septiembre 08, 2008
Al pueblo, pan y circo
septiembre 05, 2008
Cura y contagio
Sí... lo que tú digas: estoy loca.Dame el avión, sígueme la corriente, vete por mi lado.
No permitas que se muera mi locura, déjame atada en este espacio en el que me muevo como un escapista retándose a sí mismo. Deja que me ahogue en mi propia trampa, no desates los broches que me sostienen: así soy yo, así estoy bien. No quiero dejar de pertenecer a este mundo que tal vez no es el de los demás, quiero morir dentro de este encierro.
Mi locura es sagrada, es lo único que tengo.
¿Que tú sabes que el amor no existe? Cállatelo, no me lo digas.
¿Que entiendes el desorden psicológico del que probablemente estoy enferma? Guarda esa información sólo para ti.
Mientras tanto abre tus brazos y cobíjame, envuélveme, acurrúcame en tu pecho y finge que me amas, actúa natural para que yo sienta que mi locura es cierta, que el amor siempre ha existido, que no es una invención mía. Cántame una canción y recítame poemas, cita a los autores famosos, otros locos como yo, refuerza mi insana idea de que Dios y el Diablo existen y que puedo platicar con ellos.
Acaricia mi rostro como si la piel aún fuera de porcelana. Piérdete en mis ojos cansados que aún no pierden la inocencia, y en mi boca tímida que no conoce el pudor.
Miente, finge que crees en lo que yo digo, apasiónate con mis discursos que hablan de la otra vida, de la conspiración del universo, de la relatividad del tiempo, de la química entre los dos. Sonríe, sorpréndete, relájate y olvida por un momento que existe la ciencia y la filosofía, que para todo debe haber explicación. Espanta esas letras que has leído en los libros, ahuyenta lo que la sociedad y la historia te han obligado a sentir. Engáñame y engáñate, puede ser que al final te vuelvas un loco adorable, justamente igual que yo.
septiembre 02, 2008
El estiramiento
CRÉDITO DE IMAGEN: "Chica chicle" Aída García Corrales (www.aidarte.blogspot.com Recomendable)agosto 26, 2008
It's alive!!!
¡¡Quién me va a venir a decir a mí que el Amor no existe!! ¡Vamos, que venga y me lo demuestre! ¡Le diré que es un pendejo... o pendeja, según sea el caso!Hoy anduve en el metro y vi a un anciano hacer música rudimentaria con un bote pidiendo dinero, mientras la gente apurada casi lo pateaba desquiciados por la prisa. El primer titular que vi en un diario decía con letras grandotas "¡LE PARTIERON EL CRÁNEO!" y la ciudad estaba insufrible como todos los demás días del año. Hacía un calor insoportable y los pasajeros se apretujaban en los vagones como siempre sucede. Me tocó un tráfico de mierda al bajar por la carretera y nunca faltó aquél que mentara la madre al primero que pasa por el simple gusto de chingar a la gente.
Mi Universidad sigue en paro, señal de que el dinero es el que mueve o detiene al mundo según le plazca, he perdido tres semanas de estar con especialistas que me enseñen y resuelvan dudas, de saludar a mis compañeros más queridos, de trabajar en equipo, de conocer nuevas personas y devorar los libros de la biblioteca, de hacer alguna actividad artística o cultural, de ver correr a las ardillas y mirar de lejos a un muchacho que me guste.
¡Pero qué más da, con un demonio, si tengo Amor! Si este día amanecí cobijada por el otro motor del mundo: EL AMOR, el más verdadero, el más neto, el más puro. Si mientras una madre ruega ante los medios que le devuelvan a su hija secuestrada, yo tuve el milagro de abrazar a mis seres más queridos, uno tras otro, sin faltarme casi nadie. Los que no pudieron felicitarme, estoy segura que intentaron llamar a un descompuesto teléfono que a Telmex no se le ha dado la gana venir a arreglar. Hubo incendios, temblores, inundaciones, ajustes de cuentas, decapitados, contaminación, discriminación, injusticia, guerra, torturas, hambre... eso nunca se acaba...
¡¡Pero yo hoy me perdí en sus brazos y en sus ojos, fui testigo presencial del amor que nos tenemos a pesar del tiempo y la distancia!! Amé y fui amada.
Piedras en mi ventana llovieron, lo mismo que los abrazos y los besos, lo mismo que los e-mails, las postales virtuales y los comentarios. Muy pocas cosas materiales, nada de lo que pedí: unas flores, maquillaje, un libro... Se acortaron las distancias con un paquete que cruzó todo el continente hasta llegar a mis manos en el día exacto, abracé el obsequio y al apretarlo fuerte se cayó un trozo de alma que venía incluido. Lo recogí y lo hice parte de mi festejo. Me ahorré quinientos pesos por encontrar cerrado el local, aproveché una oferta increíble y a mi madre le salió gratis la pizza.
Lloré como hacía mucho que no lo hacía: no recordaba lo que era llorar por sentirse feliz. Tuve tan buen cumpleaños que hasta me asusté al pensar que sería el último en mi vida. Yo espero que no vaya a ser así. Hoy más que nunca me siento viva, y quiero seguir viviendo más intensamente que antes. No importa lo que pase luego. Ahora sí, como dice Silvio Rodríguez:
"Soy feliz,
y quiero que me perdonen los muertos,
de mi felicidad".
agosto 18, 2008
Mesa de regalos (Uste' pida,,, :P)
Debido a que se acerca mi cumpleaños el próximo martes 26 de Agosto, y debido a que aún estamos a principios de quincena, aprovecho para proceder a elaborar, cual niño en víspera de Reyes, mi lista de juguetes que deseo para festejar mi 32° aniversario.1.- Hoy me di cuenta, visitando la página de mi cantante favorita: http://www.ceciliatoussaint.com/, que no tengo (¡Cómo puede ser posible!) tres discos, TRES, de los más fregones que ha grabado: "Otro lugar" (2oo2-2004), "Acoso Textual" (2007) y "A viva voz" (2007 con Betsy Pecannins). Y es que uno deja pasar el tiempo diciendo "Luego lo compro", y cuando voltea hacia atrás, se da cuenta de que ya han pasado cuatro o cinco años y nunca se compró.
2.- El nuevo disco de Jaguares aún no sale a la venta, entonces se salvaron de comprármelo quienes no gustan de esta banda, pero ya saldrá, ya saldrá. Ahí si tienen alguna playera vieja o reliquias de las cuales quieran deshacerse, con el logo de Jaguares o Caifanes, bienvenido sea. Se aceptan discos de vinilo, autógrafos, tazas, boletos para el concierto de Noviembre, etcétera. Les juro que no me sobrarán. :D
3.-Alguien váyase al tianguis del domingo y búsquese un MP3 de quien ustedes quieran, alguna recomendación que quieran hacerme, se acepta todo tipo de música, a excepción de reggaetón o duranguense... disculpen las molestias que ésto pueda ocasionar a los amantes de tales ritmos, pero la verdad no los escucharía, gastarían en balde...
4.-Cualquier libro, leyeron bien: CUALQUIERA. Se los dejo a su criterio, sorpréndanme. (Si consiguen alguno de Michel Fizel "Los adolescentes" Ed. FCE, México 2007; ó "¿Adolescencia en crisis? por el derecho al reconocimiento social" Ed. Siglo XXI, México 2001, me harían un favorzotote, pues los necesitaré ahora que regrese a la UPN.)
5.-Una mochila grande, negra de una sola asa, con decorados discretos o bien con ausencia de ellos. Puede ser de otro color neutro o también de mezclilla (y si es del Dumbledore's Army, mejor, jejeje) Me harían un paro enorme porque la que solía usar, me la ha confiscado mi hija ahora que ella SÍ tiene clases... snif.
6.-Cualquier cosa que vendan en Coyoacán... emo, hippie, darkie, lo que sea. Me encantan las curiosidades, un llavero, un morralito, colguijes, ¡aretes largos ahora que estoy pelona!... usen su imaginación, ya conocen mis gustos :)
7.-Una película LA QUE SEA... pirata, original, con bolsita de plástico, como deseen, pero eso sí: formato DVD o clon del mismo, y que se vea clarita, sin risas o cabezas pasando frente a la pantalla... que se las prueben antes (sin albur :D)
8.-Unos Converse negros de bota para quien quiera verse más guapo-a. (Calzo del 5 y medio :D)
9.- Un Antivirus!!! pero de los buenos eh? Si tienen un original, préstenlo, no sean gachos, porque los que tengo me han servido para una carcajada.
10.-Una invitación a comer, a un cafecito o a dar un paseo en lancha...qué se yo... estar en grata compañía sería un excelente regalo.
Sé que no estoy en condiciones de demandar tanta belleza, pero les juro que me harían muy feliz con una llamada (mmm... bueno, si para el próximo martes ya sirve mi teléfono), con un correo electrónico, que saben que nunca dejo de checar, o bien con un beso o un abrazo muy fuerte si nos vemos en ese día o los posteriores.
Nunca había hecho esta payasada, pero bueno, si se animan, no dejen de poner qué van a comprarme, no quiero libros, películas o discos repetidos, jejeje... no se crean, que si llegan con el típico globo, la tarjeta, el chocolate o el peluche igual les compensará mi agradecido corazón.
"Mientras tu mirada no esté vacía, que tus manos lo estén, no importa."
YO
agosto 14, 2008
Adiós a la princesita

De pronto decidí que nos bajáramos, le pediría a ella, mi mejor amiga y compañera, que fuera conmigo a explorar una línea nueva del metro que aún no conocía. Ella accedió a regañadientes porque no tuvo opción a mi imperativa petición.
El sitio era distinto al que yo me imaginaba: siempre pensé que junto a una estación del Metro no podría sentirme perdida: todo es cuestión de abordarlo, y listo. Pero ésta vez el mercado que había en las afueras me pareció uno de esos tianguis de los países asiáticos... lleno de gente de todo tipo, con las voces que se me confundían y me aturdían.
Una jovencita morena con el pelo cubriéndole el ojo y un atuendo llamativo se pasó junto a nosotras.
-"Es una dizque emo..."- dijo con una mezcla de fastidio y repulsión, haciendo que la muchacha en cuestión detuviera su paso y se volviera hacia nosotras. Mi acompañante echó a correr impulsada por el miedo y yo cerré el paso a la muchachita diciéndole que no se apurara, que el look le sentaba perfecto, que a mí me encantaba lo emo, que no hiciera caso de una niñita tonta. La chica emo me sonrió y retomó su camino. Fui a alcanzar a mi acompañante y la regañé por miedosa: "Los emos no hacen nada", le dije..."Pero ten cuidado de cómo te expresas de la gente..."
Pasamos por muchos lugares sin dar con la entrada del metro... el rumbo se iba sintiendo cada vez más peligroso, pues la gente era muy extraña y parecía estar tan sucia por dentro como por fuera. Vi unos cuantos lugares "filmables" y quise tomar nota de ellos para regresar un día, pero sabía que eso sería imposible porque aquél no era un sitio nada agradable.
Traté de no tomarla del brazo para no parecer extrañas en un rumbo tan distinto al nuestro, pero cuando le dije que regresáramos, bajando por una escalera grande, iban subiendo darketos vestidos extrañamente, algunos con túnicas negras como de fraile y el rostro tan maquillado, que sin mirarlo directamente me daba miedo. No quería que notaran que éramos extrañas o que aquéllo nos provocaba inseguridad... ya me sentía de momento rodeada por todos y siendo cuestionada sobre nuestra presencia allí.
Pero ella parecía estar tranquila, pues caminaba junto a mí sin tomarme de la mano, sin tocarme siquiera para no perder mi rastro. Yo evitaba las miradas de aquéllos seres extraños que seguramente se fijaban discretamente en mis expresiones. El gesto de mi rostro, sin embargo no parecía tener emoción alguna, aunque un nudo en mi garganta me mantenía tensa, y la ansiedad por regresar al metro me ocupaba toda la mente. Salté los últimos escalones con una habilidad que aún desconozco en mí misma: parecí volar. Lo único que quería era que llegáramos al tianguis de nuevo y regresar al Metro sin más pretexto. "¡Qué gran idea he tenido de arriesgarla de este modo!", me regañaba a mí misma.
Cuando hube saltado un mínimo de diez escalones hasta la base, me volteé de inmediato pensando que ella habría imitado mis pasos, pero mi sorpresa fue terrible cuando al mirar hacia atrás, ya no estaba entre la gente. Subí corriendo los escalones gritando desesperadamente su nombre. Mis ojos querían estallar en llanto al no poder localizar su negra melena en medio de tanto jaleo. Gritaba y gritaba con la certeza de que no podía estar muy lejos....
...De pronto la vi: ahí estaba con su rostro y figura inconfundibles. ¿Por qué se habría detenido? ¿Por qué parecía molesta con mi presencia? La miré y asustada le alcé la voz. "¡¡Vámonos!!"- le dije más como una súplica que como una orden. Ella se volvió hacia sus nuevas amigas y de nuevo me miró a mí poniéndose las manos en la cintura.
"¿Por qué tú sí puedes tener amigos en otros lados y a mí no me dejas hacer lo mismo?"
¡Por Dios! ¿Acaso no entendía esa pequeña que aquél lugar no era seguro? ¡Demonios! ¡¡Pero si yo la había llevado ahí!! ¿Qué respuesta podía darle a todo eso?
"Está bien... me voy, pero tú te regresas sola", dije con determinación sabiendo que ella no llevaba dinero para volver a casa y que esa especie de amenaza era mi último recurso para persuadirla, pero lo único cierto era que tenía ganas de abrazarla. Me acurrucaba, pero sólo alcanzaba a abrazarme a mí misma. Tenía frío y temblaba.
Pero en ese momento abrí los ojos, me levanté y me asomé a su cama. Sus gruesas pestañas me cerraban el paso hacia sus más profundos sueños. Respiraba pausadamente y se hallaba segura ahí, tan cerca como mis fuerzas me hicieran correr y lanzarme sobre ella, llenarla de besos y despertarla...
Sin embargo la pesadilla había sido mía, ella no merecía interrumpir su sueño por mí. Me levanté calladamente y comencé a hacer mis labores. Ya se despertará la muy canalla, y abrirá sus ojos negros que me mirarán de nuevo ablandándome las piernas, y me dirá dulcemente "Mami" deseándome buenos días, y de nuevo será mi hija y la mejor de mis amigas... pero habrá un día cercano en que su melena desaparezca de mi vista entre la gente, diciéndome con su espalda, que ya no será mi princesa nunca jamás.
agosto 12, 2008
El trabajo apesta
Sí, la maldición de Adán.agosto 07, 2008
La muñeca
A pesar de la hora que en el reloj marcaba las tres cuarenta de la madrugada, la temperatura era agradable camino a mi casa. En aquéllos días solía trabajar en un bar por las noches, y éste no se encontraba a una distancia muy larga de donde entonces vivía, pero aquélla noche era especial, no tenía prisa por llegar a desvanecerme sobre mi viejo colchón. Caminé despacio y despreocupado, me sentía libre. Y aunque no estaba muy agotado, mi andar reflejaba el cansancio con el que a cuestas me había maldecido la vida, y del cual sabía que de ningún modo descansaría al llegar.
El silencio me serenaba, y el poco viento que soplaba, más bien me mantenía despejada la mente. Levanté la vista y miré que una nube ocultaba la luna. Al momento escuché el siempre escalofriante aullido de alguna ambulancia pasar a lo lejos, haciendo a mi mente volar de inmediato imaginando escenas de sangre y de muerte.
Pero no pasó mucho tiempo para que de nuevo sólo se oyera lo hueco de mis pasos sobre lo frío del asfalto. El silencio era como una sombra cómplice que me hacía pensar en lo increíble que era vagar por esta gran ciudad ajetreada y ruidosa, teniendo el privilegio de disfrutar ese pequeño oasis de tranquilidad mientras recorría las calles dormidas.
Iba caminando a mitad de la calle, dándome el lujo de pisar como peatón un camino reservado para los autos, pues los pocos que alcanzaba a escuchar de vez en vez, circulaban desvelando las avenidas principales. Me reí estúpidamente al sentir que profanaba un espacio que no era mío, que pisaba en donde nadie pisa porque no tiene con qué. Aún me faltaban unas cuadras por recorrer a lo largo de una calzada. A mi derecha podía ver y palpar el muro que rodeaba un campo deportivo, tan largo que su única entrada estaba todavía unos metros más adelante. Del otro lado observaba la quietud de las casas con las luces apagadas. No había ni una sola ventana iluminada por el insomnio de algún habitante, y la calle estaba más bien oscura porque algunos postes del alumbrado público tenían los focos fundidos, y aunque la noche era cálida, todavía esa nube escondía a la luna.
De repente pasó algo que estaba fuera de toda lógica: junto al acceso del campo deportivo, sorpresivamente, una pequeña figura salió de la oscuridad dirigiéndose rápidamente hacia mí. Entorné los ojos para asegurarme de que no estaba quedándome dormido, pero lo que pude ver me habría despertado de golpe si así hubiera sido.
El movimiento de esa figura me hizo observarla a detalle, y sentí tanto miedo, que las piernas detuvieron su paso y se aferraron a la tierra, como si temieran levitar en cualquier momento: una muñeca pequeña parecía sonreírme, mientras sus burlones ojillos destellaron con la poca luz que alcanzaba a llegar.
No había nadie más en la calle, yo estaba solo. La muñeca avanzaba sin detener su paso hacia mi persona, haciendo brillar sus vidriosos ojos claros y sonriéndome directamente. Sentí cómo la sangre se congeló en mi cuerpo, aunque al mismo tiempo mi razón me decía que aquello era una vil locura. Sin embargo mis ojos no podían dejar de ver cómo la muñeca se acercaba con su paso corto y saltarín, sin que yo pudiera ordenarle a mis pies que retrocedieran, pues estaban petrificados.
Ese pequeño lapso de sorpresa y terror me duró sólo unos segundos, pues de repente la luna salió detrás de la nube y me dí cuenta de que la mente me había jugado una broma con una ilusión óptica: lo que me había parecido una muñeca, era en realidad un perro que llevaba en el hocico una bolsa de basura. Los ojos del animal habían brillado en la oscuridad y la bolsa parecía ser el vestido de una muñeca. Mi mente había imaginado el resto, y el animal pasó junto a mí sin importarle en lo más mínimo lo desaforado de mis latidos. ¡Podría jurar que el mal nacido pudo escucharlos!
Me senté por un rato en la acera, no estaba seguro si quería reír o gritar, pero me sentí un poco más relajado. Quizá por la repentina y breve tensión, finalmente llegué a mi casa, arrinconé mi guitarra en el lugar de siempre y encendí la pequeña lámpara antes de acostarme. Repasaba el curioso episodio en la mente y no podía sino reírme de mí mismo por mi tonto miedo. Comencé a descalzarme las botas, desatándolas poco a poco armado de infinita paciencia. Noté que mi pecho aún seguía agitado y traté de serenarme. Dejé al lado del colchón mis llaves y el poco dinero que traía en los bolsillos. Acto seguido me desaté el cabello y me recosté por fin rendido en los aún mullidos resortes de mi viejo lecho.
Me quedé mirando al techo. Un viento helado entró por la ventana y sentí que besaba mis brazos desnudos… era extraño. La noche no había sido fría en lo absoluto, pero al parecer la lluvia me había aguardado una vez más, y mojaría las calles ahora que ya reposaba tranquilo en mi cuarto. Agradecí esa coincidencia y me levanté a cerrar el vidrio y las cortinas que colaban esa humedad hasta mi sosegado refugio, notando con extrañeza que el cielo estaba tan despejado o más que cuando yo estaba afuera. Ninguna nube amenazaba tormenta, y la luna parecía mirarme solamente a mí. Miré a ambos lados de la calle y no escuché más que el murmullo del viento.
De pronto un rasguño débil se escuchó detrás de mi puerta. Traté de no sobresaltarme, pero el ruido me alteró de nuevo los nervios. Recorrí inútilmente todo mi cuarto con la mirada. Sabía que el ruido había venido del exterior, pero el lúgubre juego de sombras que la débil luz de la lámpara creaba, me llenaron de terror.
Nuevamente escuché el rasguño, ésta vez acompañado de un suave aullido como de perro herido. ¿Podría ser aquello cierto? ¿Me habría seguido el perro al darse cuenta de que me sentía tan solo? ¿Cómo puede un simple bicho callejero tener el olfato tal para presentir el miedo y la tristeza en alguien?
La sola idea de hallar un amigo me hizo calmarme un poco: si lo pensaba mejor, él no había tenido la culpa. Mi mente apesadumbrada me hizo imaginar espantos sin que el desafortunado perro tuviera modo de adivinar el alcance del cerebro humano. Pero el ruido ya había cesado… seguramente se habría cansado de no obtener respuesta y se habría marchado a buscar otro dueño.
Me disponía a volver a acostarme cuando un aullido nuevo se volvió a escuchar tras la puerta. No me habría alarmado tanto a no ser porque aunque débil, éste sonó lastimero. ¡Quién mejor que yo conocía esa combinación de hambre y frío! ¡Cómo no querer condolerme ante un inocente ser que ante mí se ofrecía como amigo verdadero!
El aullido ahogado del perro se dejó de oír de pronto. Con sigilo tomé la perilla y la giré muy lentamente. Al abrir un discreto charco de sangre dejaba el rastro de un pequeño cuerpo arrastrado hacia la derecha. En esa dirección volteé, y pude ver al infortunado amigo dando un último suspiro. Sentí pena por él… pero una rabia incontenible se apoderó de mi mente y pateé el cadáver que ya no pudo sentirme.
Barriendo una lágrima insolente regresé hasta mi puerta. ¿Por qué el miedo de todo me había arrebatado la suerte de tener compañía? No era un perro lo que había soñado, no era por supuesto lo que le pedía a la vida. Siempre un compañero con quién hablar de todo y con quién reír de nada habría sido mejor que eso… o una mujer amante que me encerrara en sus brazos habría sido el paraíso… pero una simple mascota se había arrastrado hasta mi puerta como una ofrenda a esa soledad que ya se había vuelto sagrada… y ni siquiera eso había podido conservar.
Recargado en el interior de mi puerta, sollocé con la furia callada de un niño que pierde un dulce, y sequé mis ojos con fuerza para dormir y olvidar esa noche maldita.
No pude ni recostarme: una vez que alcé mis ojos secos hacia el fondo de mi cuarto, la muñeca sonreía y me miraba desde el azul celeste que brillaba en sus orbes de porcelana.
junio 24, 2008
Virgen de fuego
Buscando la manera de autodefinirme, recurrí a la astrología para elegir las características que coincidieran con mi forma de ser, así que encontré la descripción de mis signos zodiacales occidental y oriental, y este ha sido el resultado: ni más, ni menos... Virgo, el único signo representado por una mujer, es un signo caracterizado por su actitud reservada. Virgo (entiéndase, Hortensia) suele ser observadora y paciente. Puede parecer a veces fría, y de hecho le cuesta hacer grandes amigos.
Suele ser discreta, amable y divertida con otras personas, y puede ayudar a resolver los problemas de terceros con una habilidad y sensatez que muchas veces le falta en sus propias relaciones personales.
Es metódica, estudiosa y le gusta la lógica. También le gusta aprender, y es capaz de analizar las situaciones más complicadas. No obstante, a veces es tan meticulosa que retrasa la conclusión de proyectos complicados. Es muy intuitiva y es capaz de ver todos los lados de un argumento, lo que hace que le cueste llegar a conclusiones firmes.
Suele levantar murallas protectoras en torno suyo para que le preserven de amonestaciones o rechazos por parte de los demás, esto puede hacer que la gente crea que es una persona un poco gris y fría. Solo quien haya atravesado sus barreras emocionales anti-dolor podrá encontrarse con que es una persona equilibrada en muchas cosas, agradecida, servicial y atenta.
Es uno de los signos más conversadores. Disfruta mucho ante intensos debates y polémicas, incluso si ella no participa. Gran discutidora, parece que se enfada, pero no es así. Como le rige Mercurio, necesita tener activa la mente, por eso los nativos de éste signo intentan atraer cosas nuevas y lo que mejor hacen es dialogar y aprender de cada charla. Su gusto por la conversación es innato.
Como es signo de tierra, le gusta ir correctamente sin llamar mucho la atención, su discreción en la ropa es total, nunca comprará moda de la última, le parecerá para su talante muy atrevida, de vez en cuando aportará un color nuevo a su vestuario, y eso le durará bastante. No es muy gastadora en ropa, al ser práctica, esto es secundario para ella.
Virgo es un signo de Tierra (Femenino). Lo que significa que es romántica por naturaleza. Es leal y honesta, no soporta los cambios de parecer, su sentido de compromiso es total.
Su sentido analítico puede ser fundamental para elegir un trabajo de tipo crítico. Realizará el trabajo con agrado y si no se deja influir emocionalmente y consigue ser objetiva, puede ejercerlo muy cualificadamente, dadas sus dotes de observadora y su gran paciencia para esperar acontecimientos. Desarrollará su gran facilidad para anteponerse a los hechos, preparará concienzudamente sus trabajos, y no se someterá a terceras opiniones. Su sentido de honestidad será lo que prevalezca. Tiene especial habilidad en la música, las ciencias y los idiomas. Es fundamental que pueda realizarse fuera de los papeles tradicionales, pudiendo trabajar con éxito en el campo comercial, artístico y docente. Virgo tiene el don de la palabra. Y gracias a su practicidad, puede unir ambos beneficios para mantener una actitud proactiva, en la que se puede garantizar que no perderá el tiempo, y sabrá apuntar muy bien para lograr sus objetivos. Es uno de los signos más trabajadores, porque para ella es importante el sentimiento de sentirse útil a la sociedad.
Algunas carreras que podrían ajustarse muy bien para ella, podrían tener relación con la escritura, la educación, y la política. Asimismo, prosperaría muy bien en el campo de los negocios, desempeñando un papel de organizadora, directora, o ejecutiva.
Cuando algún Virgo cometa error, lo que no es muy frecuente, (jijiji) señálaselo con tacto si quieres conservar su amistad. Tiene necesidad de ser elogiada por cuanto insegura, pero independientemente de ello es muy apreciada en el mundo laboral gracias a su lucida inteligencia. Otras profesiones con que más se adapta son: diseñador técnico, profesor, redactor, químico, analista.
De todo el zodíaco es la que más critica, siendo ella misma su primera víctima.
En el terreno amoroso se puede traicionar a sí misma por su tendencia a pasarlo todo por el filtro de la razón y por su falta de confianza, que tantas veces le impide entregarse. Es relativamente fácil que su corazón y su mente entren en conflicto. Sin embargo, en ocasiones, la habitual pulcritud de este signo puede trucarse en una libido con fuertes necesidades de expresión. Le suelen atraer las personas con poder y creatividad.
Los naturales de éste signo tienen necesidad de ser amados y creen en la amistad, pero a causa de su caracter extrovertido se ven a menudo involucrados en experiencias amorosas pasajeras.
La mujer Virgo es elegante, racional y seria. Para conquistarla se necesita tiempo y constancia, pero valdrá la pena. Adora las conversaciones inteligentes y los amores serios y leales.
Tiene una tendencia a aceptar más trabajo del que puede hacer sin riesgo. Nacida para ser tranquila y apacible, de esta manera funciona mejor. Para ella no es fácil relajarse lo suficiente y disfrutar de los placeres sociales, porque básicamente se siente incómoda entre la multitud.
No todos los Virgo son remilgados, quisquillosos y dogmáticos, también puede mostrar un inteligente humor e irradiar un especial encanto difícil de resistir.
Cuando se siente molesta por la vulgaridad, la estupidez o el descuido, puede ponerse hosca, irritable, gruñona y nerviosa, pero por lo general es muy dulce, muy grata de tener cerca. :)
DRAGÓN DE FUEGO (Horóscopo Chino)
Es difícil entender al dragón. Parece que flota a otro nivel suprahumano. Razona de tal manera las cosas que puede dar vueltas a cualquier tradición aceptada por todos... menos por él. Es capaz de convencer a cualquiera que sea muy inteligente, pero le costará hacerse entender si su auditorio tiene una capacidad intelectual normal. Por eso es posible que se sienta solo algunas veces.
junio 02, 2008
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mayo 29, 2008
Derecho de réplica
En primer semestre conocí al buen Arturo, que luego desertaría de la carrera y se iría a estudiar Odontología, pero que se convirtió en un excelente amigo que me hizo reír hasta dolerme la panza. Él y la flaka (conocida en el bajo mundo como “la estrella del grupo de jazz de la UPN”), se convirtieron de inmediato en mis mejores amigos.
Mi primera clase en esta escuela fue con el maestro Fernando, Ciencia y Sociedad. Me quedé pasmada con su sapiencia y a pesar de que me daba miedo en un principio, terminó por ser uno de mis maestros más respetados y queridos. El maestro Samuel se convirtió en un cuate con el que comparto gustos y aficiones, ahora es mi tutor y una de las pocas personas con quien puedo hablar sinceramente de lo que me pasa. El maestro San Miguel es un hombre muy perspicaz, gracioso y buena onda, además de un verdadero apasionado de la cultura helénica.
Mención aparte merece la maestra Amada Elena, única en su tipo: serena, conciliadora, muy humana y muy inteligente. La amiga que todo el mundo desearía tener.
Entré a estudiar Inglés al CELEX de la UPN, y conocí a Belinda, una mujer modelo, gran persona y entregada al estudio de los idiomas. También allí conocí a Brenda, una mujer muy valiente por defender su sexualidad ante el asombro y el juicio de todos… y además de todo, apasionada por Harry Potter igual que yo. En CELEX tuve el gusto de conocer a Mandy Mason, una trotamundos muy culta y divertida, así como a algunos otros compañeros con quienes pude practicar el idioma y sentirme como en casa.
En el Taller de Teatro conocí al buen Benja, y a entrañables compañeras como Joss, Irma, Iris y Viridiana. También me hice amiga de Don San, un maravilloso ser humano. En el taller de Arte fui simple y sencillamente FELIZ. Tendría que dedicar una entrada aparte para recuperar esas experiencias y la gente querida que conocí y a quienes aún tengo en la más alta estima…
En segundo semestre tuve a la maestra Ana María, que aunque me hizo ver mi suerte en un momento dado, ha sido de las personas de quien más he aprendido en la carrera. Ahí también conocí a Dany, Carmen y Liliana, junto con quienes compartí momentos inolvidables y han sido de las mejores amigas que he podido hacer en la carrera. En tercero tuve a la maestra Virginia, quien dominaba impresionantemente la materia que impartía, y a quien admiré por su profesionalismo y sinceridad en la asesoría.
En cuarto semestre César indudablemente me salvó la vida… y el profesor Jorel me hizo reflexionar en que las Matemáticas podían tener su encanto. En quinto semestre todos mis maestros fueron buenos, la maestra Sara de Comunicación, la maestra Guadalupe de Currículum, la maestra Clara de Gestión, el maestro Carlos de Investigación y el maestro Mario de Orientación. De todos podría decir algo bueno, pero en general puedo decir que me inspiraron. En sexto semestre he conocido a la maestra Patricia de Didáctica, y he empezado a descubrir la pasión que siente por su trabajo y de la cual carecen la mayoría de los profesionales de la educación.
En fin que haciendo un resumen muy sintetizado de las cosas buenas que he vivido en la UPN, puedo sentirme orgullosa de que me han tocado los compañeros y maestros que merezco, ni más ni menos.
Puedo hablar con orgullo de tener dos sietes en mi boleta, mismos que como es sabido, no reflejan lo aprendido, pero sí lo duro que ha sido el paso por la vida mientras he estudiado en esta institución.
Afortunadamente he tenido compañeros que han sido “matados”, “ñoños”, “huevones”, desobligados, de todo… he podido estar cerca de gente que piensa de manera diametralmente opuesta a la mía, lo que me ha hecho aprender endemoniadamente de la vida. Por fortuna nunca me junté ni con los muy holgazanes y frívolos que me hubiesen inducido al vicio y los placeres (ja!) y hubiese desatendido mi estudio; ni me junté con los que se creen muy sabios, ya que habría estado en constante competencia por ser el pensador que México esperaba.
Estuve con gente normal, con gente que tiene un pensamiento común, muy similar al resto del mundo, gente que me da cuenta de lo que soy y en dónde estoy situada, gente que no me dejó viajar al Olimpo, que me bajó a tierra cuando fue necesario, y que me levantó del suelo cuando así lo requerí.
Conocí a gente con un nivel intelectual inferior al mío, pero también gente que me superaba llevándome años luz de distancia, dejándome siempre con la boca abierta y sin un parpadeo. Todo el tiempo estuve en el centro, quejándome de todo, criticando, no estando conforme, pero aprovechando esta situación de caos para aprender a mi propio ritmo, para darme mis pausas, para darme mis gustos y darme chance de disfrutar hasta el más mínimo detalle, de disfrutar inclusive el sufrimiento.
Sí, efectivamente nada fue cien por ciento malo.
El sexto semestre está por terminarse, y una nostalgia inaudita comienza a invadirme de pronto: lo no aprovechado ya no se aprovechó, las palabras lindas que no dije en su momento, ya no se dijeron… pero lo bueno que he vivido ya está escrito en esta historia. Todavía falta… pero hasta aquí habrá un cierre. Lo que ocurra el otro año… es algo de lo que aún no quiero preocuparme…
mayo 03, 2008
Mi historia en la UPN
Los dos primeros semestres pareces conocerlo todo. Empieza a volar sobre ti la idea de que te metiste a estudiar algo complicado, pero te encanta aprender a cada momento, te apasiona la educación. Has dado clases antes en varios niveles, y has estado en tantas escuelas y has conocido a tantos maestros, que te las sabes de todas, todas. Te gusta participar y tienes “la verdad en la boca”. Entran personas nuevas en segundo semestre y el grupo parece rechazarlas, pero tú sin más ni más, las conviertes en tus amigas.
Llegas al tercer semestre y todo parece cambiar de pronto: aquél que era tu grupo amable y buena onda, se convierte de pronto en una división de incómodos grupitos, generando un ambiente tan desagradable, que ni tu amada maestra de Psicología Social con sus dinámicas y su buena voluntad logra unificar.
Empiezas a tener maestros deshonestos que abusan del poder que tienen, algunos otros son desobligados y no asisten a sus clases, y por si fuera poco, hay un proceso electoral de por medio en tu país. El futuro es incierto, parece avecinarse una revolución debido al fraude del que somos víctimas todos los mexicanos, pero tras la tensión, nadie sospecha que finalmente no va a pasar nada: el fraude se hará efectivo.
Tu mente se empieza a preparar psicológicamente para la guerra: ¡es en serio! Mitad norte azul, mitad sur amarilla, así están las estadísticas. Nunca antes habías notado con tanta fiereza la división de clases, y por si esto no fuera suficiente, es el tercer semestre, ¿recuerdas? Todas las materias son eminentemente sociales.
Sientes que encajas menos que nunca en un grupo donde antes te sentiste cobijada, no tienes motivación alguna por entrar a clases que te van a doler. ¡Tú y tu maldita sensibilidad! Entras en conflicto con los maestros, ya no te conformas con escuchar a alguien que tiene conocimientos, quieres oír a alguien que es honesto consigo mismo, de no ser así, no te satisfacen ya las cátedras.
El grupo empieza a mirarte feo. Sienten que les has fallado… para algunos eras una persona inteligente, certera, franca. Ahora ya no eres nada. Tu silencio es una protesta ante tanta necedad, pero ellos lo ven como desinterés. ¡Vaya que si me interesa, por eso me duele! pero quien no sabe ver más allá, o no tiene por qué perder el tiempo en psicoanalizarte, simplemente te juzga.
Ya no te sientes cómoda, y eso sin contar que estás por cumplir treinta años y dejarás de pertenecer a la población de los veintitantos. Eso pesa… no te imaginabas que así iba a ser, pero es inminente: estás en crisis. Eres una mujer joven, como cualquier otra, pero te sientes como de la tercera edad.
Nunca faltan amigos que te animan, pero a pesar de todo, piensas que nada tiene sentido…entonces unos ojos oscuros te miran, y te dan la alerta roja de que estás por perderte los últimos minutos de la infancia de tu hija. Ella está cursando el último año de primaria y luego ya nada será igual.
Entonces sacas fuerzas de no sabes dónde…(hace mucho que no le hablas por teléfono a Dios) y tomas una decisión: deberás cambiarte de grupo en cuarto semestre para probar nuevos aires, conocer nuevas personas, volverte a ganar un lugar en un grupo nuevo.
Pero sucede un desastre: tienes crisis también en tu pareja, él parece no querer dejarte ir… y te enamoras de alguien más sin que llegue a pasar nada con él. ¡Maldita la cosa! Una maestra te hostiliza, el grupo es el más apático que pudiste imaginarte, la mayoría de los maestros son pésimos de verdad, la única amiga que tienes en el grupo falta mucho a clases, y estás por lo general, sola.
No es esa soledad que siempre procuras, y la que te hace estar contigo misma y poder concentrarte, no. Es una soledad pesada, de esa soledad que hiere, es el sentirte sola de verdad, abandonada por la gente que no tiene el más mínimo interés en preguntar si te pasa algo, esa gente que tendrá sus propias broncas y no le interesará más que salvarse a sí misma… esa gente de la cual no pides nada, pero desearías que supiera que aún existes.
Mueres por un abrazo, el cual no te falta en los pequeños brazos de tu hija de once años, y cuando llegas a casa todo parece mejor… pero hay presión de tareas, hay hojas en blanco en la computadora que te gritan que les escupas algo… y tus dedos no pueden escribir ya nada… te sientes vacía, sólo quieres que el semestre se termine.
Por fin llegas al número cinco. Las aguas están mansas y regresas con tu grupo. Ahí parece no haber pasado el tiempo, la mayoría te conoce y te saluda como si nada… otros cuantos te miran raro, como al soldado que regresa derrotado: las heridas se te ven por todas partes. ¡Pero no importa! Tienes buenos maestros y eso es muy motivante… ojalá que siempre pudiera ser así.
Tu hija entra en la secundaria… la miras crecer y convertirse poco a poco en mujer. Lo mejor de tu etapa como madre está sucediendo ahora, superaste la crisis de pareja y estás por fin libre, libre para enamorarte de nuevo si fuera posible, si al menos alguien notara que andas por ahí...
Estás de nuevo con tu grupo de siempre y la mayoría de tus maestros no te decepcionan. Un semestre pesado, pero que ayuda a recuperar tu nivel. Ya no te importa sacar dieces, los dieces no reflejan lo que aprendes. Te das cuenta que los dieces no siempre se ganan con conocimientos, sino más bien con productos, muchos de ellos hechos bajo presión con la mano en la cintura, productos que no sirven para otra cosa que no sea para poner un puntito en la lista, productos vacíos que nadie leerá; así que sigues buscando lecturas y actividades que te interesan más que lo que dicen los maestros, y esto empieza a convertirse en prioridad para ti.
Ahora estás en sexto semestre… se podría decir que has terminado. Estás por elegir campo de concentración (sic) y te sientes indecisa. Sabías que este momento llegaría y ya estás en medio de él. No dejas de leer libros sobre adolescentes, y sonríes al mirar que vas por el camino correcto como mamá. Tu convivencia con tu hija es más que hermosa, y eso se refleja en la confianza que tiene para hablar contigo de cualquier tema, vuelves a creer que un Ser Supremo existe, y que vive en el amor que sientes por tu familia y tus amigos. Te apasiona más que nunca la relación entre el Arte y esa juventud que sientes dentro, y que se antoja eterna. Sabes que tu camino te llevará a especializarte en eso, y nunca faltan personas que te orienten de verdad.
A tu alrededor todo el mundo se estresa de más. Al parecer tú ya has encontrado lo que te funciona, pero ellos tienen su propio proceso.
Siguen molestándote algunas cosas, tal vez una de ellas sea precisamente esa: que tus compañeros más cercanos han estado tan ocupados en centrarse en sus estudios y en sacarse dieces, que tal vez no han sido conscientes de su propio proceso como seres humanos. Algunos son ya unas máquinas que repiten las palabras que están en los textos. Nadie se atreve a decir su propia opinión, tienen miedo a cuestionar a los autores y a los profesores. Han hallado la fórmula de cómo darles gusto a los maestros, mientras tú sigues resistiéndote a ello, pues tienes tus convicciones personales que al parecer ninguno comparte.
Sabes que es el último respiro. De ahora en adelante podrás trabajar sola. Has logrado aprender cómo trabajar en equipo, pero no te has topado con nadie que comparta tus ideas, así que has tenido que ceder muchas veces a su forma de trabajo aunque te ha sido difícil. En el campo trabajarás sobre tu tesis, pero prepárate para los obstáculos, que nunca faltarán.
Este es el momento tal vez. No sé qué alcance tenga, pero yo, ya me he desahogado.
marzo 25, 2008
La Casa de Usted: el arte es el pretexto
Así pude encontrar desde una recopilación de textos estratégicamente escogidos y compuestos para acercarnos filosóficamente al concepto de "casa" (justo en la entrada); hasta viajar en el tiempo a través de la reencarnación de un alma vieja atrapada en sus recuerdos (en el fondo de la exposición).
Insomnio
febrero 19, 2008
Magic Night
-Hi!- contestó intentando sonar normal
-Hi!- se oyó la voz nerviosa del chico detrás del auricular.
-Eh... Happy Valentine's...!
Él pudo escuchar que ella sonreía al escuchar la misma frase como respuesta.
-Happy Valentine's! How are you?
-Ahm... fine! What about you?
-Fine! Ah... thank u very much for calling!
Él notó que las manos le sudaban, ya había sido un enorme paso marcar su número en fecha tan especial. De pronto se sintió el mismo niño tonto y tímido que antes había sido, y pensó que era un desastre al no saber qué decir.
-So... how´s your day? I mean... do you have a plan for today?
-Ahm... no!
-Oh, come, on!
-No, really!!... Why? Do you have a party or something?
-Er... no... well... I... I was thinking that...ah... maybe you... ah...maybe you want to have dinner with me tonight...
No supo de qué manera dijo de corrido las últimas palabras. Las había ensayado desde temprano y ese era el momento en que no sabía cómo acomodar la voz para que sonara casual. Parecía estar saliendo con una chica por primera vez.
Ella sintió que el corazón se detenía. Conocía la respuesta, pero era tan difícil pronunciar un simple "Yes..."
-Ah... oh... do you mean... like a date?
La saliva se hizo espesa en su garganta, y asintió con la cabeza olvidando que ella no podía verlo.
-Are you still there?
-Oh! Yes! Yes! Would you like to go to a pub?
La chica percibió el nerviosismo que invadía a su interlocutor, así que al sentirse en igualdad de condiciones, sonrió muy confiada y continuó hablando para hacer que su cuerpo se relajara y su cerebro comprendiera bien qué estaba pasando.
-Of course, Dan! What time can I see you?
-I'll go to your house at nine o'clock. Is it fine?
-Yeah! Sure! I will wait you here at night!
La madre de la chica la observaba desde la sala un tanto incrédula. Conocía muy bien a su hija, y esas mejillas sonrosadas al igual que sus dedos enredando su cabellos, delataban que algo andaba raro. Sin embargo hacía mucho tiempo que no conocía de nadie que provocara tal emoción en su pequeña de diecisiete años.
-Well... see you then...
-See you...
Un pequeño silencio se hizo entre los dos sin que nadie se atreviera a cortar la llamada. Podían escuchar la moderada respiración del otro sin decirse nada más.
-Hang up!- le ordenó ella sonriente
-You hang up first!- le contestó divertido
-Well... until the night
-Until the night
-See you...
-See you
-Bye
Al colgar el teléfono él sintió que las piernas no le respondían. Por fortuna estaba sentado, si no se habría sentido un completo imbécil.
-What are you doing, man? Are you sure of this?
La madre de la chica se acercó hacia ella con mirada pícara. Tenía curiosidad por saber quién era la persona que había puesto esa sonrisa en los labios de su pequeña.
-Darling... is everything ok?
La chica se abrazó a su madre emitiendo un grito agudo que lastimó los tímpanos de la señora. Ella la recibió en sus brazos y se emocionó al oir el nombre del chico que siempre supo, era el indicado.
diciembre 30, 2007
Año nuevo, vida nueva
Ahora me dedicaré por un rato a volver a escribir aquí.
Prometo firmemente que mis intenciones no son buenas.
junio 27, 2007
junio 18, 2007
Viajes propios, pasos ajenos
Sensación de estar solos, de no encajar en el rompecabezas social que nos rodea... obscuridad, amargura, estrés permanente: mal de nuestro tiempo.
De pronto un destino, la magia de las cartas del Tarot, el descontrol, el descubrimiento del otro ser que habita dentro de uno mismo y que clama por salir a la luz... los aromas, los sonidos y las texturas que despiertan tanto a los demonios como a los ángeles que pueblan nuestro interior... esos que conviven juntos en eterna lucha y que por fin se han decidido a firmar la tregua y disfrutar de un tiempo de paz...
Los caminos andados por esos seres ahora luchando por permanecer en tregua, un nuevo par de zapatos, no el propio, sino el de otro: la odisea de ponerse el calzado de alguien más que no está hecho a mi medida, y otras experiencias más que se adivinan a través de las obras, son las que pueden verse reflejadas en la muestra colectiva que presenta el Grupo de Arte Contemporáneo de la Universidad Pedagógica Nacional, titulada "Viajes propios, pasos ajenos"
La Galería El Último Río, dentro del Foro Cultural de la Magdalena Contreras, es el lugar donde inicia este nuevo viaje que el grupo pretende emprender a través de diversos espacios en donde puedan dar a conocer ésta y muchas más vivencias y procesos creativos que los lleven a consolidarse como artistas completos.
La exposición estará abierta de Lunes a Viernes de 10:00 a 20:00 horas
del 15 al 29 de Junio del presente 2007.
Una muestra que aunque breve, es altamente recomendable para todos aquéllos que gusten del arte moderno y de sentir la obra sin necesidad de mayores argumentos.
¡Felicidades!
Enigmas y estigmas de la edad
Si yo no tuviera ojos, no vería envejecer a mi madre, a su piel arrugarse, hacerse débil y pequeña. Sólo oiría lo enérgico de su voz, sentiría la fuerza de sus manos y le guardaría más respeto.Si yo no tuviera ojos, no vería crecer a mi hija, desarrollarse, ir alcanzando mi altura. Sólo escucharía lo espontáneo de su risa, de sus charlas y sus chistes, y sólamente la abrazaría para que nada le pasara.
Si pudiera tan solo mirar con el alma, deshacerme del estorbo de la imagen demacrada que aparece en la nublada mirada de mi madre y en su tímida sonrisa. Si mi hija no tuviera una forma femenina apenas dibujada, si sus facciones no se fueran endureciendo conforme pasa el tiempo...
Recuerdo el cabello largo de mi madre, sus uñas pintadas y sus zapatos de tacón. Recuerdo los dientes de leche de mi hija y lo frágil de sus bracitos y piernas. Su cabello cortito y su agilidad para correr.
Esas cosas no vuelven más... pero mis ojos me engañan: Mi madre es mi madre, y aún me pierdo entre sus brazos. Mi hija es mi hija y aún navego en lo obscuro y profundo de sus ojos marrones.

