marzo 31, 2009

Subterráneo amor...miedo súbito...

Hay muchos tipos de besos... besos robados, besos tiernos, besos apasionados, besos fugaces, besos fingidos, besos piadosos... pero pocas veces puede colgársele a uno la etiqueta de Inolvidable. Uno que cual cruz de madera a la orilla del pavimento, parece emerger como fantasma invisible cada vez que, como ahora, vuelvo a pisar el lugar donde ocurrió.

Era temprano. El frío de la mañana nos sorprendía caminando por la Colonia Guerrero después de haber pasado una noche delirante al lado de amigos comunes. Todavía sentía el sueño en los ojos, y las piernas se doblaban de cansancio por no haber dormido cómodamente. Tu risa se escuchaba detrás mío como si la estuvieras dirigiendo exclusivamente a mis oídos, y la mía fingía desinterés mientras charlaba de nimiedades con las personas que nos hacían compañía. Se acercaba la hora de partir caminos una vez que llegáramos a la estación del Metro.

Yo no podía despedirme por más que mi cuerpo me exigiera un descanso urgente. Lluvia de besos sociales para despedirnos de todos. Mi mano discreta en la manga de tu camisa emitiendo un mensaje que entendiste sin palabras: "Todavía no te tienes que ir".

"Aquí me voy a esperar otro rato" fue tu traducción directa, mientras contestabas a la pregunta de "¿No te vas a ir de una vez?" que te formulara tu amigo. Un chispazo de inteligencia le hizo darnos la espalda y dejarnos relativamente a solas, seguramente encogiéndose de hombros por dentro, y murmurando para sí las posibles consecuencias de estar rompiendo ese mal tercio.

Como ya era habitual, las sombras de la gente yendo y viniendo fluían de un lado a otro envolviéndonos como olas amenazantes, y a la vez cobijándonos de anonimato: éramos sólo una pareja más, como cualquier otra que se ve en la ciudad, un par de amorosos sabinescos que a nadie le importa detenerse a observar.

Tus ojos se fijaron en los míos y nos miramos con seriedad funesta. Nos recargamos en un rincón para no estorbar la prisa de los viajantes. Nos tomamos de las manos y permanecimos casi inmóviles, como haciendo guardia a un cadáver imaginario. Así, por un tiempo incalculable. No había palabras ni de reproches, ni de amor. Se nos habían agotado los recursos para explicarnos todo este cuento. Un abrazo fue lo siguiente. Un abrazo denso, caluroso y relajante, un lazo tan semejante a la nada, y tan parecido a la inmensidad del universo entero.

Después el roce de los rostros, lo rugoso de la barba a medio crecer, lo tibio de tus mejillas..., la búsqueda tímida y ciega de dos bocas rogando alimento para el alma herida. Un roce de labios, caricias miniatura, temblor y deseo, para después darle paso a la profundidad, al abismo inexplorable, a las cosquillas de placer y al ímpetu de la rabia... más el agua salada subiendo por la cabeza y agolpándose en los ojos.

Silbido del primer tren avisando su llegada, abriendo sus puertas como fauces, insistiéndonos en llevarnos hacia direcciones opuestas, lejanas. Ruido de pasos, voces, relojes. Uno tras otro, desesperados por separarnos de esa paradójica sensación, mezcla de abandono y de posesión. Tú me asiste con fuerza y yo no me resistí. Había que sellar el pacto con un beso irrepetible, indeleble. Las lágrimas corrían hacia dentro inundándonos de dolor, haciéndonos sentir mínimos y mediocres, y a la misma vez enormes y omnipotentes.

No fue por falta de oxígeno, más bien por exceso de vida. Así fue que los cuerpos se separaron por temor a volverse adictos, y nos lloramos sin llanto en silencio, abriendo por fin los ojos a la ciudad que nos devoraba, y penetrando cada quien en su rumbo, asumiendo que la vida es cruel.


"Amo a una mujer clara,
que amo y me ama sin pedir nada...

...o casi nada...
que no es lo mismo, pero es igual."


Nunca fui la misma después de que citaste esa mañana a Silvio. ¿Fue un epílogo para un cuento de hadas? ¿Tu apologética Fe de Erratas? ¿Firma con sangre para la inmortalidad? O sólo el uso de palabras robadas, para rezarme un adiós que no existió jamás.
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marzo 24, 2009

Violencia de medio minuto

7:15:00 de la mañana: Le hago la parada al microbús en medio del tráfico espantoso que se hace en el cruce de la carretera justo a la hora de la entrada de los de la secundaria y en la mera esquina de la gasolinera.
7:15:03 : El señor me da la bienvenida de manera muy amable a su unidad, me cobra con una sonrisa y se escucha una fuerte mentada de madre en la voz estridente de un cláxon desesperado.
7:15:08: Un taxi se le ha cerrado al conductor del microbús y el taxista se baja reclamando que le ha pegado a su carro.
7:15:10: El señor del microbús se baja muy amablemente a mirar qué ha sucedido. Él jura que no le pegó, porque lo habría sentido.
7:15: 11: El conductor del taxi alega que él le pegó, que no se fija, que qué le pasa...
7:15: 17: Luego de constatar que no hubo golpe, el chofer del microbús se sube a su unidad y se dispone a irse... yo noto con angustia que el taxista hurga detrás del asiento trasero.
7: 15: 20: El taxista saca un tubo y le destroza el faro derecho al microbús. Todos los pasajeros nos alarmamos.
7: 15: 25: El chofer del microbús se baja. Cabe mencionar que es un hombre con anteojos, de unos cincuenta años, mientras que el taxista es un gordo malencarado que tendrá unos treinta y cinco. El de anteojos pregunta el motivo de la agresión, el gordo empuña el tubo.
7:15: 30: Me bajo del microbús y emprendo el camino a pie hasta la Universidad. No me entero de lo que pasa después.

Mis emociones viajaron de esta manera: impacto, miedo, enojo, tristeza...impotencia.

Para quedarse en shock y después decir: ¡¡¿Qué demonios está pasando!???

Lo peor de todo es que no más de una persona podría comentarme...¡Uy! ¡y eso en verdad no fue nada!

marzo 23, 2009

Slumdog Millionaire

Decir que una película me deja sin palabras sería demasiado, porque de ser así, no tendría caso escribir mi opinión sobre ella en un espacio de mi blog.

El día de ayer tuve la oportunidad de ver la gran triunfadora de los premios de la Academia, que en español se intitula "Quisiera ser millonario".

Paseándome por la red, no me extrañó encontrarme críticas desfavorables, y no voy a repetir aquí los datos famosos que los buenos cinéfilos ya han de conocer.

Lo importante de esta película es que me dejó con el corazón estrujado, la mandíbula desencajada y el rostro bañado en lágrimas. Creo que basta con esta breve descripción sobre sus efectos en mi persona para decir que es altamente recomendable.

No voy a decir la trama porque nunca me ha gustado que alguien me platique de qué se trata sin yo haberlo solicitado. Como aquella vez que leí en un blog que El Niño con el Pijama de Rayas se moría, y maldije a la chismosa que lo puso. No me dieron ya ganas ni de leer el libro ni de mirar el filme. Comentarios como ese queman el interés, lo cual podría ser lo equivalente a estar sentado en la sala de cine y escuchar cómo el de atrás está platicando lo que viene a continuación. Eso no se vale. -Pido de paso una disculpa a quien no sabía el desenlace de la citada historia-. :P

El caso es que Slumdog Millionaire me mantuvo con las tripas hechas nudo de principio a fin... aunque si se trata de honestidad, creo que el final que me inventé es muy superior al que se imaginaron los creadores, pero ustedes véanla y luego lo discutimos...

Lo mejor fueron estos preciosos escuincles que ya me tenían en su bolsillo desde los primeros minutos, y lo mismo pasó cuando "fueron creciendo" ¡Qué chulada de casting!. Interesante el guión, muy buena la música, padrísimas tomas, carismáticos personajes, y sobre todo, mucho realismo.

¡Pensar que fue filmada en la India y yo podría jurar que he visto eso en México! ¡Por Dios! ¡El mundo es un pañuelo y los mocos son lo mismo en todas partes!

Véanla, no pueden perdérsela... nada más no se fijen en el musical tipo High School Musical, que desentona en absoluto con el resto del filme, pero no ganó por nada los 8 Oscares, ni los Globos de Oro, ni los premios de la BAFTA. Yo sé que muchas veces los premios no son muy confiables, pero ya no les digo más.

Ahora sólo sé que la Pedagogía sigue reafirmando mi amor por el Séptimo Arte, y este último reafirma cada vez más mi vocación de ser pedagoga... pero sobre todo, especializarme en adolescentes. ¡Gracias, Danny Boyle!
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marzo 21, 2009

Viviendo de noche...otro insomnio

Photobucket
Llevo un buen rato tratando de distraer la mente en algo. Ya no busco que me dé sueño, sino más bien no pensar en nada. Hoy es una de esas madrugadas de insomnio en las que se me abren los ojos así nada más, no en medio de una pesadilla ni en medio de preocupaciones graves. Simplemente se me abren, están claritos, sin lagañas ni cansancio, nada que empañe mi vista, salvo la reinante obscuridad.

El chiste es que de unas horas para acá, me he paseado por las fotos de mis amigos del Hi5, he estado en el Facebook que hace mucho no visitaba, he tratado de hacer la escaleta de un relato breve de los que acostumbro publicar en un foro argentino, y ahora estoy aquí, publicando en mi blog, compartiendo con quien quiera leerme esa inexplicable falta de sueño.

Luego de haberme despertado escuché dos balazos. No fue mi imaginación enferma, dos tronidos simultáneos no podían ser otra cosa... pero no me dio miedo.

Meses atrás despertaba en las noches en medio de un pánico atroz por la violencia, imaginando que violaban a una chica en la esquina de mi casa, alucinando gritos de mujer que hasta después supe que eran ladridos de un perro chillón que vive enfrente...luego de que un tipo drogado vino a gritarle a la vecina y le rompió un vidrio a otro vecino porque salió a decirle que dejara dormir, las cosas no volvieron a ser igual que antes.

Solía despertarme pensando que el tipejo ese regresaría armado, causando desgracias mayores. Cada vez que escuchaba un auto acercarse, ponía mis sentidos alertas. Incluso acerqué el número de la policía al teléfono para cualquier emergencia... era estresante.

Una mañana de domingo me levanté de un brinco como a las seis de la mañana y corrí a despertar a mi madre.
-¡Están golpeando a alguien, mamá! ¡Escucha! ¡No es mi imaginación! ¡Se oyen voces y gritos de hombres! ¡¡Están golpeando a alguien!! -mi corazón iba a todo galope, y mi madre, aún adormilada, se levantó y afinó el oído. Efectivamente, ruidos distantes de voces masculinas y golpes se escuchaban. Oyendo atentamente acompañada de alguien más, el ritmo de mi corazón comenzó a tranquilizarse.
-¡Pero si son los del mercado, hija! Ya están poniendo sus puestos...

En efecto, los golpes eran producidos por los bultos que caían al piso y los tubos de metal que armaban los puestos del tianguis que se pone cada ocho días sobre mi calle. Fue ahí donde me dí cuenta de que estaba paranoica, de que no podía seguir viviendo con miedo, con mentalidad de toque de queda. Después de haberlo hablado por fin, dormí perfectamente, como un angelito. Ya no me despertaba el ladrido de los perros que antes no me dejaba pegar un ojo. Aprendí a dominarme, a comprender que el ex novio de la vecina me había dejado secuelas con su imprudencia, sus gritos, sus malas palabras y su escándalo violento. Ya no me ha vuelto a pasar ese alucine...

Esta noche mi insomnio no es otra cosa que eso: falta de sueño... tampoco es cualquier cosa, pero al menos no estoy temblando del susto. Hablar sobre el miedo, sin embargo, requiere un análisis más denso, o por lo menos un poco más largo, y tal vez volveré a escribir sobre ello aquí o en mi otro blog. Ahorita lo que tengo es mucho frío. La temperatura de la madrugada comienza a hacer efecto sobre mis piernas. Tendré que ir a taparme para ver si calentándome de nuevo, me vuelven las ganas de dormir. De momento el desahogo que provoca la escritura ha hecho su trabajo esta mañana.

Nos vemos en un próximo post, y que sueñen con los angelitos...tener insomnio es muy feo.



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marzo 19, 2009

You gimme fever...



























No creía en nada de eso hasta que tus ojos detrás de los espejuelos me hicieron sentir desprotegida... no quería creer que las feromonas existían, instalada en Santo Tomás, buscando enterrar mis dedos en las llagas para declararme creyente.

Ya no puedo ocultarlo más... ¡Creo! ¡Creo! Te percibo, sé lo que piensas, lo que quieres que yo haga... y caigo... me derrito... y después nos huímos. Me acostumbro a este juego que propones, y lo sigo, pongo el segundo pie sobre la cuerda floja y me mantengo.

No importa que amenacen cuervos con picotearme los talones, mientras siga sintiendo ese vértigo en el estómago, el terror de caer al vacío que me aferra a seguir en pie, a mantener el equilibrio. Sigue así, no pares... que me das fiebre...
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marzo 16, 2009

Carta a una futura madre

No te había visto más bella que ahora que estás dando vida. Tus ojos lucen más brillantes, tu sonrisa plena, tus pechos turgentes y la barriga redonda. Las piernas discretamente cansadas vestidas por un cómodo calzado que te ayuda a protegerte de las várices y de cualquier caída.

Vas a ser mamá.

No es cualquier cosa, si lo piensas bien. Quien te conoció antes podrá recordarte con el pelo pintado de rojo, llamando la atención por toda la Universidad como un cerillito a punto de encender el fuego, alentando a la gente a despertar de su modorra, buscando por todos los medios sentirte útil, una guerrera de la educación en México.

Hoy se te ha dado esa oportunidad.

Formarás una familia bonita, con muchos esfuerzos, con el trabajo que cuesta criar a un hijo que ha llegado por sorpresa, pero con la valentía y la entrega que surgen del compromiso adquirido, de la convicción por dejarle al mundo una esperanza viva.

La pequeña niña que nace en tu vientre llorará muy pronto por primera vez... y tal vez le toque llorar mucho más, tal vez no alcance el agua potable del mundo para dar de beber a una boca sedienta más, tal vez no alcancen los horrores del mundo a dejarla ser una mujer de paz...pero quién sabe. Tú y yo sabemos que el secreto de todo está en la educación, que no importa cuán adversas sean las circunstancias, si uno sabe salir adelante. No importa cuán largo y sinuoso parezca el camino si uno sabe trabajar, echar mano de lo que hay y continuar soñando con alcanzar la felicidad.

Si Dios no siguiera teniendo fe en el hombre, lo volvería estéril de la noche a la mañana. Sin embargo siguen formándose buenos seres en los vientres de las buenas mujeres, siguen depositándose ilusiones en el seno de las buenas familias, y sigue creciendo el corazón de los futuros padres y madres del mundo.

Por eso, querida compañera, esos ojitos limpios que conocerás muy pronto, deberán ser abiertos en toda su amplitud, deberán conocer la vida con sus fatalidades y sus maravillas, deberán incluso mirar más allá de todo. La pequeña boca que de momento sólo sabrá succionarte y agrietarte los pezones, deberá aprender a hablar, besar y sonreír. Deberá saber cantarle al amor, pero también gritarle a la injusticia. Las pequeñas manos que lucirán frágiles como de fina cera, deberán trabajar y crear. El cuerpo todo será el instrumento que guíe sus pasos hacia la búsqueda eterna del bienestar común.

Yo no sé si compartas mi preocupación por el planeta que hemos heredado, pero estoy segura de que no quieres pensar en ello. Prefieres sentir esos leves dolores cuando en la placenta tu pequeña hija se mueve, haciéndote recordar que está más viva que nunca, preparándose día con día para aterrizar en este mundo loco. Prefieres buscar ropa rosita e imaginarte su rostro en tus sueños.

No dejes de hacerlo.

Vive y disfruta la infancia de esa niña a quien has decidido poner el nombre de la sabiduría... no creo que sea gratuito. Goza todos y cada uno de los días de su vida, únete cada vez más a tu pareja para emprender una tarea que comenzaron juntos, y que ahora tendrán que enfrentar todavía juntos. Aprovecha la fuerza y disposición que tiene tu hombre de amarte a ti y a su pequeño fruto, pónganse de acuerdo en las decisiones, no peleen frente a la niña. Ámense siempre, no descuiden su placer por los deberes, no se encelen por la atención demandante que siempre traen consigo los niños. Requerirán paciencia, madurez, control de sus emociones. Ser padres les exigirá todo un cúmulo de cualidades que, si aún no poseen, deberán ir desarrollando. Tendrán que ser optimistas para no transmitirle desde temprana edad la desesperanza, y cuando ella descubra que la vida es una mierda, será su labor admitirlo pero echar mano del conocimiento de la belleza, esa que siempre existirá aunque permanezca aparentemente oculta ante nuestra vista. Habrá que enseñarse a uno mismo a frotarse los ojos y mirar la luz en mitad de la oscuridad.

Ámenla mucho, ámense... siempre es más fácil amar que desesperar. No habrá dinero suficiente, no habrá recursos ni oportunidades suficientes nunca, por eso no se preocupen. No se dejen tentar por ofertas ilícitas, aún en la peor de las emergencias. Aférrense a la honestidad y a los principios con que fueron educados, piensen en los buenos ejemplos de sus propios padres y repitan lo que les funcionó para construirse sus propios ideales, y su propia personalidad. Desechen todo aquello que identifiquen como impedimento de crecimiento espiritual e intelectual.

Diviértanse, no pierdan la capacidad de reír, de sentirse tontos, niños, bobos. No todo en la vida es luchar y nadar contra corriente. Permítanse caprichos de vez en cuando... pero sobre todo, asuman su responsabilidad de adultos. Nunca intenten sentirse jovenzuelos que son amigos de su hija, asuman su rol de padres con jovialidad, pero con autoridad contingente. Establezcan límites, no le faciliten la vida. Entrenen a su hija a enfrentar retos, desde los más simples como aprender a hablar o andar bien, hasta los más duros como superar una pérdida o terminar una carrera.

Yo no sé qué más decirles. Ambos son pedagogos, y tú, mi querida compañera, eres una mujer encantadora: amable, inteligente, decidida. Sabes lo que hay que hacer, nótese el guiño del ojo. No creo haber dicho nada novedoso, pero quería dedicarte unas cuantas líneas.

¡Salud por la vida, querida Jossy!
¡Bienvenida seas, Katia Sofía!

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marzo 11, 2009

Después de todo nada es tan malo...

Hay cosas que no se solucionan tan fácilmente... por ejemplo mi gordura, esa que cariñosamente se suele llamar sobrepeso, no va a desaparecer de la noche a la mañana. Lo que sí puedo hacer es empezar a sentirme valiosa con o sin kilitos de más, bonita, interesante.

A menos que me meta a negocios ilícitos y de baja estatura moral, no creo conseguir de un modo más rápido la cantidad de dinero que requeriré para pagar todo lo que implica convertirse en licenciada -nueva tarjeta de video para mi compu incluida-.

¡Los libros perdidos de la biblioteca aparecieron! Gracias a Graciela -no existen las coincidencias-, un alma caritativa que los halló y tuvo a bien devolverlos al lugar de donde nunca debieron salir. Y para terminar, mi actuación me dejó satisfecha y con ganas de comerme el mundo nuevamente.

Ayer mismo nos tomamos la foto de la generación y mis compañeros me dieron una gran ternura, vestidos con sus togas, coronados por sus birretes, las muchachas muy pintadas y con el pelo empistolado, de tacón alto y colores formales... disfrazados todos de graduaditos, aunque me dicen que eso de Disfraz como yo le llamo, suena feo.

Pero ahí estábamos todos, portando el disfraz para la placa del recuerdo, emocionados aunque algunos lo ocultaban más que otros, vestidos para una ocasión especial, confundiéndonos unos con otros por el hecho de usar por vez primera un uniforme, sintiéndonos parte de algo, parte de todos, identificados con algo, con todos.

Ahora que ya casi salimos, cuando todo espieza a verse en retrospectiva como la balanza de lo que fue y lo que ya no será, es cuando la identidad upeniana inunda el aire de las aulas de octavo semestre. Algunos maestros expertos dicen que es el Síndrome del Pasante, un extraño mal que aqueja a quienes ya estamos a un paso de decir adiós a la casa de estudios que durante cuatro largos años nos acogió entre sus gruesas paredes...

Y yo siento más bonito que feo... no sólo porque una amiga insiste en que deje de escribir cosas negativas en mi blog, férreamente convencida de que "uno atrae lo que declara", no; más bien porque por vez primera dejo de ver lo gris de la vida: los flojos, los inmaduros, los infantiloides, los desmadrosos... todo aquéllo que alguna vez me fastidió, hoy es parte de mi paso por la UPN, y lo aprecio enormemente, aprecio el afecto que me ha nacido por su gente, las ganas enormes de abrazar a todo el mundo, y después largarme y echarme a correr con lágrimas en los ojos.

Todavía falta, por eso ya no me quiero adelantar más...


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marzo 03, 2009

Murphy debe estar detrás de todo esto...

Chistosos, chistosos los infortunios de la gente, pero cuando uno lo vive en carne propia, entonces sí la tragedia cobra su justa dimensión.

Que ahora que estoy muy gorda, hace un calor infernal y no puedo taparme...
Que ahora que estamos en crisis, se me vienen todos los gastos de la graduación...
Que ahora que voy a hacer mi tesis sobre cine, se me friega la tarjeta de video de la computadora...
Que ahora que necesito sacar más libros de la biblioteca, se me pierden dos y me suspenden el servicio...
Que ahora que voy a actuar en una semana, me vuelve la gripe espantosísima...

Por lo menos tengo algo que contar, y espero que cuando deje de ser tragedia, me pueda reír de mi propia desgracia.


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febrero 26, 2009

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No confíes en un hombre que se perfuma demasiado, y que va dejando la huella de dónde ha estado o en dónde se puede encontrar. Si su peculiar aroma te atrae como la música del Flautista de Hammelin, huye.

Seguramente al abrir la puerta te encontrarás con su intensa fragancia y no podrás escapar. No sigas su rastro, retrocede.

Es muy probable que alguien pase a tu lado y con gesto de desagrado critique a quien ha dejado vacía la botella de loción... pero si a tí te hechiza... si tu primer impulso es caminar hacia donde el olor te lleve, ten cuidado... que pronto querrás verte envuelta en sus brazos, querrás que sus labios te prueben y no habrá marcha atrás.

Corre ahora que puedes, ahora que has descubierto que esa simple estrategia de seducción te ha hecho morder el anzuelo, que has caído en las redes de su seductora esencia. No confíes, que quien se perfuma de más, está buscando presa. Vuélvele la espalda, y aún con tus cinco sentidos despiertos y hambrientos, prepárate mentalmente para el próximo momento en que tu olfato lo vuelva a encontrar...

febrero 22, 2009

¿Será?

No he podido pasar a escribir nada por aquí... hace semanas que pongo palabras robadas porque no se me ocurre nada que decir. No es la primera vez que me pasa, pero tengo que confesarlo con el fin de decir algo propio.

Dice una amiga que yo escribo hasta porque pasa la mosca, pero no es cierto. Hay días en que tengo mucho que decir pero no quiero hacerlo, o simplemente no encuentro las palabras para decir por decir... y es lo que en cierta forma estoy haciendo.

Lo único que sé es que para poder escribir cuando no se puede o no se quiere, es empezar poniendo "no se me ocurre nada, no sé qué decir, no quiero decir nada, no tengo ganas de escribir nada, no , no y no..." Finalmente ya llevo varios renglones diciendo nada y así seguiré por un rato más.

¿Causa, motivo, razón o circunstancia? No lo sé... estoy escribiendo puros clichés. Será porque tengo que acabar la tesis en mayo y estoy guardando la energía de mis dedos para entonces... será porque tengo tanto que leer, analizar, aprender, memorizar, que no quiero gastar mis neuronas en recrear símbolos de escritura unos detrás de otros hasta que formen un algo coherente. Será porque tengo ganas de descansar, pero dice mi directora de tesis que a descansar sólo a la tumba. Será que tenía ganas de abrazar a un bloque de hielo egocéntrico que no me lo permitió por estar enfrascado en su berrinchito y yo no pude ni podré hacer nada por bajarle esa creidez... será que me encontré a ese otro par de ojos engañosos en el elevador, será que me sonrió más de la cuenta, será que me habló más de la cuenta... y al día siguiente encontré a su novia en el mismo lugar preguntándome si se nos hacía tarde.

Será que no he podido seguir mi labor educativa especial con una niña en un momento en que estuve cierta que necesitaba de mi ayuda, y ahora que quiero atenderla, la agenda se me complica. Será que quiero leer mil libros porque dejo de ser miembro honorario de esa biblioteca a mediados de este año y ya no podré aprovechar... será que quiero abrazar todo el tiempo a mi duendecillo cagón, ese que lo es sólo el fin de semana y que el resto de los días se vuelve una jovencita coqueta con la que chateo de habitación a habitación. Será que encontré un grupo de amigos y compañeros con quienes aprendo y me siento a gusto, y que no me dejaron recordar en San Valentín que sigo sola como una ostra, con mi perla bien escondidita en el corazón, esperando al pirata que me vea con ojos de tesoro. Será que me angustia el misterioso ojo morado en una mujer, que me preocupa todo y no me ocupo de nada...



Será... será... será?

Son varios los motivos, varias las cosas que no he dicho, varias películas que he visto y no he comentado, varios sueños, varios miedos... mucho de todo, pero hasta aquí concluyo sin haber dicho absolutamente nada...





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febrero 20, 2009

Historia de una Ondina

sábado 25 de agosto de 2007

Existía un estanque en el jardín de la casa de mi abuela en el que un día avisté una Ondina. Navegaba entre los nenúfares como un hada fantasmagórica y cubierta de musgo, un navío vegetal en medio de un océano en miniatura.

A veces, una reverberación del sol hería la superficie del agua y podía verse un vislumbre de aquella forma indeterminada, ágil e huidiza, demasiado grande para ser una ranita y demasiado pequeña para ser un pez. Se escondía si trataba de cogerla y no tomó del pan que desmigajé en el estanque con la esperanza de atraerla a la superficie. Mientras vivió allí, nunca conseguí verla del todo; tan sólo una ráfaga de sombra que podía ser una culebra, o un renacuajo o cualquier criatura que pueda habitar en el mundo suspendido del agua muerta.

Cuando drenaron el estanque para limpiar el fondo, sólo había guijarros y musgo, restos de nenúfares ya marchitos quien sabe cuándo y una diminuta, extraña aleta transparente cuyo origen nadie pudo dilucidar. Veinte años después, cuando de mis abuelos y de aquel jardín no quedan más que los recuerdos y estas palabras que escribo ahora, ya sé que las Ondinas no existen. Y sin embargo, a veces me pregunto si los niños interpretan las señales de una manera que los adultos hemos olvidado y acaso las cosas que creemos que no son reales sólo lo son cuando somos niños.

Y quién dice que la Ondina no se olvidase su aleta el día que drenaron el estanque y que no habrá de aparecer para recuperarla cuando vuelva a creer en ella.


Neathara


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febrero 18, 2009

JGDLG:
Un manojo de nervios, inabrazable, un Frankenstein sudoroso y aspersor de saliva, unos ojos hermosísimos, una piel pálida perfecta, la descomposición de un rostro perfecto, un cuerpo maravilloso, un carácter explosivo y pasional. Me das miedo, sencillamente me das miedo...

PCDG:
Pece a todo te degé...

febrero 13, 2009

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Todos estos señores estaban dentro
cuando ella entró completamente desnuda
ellos habían bebido y comenzaron a escupirla
ella no entendía nada recién salía del rio
era una sirena que se había extraviado
los insultos corrían sobre su carne lisa
la inmundicia cubrió sus pechos de oro
ella no sabía llorar por eso no lloraba
no sabía vestirse por eso no se vestía
la tatuaron con cigarrillos y con corchos quemados
y reían hasta caer al suelo de la taberna
ella no hablaba porque no sabía hablar
sus ojos eran color de amor distante
sus brazos construídos de topacios gemelos
sus labios se cortaron en la luz del coral
y de pronto salió por esa puerta
apenas entro al rio quedó limpia
relució como una piedra blanca en la lluvia
y sin mirar atrás nadó de nuevo
nadó hacia nunca más hacia morir.

PABLO NERUDA
"Fábula de la sirena y los borrachos"

febrero 10, 2009

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Ya huele a regreso a clases…




… se acabó la diversión.


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febrero 09, 2009

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Como al jugar con la Ouija abriste una compuerta...
entre tu mundo y el mío, entre tu cuerpo y el mío.
¡¡No se juega con esas cosas!!
¿Cómo piensas cerrarme ahora el paso entre tu terreno y ésta dimensión donde me muevo?
Si cada vez que te veo vibra ese imán que me jala hacia tus brazos, que me obliga a perseguirte, a querer entrarme en tí, a poseerte de una vez por todas.
Pero no puedo tocarte, como si fuera incorpórea, como si fuéramos de naturaleza distinta y por lo tanto incompatible.
¿Por qué jugaste con eso?
¿Creíste que era un juego cualquiera? ¿No te daba miedo?
Ahora soy un fantasma liberado, un alma despierta, un muerto alborotado.
¿Qué es lo que piensas hacer?

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febrero 04, 2009

¿Es imposible el amor?

"Desde el momento en que le nombras amor imposible, ya tiene esa cualidad de amor, y es, existe, lo sientes tú. ¿Que es imposible que la otra parte sienta lo mismo? Probablemente... pero el amor de tu parte, ahí está. ¿Que es imposible la realización de ese amor? Ya es real, no es de mentira. En sí mismo encierra más verdad que cualquier otro amor que se presuma o se nos venda como verdadero. Ya lo sé: la filosofía más básica, dirás, pero al fin y al cabo es amor al saber."

Conversamos ese día sellando un pacto del amor más cierto. Sientes el amor, cierras los ojos, suspiras, imaginas, sueñas, inventas, creas y recreas. Me tomas, me dejas y me rescatas. Cabalgas, te entregas, despiertas y anhelas. Abres los ojos, ¿pudiste sentir que era real?

Dolorosamente sí...pero ahora con los ojos abiertos ya no es lo mismo, frente a tí está la vida gris y cruda a la que has venido, y ese amor que soñaste ya no está presente en tus sentidos, en la piel. Sientes frío por perder lo que en la mente poseíste, es insoportable, la soledad pesa, tanto que corres a desnudarte en tu celda y golpearte la espalda hasta pagar con sangre el pecado de tus pensamientos. Quien por tu puerta pasa sonríe de lado, pues ya aprendiste que el amor no fue hecho para tí, que estamos en guerra, y que tu misión es con otros, nunca contigo mismo.

Mientras lloras tu deseo, te maldices por traidor, por cobarde, por imbécil. No sabes que de brazos en cruz, recostada en el suelo, yo pienso en tu cuerpo, mientras miro a mi futuro amante de porcelana sangrando tinta roja por nuestra salvación eterna. Deberé beber de él, comer de él a todas horas, oír los rezos de las demás mujeres frígidas que entre flores me reciben como el trozo de carne viva que soy, y que urgirá marchitar lo más pronto posible.

Hubo temblores constantemente, los muros se cimbraban, no hubo paz en ningún lado...sólo al evocar tu mirar sereno, tu sonrisa abierta y tu andar de caballero. Despiadadamente virgen seguí entre esta naturaleza muerta, maldiciendo mi traición, mi cobardía y mi estupidez, cuestionándome cientos de veces mi concepto de verdad, de realidad, de certeza y de fe. ¿Es imposible el amor?

Puedo imaginar tus gritos, tu rabia por el simple roce de labios que electrificó nuestras voluntades. Hoy supe que tus ojos ya están turbios de ver tanto dolor ajeno. Supe que te han visto llorar ante la agonía, mientras mis labios partidos querrían con palabras nuevas devolver la vida a todos cuantos han partido en mis brazos. ¿Qué nombre darle a todo ésto? ¿Será esta realidad sólo un mal sueño? ¿Hasta cuándo se termina? ¿Cómo serían nuestras vidas si no...?

El amor que sentimos existe, persiste. Un segundo en el tiempo bastó para convencerme de vuelta...

En vísperas de la Primera tú desgarraste tu espalda mientras yo te deseaba entre velas y fragantes rosas. El amor existe. A punto de terminar la Segunda, nos miramos canosos, con la piel seca, las manos ensangrentadas y el siglo en el alma... pesado como un yugo, ardiente como un misil en el cielo. El amor existe. Yo le cerré los ojos y tú dibujaste una cruz en su frente. El amor existe. Nos tomamos de las manos e imploramos en silencio...


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febrero 01, 2009

De cine y otros placeres

Intentando estirar la felicidad como tantas veces, esa con la que inicié el año y con la que me propuse continuar aferrada hasta que cuerpo y alma aguantaran, aquí estoy escribiendo de nuevo. Y debo decir que para el mencionado propósito, el séptimo arte me ha sido de una ayuda insustituíble

La primera película que vi en el año fue El curioso caso de Benjamin Button, acompañada de mi mejor amiga (o bueno, una de mis mejores, para que nadie se sienta ofendido ;D). Sobra decir que el impacto que en mí causó fue más favorable de lo que ya imaginaba...y no sólo por el ENORME placer de volver a ver unos segundos (y gracias a la tecnología) a un Brad Pitt tan suculento como lo vimos hace casi veinte años, sino porque además del garantizado taco de ojo que significa verlo en pantalla grande, también ha sido siempre garantía de una actuación impecable. Las tres horas de película casi ni se sienten, la fotografía es de una belleza sublime, y la historia propuesta es una invitación a replantearse el amor en todas sus facetas, la belleza, la inocencia, la vida misma.

Después volví a ver El Bulto, de Gabriel Retes. Una película que vi hace años y que tenía muchas ganas de volver a ver precisamente por esas incongruencias entre la edad biológica y la edad mental. Necesitaba justificarme el hecho de que aunque a los ojos ajenos mi fisonomía represente aún más edad de la que tengo, los ojos de mi alma me siguen impidiendo crecer más allá de los quince...(el ya famoso Síndrome de Peter Pan). No me arrepentí. Además de todo, me entraron unas ganas enormes de involucrarme en un proyecto más ambicioso de cine, rodeada por mis seres queridos, subidos todos en un mismo barco que nos lleve a la aventura de la creación.

Luego fui a ver la película de El Argentino. Doble placer porque tenía unos veinte años que no iba con mi madre al cine, y que por fin se diera el tiempo de acompañarme, y más aún, que fuera con toda la disposición de ver un filme que seguramente no entendería, fue el premio que por anticipado se me concedió. No tengo que contar la trama para que sepan que trata del movimiento guerrillero que dio pie a la Revolución Cubana. Y además de que, muy a pesar de que nos resistimos a reconocerlo, disfrutamos como locas el ver a toda esa bola de HOMBRES DE VERDAD (encabezados por -mmh!- Benicio del Toro) envueltos en tan apasionante trama; también es cierto que la película me dio un madrazo a mí, que había desistido del acaloramiento que produce el indignarse y luchar por causas sociales, a mí que había decidido no ver las noticias, y como Susanita, la amiga de Mafalda, prefería pensar que el mundo quedaba muy lejos y que era mejor no pensar en los pobres, dedicarse a ser mamá y soñar con el príncipe azul... ¡qué pendeja me he sentido!

Y por si fuera poco, un tanto apenada con un amigo francés que me refirió El Violín, película mexicana que a pesar de haber adquirido hacía muchos meses, no había tenido tiempo de ver, decidí ponerla hace unos minutos para ver de qué se trataba, y las lágrimas insoportables no se hicieron esperar. Más madreador todavía. Independientemente del infalible blanco y negro, la belleza de la música y los paisajes campiranos, y el excelente casting de actores, cada segundo del filme parecía preguntarme: ¿todavía crees que el mundo está demasiado lejos?

Un final más para llorar de rabia, y para cuestionarme la manera en que desde mi pequeño mundo y mi corta edad mental puedo ser aún útil y benéfica para el futuro que se aproxima.

¿Será a través del cine, el teatro o la literatura, contando historias poco a poquito hasta adquirir la experiencia necesaria y decir cosas duras con la belleza de una flor en mitad del asfalto? ¿Será a través de la educación, poniendo el granito de arena, llegando a menos personas, pero más a fondo, inspirándoles amor por la vida y la pasión por ayudar a vivir mejor? Todavía no lo sé, y tal vez me pase la vida indagando de qué forma puedo estar sin cruzarme de brazos, pero de una cosa estoy segura: el arte y la educación son los motores de este mundo. No podría haberme dedicado a otra cosa en donde no fuera requisito rebanarse el corazón en delgadas capas, para que alcance a alimentar un poco a tantas almas hambrientas de un impulso cardíaco, de la imprescindible esperanza en un mañana mejor.

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enero 14, 2009

Enamorarse de una ostra

No hay mejor cosa que una fea enamorada... siempre estás seguro de que no se te va a ir con otro, pero tienes que seguir reconquistándola porque a fuerza de humillaciones, algo debió aprender de dignidad.

Siempre te será fiel, será detallista, te cuidará como su más íntimo tesoro, será protectora contigo y a la vez vulnerable a tus caricias. Se esmerará tanto o más que cualquier bonita, en parecerte cada día más hermosa, y su dedicación será tal, que te será imposible darte cuenta de lo que los demás llaman "fea".

Cualquier hombre mataría con tal de tener a su lado una mujer así, poco común, fuera de serie. Podrías presumir que posees un ejemplar único, una obra maestra, no una copia al carbón de las féminas que en todos lados puedes ver, vestidas con lo último de la moda, como si fueran muñequitas recortadas con las mismas tijeras.

Nadie voltearía a mirarla porque acaba de quitarse los anteojos de sol y mueve el pelo como en cámara lenta. Nadie voltearía a verle los bien definidos glúteos marcados por su pantalón ajustado, ni se asomarían a su escote queriendo depositar ahí los ojos como si el busto fuera un tragamonedas...el tesoro de su intimidad será un secreto que sólo tú disfrutes...pero cuando alguien la conociera personalmente, pensaría que eres un afortunado, te daría una palmada en la espalda y te sonreiría en un gesto duro, con una mezcla de envidia y respeto porque tú... sí supiste ver lo que es invisible a los ojos.



"De nuevo la vida me dice que el amor no es para mí, que es un sentimiento que tengo que enterrar. Nadie me va a dar la oportunidad de demostrar cuánto puedo amar. El motor de mi vida tiene que ser el trabajo, es lo único que me puede salvar..."

Del diario de Aurora Pinzón,
personaje creado por Fernando Gaitán

enero 12, 2009

Virus cibernético

Cuando me envió su fotografía de inmediato pensé que no debería esperar mucho de ese encuentro. "Demasiado guapo para ser de verdad", me dije mientras elegía el vestuario más casual para mi primera cita a ciegas. Las banquitas de Gran Sur en frente de Zara estaban todas vacías, lo cual me hizo suspirar pensando en que sería una larga espera.

Era muy temprano, y a pesar de haberme dicho que vivía cerca de allí, decidí relajarme y sentarme en posición de loto a leer, sintiendo cada vez más que aquél sería un laaargo día... Mientras paseaba mis ojos por la lectura me di cuenta de que no estaba entendiendo nada. ¿Y si el chico era verdaderamente el de la foto? Eso ya me estaba preocupando.

Sacudí mi cabeza esperando espantar tan ilusos pensamientos y preparándome a recibir en cualquier momento a un niño lleno de acné que al ver la imposibilidad del Photoshop para cubrir sus incontables imperfecciones, había optado por subir una foto ficticia a la red. Me reí de mi propia creación mental imaginando un freak vestido con corbata de moño y un ramo de flores sostenido por su mano sudorosa.

-¿Eres tú Ondina?-me golpeó un suavísimo acento colombiano haciéndome desviar la mirada de las páginas hacia sus zapatos, y deslizarla por todo su cuerpo hasta llegar a su rostro y descubrir que el tipo no era nada fotogénico.
-Er... sí...- dudé en hablar sintiendo el color invadir lentamente mis mejillas. No podía creer que la foto del perfil no fuera a ser ni la sombra de lo que ofrecía el ejemplar de carne y hueso.
-¿Me esperaste mucho tiempo?- me terminó de derretir con su acento tan dulce.
-N-no...- sonreí estúpidamente, y me correspondió. Sin esperar más me empezó a platicar de un lugar muy bonito en aquella plaza, en donde podríamos degustar algo ligero mientras charlábamos tranquilamente.

No supe en qué momento ya me hallaba caminando a su lado, provocando la envidia que yo tantas veces sentí al mirar a una fea de la mano de un bombón. ¡Y es que yo esa mañana podría haber pasado fácilmente por su sirvienta! Con semejante facha estoy segura de que, a no ser porque aquél era un caballero y había quedado conmigo a través del foro "Latinos en el D.F." en invitarme a desayunar, de haberme visto en la calle ¡no me hubiera preguntado ni la hora!

Sin embargo la inseguridad de un principio se fue disipando en tanto que detrás de la carta me dedicaba a espiar discretamente sus increíbles pestañas largas cubriendo como cascadas la brillantez de sus ojos negros. Opté por pedir lo mismo que él, y tuve miedo de pronto de ser la víctima de un chico que, a leguas podía verse, no debía estar tan solo. ¿Qué tal si era un secuestrador de mujeres? ¿Violador, acaso? La simple idea me hizo sonreír. No parecía estar pensando cosas sucias conmigo ni remotamente.

Platicamos de lo mismo que charlamos en el chat del foro. Discutimos sobre música, teatro y la situación política del mundo, y a pesar de que no coindidimos en muchos de los puntos, pasaron un par de horas en las que olvidé el poco esmero que tuve al vestirme, así como lo insignificante que lucía al lado de ese odoroso joven, más alto que yo por un par de cabezas, bien formado, con la barba partida y la sonrisa impecable. Parecíamos ser amigos desde siempre, y me sorprendí riéndome como nunca, golpeándolo constantemente en el brazo por la gracia de sus ocurrencias. Me dijo que era súper simpática, y que me imaginaba distinta cuando hablamos por el chat. Mi sonrisa se borró al recordar que mi foto de perfil estaba ligeramente retocada con efectos de difuminado, y que a la luz del día se podían ver todas mis pecas e imperfecciones del rostro. Poco me faltó para sentirme el fenómeno que yo esperaba encontrar.

-Creo que eres mucho más bella...-remató. No supe si reírme, ofenderme o sentirme halagada. Mi reacción simplemente fue nula, hasta que ví que el rubor se hacía presente en sus mejillas.
"¡No es cierto! ¡No es cierto!" me dije. No me lo podía creer. Después de un rato más de charla sin volver a tocar el tema nos despedimos con un fuerte abrazo que disfruté como si estuviera en la firma de autógrafos de un artista internacional. Presentía que no volvería a verlo, que aquél abrazo era un privilegio que había ganado quién sabe por qué méritos. Me sentía indigna de pensar siquiera en un romance con alguien tan increíble. Parecía estar soñando cuando en una postal publicitaria me anotó todos sus teléfonos esperando que le llamara muy pronto, deshaciéndose en halagos sobre lo maravilloso que había sido conocerme y lo mucho que le gustaría seguir saliendo conmigo.

Por supuesto, cuando le hablara, me dirían que el tal Armando Olmedo no existía, o me negarían el contacto arguyendo que no estaba...

-¿Me podrías dar tu número?- preguntó disipando mis dudas. Algo me decía que debía dejarme de estupideces y empezar a creer que un amor con aquél muñeco era tan posible como que el día se nublara de repente sin aviso.
-52 54 13 26- dicté verificando que lo anotara correctamente en su moderno aparato celular.- Es el de casa, no uso teléfono móvil.

La respuesta no le sorprendió y tras regalarme otro efusivo abrazo y un beso en la frente, se despidió. Con el tiempo supe que escribía en la Rolling Stone, componía música para obras de teatro y tenía un blog de crónicas sobre sus interminables viajes culpables de sus repentinas cancelaciones a nuestros encuentros, y a las cuales me terminé acostumbrando. Me enamoré de todas y cada una de sus letras, de sus fotografías, de los videos que me enviaba. Supe por su forma de escribir que todo cuanto hablamos era sincero, todo coincidía con su forma de ser, de pensar, de expresarse. Me enteré con enorme sorpresa de que a pesar de aparentar menos edad que yo, ¡me llevaba casi diez años! y no pude sino avergonzarme del descuido de mi aspecto.

No volvimos a vernos personalmente en un año, pero pasábamos todas las noches hablando por teléfono, o mirándonos las caras por la web cam inventando locuras que probablemente ahora circulen en más de un canal para adultos. Yo guardé sus recuerdos en la USB de mi mente, esperando que un día se hicieran verdad, añorando el momento de que recreara en mi cuerpo todo lo que hacía por la web cam, lo que decía en sus cartas y me hablaba al oído tras el auricular. Tanto esperé aquél momento, que llegó el día de citarnos formalmente, sin viajes de por medio ni asuntos pendientes. Luego de un año de intensa actividad virtual, pudimos besarnos por fin piel con piel.

La vida estaba sonriéndome, el sueño de la Cenicienta se hacía realidad una vez más, ahora en mi persona. Me esperaba el goce que tanto tiempo había aguardado en silencio, paciente como Penélope, devota y fiel tejedora de ilusiones. Tendría que esmerarme en satisfacerlo, en hacer de aquélla noche una ocasión especial, en lograr que se volviera loco por mí... y me superé con creces.

A la mañana siguiente él tomaría la decisión más importante de su vida. Lo supe cuando al despertar de la intensa noche de caricias, besos y gemidos, leí una sentida carta que había dejado a un costado de mi almohada, y en la cual describía lo que había pensado hacer: su cuerpo estaría colgado en el cuarto de baño, y me aconsejaba no mirar su cadáver para conservar en mi memoria la belleza de su aspecto.

Con cuarenta años de edad y una mirada de niño de once, el escritor de la Rolling, cantautor y trotamundos había decidido no darle batalla al SIDA. En su carta sigue dejándome su admiración eterna, su amor, su respeto y su agradecimiento. Dice que sabe que soy fuerte, que valgo el oro y que yo podré con el virus, que no me rinda jamás.



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enero 08, 2009

Inevitable no escribir de ello

Pues entre que son peras o son manzanas, y antes de que se fuera de cartelera (lo cual todavía no sucede), fui la semana pasada a ver la dichosa película de Crepúsculo. Asistí con la plena intención de disfrutar la función, me preparé psicológicamente para sentirme de 16 años otra vez y me puse "flojita y cooperando". Qué cosa tan espantosa.

Por supuesto que tiene partes muy lindas, sobre todo de la mitad hacia el final, y así, sintiéndome una joven puberta del cerebro, no pude evitar la risa en ciertas escenas. Traté de que mi malicia de mujer adulta no me estorbara, pero hay cosas que sí son un insulto a la inteligencia, como bien decía mi amigo Abraxam en su crónica, el dichoso brillo de vampiro (que quién sabe de dónde se lo inventó Stephenie Meyer) parece el brillo del hada Campanita, y el maquillaje de talco de bebé con los pupilentes de plástico, no, no, no...

Pudiendo hacer una superproducción con toda la lana que se iban a embolsar, decidieron hacer una propuesta barata. O no le apostaron demasiado porque el miedo a que Harry Potter se estrenara por las mismas fechas y no vendiera lo suficiente, o bien decidieron hacer una peli que se va a quedar como si fuera de culto, por lo mal hechota que está, al cabo ya sabían que serían mayores las ganancias que la inversión.

En la película encontré personajes que, sin haber leído el libro, me cayeron bien a primera vista: los vampiros malvados. ¡¡Y es que quién les dijo que un vampiro decide ser "vegetariano"!! ¡¡Por las barbas de Germán Robles!! ¡¡Ya ni el Louis de Anne Rice que era casi un santo!! Pero la familia Cullen haciéndose los excéntricos bebiendo sangre animal en lugar de humana, francamente me parece inverosímil.

Mi acompañante había leído ya el libro y a pesar de tener trece años y poseer la frescura de la adolescencia, tampoco quedó muy complacida. (Cosa que me produce gran alivio, ya que reafirmé que no es una fanática enceguecida) Para empezar, los actores protagonistas no son PARA NAAAAADA dignos de interpretar tales papeles. Simplemente se aseguraron de buscar una cara bonita para la tal Bella, con la boca entreabierta toooooooooooooodo el tiempo, exigiendo un beso hasta dormida (excesivo). Y el modelo de la cara chueca no me convenció en lo absoluto como el vampiro irresistible del que se enamora la joven desorientada y calenturienta -triste retrato de muchas adolescentes en la actualidad-

En fin que no me gustó. Rescato algunas escenas de amor, algunos personajes, una que otra escena de acción, pero otras cosas son por demás exageradas, la carga sexual es intensa a lo largo de toda la película, y eso es un gancho poderoso para atraer la atención de los iniciados en los placeres de la carne, o para los ansiosos por descubrir sus secretos.
Lamento que haya chicas que confiesen haber visto hasta ocho veces la película. Me asusta que la delgada línea entre lo real y lo fantástico se esté desapareciendo con la acción de peligrosos borradores. Idealizar a un chico, engañarse diciendo que en el fondo es bueno aunque a todas luces se sabe que es malo, con tal de sentirse vulnerable y protegida, deseando morbosamente sentirse lastimada por él, es inconcebible.

Ya no digo más, porque corro el riesgo de parecer fatalista y hablar como mi abuelita solía hacerlo, pero escribo lo que pienso, y lo que pienso es que es lamentable que se haya inventado una saga como esta.