué creer y qué hacer, así que mientras mi felicidad no esté al 100% en manos de alguien más poderoso, trataré de trabajar en ello a cada instante. No será fácil, pero de momento eso es lo único que me interesa. ¿Se vale?

...

enero 06, 2009

*



Del sin sentido de la razón de
no ver lo hermoso que hay alrededor.

Del sin sentido de la razón de
la locura de creer que hoy,
todo es dolor.

Del sin sentido de la razón de
poder tocar, sin saber qué es
amor.

Del sin sentido de la razón de
saber que vivo pero muero
porque no escucho mi
respiración.

Gracias CHRIS JARRY

enero 03, 2009

¡¡¡GRACIAS!!!

A las personas que dejaron amablemente sus votos sobre mis posts. La cosa seguirá como hasta ahora, entonces: post largos y cortos dependiendo del estado de ánimo de mi alma, y del grado de entumecimiento de mis dedos.

Por el momento este blog está en mantenimiento, usted disculpará el tiradero, pero quiero iniciar el 2009 con un blog bonito, y eso cuesta un poco de talacha...

Nos veremos próximamente. Mil gracias por pasar a leerme y hacérmelo saber.

diciembre 28, 2008

¿Posts más cortos?


Dicen que la clave para ser leído es ser lacónico. La gente no tiene tiempo de detenerse para leer mis choros mareadores. ¿Es así? Por favor contesten la encuesta que está del lado izquierdo. Para mí será importante saber si tengo que adaptarme al ritmo de vida que tienen mis lectores para pasar de rápido, leer y comentar.

Ustedes mandan para este 2009.
Espero sus votos.
(ENCUESTA CERRADA)

diciembre 21, 2008

¡¡Ah, pa' vacacioncitas!!


Supuestamente debería disfrutarlas porque se acerca la Navidad, pero ante el consumismo, pobreza, y además me ha atacado una gripe de los mil diablos.

Tengo mocos hasta en el cerebro, no puedo pensar, sólo estar tapada en cama, bebiendo té y con la nariz como la de Rodolfo el Reno.

Nada me hace reír, todo me hace enojar. Sólo me divierto al ver los chistes sexosos de Nora Velazquez en YouTube como "La Chabelita"

Chale! Por algo dicen que el que hambre tiene, en pan piensa...

Ojalá que me ponga bien pronto...
Sniff!

diciembre 18, 2008

Los hombres por los que "ellas" suspiran

Así se titula un artículo de hoy en Prodigy MSN... y como ya salí de vacaciones, me senté un poquito a disfrutar del ocio comentando a los 18 hombres 18 que aparecen en esta lista.
A ver, a ver, a ver... entro para ver si coindido.

  1. En primer lugar está la foto de Javier Bardem... chiquito de mi vida, jejeje... ¡Por supuesto que coincido! Pero si mírenlo nada más, es toda una bestia de talento y sensualidad que rompió el molde cuando lo hicieron.
  2. La segunda fotografía es de un presentador chileno que se llama Felipe Viel. Está mono, pero no tengo el gusto... así que me abstengo de emitir opinión alguna.
  3. Un chileno más aparece en la tercera foto, de nombre Christian de la Fuente, que ya me está empezando a confirmar que en Chile saben hacer muuuuy bien las cosas... pero tampoco lo conozco.
  4. En la siguiente está Luis Fonsi, de quien, a pesar de que dicen que es famosísimo, no conozco ni una sola canción. Sólo sé, por los programas de chismes, que está casado con la también portoriqueña Adamari López, y que al menos ante los medios, ha sido siempre un marido ejemplar apoyando a su mujer en la lucha contra el cáncer. Por lo demás, se me hace un chico muy común. Será que las mujeres suspiran por él gracias al ideal de marido perfecto que la publicidad le ha fabricado.
  5. Después viene Patrick Dempsey, protagonista, según dice el pie de foto, de la serie gringa Grey's Anatomy... sí, sí, ya sé que muchas se identifican con la doctora Grey y mueren por ver escenas candentes entre ella y este actorcito que no es feo, pero tampoco es mi tipo. Y como yo no veo Grey ni cualquiera de esas series de moda, pues tampoco me gusta.
  6. Luego "el último James Bond": Daniel Creig. Waaaaack! no, definitivamente no es el tipo de "hombre madurito" que me guste. Ni siquiera me gustan las películas de James Bond... el que sigue, por favor.
  7. ¡Venga! Hasta que me ponen uno que es de mi agrado, ya me estaba desesperando. El madurito Tom Cruise sí figura en la lista de mis pecados. Será porque fue la primera estrella de Hollywood que me gustó en la vida, y se sigue conservando con mucha dignidad, pero a pesar de los rumores sobre su sexualidad y lo fastidioso que es cuando habla de Dianética, el señor está muuy guapo, justo lo que necesito :)
  8. A pesar de que disfruto mucho el tenis, nunca he estado pendiente de las nuevas figuras, y estos tales Roger Federer y Rafa Nadal, que aparecen juntos en esta foto, no pintan para nada entre mis guapetones consentidos, y menos las fotografías nada favorecedoras que ilustran esta entrada.
  9. ¿Futbolista estadounidense Tony Romo? Me disculpan, pero no lo conozco... Neeeeext!
  10. ¿Corredor de automovilismo colombiano Juan Pablo Montoya? en las mismas...
  11. ¡¡¡¡Jajajajajajajajajajaja!!!! aquí sí se me cayó la quijada hasta el suelo, pero no de embeleso, sino del grandísimo susto. Nada más y nada menos que los hermanos Gustavo y Adolfo ¡¡¡¡Los Temerarios!!!! ¡¡¡Jajajajajajajajaja!!!! ¿Apoco todavía existen? Neeeeext! Rápido!
  12. El cubano William Levy... bueeeeno! Pero si nada más hay que comparar a éste con los hermanitos anteriores. ¡Nada que ver! Este, por lo menos está ultra mega recontra guapo, aunque medio menso y decadente, pero tiene lo suyo, y muy bien puesto.
  13. Mmmm... -pensando- Volteo mi mano palma arriba, palma abajo. Eduardo Yáñez... bueno, está bien. Sí está guapo, es el típico galán de la nueva ola de novelas mexicanas, en donde quiere reivindicarse la figura del musculoso Pedro Infante, pero está bien... aunque dicen que es bien mamila y además no canta nada... concedámosle que para un día domingo está más que perfecto.
  14. Yeaaaaaahhhh! El pasita de Mick Jagger está más que excelente. Con este tipo de rucos, para qué quiero diez jóvenes inexpertos. Su Satánica Majestad. (Reverencia)
  15. Naaaaaa!!! ya entramos a la lista de madurones, y el que sigue es Rod Stewart... ¿talentoso? sí ¿carismático? puede ser, también, pero no, definitivamente no es el tipo de hombre que me gustaría tener en mi casa.
  16. Seee... sabía que Barack Obama estaría en la lista. No me desvelo pensando en él, pero reconozco que el señor tiene un "no se qué que qué se yo".
  17. ¡¡¡¡Jajajajajajajajajaja!!!! Ya entramos a la política, pero en mi opinión, Nicolás Sarkozy no es para naaaaada sexy. xD
  18. 0.0 Pero si nada más me quedé con el ojo cuadrado: transcribo textual. "El jefe del Ejecutivo español, José Luis Rodríguez Zapatero, (léase el doble de Mr. Bean) y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, figuran en la lista de los políticos más deseados por las empresarias de Italia, según publicó la edición italiana de la revista Playboy". ¿Así o más desesperadas las señoras?

No, pues definitivamente no estoy a la moda en esto del gusto por los caballeros. Ustedes, chicas, ¿qué opinan? Envíenme a sus candidatos y hacemos otra lista, ¿les parece?

diciembre 07, 2008

*

Miré hacia atrás como buscando entre la gente a alguien cuyos ojos sabía que encontraría. No había previa cita, ni siquiera una remota posibilidad de que estuvieras ahí, pero yo lo sabía. Y así me encontré con los ojos dulces de tu rostro pálido. Me miraron seriamente y el tiempo se detuvo por un instante. Con el rabillo del ojo distinguí dos pares de ojos más que te acompañaban. No tuve que detenerme a verlos y hacer que me vieran para reconocer de quiénes se trataba.

Salí disimuladamente esperando que lo notaras y decidieras seguirme, pero pasaron los minutos y no ocurría nada mientras aguardaba en el vestíbulo. Cuando estaba dispuesta a regresar a mi asiento te vi pasar cerca de mí. Ibas bebiéndole un sorbo a tu café capuccino y me mirabas con frialdad, como si estuvieras molesto por mi presencia ahí. Pude sentir el olor de tu chamarra nueva golpearme con la oleada de viento que moviste en tu andar presuroso. No pude hacer nada más que cerrar los ojos y embriagarme con la simpleza de tu perfume, cuyas partículas me transportaron hacia aquel pasado entre tus brazos, y por fracción de segundo sentí que se me quitaba el frío. Para cuando pude reponerme, tú ya volvías a tu asiento y te disponías a disfrutar del espectáculo.

Las luces y los sonidos ya no me supieron a nada. Toda imagen colorida era sustituida por una creciente ansiedad de voltear a ver el lugar que ocupabas en las butacas, seguramente sonriente, divertido, compartiendo el momento de teatro con tus seres más queridos. Un hilito de sudor me resbalaba en la nuca, y se tornaba frío muy lentamente, hasta que el estallido del aplauso final me hizo romper la tensión.

Sin esperar más me levanté y salí corriendo, no quería encontrarte a la salida y padecer de nuevo tu indiferencia. No reparé en que tu asiento estaba desocupado, y mucho menos previne que te hallaría fumando un cigarrillo a la salida del recinto.

Dirigiste hacia mí tu mirada discreta mientras enviabas el humo que exhalabas hacia arriba, elevando la barbilla. Al darte cuenta de que no había más tabaco, despediste de tus dedos la colilla con un movimiento rápido y sofocaste las tímidas brasas bajo tu calzado. Apenas me dio tiempo de restablecer el ritmo de mi respiración al detenerme en seco. Me dio la impresión de que el inevitable final del cigarrillo había sido una alegoría de lo que había habido entre nosotros.

Avancé con apariencia serena planeando pasar de largo y darle la espalda a nuestro pasado. Hubiese querido, sin embargo, sentir la presión de tu mano sobre mi brazo deteniendo mi paso y susurrándome al oido cualquier cosa. No fue asi, seguí mi camino sintiendo cómo se rompía el aura que compartimos. No pude ver tu mandíbula y tus puños apretados cuando una voz aguda gritó "¿Dónde estabas, papá?"

Simplemente...Cecilia (y mi canción del mes-Diciembre)

Hace más de una década, me acercaba a la Toussaint para hacerle saber que estaba esperando un hijo, y que si tenía la fortuna de nacer mujer, la nombraría como ella misma y en su honor. Poco tiempo después, en una firma de autógrafos, se sonrojaba y se reía de mi tonta frase improvisada por los nervios cuando le decía que un buen día le construiría un altar.
Y más atrás, hace dos décadas, jugaba a los espadachines con mi amigo Sergio, el que me gustaba, inventando que yo era Antonio de Erauzo y él, Martín Garatuza. Era la telenovela en la que Cecilia Toussaint interpretaba el ultra romántico papel de una mujer enamorada que se disfrazaba de hombre para estar cerca de aquél que ama.

Desde entonces admiro a esta mujer, de quien después descubrí la fuerza en la voz, las historias profesional y personal verdaderamente envidiables por mí y la sensibilidad para interpretar que siempre quise igualar.

Ayer mismo fui a verla. Un aire de nostalgia invadía el ambiente, se reunía con dos miembros originales de una de sus primeras bandas: Arpía, cantando las canciones del álbum del mismo nombre, y se le notaba contenta, muy sonriente y agradecida, aunque tal vez algo cansada. A sus -seguramente- cincuenta años, sigue siendo mi ídola número uno, muy a pesar de ciertas personas que gustan de criticarme por cualquier cosa.

Es una mujer ejemplar para mí, y reconozco entre nosotras muchas similitudes que me hacen sentir identificada con ella. Mi acompañante al concierto simplemente no aplaudió en toda la noche, y se burló de mí cuando le dije que quiero ser como ella cuando sea grande. Con frases poco razonadas como "A qué poquito aspiras" y "Desde aquí le vamos a ver todas las arrugas a esa amargada", reafirmó el cariño y respeto que le tengo a la Toussa como artista y como persona.
No importa que en un momento haya querido cantar para niños o grabar las cursilerías de Consuelito Velazquez. Para mí sigue siendo no sólo la rockera que muchos se han empeñado en encasillar, sino la mujer profesional y entera que se ha dado el lujo de hacer lo que se le antoja y cantar lo que siente sin importarle las tontas críticas. Cada vez que la veo logra subirme el ánimo, lo cual es testimonio de la grandeza y sencillez de quien es y será la mejor y más honesta de las pioneras del rock en México, no obstante su timidez y carácter difícil, no obstante su tránsito por otros géneros y su poca fama en los medios comerciales. Cecilia Toussaint sigue viva en los corazones de mucha gente, entre ellos el mío, y prueba de ello es el siguiente video que filmé en el citado concierto, y que ilustra mi canción de Diciembre:

Qué bueno fue haberla visto de nuevo. El día de ayer fue un día redondo. Muchas gracias, querida Cecilia.

diciembre 06, 2008

Llegar a los 60


Sesenta segundos son sólo un minuto, y sesenta minutos son apenas una hora, pero decir sesenta años de vida no es tan simple como cualquier cosa.

A esta edad ha llegado mi madre: fuerte y necia a pesar de sus malestares. Hoy la estamos celebrando. Se fue a pintar el cabello y se compró zapatos para estrenar, invitó a sus mejores amigos y anda contenta como una quinceañera. Mi tía me friega diciendo que baje a lavar el patio, como obligándome a cooperar en un festejo para el que tengo que tomarme mi propio tiempo.

He sido parte de la vida de mi madre por más de la mitad de la misma, he ocupado el centro de su energía prácticamente desde que supo de mi venida. Se ha entregado poco a poco a mi causa, haciendo sacrificios que no se le pidieron, pero que ella consideró necesarios para ayudarme a ser feliz.

Ha sido madre y abuela con el mismo fervor y entusiasmo, únicamente mermado por la edad y el desgaste de la salud... sin embargo, a pesar de que su vida parece tener sentido sólo a través de los otros y no por sí misma, es mi madre una mujer valiosa, valiente, decidida, inteligente, sensible y única. Ya no quedan en el mundo muchas madres como ella.

Me cuenta que de niña jugaba con un olote envuelto con un trapo, al que su abuela desalmada le pintaba ojos y boca con un carbón. No tuvo más juguete que ese remedo de muñeca que nunca le gustó, y al cual hasta le tenía un poco de miedo. Por eso desde que nací, me envolvió en un mundo rosa, me puso vestidos de encajes y se empeñó en construirme un mundo pastel.

Pero igual que Pinoccio abandona el regazo de Geppeto para irse a explorar el mundo, así la muñeca de palo que era yo, y que daba felicidad a los días de mi tierna titiritera, me solté de los hilos que me sujetaban para ir tras el circo y su encanto, en compañía del zorro y el gato, convirtiéndome poco a poco en un monstruito que a mi madre aterrorizó.

Hoy estamos en la panza de la ballena, sentadas frente al fuego y mirándonos las caras. Llevamos años de esa manera, esperando que el gran mamífero estornude y nos libere a ambas, pues yo quedé atrapada junto con ella cuando quise rescatarla... porque la amo. La amo profundamente, puedo verlo a través de las llamas que iluminan su rostro lleno de arrugas y su semblante cansado. Puedo ver este amor mío tan mal demostrado que ha dejado huellas en su piel y destellos blancos en su cabello, mismos que ahora disimula muy bien con el tinte ciruela. Puedo ver su cuerpo cada vez más frágil con la sensación de haber llegado a la cima y tener que continuar, pero ahora en picada.

Ya apagará esas llamas que iluminan su rostro, serán las velas del pastel que nos harán estallar en aplausos, y a ella tal vez en llanto, pues es de lágrima fácil.

Amo a mi madre con el alma, aunque no esté acostumbrada a reconocerlo. No sabría qué hacer sin ella aunque tal vez sería más libre. La amo con la veneración que se le tiene a los ancianos, con la vergüenza de no haber podido ser lo que ella quiso de mí, y con el orgullo de ser quien quiero ser, de todas formas, gracias a ella. Fue fusional conmigo, y lo sigue siendo, he sido su muñeca de aparador, aunque con vida propia: la muñeca desobediente, la que ya no quiso más usar el color de rosa, la que optó por el negro como bandera de vida recordándole al olote pálido y lúgubre con ojos y labios de carbón.

Ahora viene subiendo la escalera... y yo tengo que salir a ayudar para que no sienta que no me importa, aunque lo único que quiero hacer es abrazarla fuerte, muy fuerte, y felicitarla por estar aquí, conmigo a pesar de todo, por vivir, reír y llorar como la mejor de mis amigas, porque sesenta años son un triunfo en sí mismo, y ahora puede portar sus marcadas líneas de expresión con una dignidad de santa, lo mismo que sus canas maquilladas con la vanidad que aún le queda por ser una hermosa mujer.

diciembre 02, 2008

¿Artistas? ¡No, gracias!


Paralela a mi formación pedagógica, misma que incluye mi trabajo como docente por más de una década, he tenido una amplia formación artística que abarca la historia de toda una vida transitando suavemente de lo amateur a lo profesional.

Desde muy temprana edad he pertenecido a cuanto grupo artístico se me ha cruzado enfrente, habiendo aprendido mucho de mi paso por agrupaciones de muy diversa índole. Creo que para elaborar el análisis sabor amargo que viene enseguida, puedo decir que he hecho -o al menos he intentado hacer- de casi todo:

¿Escribir, dirigir, musicalizar, diseñar escenografía y actuar en obras de teatro? Sí. ¿Escribir, dirigir, musicalizar, producir, fotografiar y actuar en cine? También. ¿Filmar y hacer edición? Sí, también. ¿Escribir poesía, novela, cuento y lo que no han inventado? Intento día tras día.

¿Escribir para televisión? ¿Actuar para televisión? Sí, y estar cerca de procesos de casting, dirección y producción también. ¿Bailar y montar coreografías? Sí. ¿Cantar, no sólo en la regadera, sino ante ún público? Sí, y no sólo en grupos, sino también sola, además de componer canciones y grabar un disco en forma profesional. ¿Diseñar carteles, catálogos, y toda la papelería del mal llamado arte publicitario? Sí. Y pintar al óleo, en acuarela, dibujar a lápiz, color, gouche, hacer murales, retoques fotográficos, collages, fotografías, grabados, etcétera, etcétera, etcétera.

Además, por si esto fuera poco, he experimentado con formas poco convencionales de hacer arte, como las utilizadas por artistas vanguardistas como el performance, la escritura automática y el poema dadá, entre muchos otros.

Aunque usted no lo crea, todo lo anterior no fue para "presumir" de alguna manera todos los logros que he tenido en ese terreno, sino más bien para justificar que cuando digo las cosas, sé muy bien por qué las digo. El punto es que he conocido en todo medio, muchos más hartistas (de los famosos con hache), que verdaderos Artistas con mayúscula:
¡Los actores son terribles! los hay, en su mayoría, que se sienten inalcanzables por el simple hecho de decir mucha mierda y saber lo que significa en la jerga dramática, así como citar a Stanislavski y saberse algunos cuantos terminajos y supersticiones de las tablas. ¡Son insoportables! Fuman como chacuacos porque son inseguros y fetichistas, son excéntricos, hiper-expresivos, viviendo en personaje la mayor parte del tiempo, sin poder despegar la grandiosidad de un carácter sobre el escenario -cualquiera que este sea- de la grandiosidad simplona del ser humano común que somos todos .

Hay actores y actrices que parecen siempre estar de buenas, ser inteligentes, suspicaces, eternamente bellos bellos, flexibles, entrenados, controlados, están seguros de que con su voz y su cuerpo pueden hacer absolutamente de todo, por lo tanto se sienten omnipotentes, y cuando se dan cuenta de que no es así, se dan de topes al mirar su ego pisoteado y escupido en el suelo. Entonces se vuelven llorones, románticos, talentosos por momentos, sensibles a cualquier cosa, exagerados en su desgracia, tirándose al suelo no para ser levantados, sino para mantenerse en el protagonismo...

Lo mismo pasa con los cantantes, los cuales sienten que algún día serán ricos y famosos -lo cual ocurre en menor medida con los actores de teatro, que son los que conozco más, pero también ocurre-,constantemente imitan las voces que oyen en las canciones de moda y sin tener una voz mínimamente educada, creen que con su belleza (ah, sí, la mayoría de los cantantes también son vanidosos) van a lograr abrirse las puertas haciendo uso de la tan manoseada Inteligencia Emocional. Y si tienen facultades y estudios, se vuelven peores, se colocan del lado de la exquisitez y de la elite de los verdaderos cantantes. Todos quieren ser la voz que el mundo necesitaba y pelean con uñas y dientes por ser solistas para lucir su chorro de voz.

Los bailarines son promiscuos, egocéntricos a decir basta, frívolos, seductores... o al menos eso intentan. De igual forma que los actores (algunos combinan las dos disciplinas y se vuelven monstruos de dos cabezas...-gulp!-), piensan que su cuerpo es la máquina perfecta (vaya que lo es, pero no en el sentido antropocéntrico), casi casi semidioses. Marcadamente sexuados, pulcros hasta la náusea, estéticos a fuerza, siempre a la moda y vanidosos -¡Oh, Dios!-¡vanidosos como el que más!

Y qué decir de los artistas plásticos y visuales, alucinantes. Debido a que su trabajo implica ensuciarse la camisa, se podría decir que son lo opuesto de los bailarines: generalmente mugrosones, pandrosos, aparentemente despreocupados por su apariencia física, y particularmente obsesionados con abrir sus sentidos a una percepción más amplia. Son más cultos y letrados, aunque no por eso menos raritos e intratables en muchas ocasiones. No aceptan a nadie que parezca muy tonto o demasiado popular, porque hasta de lo corrientito tienen su muy caprichosa y meticulosa selección.

Lo mismo les sucede a los poetas que, o bien se sienten escritores malditos e incomprendidos, o bien selectos por el dedo del Creador para hablar en lenguas únicamente comprensibles por los elegidos. No saben distinguir la realidad de la fantasía, son posesivos, compulsivos, peligrosos. Depresivos la mayor parte de las veces, azotados para acabar pronto.

¡Y los músicos! ¿Por qué se me estaban olvidando los músicos? Son la peor lacra que he conocido en el mundo, y eso es decir demasiado.

Volviendo a aclarar que sólo estoy hablando de los Hartistas con hache, y no de los Artistas con mayúscula, de los que en verdad he encontrado muy pocos, he de decir que entre los peores de ellos se halla el gremio de los músicos: pedos y pedantes, viciosos y viciados. Faramalleros, fetichistas también, cualquiera que sea su instrumento, creídos y malcriados... ya no quiero decir más. Sólo terminar diciendo que a todas estas subespecies del homo sapiens, les falta entender el verdadero sentido del Arte per se. ¿Cuál es ese? ¿Es que yo tengo la respuesta a tan grande cuestionamiento? ¿Cuál es el verdadero sentido del Arte?...io non lo so. (Yo no lo sé, pues...)

El chiste es descubrir en la esencia de cada uno de nosotros, lo que queda cuando le quitamos toda la porquería que rodea el medio artístico. Eso que quede será el verdadero sentido, por lo cual necesitamos, queremos y nos place expresarnos por medio del Arte... si no es así, pues seguiremos en competencia por ser mejores que el otro, y tristemente seguirá aplicándose esa horrible frase, que dice que "de tu arte a mi arte..." pues siempre es mejor el mío.

noviembre 19, 2008

MI AMOR DE ESTE DÍA (El pequeño merodeador)

Me permito enamorarme a destiempo. Amo a un niño que apenas se ha convertido en adulto. Me pierdo en tu pelo rizado, en el lunar de tu mejilla, en tu sonrisa sincera. Me encantan tus ojos cerrados, abiertos, de cerca, de lejos. Tu forma de nombrarme, tu abrazo fugaz y tu beso pequeño.

Gracias por hacerme sentir amor sin mirar el calendario, sin distinguir la frontera entre la infancia y la madurez. Gracias por tu inocencia, por tus letras, por la calidez de tus palabras a cada momento. Amo esas manos que escriben verdades y mentiras sin clasificación. Amo tu cuerpo delgado y alto, que me hace mirarte hacia arriba cual si fueras mi superior.

Déjame recorrer tus labios con los míos, como en mi sueño, en tu habitación sombría donde lo único que brilla eres tú. Déjame dormirme en tu beso y despertarme sintiendo esa caricia eterna. Déjame volar con la imaginación y completar la historia. Porque te quiero, te quiero deveras, y porque quiero que la magia sea posible entre tus brazos.

noviembre 18, 2008

A trece años del milagro


Mis ojos se abrieron en medio de la madrugada: había llegado la hora de morir o vivir para siempre en ti. El líquido suave con que te alimentaba se estaba escapando de mí de repente. Tenía que avisarle a alguien, levantarme y decidir qué hacer. Fue mi madre quien me dijo que me preparara, que se me había roto la fuente de vida en la que tú te mantenías segura, y habría que sacarte de ahí, traerte al mundo, obligarte a respirar.

Procuraba por todos mis medios de evitar que el líquido saliera. En medio de suaves dolores retenía su fluido esperando conservarte dentro todavía un poco más. Estaba asustada, tenía mucho miedo de lo que podría pasarte. Nunca te había amado tanto hasta ese preciso momento, en el que mi instinto materno luchaba por mantenerte viva, por sentir que estabas segura ahí, dentro de mí.

Horas de angustia pasaron, con mi vestido maternal de girasoles buscando un lugar donde pudieras llegar, dándome cuenta con rabia de que no eras la única que nacería ese día, que como yo había millares de madres pariendo en el mundo entero, y que en eso no eras especial. No había por qué hacer distinciones, yo era una niña espantada más, una jovencita temerosa que no pensó en esto cuando lo hizo sin cuidarse, y como tal había que tratarla. Los doctores querían sentir tu cabeza, o tu hombro, o lo que fuera, con tal de meterme el guante y sonreírme.

Finalmente llegué a un lugar en donde casi reclamé el derecho a mi pajar. Pasó la mitad del día hasta que alguien me dijo que ya no te movías, que estabas sufriendo, que no te aseguraban la vida. Yo moría por verte a los ojos, desesperada por que salieras viva, completa, contenta... y mía.

Ahora han pasado los años, y cuando te veo a los ojos todos los días, mi corazón no evita sonreírte al saberte viva, completa, contenta... y un pedazo grande de mi vida.
Festejo el tener fresco aquel bello momento, cuando con las vísceras de fuera me resistí al desmayo sólo hasta oírte llorar. Festejo tu llegada luminosa, tus ojillos lindos, bien abiertos que me dieron las gracias cuando te conocí. Festejo tu cuerpecito frágil envuelto en cobijas, tus manitas pequeñas encerradas en las mías, tus primeros pasos, tu primera caída, tu primer diploma, tu primer desamor...

Festejo tenerte y no tenerte, festejo el dejarte ir de poquito a poco, festejo el regalo más grande que me ha dado el destino. ¡Festejo al microbio de tu padre!, a su atinada semilla de vida. Festejo tu abrazo, tu risa, tu esencia.

¡Festejo, festejo, festejo! Hoy la que está de fiesta, soy yo.

MI AMOR DE ESTE DÍA (El ángel caído)


Hoy me permito acordarme de ti, y enamorada soñar contigo, llorar por ti. Mirar con tristeza y orgullo en lo que te has convertido. Mirar tus ojos claros entrecerrados por un gesto de sonrisa eterno, mirar tu hermosa cara enmarcada por un nuevo corte de pelo y ¡por Dios! ahora hasta usas tinte...

Y me remito a las pocas veces que te tuve cerca, a las sonrisas furtivas que me dirigías, y a las miradas traviesas desde el escenario, esas miradas que sólo reafirmaban tu inseguridad. Recuerdo los pocos besos, los pocos roces y las pocas palabras, y la tristeza errada en el fondo de una copa vacía, olvidada en una línea de coca.
Admiro tu belleza y tu presteza en los dedos, admiro tus labios sensuales y tus ojos claros de niño... y adoro tu soledad, la que opaca esa belleza y esa riqueza reflejada en tu ropa de marca, tu acento burgués y tu colección de autos clásicos.

Lloro por tu imagen decrépita que alguna vez vi en casa de tus padres... porque era el disfraz más terrible en esa Noche de Brujas: tus deliciosos labios bebiendo, fumando, tus dedos delicados encendiendo mi cigarro, fingiendo que estabas ahí... pero lloro aún más tu éxito lejano, tus discos en las tiendas, tus salidas en la tele. Lloro quererte como te quiero, lloro nunca haber compartido el lecho, no mirarme a la altura de las actrices de cine fácilmente desnudables con las que sales, y estar muy lejos de las cinturas breves y las rubias cabelleras a quienes has amado... porque... las has amado... tal como te amo yo ahora a ti.

Te extraño, y me extraño... sólo somos dos extraños ya.