mayo 03, 2008

Mi historia en la UPN


Estudiar una carrera no es fácil… pero el panorama cambia cuando al entrar a estudiar Pedagogía llevas diez años trabajando en el ramo, no has dejado de estudiar y de leer, y tienes la misma cantidad de años de ser madre: todo parece que será más sencillo.

Los dos primeros semestres pareces conocerlo todo. Empieza a volar sobre ti la idea de que te metiste a estudiar algo complicado, pero te encanta aprender a cada momento, te apasiona la educación. Has dado clases antes en varios niveles, y has estado en tantas escuelas y has conocido a tantos maestros, que te las sabes de todas, todas. Te gusta participar y tienes “la verdad en la boca”. Entran personas nuevas en segundo semestre y el grupo parece rechazarlas, pero tú sin más ni más, las conviertes en tus amigas.

Llegas al tercer semestre y todo parece cambiar de pronto: aquél que era tu grupo amable y buena onda, se convierte de pronto en una división de incómodos grupitos, generando un ambiente tan desagradable, que ni tu amada maestra de Psicología Social con sus dinámicas y su buena voluntad logra unificar.

Empiezas a tener maestros deshonestos que abusan del poder que tienen, algunos otros son desobligados y no asisten a sus clases, y por si fuera poco, hay un proceso electoral de por medio en tu país. El futuro es incierto, parece avecinarse una revolución debido al fraude del que somos víctimas todos los mexicanos, pero tras la tensión, nadie sospecha que finalmente no va a pasar nada: el fraude se hará efectivo.

Tu mente se empieza a preparar psicológicamente para la guerra: ¡es en serio! Mitad norte azul, mitad sur amarilla, así están las estadísticas. Nunca antes habías notado con tanta fiereza la división de clases, y por si esto no fuera suficiente, es el tercer semestre, ¿recuerdas? Todas las materias son eminentemente sociales.

Sientes que encajas menos que nunca en un grupo donde antes te sentiste cobijada, no tienes motivación alguna por entrar a clases que te van a doler. ¡Tú y tu maldita sensibilidad! Entras en conflicto con los maestros, ya no te conformas con escuchar a alguien que tiene conocimientos, quieres oír a alguien que es honesto consigo mismo, de no ser así, no te satisfacen ya las cátedras.

El grupo empieza a mirarte feo. Sienten que les has fallado… para algunos eras una persona inteligente, certera, franca. Ahora ya no eres nada. Tu silencio es una protesta ante tanta necedad, pero ellos lo ven como desinterés. ¡Vaya que si me interesa, por eso me duele! pero quien no sabe ver más allá, o no tiene por qué perder el tiempo en psicoanalizarte, simplemente te juzga.

Ya no te sientes cómoda, y eso sin contar que estás por cumplir treinta años y dejarás de pertenecer a la población de los veintitantos. Eso pesa… no te imaginabas que así iba a ser, pero es inminente: estás en crisis. Eres una mujer joven, como cualquier otra, pero te sientes como de la tercera edad.

Nunca faltan amigos que te animan, pero a pesar de todo, piensas que nada tiene sentido…entonces unos ojos oscuros te miran, y te dan la alerta roja de que estás por perderte los últimos minutos de la infancia de tu hija. Ella está cursando el último año de primaria y luego ya nada será igual.

Entonces sacas fuerzas de no sabes dónde…(hace mucho que no le hablas por teléfono a Dios) y tomas una decisión: deberás cambiarte de grupo en cuarto semestre para probar nuevos aires, conocer nuevas personas, volverte a ganar un lugar en un grupo nuevo.

Pero sucede un desastre: tienes crisis también en tu pareja, él parece no querer dejarte ir… y te enamoras de alguien más sin que llegue a pasar nada con él. ¡Maldita la cosa! Una maestra te hostiliza, el grupo es el más apático que pudiste imaginarte, la mayoría de los maestros son pésimos de verdad, la única amiga que tienes en el grupo falta mucho a clases, y estás por lo general, sola.

No es esa soledad que siempre procuras, y la que te hace estar contigo misma y poder concentrarte, no. Es una soledad pesada, de esa soledad que hiere, es el sentirte sola de verdad, abandonada por la gente que no tiene el más mínimo interés en preguntar si te pasa algo, esa gente que tendrá sus propias broncas y no le interesará más que salvarse a sí misma… esa gente de la cual no pides nada, pero desearías que supiera que aún existes.

Mueres por un abrazo, el cual no te falta en los pequeños brazos de tu hija de once años, y cuando llegas a casa todo parece mejor… pero hay presión de tareas, hay hojas en blanco en la computadora que te gritan que les escupas algo… y tus dedos no pueden escribir ya nada… te sientes vacía, sólo quieres que el semestre se termine.

Por fin llegas al número cinco. Las aguas están mansas y regresas con tu grupo. Ahí parece no haber pasado el tiempo, la mayoría te conoce y te saluda como si nada… otros cuantos te miran raro, como al soldado que regresa derrotado: las heridas se te ven por todas partes. ¡Pero no importa! Tienes buenos maestros y eso es muy motivante… ojalá que siempre pudiera ser así.

Tu hija entra en la secundaria… la miras crecer y convertirse poco a poco en mujer. Lo mejor de tu etapa como madre está sucediendo ahora, superaste la crisis de pareja y estás por fin libre, libre para enamorarte de nuevo si fuera posible, si al menos alguien notara que andas por ahí...

Estás de nuevo con tu grupo de siempre y la mayoría de tus maestros no te decepcionan. Un semestre pesado, pero que ayuda a recuperar tu nivel. Ya no te importa sacar dieces, los dieces no reflejan lo que aprendes. Te das cuenta que los dieces no siempre se ganan con conocimientos, sino más bien con productos, muchos de ellos hechos bajo presión con la mano en la cintura, productos que no sirven para otra cosa que no sea para poner un puntito en la lista, productos vacíos que nadie leerá; así que sigues buscando lecturas y actividades que te interesan más que lo que dicen los maestros, y esto empieza a convertirse en prioridad para ti.

Ahora estás en sexto semestre… se podría decir que has terminado. Estás por elegir campo de concentración (sic) y te sientes indecisa. Sabías que este momento llegaría y ya estás en medio de él. No dejas de leer libros sobre adolescentes, y sonríes al mirar que vas por el camino correcto como mamá. Tu convivencia con tu hija es más que hermosa, y eso se refleja en la confianza que tiene para hablar contigo de cualquier tema, vuelves a creer que un Ser Supremo existe, y que vive en el amor que sientes por tu familia y tus amigos. Te apasiona más que nunca la relación entre el Arte y esa juventud que sientes dentro, y que se antoja eterna. Sabes que tu camino te llevará a especializarte en eso, y nunca faltan personas que te orienten de verdad.

A tu alrededor todo el mundo se estresa de más. Al parecer tú ya has encontrado lo que te funciona, pero ellos tienen su propio proceso.
"¡Hakuna Matata! "
Pareces gritarles, y eso no hace más que restarte seriedad. ¡Sea por Dios! Como si el ser intelectual y responsable estuviera peleado con divertirse y disfrutar… (por eso hay tanta gente loca para quien el entretenimiento es pérdida de tiempo).

Siguen molestándote algunas cosas, tal vez una de ellas sea precisamente esa: que tus compañeros más cercanos han estado tan ocupados en centrarse en sus estudios y en sacarse dieces, que tal vez no han sido conscientes de su propio proceso como seres humanos. Algunos son ya unas máquinas que repiten las palabras que están en los textos. Nadie se atreve a decir su propia opinión, tienen miedo a cuestionar a los autores y a los profesores. Han hallado la fórmula de cómo darles gusto a los maestros, mientras tú sigues resistiéndote a ello, pues tienes tus convicciones personales que al parecer ninguno comparte.

Sabes que es el último respiro. De ahora en adelante podrás trabajar sola. Has logrado aprender cómo trabajar en equipo, pero no te has topado con nadie que comparta tus ideas, así que has tenido que ceder muchas veces a su forma de trabajo aunque te ha sido difícil. En el campo trabajarás sobre tu tesis, pero prepárate para los obstáculos, que nunca faltarán.
Nadie sabe que tu rebeldía no es una necedad de juventud: tienes edad, experiencia e inteligencia suficientes para defender razonablemente tus intereses… pero nadie te ha dado tiempo… nadie te ha dado oportunidad de justificarte ante los otros. Cuando te has expresado, nadie parece oírte o tomarte en serio.

Este es el momento tal vez. No sé qué alcance tenga, pero yo, ya me he desahogado.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

ondina que dejo el mar por dos piernas para el semento, quizas para estas alturas el titulo te suene desgastado y hasta paresca una gran etiqueta que te acompaña. un personaje del que a ratos te cansas, y otros tantos abrazas con fuerza para no olvidar que eres diferente, que tu origen es diferente y por lo tanto no te encuadras, cuidate mujer, solo falta pretexto para encontrarnos, y te deseo fortaleza para unificar esos YOS. pd. tambien los extraño
ATT anaely

Anónimo dijo...

Hortensia: Hacer un recuento de nuestra propia historia es un momento increíble. Recuerdas ayeres con cada emoción vivida, pero desde una perspectiva diferente, porque ya ha pasado todo.

Esta lista de aventuras en la UPN deberá ser a partir de ahora una valoración para trazar nuevos caminos.

Te percibo como una chica sensacional, capaz de pasear por cada terreno emocional y disfrutarlo.

Sigue explotando tus talentos, que estos crecerán y se multiplicarán, como dijo Jesús. Los momentos llegan y se van, abriendo paso a otros más esperando ser encontrados. Así que no te lamentes por ninguno, sigue así, descubriendo lo bueno que te deja cada experiencia para saberte cada día más humana, tan igual y tan distinta a cada uno de nosotros.

Besos,

Elisa

Anónimo dijo...

HOLA NENA lei tu blog y me parecio tan acertado y tan real, que podria pensar que yo lo escribi, pero jijiji yo no escribo tan bonito como tu
estoy pasando por un momento tan dificil en mi vida que hay dias en que despierto me miro al espejo y me pregunto quien soy, pero le echo ganas
y procuro continuar con ese dia haber que pasa mañana
ojala te pudiera ver y platicar mucho mucho mucho
las extraño horrores aunque ya me acostumbre añoro incesantemente mis platicas matutinas con ustedes
en fin ojala nos pudieramos ver pronto
te quiero mucho
besos
Yeux

Anónimo dijo...

HOLA HORTE: seguro estás pensando: ¿flak? si soy yo. se te ha de hacer raro que yo te escriba ya que no suelo escribirle a nadie pero en esta ocasion y creo que por primera vez me meto a tu blog y me encuentro con una vida dura, dificil, pero al mismo tiempo admirable, sabes que siempre te he admirado y aunque soy un poco (un mucho) desobligada, despreocupada y sobretodo no soy muy cariñosa, y creo que sabes que eres mi mejor amiga en la upn y que de no ser por ti mi vida en esa escuela seria vacia, porq aunque mis cuates de jazz son muy chidos tu eres la mejor persona que pude encontrar en la uni. Te deseo que sigas adelante con tus estudios, con tu nena y estoy segura que llegaras a ser una persona super importante (mas de lo que ahora eres) por que te lo mereces y lo vales, no te desesperes y porfa nunca cambies tu forma de ser y mucho menos tu forma de pensar porque si lo haces te convertiras en lo que tu misma rechazas el populismo y seras tan del monton que perderas eso que te caracteriza. la mujer luchona y fuerte,pero a la vez debil y sencible, como un huevo de cascaron duro pero interior muy blando. Te quiero mucho y sabes que aunque no esté presente siempre voy a estar contigo en esencia.

Anónimo dijo...

Querida Hortensia:

Gracias por compartir conmigo lo que sientes cuando vives.

Es muy enriquecedor cuando te das tiempo de recobrar los sucesos y el tiempo transcurrido ,desde tí.
Ese cúmulo de aprendizajes, fruto de gestaciones disímbolas a veces, armónicas otras, tempestuosas las más, son las que nos hacen calibrar la vida,
"pesarla", contenerla y ser conscientes de lo que fuimos, pero también de nuestro "estar- siendo".

Eso es en sí de una riqueza incalculable, porque tus sensaciones, percepciones, pensamientos etc, están inmersos en el vaivén de la energía interpersonal, pero también son parte de la energía cósmica y tú estás elaborando, contrastando, confundiéndote o en ocasiones fun-diéndote con la existencia y sobretodo con tu existencia, de esa manera , esta manera de existir es mucho más vibrante, nutriente y espectacular que otras formas más pasivas tal vez, menos exuberantes o más "escolares".

Es una lástima que la escuela se quede tan atrás de este vivir y saber existencial.

Me has hecho reflexionar sobre esta relación entre los dieces y los productos...

Me alegra sobremanera que puedas tener la comunicación con tu hija de la manera como la sientes, es natural dado que tú te entregas a la vida
con mucha plenitud y una madre así es un piso radiante para acompañar , contener e impulsar las ansias de vida que ella expresará a lo largo de su proceso.

Por último, creo que tendrías que buscar interlocutores no sólo entre tus compañeras de clase, sino también fuera de las aulas escolares, tú estás en otra frecuencia ,no sólo por tu ciclo personal, sino por tu estilo de captar los tonos, las vibraciones, las melodías, las sinfonías,las tormentas y tempestades.

Y está bien, cada quien tiene derecho de vivir su propia intensidad, su propio calibre, su palabra y sentir propios. A veces si coincidimos en frecuencia
es un regalo...muchas veces no,el reclamo es desgastante, pues no podemos luchar por la densidad o falta de densidad del karma de cada uno, ¿no crees?

Gracias de nuevo por abrirme tu corazón.

Un abrazo Amada Elena.

Anónimo dijo...

hey,hey! eres una gran artista y una mujer invaluablemente maravillosa.Gracias
Atte.
Chris Jarry.

Anónimo dijo...

hola bonita
No te canses, no le des demasiada importancia y sobre todo no te duermas.
Ya estas despierta,de hecho siempre estas despierta,esa es una de las razones de nuestro insmonio.
Cuidate, te quiero mucho, nos vemos por los pasillos de la universidad, va?

Anónimo dijo...

Hola Hortensia:
como te lo he dicho, cada que escucho tu pensamiento, o lo leo, llegas a emocionarme de tal manera que no encuentro palabras para espresartelo. Eres una persona muy llena de vida, emociones y sentimientos. Te felicito por lo que tienes, que te lo haz ganado, y por lo que viene, que es lo que te mereces.

Besos y abrazos.
Gaby Carapia.

Anónimo dijo...

Querida Hortencia:
Gracias por compartir conmigo esos sentimientos que afloran en tu vida, realmente eres toda una artista, que darìa yo por expresarme de esa manera.
Te deseo lo mejor, sigue adelante pues eres toda una triunfadora, me encanta la manera como te expresas de tu hija, te admiro.
Aunque son pocos los momentos que pasamos juntas, ya sabes que cuentas conmigo. Te aprecio mucho, besos y abrazos. Carmen