agosto 14, 2008

Adiós a la princesita

Ella y yo íbamos solas en el Metro... no sé en qué línea sería ni tampoco en qué estación, el caso es que era en el norte de la ciudad. Un señor a su lado totalmente desconocido parecía estarla abrazando, con la sabida incomodidad que esto generaba en mí.

De pronto decidí que nos bajáramos, le pediría a ella, mi mejor amiga y compañera, que fuera conmigo a explorar una línea nueva del metro que aún no conocía. Ella accedió a regañadientes porque no tuvo opción a mi imperativa petición.

El sitio era distinto al que yo me imaginaba: siempre pensé que junto a una estación del Metro no podría sentirme perdida: todo es cuestión de abordarlo, y listo. Pero ésta vez el mercado que había en las afueras me pareció uno de esos tianguis de los países asiáticos... lleno de gente de todo tipo, con las voces que se me confundían y me aturdían.

Una jovencita morena con el pelo cubriéndole el ojo y un atuendo llamativo se pasó junto a nosotras.

-"Es una dizque emo..."- dijo con una mezcla de fastidio y repulsión, haciendo que la muchacha en cuestión detuviera su paso y se volviera hacia nosotras. Mi acompañante echó a correr impulsada por el miedo y yo cerré el paso a la muchachita diciéndole que no se apurara, que el look le sentaba perfecto, que a mí me encantaba lo emo, que no hiciera caso de una niñita tonta. La chica emo me sonrió y retomó su camino. Fui a alcanzar a mi acompañante y la regañé por miedosa: "Los emos no hacen nada", le dije..."Pero ten cuidado de cómo te expresas de la gente..."

Pasamos por muchos lugares sin dar con la entrada del metro... el rumbo se iba sintiendo cada vez más peligroso, pues la gente era muy extraña y parecía estar tan sucia por dentro como por fuera. Vi unos cuantos lugares "filmables" y quise tomar nota de ellos para regresar un día, pero sabía que eso sería imposible porque aquél no era un sitio nada agradable.

Traté de no tomarla del brazo para no parecer extrañas en un rumbo tan distinto al nuestro, pero cuando le dije que regresáramos, bajando por una escalera grande, iban subiendo darketos vestidos extrañamente, algunos con túnicas negras como de fraile y el rostro tan maquillado, que sin mirarlo directamente me daba miedo. No quería que notaran que éramos extrañas o que aquéllo nos provocaba inseguridad... ya me sentía de momento rodeada por todos y siendo cuestionada sobre nuestra presencia allí.

Pero ella parecía estar tranquila, pues caminaba junto a mí sin tomarme de la mano, sin tocarme siquiera para no perder mi rastro. Yo evitaba las miradas de aquéllos seres extraños que seguramente se fijaban discretamente en mis expresiones. El gesto de mi rostro, sin embargo no parecía tener emoción alguna, aunque un nudo en mi garganta me mantenía tensa, y la ansiedad por regresar al metro me ocupaba toda la mente. Salté los últimos escalones con una habilidad que aún desconozco en mí misma: parecí volar. Lo único que quería era que llegáramos al tianguis de nuevo y regresar al Metro sin más pretexto. "¡Qué gran idea he tenido de arriesgarla de este modo!", me regañaba a mí misma.

Cuando hube saltado un mínimo de diez escalones hasta la base, me volteé de inmediato pensando que ella habría imitado mis pasos, pero mi sorpresa fue terrible cuando al mirar hacia atrás, ya no estaba entre la gente. Subí corriendo los escalones gritando desesperadamente su nombre. Mis ojos querían estallar en llanto al no poder localizar su negra melena en medio de tanto jaleo. Gritaba y gritaba con la certeza de que no podía estar muy lejos....

...De pronto la vi: ahí estaba con su rostro y figura inconfundibles. ¿Por qué se habría detenido? ¿Por qué parecía molesta con mi presencia? La miré y asustada le alcé la voz. "¡¡Vámonos!!"- le dije más como una súplica que como una orden. Ella se volvió hacia sus nuevas amigas y de nuevo me miró a mí poniéndose las manos en la cintura.

"¿Por qué tú sí puedes tener amigos en otros lados y a mí no me dejas hacer lo mismo?"

¡Por Dios! ¿Acaso no entendía esa pequeña que aquél lugar no era seguro? ¡Demonios! ¡¡Pero si yo la había llevado ahí!! ¿Qué respuesta podía darle a todo eso?

"Está bien... me voy, pero tú te regresas sola", dije con determinación sabiendo que ella no llevaba dinero para volver a casa y que esa especie de amenaza era mi último recurso para persuadirla, pero lo único cierto era que tenía ganas de abrazarla. Me acurrucaba, pero sólo alcanzaba a abrazarme a mí misma. Tenía frío y temblaba.

Ella me miró con una risa burlona y se despidió de sus nuevas amigas. Lo único que yo quería era que viniera hacia mí y me diera la mano, sólo eso. No importaba que después la jalara y saliéramos corriendo hasta escapar de ese mugroso sitio. Lo que más deseaba en la vida era asir su mano, estrecharla, sentir con ello que la protegía y me protegía de mí misma. Deseaba sentir su compañía, su calor...

Pero en ese momento abrí los ojos, me levanté y me asomé a su cama. Sus gruesas pestañas me cerraban el paso hacia sus más profundos sueños. Respiraba pausadamente y se hallaba segura ahí, tan cerca como mis fuerzas me hicieran correr y lanzarme sobre ella, llenarla de besos y despertarla...

Sin embargo la pesadilla había sido mía, ella no merecía interrumpir su sueño por mí. Me levanté calladamente y comencé a hacer mis labores. Ya se despertará la muy canalla, y abrirá sus ojos negros que me mirarán de nuevo ablandándome las piernas, y me dirá dulcemente "Mami" deseándome buenos días, y de nuevo será mi hija y la mejor de mis amigas... pero habrá un día cercano en que su melena desaparezca de mi vista entre la gente, diciéndome con su espalda, que ya no será mi princesa nunca jamás.


8 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué belleza amiga, es genial tu texto. Lograste capturarme desde la primera línea, no paré hasta terminar tu historia.

Los sueños son pequeñas ventanas hacia las posibilidades que se nos presentarán mañana. Hablo de esos mañanas que no tienen fecha ni hora, que se presentan cuando menos lo esperamos, pero siempre llegan.

Afortunadamente solo se trata de posibilidades, que pueden ser ciertas o falsas, no lo sabremos hasta que las líneas del tiempo las transportan al presente.

Pero no hay por qué temer, aún cuando crean que ya no es la princesa, tu princesa, siempre podrán visitar ese pasadizo secreto que las llevará hasta el momento en que un abrazo, una mirada o un gesto, les confirmará que el tiempo es un invento del hombre.

Te quiero amiga, te mando un fuerte y cálido abrazo.

Y yo te pido, no me predones, merecido tengo tu 'reclamo', por creer que las distancias son barreras, sin darme cuenta que a veces es justo esta la que me llena de calor el pecho cuando me siento abrazada por las líneas de un texto tan emotivo como los tuyos.

No me perdones, solo regáñame en voz baja, que prometo: Entenderé.

Aquí nos pasearemos siempre.

Abraxam dijo...

"Los sueños son pequeñas ventanas hacia las posibilidades que se nos presentarán mañana."
- Elisa Altamirano.

Pienso más bien que son demonios internos con los que se lucha a diario de una forma inconciente y a la vez realista.

Los hijos somos prestados, cuidaremos de ellos durante los primeros años y se preparan para lo que hay en un mundo que tu ya no puedes ofrecer y del cual tampoco podrás estar en contra ni luchar. Ese mundo es la realidad.

Que pesa y es díficil, pero tampoco es tan mierda como parece... ya lo ves, seguimos respirando, soñando, sientiendo, anelando.

No podrás tener a tu pequeña princesa para siempre, al menos no de tu lado y tampoco podrás interferir en muchas cosas, facilitarselas es lo ideal, más no resolviendolas. Un nuevo tiempo se avecinó y trae consigo cambios en las generaciones del 84 a la fecha. Momentos críticos se han venido viendo y también los buenos que hacen de esta vida lo mejor y que hacen camines y disfrutes.

Y es así... como la princesita se vuelve reina de un imperio y es cuando la madre, seda el trono... para que la ahora reina navegue y viva en las inmensidades de un mundo llamado realidad construido en un imperio de sueños e ilusiones y peleando contra un ejercito de parasitos infelices.

No esta en tus manos el no perder a la princesita, lo que si... es cuídarla y protegerla y hacerla una mujer de bien. Pero claro! ya iniciaste hace mucho ese trabajo y recuerda que en esta vida lo díficil no es alcanzarlo, sino mantenerlo.

Te Quiero Mucho Mud...

Besos.

Ondina dijo...

Gracias, Elisa, Abraham. Es grato saber que soy leída por gente sensible que se manifiesta como yo por medio de textos. Yo igual los quiero mucho y espero que a partir de este momento no nos soltemos las manos.
Un beso (es poco, mejor más)

Borrero dijo...

Horte:
¿Me haces unos dibujitos?


Como siempre impecable en lo que escribes, no te preocupes si por el momento no lo lee ni siquiera una mosca (si es que las moscas saben leer), yo siempre he creído en tí, tampoco te sientas agobiada por los trabajos ajenos a tus sueños y actividades que a tí te gustan, ya falta menos para realizarlas.
Carlos Fuentes escribió en un libro:
"Escoge tu mundo y no des más la cara a las ciudades de sal".

Anónimo dijo...

hola nena!!!!!!
y sorry por dejar de alimentar con letras este pedacito de alma que nos dejas....
(y pretextos hay muchos....
pero no quiero intentar disculparme)

Solo no staba en frecuencia...
y hoy que tengo los ojos tristes (como esa tristeza que se dibuja en tu cara cuando caminas por aquellos pasillos upeneanos -sin albur-)he leido aquellos textos que me perdi y que tanto disfrute en este dìa.

Y es que uno siempre se destapa cuando plasmas parte de tu vida...
ME ENANTA TU IAMGINACION..PUEDO TAMBIEN TRANSPORTARME AL MOMENTO Y VIVIRLO!!!!!!!!

Y lo que me agrada más es la madurez que vas adquiriendo en cada diferente texto...se notan tus ondinas que cargas (jijiji), los sueños, ilusiones, problemas, extravagancias y lo màs importante el amor que le dedicas no solo al texto..si no a tu vida y a los que te rodean (como tu princesita...los honores a borrero..etc. you know).

Gueno muchos besos y nos estaremos viendo cuando la huelga termine...por cierto tengo curiosidad...
a que campo te "juiste" o que paquete agarraste?.

Besos y abrazos tu amiga Janis

Ondina dijo...

Gracias, Borre por tu incondicional apoyo en todo momento, y de verdad que me espantaste con tu primera frase. ¡Óigame no! jejeje...
Yannis: usted que no me quiere alburear, y termina preguntándome qué paquete agarré... pues qué pasó, qué pasó, vamos ay... como dice Rondamón, jajajaja! Si te digo que agarré el paquete del maestro Anzaldúa, los chismes vuelan! jajajaja!!! No, ya en serio, muchas gracias por seguir paseándote por acá, y ojalá que la huelga termine pronto, muy pronto para poder saludarnos al menos.
Besos

Anónimo dijo...

Eres sorprendente, no me cansaré nunca de leer tus texto, logras atrapar de tal manera, me hiciste sentir la angustia de pensar que era real y no un sueño. Te admiro y lo sabes. te mando muchos saludos. Felicidades.

Gaby C

Ondina dijo...

Gracias, Gaby. Sé que como madre, debiste identificarte con este relato. Aprecio como el oro que vengas a leerme seguido. Un abrazo para ti.